De vez en cuando está bien hacer de cicerone a los amigos.
En dos semanas, he visitado dos veces la Aljafería.
Y cada vez que vuelvo, me gusta más.
[Fase dos de cicerone terminada con éxito.]
Tengo una amiga trabajando en una librería que, de vez en cuando, me cuenta anécdotas curiosas que le pasan detrás del mostrador. No contaré aquí ninguna de ellas pues no sé si tengo permiso. Además, llevo varios meses insistiéndole, picándole, intentando convencerla para que se abra un blog como librera oficial, ahora que le han hecho fija. Y, os lo prometo, sería un blog estupendo, esa chica vale mucho.
Pero bueno, mientras sigo utilizando mis dotes persuasivas con su cabezonería en contra, os remito a otro blog de librera que me encanta y leo a menudo.
Hablo del Diario de librera que escribe Regina Ex-Libris. En sus post, me recuerda un poquito a mi querida amiga librera, a la que, no dudéis, seguiré insistiendo para que cuente sus aventuras y desventuras en horario de tarde.
El otro día me quedé impresionada leyendo la entrada de ¿Me pides Moby Dick y bebes un Starbucks?. Ya sabéis mi debilidad por el café (aunque el del Starbucks no sea gran cosa) y mi vicio confesable de la lectura.
Moby Dick fue uno de los primeros libros que leí cuando se me pasó la fiebre de Julio Verne y Emilio Salgari y quería seguir leyendo aventuras. Me impactó cuando lo leí. Siempre me gustaron los barcos, el mar, creo que es conocida mi atracción por El Corsario Negro de Salgari ^^ .
R.: Verás, es que llevas un café de Starbucks en la mano…
C.: Si, lo sé, ¿y eso que tiene que ver con Moby Dick?
R.: Pues que la cadena de Seattle bautizó a la empresa con el nombre de uno de los personajes de la novela de Melville. Starbucks estaba enrolado en el Pequod, y además de vigía en el ballenero era adicto al café…
C.: ¡Anda, ja, ja, ja! ¿No me digas? Pues no tenía ni idea
R.: En realidad el primer nombre que barajaron fue Pequod, como el ballenero, pero al final se decidieron por Starbucks.
C.: Pues mira que llevo cafés de Starbucks ‘recorridos’ y mas tiempo aún con la idea de leerme Moby Dick, pero ni idea de lo que me cuentas.
Podéis leer la entrada entera aquí.
[Foto del último Starbucks de la semana de vacaciones en Madrid, antes de volver al calor de la ciudad del cierzo.]
[Ligera explicación-excusa para las pocas actualizaciones por estos lares.]
Fase uno de esta señorita como cicerone amateur para amigos en la ciudad del cierzo completada.
De jueves a domingo pateando esta ciudad. Tan pronto cimborrio de la Seo como chupitos de cucarachas en el casco, yeah. Día y noche, qué dedicación, ains.
Fase dos comienza el próximo miércoles.
(no sabemos todavía cuántas fases hay en total.)
Qué le voy a hacer si mañana nadie sabe
Qué voy a hacer si el futuro está en el aire
Toda la noche en la calle,
Toda la noche en la calle,
Toda la noche en la calle, hoy
Toda la noche en la calle,
Toda la noche en la calle,
Cuando llegue el nuevo día
Dormiremos a la orilla del mar
Porque este mundo no lo entiendo
O a la orilla del Ebro, lo mismo da.
___________
Lección: Cómo hacer que un suizo aprenda “cierzo”.
EnZaragozázoplácierzó.
¿Crees que para los jóvenes la vida es un poco esa “odisea” por la que pasan tus protagonistas y que por eso nos gusta leer sus historias?
El viaje es importantísimo. En todas mis novelas lo hay, aunque sea un viaje interior. La novela es un viaje. El lector se desplaza en el espacio y el tiempo; comienza por el principio y llega hasta el final. Leer es viajar por dentro.
Siendo así, cuando te pones a escribir, ¿qué pretendes con tus historias? ¿Qué tratas de dar al lector: una experiencia, una evasión, un modelo, unos amigos, un placer, un viaje…?
Todo. Lo primero diversión. Un libro tiene que ser ante todo divertido; y divertido es lo contrario de aburrido, no de serio. El libro más serio del mundo puede ser divertido. Ni siquiera se trata de humor, es pura diversión y nada de aburrimiento. Lo segundo: el placer. El placer de que te cuenten una historia, dejarte llevar por ella. Y, sobre todo, no poder soltarla. Yo procuro -y esto me preocupa mucho- que mis libros enganchen. Y que haya distintas maneras de leerlos: como una simple historia o como una reflexión sobre ciertas cosas.
