Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Vacaciones o no, El Templo sigue al pie del cañón, y desde nuestros lugares de descanso os traemos más reportajes y reseñas para que podáis saber qué se cuece en el mundillo literario durante estos meses tan tranquilos.

El verano se presta a grandes locuras y seguro que más de uno ha vivido una historia de amor por estas fechas: para ellos va dedicado nuestro reportaje de Arquetipos, la media naranja, donde daremos un repaso al compañero «con derecho a roce» del protagonista. Si con este reportaje no tenéis suficiente, también daremos un repaso a la vida de Jane Austen en Autores de ayer, autora de grandes clásicos como Orgullo y prejuicio o Emma. Y para esta ocasión hemos entrevistado, de nuevo equilibrando la balanza entre realidad y fantasía, a Jorge Gómez Soto y Holly Black, autores de La chica del andén de enfrente y Las crónicas de Spiderwick, respectivamente. Y si el verano se te está haciendo interminable y no sabes qué hacer en esas horas muertas, te damos algunas ideas para ocuparlas con nuestro reportaje De la viñeta al fotograma, donde damos un repaso de los cómics que han sido llevados a la gran pantalla. Viajaremos también hasta Zaragoza, donde los dueños de El pequeño teatro de los libros nos han permitido pasar entre bambalinas para ver cómo trabajan y organizan las actividades de esta librería tan popular. Y por supuesto también encontraréis las secciones habituales de la revista: noticias, colaboraciones y reseñas de todo tipo.

Así que, ¿a qué estas esperando para leer el nuevo número de nuestra revista de literatura juvenil El Templo de las Mil Puertas? Ponte cómodo, entra y lee…

Happiness hit her like a train on a track
Coming towards her, stuck still no turning back
She hid around corners and she hid under beds
She killed it with kisses and from it she fled
With every bubble she sank with a drink
And washed it away down the kitchen sink

The dog days are over
The dog days are done
The horses are coming
So you better run

Escuchar a Florence + the Machine hace que todos los dogs days are over automáticamente.

Main Entry: dog days
Function: noun plural
Etymology: from their being reckoned from the heliacal rising of the Dog Star (Sirius)
1 : the period between early July and early September when the hot sultry weather of summer usually occurs in the northern hemisphere
2 : a period of stagnation or inactivity

Así que dog days, días de perros, en inglés, pueden ser los días de verano bajo la constelación de Sirius o la sensación conocida como tener un día de perros. Curioso. Esta noche buscaremos a Sirius en el cielo. Muérdete la lengua, no sueltes comentario frikiHarryPotteriano. Ya lo has dicho. Bórralo. Bien, sigue con la entrada del blog como si nada. En el pueblo se ven las estrellas en el cielo nocturno sin problemas.

Última semana del verano. Recarguemos del todo las pilas para volver a la ciudad. A despedirse de la combinación libros+casa del pueblo+café con hielo+gafas de sol+terraza hacia la montaña+tranquilidad hasta el próximo verano.

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[Imagen del cajón de sastre de laqueaquíescribe.]

Hoy se cumple un mes de mi final del erasmus. A estas horas, hace un mes, estaba en uno de los aeropuertos de Londres, con una maleta enorme llena de recuerdos y con las gafas de sol puestas, porque se me veía la tristeza en la mirada. Me han dicho que he vuelto muy inglesa y yo respondo que me ha gustado mucho más de lo que me esperaba ese país de lluvia, frío y té.

Pero después de tanto viaje, hay ganas de descansar un poco, admitámoslo. De tumbarse en la hamaca a leer, café con hielo, gafas de sol, terraza del pueblo y tranquilidad. Y libros por leer. Así que este agosto va a ser, como dice el cartel inglés que veis aquí arriba, muy tranquilo. Keep calm and read a book. Or more. Por ejemplo: El viajero del siglo, de Andrés Neuman, Premio Alfaguara 2009 y premio de la Crítica del mismo año; Blanco nocturno de Ricardo Piglia en Anagrama, premio de la Crítica 2010; Una esposa de fiar, de Robert Goolrick en Salamandra; Fiesta en una botella de John Collier en Contraseña editorial; Conan Doyle y James Patterson en inglés y algunas novelas de literatura juvenil para El Templo de las Mil Puertas.

Así que keep calm and read a book in August. Ya volveremos a contar cosas interesantes en el blog en septiembre. Quizás.

The sun fill the kitchen in my house
it’s warm and cosy and it helps me breathe
and I wonder if you’re making people laugh
’cause you’re funny, you’re funny

The trees out of my window dance
oh they do, dance with the wind
and I wonder why, I wonder why, I wonder why we are apart.
‘Cause we’re funny people, beautiful inside.

