La primavera ha llegado, por fin, y con ella tu cita bimestral con El Templo de las Mil Puertas.
Este abril para darle la bienvenida al buen tiempo y celebrar a nuestro modo el Día Internacional del Libro, tenemos preparado un número repleto de contenidos literarios muy interesantes.
Para este número hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Javi Araguz, autor de El mundo de Komori, y la británica Jenny Valentine, conocida por títulos como Busco a Violet Park o Cómo empezó mi vida prestada.
Entre otras cosas, hemos cogido una puerta que nos ha llevado directamente a visitar las oficinas de la editorial Versátil en Barcelona. También hemos ido al cine a ver Hermosas criaturas y traerte el «Del papel a la pantalla» de este mes, y en «Criaturas fantásticas» te descubriremos unos bichitos que no son muy conocidos: Los familiares. Además, tenemos pensado llevarte de paseo por El País de las Maravillas que Lewis Carroll creó para Alicia.
Y nos vamos de clásico a clásico porque nuestro «reportero» te recomienda este mes La verdadera historia del Capitán Garfio, y en «Autores de ayer» te presentamos a Samuel Clemens, padre de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, y más conocido como Mark Twain.
En nuestras secciones de reseñas especiales te traemos títulos de todo tipo. Por un lado, rescatamos del olvido la novela Blanco y negro, de Malorie Blackman, que fue finalista como novela extranjera independiente en la primera edición del Premio El Templo de las Mil Puertas (aunque ahora sabemos que es una saga). En «¿Solo para adultos?» traemos Ready Player One de Ernest Cline, una novela de ciencia ficción que ha cosechado muy buenas críticas en todo el mundo. Para la sección de libros infantiles que todo el mundo debería leer, también conocida como «¿Solo para niños?», tenemos a un invitado muy especial: El doctor Proctor y los polvos tirapedos, del noruego Jo Nesbø. Y por último, A Shimmer of Angels es nuestra recomendación de libros extranjeros aún no disponibles en español.
Además de todo esto, tenemos un reportaje central muy acorde con lo que nos depararán las próximas semanas: las ferias de los libros, quiénes, cuándo y cómo se organizan. Esperamos que te guste y así veas con otros ojos las ferias que visites este año.
Y para terminar, como siempre, un montón de reseñas de novedades, así que sírvete algo de beber, siéntate donde nadie pueda interrumpirte y disfruta de otro número cargadito de contenidos de El Templo.

[En el gif, la razón por la que sigo viendo la serie Once Upon a Time de vez en cuando:
el personaje de Belle y su amor a los libros]
Abril es un mes literario. Día del Libro Infantil y Juvenil (2 de abril) y día del Libro, así, en general (23 de abril). Ese es el día en el que murieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega; mismo día, pero no con el mismo calendario.
En este mes he leído más. No sé qué había hecho los tres primeros meses del año, en realidad, no sé ni dónde ha estado mi mente esos meses. Supongo que el aire del Mont Saint Michel ha alejado algunos monstruos.
Por mi mesilla han pasado algunos premios, como Parco y El extraordinario ingenio parlante del profesor Palermo, de Jordi Sierra i Fabra. También Luces en el canal, estupendo premio Barco de Vapor de David Fernández Sifres. He vuelto a sumergirme en los misterios que José María Latorre escribe siempre con su nuevo libro El templo enterrado y he espiado las cartas que la protagonista de Nubes de Ketchup manda a un convicto gracias a su autora Annabel Pitcher. Me han sorprendido mucho, por su brevedad e intensidad Siempre estaré allí de Andrés Guerrero y Últimos días en el puesto del este de Cristina Fallarás. Y he disfrutado de Calle Berlín 109 de Susana Vallejo, Mi familia y otras especies en peligro de extinción de Carla Gunn y Croquetas y wasaps de Begoña Oro. Y seguro que me he dejado algún libro más por el camino…
A finales de abril terminamos el proyecto de Tras las portadas. Entre noviembre, marzo y abril, hemos dado casi una cincuentena de charlas sobre literatura juvenil en institutos de todo Aragón y me lo he pasado muy bien. También he aprendido mucho. Gracias a todos los que habéis asistido a las charlas y a los que luego nos seguís por twitter o visitáis el blog.