Wilder decía a los que le preguntaban cuál era el mensaje de sus películas: “Yo, cuando quiero mandar un mensaje, voy a Telégrafos. Mis películas son para disfrutar con ellas”. Pues mis novelas -las novelas en general, creo yo-, igual. Lo demás son bobadas academicistas.
[Fragmento de entrevista a César Mallorquí en su libro El Viajero Perdido.]
Me ha gustado mucho el libro, no esperaba que fuera tan bueno. Lo empecé y terminé ayer (explicación de las ojeras de hoy). Una interesante reinterpretación de la Odisea. Of course, la Odisea fue la primera novela y una de las mejores hasta la fecha. ¿Qué tipo de entradas postearía Homero hoy en día si tuviera blog?
[Si alguna vez me tienen que ingresar, además de sangre, suero o lo que sea necesario… ¿me pueden inyectar ese café en vena, por favor? jaja!]
Una calurosa y aburrida tarde de domingo del mes pasado, estábamos mi madre, mi hermana y yo tiradas en el sofá viendo la típica película americana en la que la hija del Presidente -entiéndase of course de USA- se enamora de su joven-guapo-rubio-y-de-ojos-azules guardaespaldas.
En una de las típicas escenas, la pareja se refugia en un cine para escapar de los paparazzi. El chico le invita a palomitas y le explica que están mejor si les echa chocolate derretido por encima.
Yo, medio amuermada, medio dormida, y completamente aburrida, pensé en alto:
- Eso de las chocolitas no me convence…
Como era de esperar, mi madre y mi hermana se echaron a reír de inmediato. Levanté un poco la cabeza y pregunté qué pasaba. Ellas repitieron entre risas la nueva palabra que yo había creado: chocolitas. Yo ni me había dado cuenta de que la había inventado.
chocolate + palomitas = chocolitas.
Voilà, la magia del lenguaje, así de simple.
[Esta anécdota, sin ningún interés para la RAE, ha venido a mi cabeza mientras ordenaba y guardaba los apuntes de Lingüística. Estoy poniendo un poco de orden en mi caótica mesa llena de apuntes sin recoger, de agendas sin tareas importantes en Julio, de bolígrafos que ya no saldrán del estuche hasta Octubre…]
Hoy por la mañana he estado en la Expo.
No era el día de España, que ya fue, pero hoy era una Expo muy a la española.
He visto cómo el lendakari se hacía una foto con Marcelino Iglesias -lo de siempre, foto, sonrisas, promesas-.
La programación para esta tarde/noche era el partido de la final de la Eurocopa en el Anfiteatro43 y seguidamente, concierto de los chicos de OT, lloverá, para el cual ya había fans histéricas haciendo fila, que casi se desmayan cuando han escuchado el ensayo de Virgina de Moonlight Shadow.
Fútbol y OT. Olé.
Menos mal que ayer sí que hubo música -con todas sus letras-, qué voz tiene Alanis Morissette.
Domestícame
Lo esencial es invisible a los ojos
Ayer noche estuve en la Expo, en el espectáculo nocturno La Noche del Fuego.
[Clic sobre las fotos para ampliar.]

[Durero como nuevo mito sexual.]
Sólo diré una cosa: un fantasmaaaaaa!
Una semana inmejorable en la capital del reino.
Ya estoy again por la ciudad del cierzo, el calor y la expo.
Ah, ya tengo todas las notas. ¡Todo aprobado!
DICOTOMÍA INCRUENTA
Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.
[Ahora mismo estoy paseando por alguna calle madrileña.]
[Intentar encontrarle sentido a este poema es pensar que alguien lo ha pensado ya y que cuando yo pienso, repito unos pensamientos de alguien que ya ha pensado lo que yo iba a pensar y no pienso. Vaya. Y es siempre hay alguien por delante. Siempre. En todo.]
Por cierto, a los fílólogos que hoy aprobarán Latín, suerte
y ponerle carita de no haber roto nunca un plato a Javi porque lo que son cubatas sí que habéis roto.
Hemos de vivir en un mundo sustentado por unas cuantas palabras y, si las destruimos, tendremos que sustituirlas por otras. Ellas son los verdaderos atlas del mundo; si una de ellas nos falta antes de tiempo, nuestro universo se arruina. Juan de Mairena, Antonio Machado.