The sun, the trees, the moon, the sea
the clouds above hang over me
the sun, the trees, the moon, the sea…

The sea goes quiet when the night is dark
with the light reflected jump in from the sky
and I wonder if we’ll see the moon walk by
’cause it’s shining, it’s shining
as it lights the shadows, see the moon walk by.

The sun, the trees, the moon, the sea…

Volver a casa, como en Navidad. Volver a empezar, como en septiembre. Pero es verano, todavía es verano. Terrazas, sol, cafés con hielo y gafas de sol. Tapas, bares, cenas improvisadas, cervezas y risas. Y hablar, hablar, hablar, y reírse y contar anécdotas erasmus y ponerse al día y llamar por teléfono y conectarse a Facebook para quedar por la noche y sonreír y dar abrazos largos, muy largos. Sigo ordenando la habitación, siguen sin caber los libros en las estanterías. Eso no es novedad. Leo, leo, leo, tumbada en la cama o en el sofá, aire acondicionado, café con hielo y libros en inglés o en español. Ordenar las fotos del erasmus, de las primeras escapadas del verano al pueblo, de la Semana Negra, buena literatura con escritores y amigos. Preparar la mochila para el festival en la playa, ganas de música en directo y algo de moreno luna, no moreno sol. Y pensar en exiliarse al pueblo todo agosto, tranquilidad, amigos, peña.

Obras del tranvía en la ciudad del cierzo, desvíos de autobuses, coger de nuevo la bicicleta, comprar libros, ver amigos. Calor mortal a mediodía, tiendas que antes no estaban, rebajas para comprar camisetas de tirantes y vestidos veraniegos. Verano. En Zaragoza. Parar en casa para cambiar la ropa de la maleta, coger libros nuevos para leer durante el viaje y poco más. Cuadernos y bolígrafos para escribir en todos los bolsos. Y gafas de sol, que no se olviden.

Y sí, el sol entrando por la ventana de la cocina, el aire moviendo los árboles, la luna… verano, y poco más.

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Y luego que la literatura juvenil no es importante, que es la hermana pequeña de la literatura de adultos. Por eso una hora de tertulia no fue suficiente para tratar todos esos tópicos y clichés que bien llevados se convierten en arquetipos en las novelas juveniles. Escuchar a Susana Vallejo, Elia Barceló y José Antonio Cotrina comentando cómo esconder las pistas en un libro para que el lector las vaya descubriendo poco a poco es un placer.

Y por la tarde, Laura Gallego en la carpa de encuentros de la Semana Negra de Gijón. La carpa llena, el micrófono muy solicitado. Una charla interesante donde Laura explicó cómo surgieron libros como Fenris el Elfo o cómo se documentó para Dos velas para el diablo. También le hicieron las preguntas de siempre, como sus personajes preferidos o la posible adaptación a la gran pantalla de Memorias de Idhún, a la que Laura respondió que antes que una mala adaptación, prefiere no ceder los derechos y que los lectores sigan imaginándose a los personajes con los libros.

Luego que digan que la literatura juvenil no existe, que los jóvenes no leen. Apenas llevamos un par de días de Semana Negra, pero no sería arriesgado decir que Laura Gallego es la escritora que más cola de firmas va a tener de todos los autores que trae la organización. Tras la charla, estuvo casi dos horas firmando un libro por persona a todos sus lectores mientras en la carpa de encuentros seguían las charlas de la Semana Negra.

La Semana Negra no es sólo literatura negra, sino de todos los géneros. Ayer la tertulia De la fantasía al terror fue muy interesante y hoy tenemos la segunda parte. El lunes y el martes, terturlia sobre la novela de aventuras. Y que siga la literatura, los libros, las sidras, las tardes de tertulia, los cafés y cervezas, los bolsos llenos de libros, las charlas en terrazas, las firmas de libros y los viejos y nuevos amigos en la única semana con diez días.

¿Más? En mi twitter o en #snegra. Y más información sobre todos los eventos de literatura juvenil en la Semana Negra, en el próximo número de El Templo de las Mil Puertas, a mediados de agosto.

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[El libro de la imagen ya estaba leyendo en mi cajón de sastre de lo que no cabe en este blog.]

Café con hielo, terraza con vistas al monte y libros. Así pretendo pasar mi primer fin de semana tras volver del erasmus. El fin de semana que viene será más movido, estaré en la Semana Negra de Gijón, con buenos amigos, buena literatura, charlas muy interesantes, sol y buena comida.