Ah, si os queréis reír un poco, en twitter tenéis @libros_enfurec y #postureolectores.
El día del Libro en Zaragoza se celebra con borrajas y claveles. A veces con cierzo, pero esta vez tocaba un sol precioso de primavera. También se celebra con libros, claro, muchos libros, a lo largo de todo el paseo Independencia. Con autores firmando sus novelas, con libreros sin parar de vender en todo el día, con la ya tradicional rivalidad entre si es San Jorge o es Sant Jordi. El paseo Independencia no son las Ramblas, pero se parece. En el día del Libro, nos juntamos una veintena de personas del club de lectura de literatura juvenil LIJZgz para ir a comprar libros, entrevistar autores, pedir firmas y comer en el parque mientras hacíamos algunas pruebas literarias para divertirnos.
Ah, también hemos publicado el trigésimo tercer número de nuestra revista digital de literatura juvenil El Templo de las Mil Puertas. Sí, vamos por el 33 ya. Pero eso mejor os lo cuento en otra entrada, que se me está acabando el mes.
A veces es necesario irte muy lejos para encontrarte. O para empezar a buscarte. Quizás esa es la razón por la que muchos espacios de reflexión se encuentran en el final del mundo más retirado y alejado que pudieron encontrar. Los monasterios de Meteora en Grecia. O el templo en cabo Sounion y su atardecer, otro finisterre griego mirando al mar. Esos fueron dos finales de mundo griegos que visité hace años: el primero, es el final de la tierra casi rozando el cielo; el segundo, un finisterre griego en la costa con uno de los atardeceres más bonitos del mundo.

Hay lugares que son un final. Y otros que son un comienzo. Hay momentos que se quedan suspendidos en el tiempo, casi con miedo a seguir avanzando, porque cuando pasen, ya no hay vuelta atrás. Hay vientos que te revolucionan el pelo, que casi se llevan tu gorro, que entran en tu cabeza y ponen patas arriba todas tus ideas. Hay remolinos que se llevan tus preocupaciones y corrientes de aire tan frías que te dan la excusa perfecta para coger de la mano a quien va contigo, a tu lado.
Hay muchas escaleras para seguir andando camino, para subir, para avanzar. Hay ventanas amplias, para mirar más allá. Hay mar, por todas partes, que sube y baja casi sin que nos demos cuenta, que es más rápido que tú y te cierra el camino que tú habías planeado seguir. Hay senderos confusos, hay equívocos de caminos, para no tener más remedio que admitir el fallo, dar marcha atrás, empezar de nuevo. Hay infinitas salas, llenas de historia, vacías de muebles y tapices que ya no guardan el calor de otros tiempos. Y cuando crees que llegas arriba, al final, que has terminado, sales a una amplia explanada y todo es grande y casi eterno a tu alrededor. Sólo hay mar, horizonte, sol y aire por todas partes. Mires donde mires, el infinito, el lento pero constante movimiento del mar y sentirte muy pequeña y muy grande a la vez.
Todo eso, y mucho más, había en el monte Saint-Michel, al norte de la Bretaña, técnicamente ya en la Normandía francesa.

A veces, es mejor dejarse llevar.
Para qué salir peinada y perfecta en la foto, si, en el fondo, prefieres que él te despeine. Y también el viento.
Yo pensaba que cuando terminara la carrera tendría tiempo libre, algo de vacaciones, unos días de descanso para reflexionar sobre esa terrible pregunta: ¿y ahora qué?
Pero no. En cuanto terminé exámenes, me metí de lleno a trabajar en nuestra revista El Templo de las Mil Puertas, ya que estábamos organizando nuestros IV Templis premios anuales El Templo de las Mil Puertas, aunque eso ya os lo conté. Podéis leer qué tal nos salió todo en la crónica oficial o en la no-oficial, pero que me encanta, de Papalbina/Cristina, mi co-presentadora de los Templis de este año. Se dice también que hay por ahí un vídeo de nuestra presentación…
Febrero se pasó volando. Marzo también. Este mes, he estado haciendo un curso de Profesor de Español como Lengua Extranjera del Instituto Cervantes y la Universidad de Zaragoza. También he hecho otro sobre bibliotecas y la selección de los materiales LIJ. Además, hemos vuelto a poner en marcha el proyecto de Tras las portadas y durante marzo y abril estamos recorriendo Aragón dando charlas sobre literatura juvenil en los institutos.
Por todo eso y más, este blog ha estado un poco parado.
Tan parado, que hace un mes que sacamos nuevo número de la revista y se me había olvidado contároslo.
Aquí lo tenéis. Ya sabéis lo que se dice: más vale tarde que nunca.
Aprovechad estos días de fiesta y vacaciones para echarle un vistazo, que viene cargado de reseñas, artículos, entrevistas y reportajes muy interesantes.
En este número, te ofrecemos dos entrevistas muy especiales. En esta ocasión, hemos conseguido entrevistar a dos escritores europeos: la española Elvira Lindo, autora de Manolito Gafotas, que acaba de publicar el último libro del joven de Carabanchel, y el francés Erik L’Homme, autor de la saga La Asociación, cuya quinta y sexta parte saldrán publicadas en nuestro país en abril.
Tampoco hará falta cruzar el charco para que conozcas las novelas que protagonizan «¿Solo para adultos?» y «¿Solo para niños?». A pesar de sus temáticas, Goodbye Berlín y Un intruso en mi cuaderno son claros ejemplos de esta sección: novelas que no se han publicado en juvenil pero que creemos que interesarán a nuestros lectores.
También visitamos la sede de Everest, en León, en un reportaje en el que te contaremos todos los secretos que esconde esta editorial que acaba de cumplir su quincuagésimo aniversario.
Pero ahora sí que tenemos que coger un transporte, cambiar de continente y trasladarnos hasta Estados Unidos. En «Libros olvidados» hemos rescatado la novela Me muero por el príncipe Guillermo escrita porHolly-Jane Rahlens, y en «Libros que no leerás en español» destacamos Putting Makeup on Dead People, deJen Violi. Dos novelas entretenidas que, por desgracia, no podemos disfrutar en España. Pero la saga que sí podemos leer y que nuestro «Reportero recomienda» es Gregor, de la conocida Suzanne Collins, autora de la trilogía Los Juegos del Hambre.
Y en ese país nació nuestra «Autora de ayer». Quizá a los más jóvenes no les suene Laura Ingalls Wilder, pero seguro que sus padres recuerdan la serie, tanto en libro como en televisión, de la inolvidable La casa de la pradera.
Con tanta nostalgia, hemos retrocedido hasta el número veintidós de El Templo, cuando reseñamos en «Libros que no leerás en español» la historia de Charlie y sus problemas para implicarse en la vida. Pues bien, diez revistas más tarde, Las ventajas de ser un marginado llega a la gran pantalla y con ella, también su traducción. Como habrás podido adivinar, esta novela es la protagonista de «Del papel a la pantalla».
Para finalizar nuestro viaje, nos adentraremos en la profundidades de la Tierra con el reportaje «Lugares fantásticos» y averiguaremos qué otros mundos podemos encontrar. Para no tener miedo, varios príncipes nos acompañarán en esta aventura. No pierdas de vista la sección de «arquetipos» si quieres saber qué príncipe es el más valiente o el más audaz.
¿Qué más te podemos contar? Como de costumbre, encontrarás las noticias más importantes de los dos últimos meses y las reseñas de los libros que hemos leído en este tiempo y que tanto nos han hecho viajar y disfrutar. Esperamos de todo corazón, querido lector, que este primer número de 2013 te guste tanto, o más, que los anteriores. ¡A leer se ha dicho!

[Leyendo en el jardín (escultura de Philip Jackson). Imagen de mi cajón fotobibliófilo]
Los que sois lectores habituales de mi blog, puede que sepáis que me gusta mucho el escritor Antonio Muñoz Molina. Los que no lo sepáis, es probable que leyendo el siguiente artículo del autor, entendáis por qué me gusta tanto.