Tengo muchas lecturas pendientes que se han ido acumulando durante mi año fuera, así que me voy a cierto pueblo de Teruel bien acompañada en la maleta por El faro de la mujer ausente de David Fernández Sifres, IX Premio Alandar en la editorial Edelvives; El rostro de la sombra, de Alfredo Gómez Cerdá en SM; El espíritu del último verano de Susana Vallejo, premio Edebé de literatura juvenil; En la laguna más profunda de Óscar Collazos en Siruela; Fuego azul de Ana Alonso y Javier Pelegrín en Anaya; Poética del café, finalista de XXXV Premio Anagrama de Ensayo y Fiesta en una botella de John Collier en editorial Contraseña. Ya leeréis las reseñas correspondientes en el número de agosto de nuestra revista de literatura juvenil El Templo de las Mil Puertas.

Y así estoy. Ordenando mi habitación, metiendo libros en cajas para llevarlos al pueblo. Colocando libros nuevos, en inglés y español, en las estanterías. Encuadernando los apuntes de este año. Entregando papeles del erasmus en la facultad. Cuadrando los horarios de las asignaturas para el año que viene. Haciendo copias de seguridad del ordenador y de todas las fotos erasmus. Sacando la ropa de verano. Terminándome el té inglés que me traje.

Y tomándome algunos cafés con hielo con los amigos. Cómo no.

Un papel certifica mi llegada a este mundo.
Mi identidad la corrobora otro papel.
Uno más califica nuestra vida en pareja:
de derecho, de hecho, de desecho.
Otro papel registrará mi muerte.
¿Cuál será mi papel verdadero en la vida?
Abro el buzón: rebosa de papeles.
Salgo a la calle: me surten de papeles.
Voy al Banco: cumplimento papeles.
Doy una conferencia: para cobrar, papeles.
Un papel me da acceso al estadio de fútbol,
a un concierto, al cine, al teatro.
Tráfico me echa el alto: los papeles
- los busco, los escrutan, me empapelan.
Necesito una subvención
- me dicen: hay que hacer papeles.
Me pongo de los nervios en unos almacenes
- me amonestan: no pierda los papeles.
Me entregan un regalo:
sufro ansiedad al desempapelarlo.
Mi papeleta electoral traga derrota.
Me manifiesto por los sin papeles.
Traspapelé la luz, busco tus ojos.
Cada semana reciclo dos bolsas de papeles.
Vivir: papeles y papeles y papeles.
La vida, para muchos, es todo un papelón.

Ángel Guinda

Y leyendo mucho de nuevo. Café con hielo y libros juveniles para verano. Dejemos los clásicos hispánicos para cuando nos pongamos serios de nuevo en septiembre. Por ahora, Yo conocí a Muelle de Jorge Gómez Soto y La noche más oscura de Ana Alcolea me han distraído del calor de la ciudad del cierzo en verano. Leedlos, os gustarán.

(…)
Oh the light is fading all the time
And this life I’m in, it seemed to pass me by
But I still remember which way to go
I’m on the road, the road to home

Now I must say goodbye
Keep telling myself now don’t you cry
But I’m here where I belong
I’ll see you soon, it won’t be long
I’ll see you soon, it won’t be long

Voy a pagar sobrepeso en la maleta seguro, pero no me importa. No me quiero dejar nada aquí. Bueno, algo me dejaré, que dicen que si te olvidas algo, volverás a ese sitio. Pero me llevo la mayoría dentro de mi maleta y casi no cabe. No hay manera, me voy a tener que sentar encima de la maleta para cerrarla, pero no quiero olvidar nada.

Los nervios y las indecisiones están al fondo de la maleta, allí los desterré tras acompañarme los primeros días de octubre. Pronto las nuevas amistades fueron haciéndoles sombra y ocupando su espacio. Con los meses, sacaba camisetas de manga larga, bufandas y abrigo y metía viajes, experiencias, películas y libros en versión original, fiestas, viajes en tren y noches en club. Quizás algún kilo de más es debido a las conversaciones, en varios idiomas, acompañadas de cupcakes, cookies, cheesecakes, lattes, tea, carrots cakes o muffins. Sí, será el aprender varias palabras en diferentes idiomas lo que pesa en la maleta.

En el centro de la maleta está la vida en Birmingham, esa extraña e innexistente rutina erasmus. A su alrededor, crecen las fotos y los recuerdos de Londres, Liverpool, Manchester, Warwick, Stratford, Bath, Nottingham, Lincoln, etcétera y ya en la periferia, casi rodando con las esquinas de la maleta, están los viajes a República Checa, Escocia, Gales, Francia o Polonia entre otros.