Algo muy serio, muy cargado, muy peligroso, tiene que haber en las palabras cuando los que mandan ponen tanto interés en controlarlas o en tergiversarlas, o en vaciarlas de sentido. Los aficionados a la literatura podemos imaginar melancólicamente que nuestro amor por las palabras es gratuito, minoritario, caprichoso, pero luego llegan los dueños el mundo o los partidarios del crimen, tan iletrados casi siempre, para recordarnos que las palabras importan tanto que vale la pena intentar suprimirlas, o hacerles decir lo contrario de lo que dicen, o encerrar o matar a alguien por haberlas usado y difundido. El escritor que más lúcidamente se rebeló contra el totalitarismo en el siglo pasado, George Orwell, tuvo siempre una preocupación obsesiva por el lenguaje: por la necesidad de mantener su claridad y su precisión, la vigilancia necesaria para no convertirse uno mismo en cómplices de los que usan para mentir. A nosotros nos puede parecer que la literatura le importa a muy poca gente, pero no hay tiranía ni ideología avasalladora que no hagan enormes esfuerzos por controlar lo que se escribe, por imponer libros y prohibir libros y quemarlos, por cambiar el significado de las palabras más comunes.
No sólo las tiranías: los gurús de la publicidad, los políticos tramposos. La literatura, la poesía, hacen el mismo servicio público que las depuradoras de agua: restauran el pleno sentido de las palabras, su capacidad de mostrar el mundo, su fuerza iluminadora y subversiva. Literatura, ahora mismo, es decir la palabra desahucio y la vergüenza y el drama contenidos en ella, por mucho que los tahúres lingüísticos del gobierno regional de Castilla-La Mancha decidan escamotearla por decreto.
Una vez más, las palabras
Antonio Muñoz Molina
Desde hace cuatro años, los redactores de nuestra revista El Templo de las Mil Puertas organizamos los Templis, es decir, nuestros premios anuales, en los que premiamos las mejores novelas del año, en cuatro categorías distintas.

Aunque nuestra revista sea digital, podáis leer todos los artículos en el ordenador y estemos en continuo contacto por facebook o twitter, siempre es mejor vernos las caras. Los eventos literarios son divertidos e interesantes cuando nos juntamos redactores, lectores, blogueros, escritores, editores, etcétera. Eso es precisamente lo que vamos a hacer este viernes 22 de febrero. En la Fnac Callao (Madrid) a las 18h, tendrá lugar la entrega de los Templis, el IV Premio El Templo de las Mil Puertas.
Si queréis conocer más detalles del evento podéis cotillear aquí y si queréis hacer vuestra quiniela de los ganadores, podéis ver todos los finalistas en estas listas.
Seguramente es imposible superar a Tina Fey y Amy Poehler en los Golden Globes, pero este año presentamos los Templis Cristina/Papalbina y yo y, qué queréis que os diga, me hace ilusión.
¡Estáis todos invitados!
Conor es un adolescente que vive con su madre gravemente enferma de cáncer. Una pesadilla le obsesiona de continuo, le muestra su miedo más profundo. Sin embargo, pasada la medianoche, otro monstruo le visita, un tejo gigantesco capaz de hablar, desplazarse y razonar se convierte en su ayudante. Aunque Conor no tiene muy claro cómo va a ayudarle ese tejo monstruoso, acepta su propuesta. El trato incluye que el monstruo le contará tres historias a cambio de su verdadera pesadilla, la verdad.
Y es que, a veces, las historias no son como queremos que sean.
Las historias son lo más salvaje de todo -retumbó la voz del monstruo-. Las historias persiguen y muerden y cazan.
[...]
Las historias son criaturas salvajes -dijo el monstruo-. Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?
Un monstruo viene a verme, Patrick Ness
Esta historia no termina como nos gustaría. De hecho, ninguna de las historias del libro, ni la del autor, ni las del monstruo, ni la de Conor, acaban como nos querríamos. Pero eso pasa a veces con las historias. Y con las novelas. Lees la última página del libro, lo cierras y te deja pensando en el final terrible y descorazonador de ciertas historias. Y piensas: cómo me puede haber gustado tanto este libro, si me cuenta lo que me cuenta.
Precisamente por eso. Por lo que nos cuenta. Y más aún, por cómo lo cuenta. También por las ilustraciones que tan adecuadamente le acompañan.
Porque al terminar este libro, casi nos sentimos tan zarandeados y sacudidos como el propio Conor, cuando el monstruoso tejo se inclina sobre la casa, se mete por la ventana de su cuarto y le obliga a contarle la cuarta historia, la verdadera, la pesadilla.
Patrick Ness es el autor de Un monstruo viene a verme, una historia basada en la idea de Siobhan Bown. La novela viene acompañada por las impresionantes ilustraciones de Jim Kay, que reflejan a la perfección los diferentes miedos que encontramos en este libro.
No os perdáis tampoco el booktráiler que han preparado para la promoción de la novela, es precioso.

Ayer por la tarde me pinté los labios de rojo y subí las escaleras de la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. En uno de los tablones de anuncios me esperaba la nota de mi último examen de la carrera.
Como decía Holly, Audrey Hepburn, en Desayuno con diamantes: No se puede leer una cosa así sin llevar los labios pintados. Hace tiempo leí un libro en el que las mujeres se pintaban mucho los labios. Un pintalabios en una mujer, ¿es un arma o una defensa? Pero supongo que de eso ya hablé aquí. Y se podría hablar más, pero mejor lo dejo para otro día.
En el momento en el que vi la nota, me olvidé de que llevaba los labios pintados, de si el cierzo me había despeinado o de si me había puesto pantalones o vestido. Ahí estaba la última nota de la carrera, tan bonita, tan notable. Según ese papel, yo ya era filóloga hispánica. Qué alegría, qué tranquilidad, qué emoción, qué descanso, qué…
¿Y ahora qué?
Recuerdo mi primer día de clase, porque, precisamente, no fuimos a clase. Era un jueves, a mitad mañana. En el pasillo conocimos a unas chicas que también empezaban Filología Hispánica y empezamos a hablar con ellas hasta que se hizo la hora de entrar a clase. Entramos y nos sentamos, y esperamos a los demás compañeros y al profesor.
Pasaron dos minutos, cinco minutos, diez minutos, quince minutos… A los veinte minutos decidimos que eso era muy raro y nos fuimos. Acabamos en la estupenda terraza de la cafetería de la Facultad de Derecho, soleado septiembre, hablando de por qué habíamos escogido esa carrera, de nuestro verano de los dieciocho años y de qué esperábamos de los próximos años.
Al día siguiente, nos dimos cuenta de que nos habíamos equivocado de clase. Así que que le pedimos disculpas al profesor y empezamos la asignatura, la carrera, la Universidad, un día más tarde.
Sin embargo, aquella mañana, en la terraza de Derecho, tomando el primer café con las compañeras de clase, fue realmente nuestra primera mañana en la Universidad sin duda alguna.
Qué queréis que os diga, cinco años y pico después de aquel momento, me encanta el gif de arriba:
La gramática es el mayor placer de la vida, ¿no creéis?

… pero estoy de exámenes. Así que más me vale volver a mis apuntes.
Bueno, sí que os voy a contar algo: me encantan los gifs, como habréis notado en algunas de las últimas entradas en el blog. Me he propuesto aprender a hacer gifs de aquí a verano. Igual que aprender a tocar la guitarra. Quizás con poner un dedo sobre ella ya sobra, ¿no? Toco madera. O toco cuerda.
Pero no, si nos proponemos hacer algo, hay que hacerlo bien. Así que si tenéis sugerencias sobre cómo aprender a hacer gifs (o a tocar la guitarra) serán bienvenidas.
Arriba, podéis ver a Hermione, Ron y Harry en plenos exámenes. Yo estoy igual. ¿Será Hogwarts tan difícil como la universidad a la que asistimos los muggles? Suerte a los que tengáis exámenes en este mes.
Os invito a cotillear mi Tumblr, el cajón de sastre fotobibliófilo donde acumulo fotos y gifs sobre libros y literatura.

¿Qué les queda a los jóvenes?
¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?les queda respirar
abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan
abrir puertas entre el corazón propio y el ajenosobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado y los sabios granujas del presente.Mario Benedetti
Porque, de vez en cuando, es necesario volver a la poesía.
Mejor dicho, siempre.