Las risas son demasiadas y se escapan por los huecos de la cremallera, incapaces de guardar silencio u orden por unos instantes; los sentimientos alterados y desordenados, que no se quedan quietos dentro del vestido vintage inglés en el que los he plegado. Hay millones de fotografías y casi medio centenar de postales entre las que he comprado yo y las que me han mandado los amigos para adornar mi habitación erasmus en este año de exilio inglés. Pero son más las fotografías mentales, los instantes que se han quedado en la memoria: pasear por Londres, el sol en Bath, la música en directo de Liverpool, la tumba de Shakespeare en Stratford, el césped de la Universidad, con frappés y cheesecakes en Birmingham, las housepartys en Selly Oak, roadtrips conduciendo por la izquierda en el bosque de Sherwood, tumbarse en los jardines de la abadía de Lord Byron, visitas frikis en Londres a Abbey Road, Baker Street o andén 9 3/4, jugar al tetris con la maleta para salir varias veces de esta isla, el frío de las HighLands en pleno verano, el atardecer desde Canton Hill en Edimburgo, el sonido del mar en la bahía de Cardiff…

Estoy sentada en el suelo de mi habitación, con la ventana abierta -hace sol-, las paredes vacías, ya sin fotografías, posters o post-its, escuchando a Amy McDonald cantar The road to home y mirando la maleta que voy a tener que cerrar en breves. Definitivamente, llevo demasiado equipaje para volver a la ciudad del cierzo. Ha sido un año erasmus muy intenso…

Mientras yo disfruto de mi última semana por estas tierras inglesas, os dejo algo de lectura para los días que voy a estar ausente por estos lares…

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El veranito ya está aquí, los exámenes ya se ha terminado para (casi) todos y es hora de tumbarse a la bartola al sol cual lagartijas a leer todo lo que tenemos pendiente. La bolsa de playa de El Templo de las Mil Puertas viene cargada de contenidos de lo más variado.

Aunque, a estas alturas del año, Harry estaría sufriendo otro verano con sus tíos, nosotros hemos decidido hacer una visita a Hogwarts para contaros de primera mano todos sus secretos para la sección Lugares Fantásticos. Además, hemos desempolvado una antigua Criatura Fantástica y en este nuevo número actualizamos la figura del vampiro, que tanto ha dado que hablar desde nuestra primera incursión en el mito, allá por 2007. Mucho más atrás hemos tenido que volver la mirada para conocer mejor al creador de Gulliver, Jonathan Swift, en el Autores de Ayer. Por otro lado, nuestra idea inicial era hablar sobre las sagas no terminadas sólo en las noticias, pero había tanto material que hemos decidido dedicarle el Reportaje Central.

Otra puerta editorial se nos ha abierto y hemos tenido la oportunidad de hacer una visita a Montena en Barcelona. Hemos charlado con Santiago García-Clairac, autor de El Ejército Negro, y… ¡redoble de tambores!… os traemos en exclusiva la entrevista a Rick Riordan. Sí, sí, el mismo, el padre literario de Percy Jackson.

¿A qué esperas para abrir nuestra vigésimosegunda puerta?

Inglaterra es un lugar especialmente poblado de lugares interesantes para los mitómanos. O será que nosotros los vamos buscando todos. Sea lo que sea, ya era hora de que hablara un poco de Tolkien y de Birmingham. O mejor, lo podéis leer en estos artículos:

  • J.R.R.Tolkien’s childhood in Birmingham
  • J. R. R. Tolkien’s youth in Birmingham
  • Birmingham Heritage Tolkien
  • Towers Tolkien

    [Imagen: Laqueaquíescribe en Waterworks street, con las dos torres de Tolkien en ambos extremos de la foto.]

    Ahora que ya sabéis que Tolkien pasó parte de su infancia y su juventud en las tierras de mi erasmus, podréis imaginar que nos hemos ido a visitar alguno de estos lugares, para ver dónde vivió y qué pudo influir al escritor en sus primeros años. En Edgbaston, cerca de Birmingham, se encuentran las que dicen que son la influencia para las dos torres de El Señor de los Anillos. Éste es un estupendo artículo muy interesante al respecto.

    It has been suggested that the towers of Perrott’s Folly and Edgbaston Waterworks may have influenced references to towers in the writings of J. R. R. Tolkien, who lived nearby as a child. (…) In Peter Jackson’s adaptation, the two towers refer to Saruman’s Orthanc and Sauron’s tower of Barad-dur.

    Otro día os cuento que este finde estuvimos en el bosque de Sherwood, que vimos a Robin Hood -bueno, su estatua- y que casi nos perdemos en los jardines de New Stead Abbey, la abadía en la que vivió Lord Byron una temporada. Mitomanías varias.