Serrat ya había cantado a Machado. Os dejo un vídeo en el que canta junto a Joaquín Sabina. Dos grandes cantan a otro grande, no podía ser de otra forma. Y todo el público coreando caminante no hay camino…
A finales de febrero, Serrat saca disco nuevo, Hijo de la luz y de la sombra, en el que pone música y voz a los poemas de Miguel Hernández. Ya podemos escuchar alguno de ellos en youtube, como Para la libertad, Nanas de la cebolla, Menos en tu vientre, La boca o Canción última.
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes
Ropas con su olor…
Ropas con su olor
paños con su aroma.Se alejó en su cuerpo,
me dejó en sus ropas.lecho sin calor,
sábana de sombra.Se ausentó en su cuerpo.
Se quedó en sus ropas.
Ñam es la obra ganadora del Premio Internacional de Ilustración 2009, otorgado por la editorial SM. El autor e ilustrador es Puño, David Peña. El jurado destacó el carácter trasgresor y tierno a la vez, atractivo y chispeante del libro.
Y a mí me ha encantado porque, a veces, sobran las palabras.
Quizás no todas pero, a veces, en pocas páginas, se condensa la mejor de las historias.
Un día, aparece un monstruo en la ciudad y amenaza con destruirla. La gente grita, la policía no puede pararle, el alcalde le pide al monstruo:
- Señor Monstruo, como dirigente de esta ciudad me veo obligado a impedir su destrucción, y no le permitiré que se coma a sus habitantes -dijo con aire solemne.
El monstruo se paró a pensar un momento… y se lo comió.
El final supera todo lo que podríamos haber imaginado, porque:
La niña coge de la mano al monstruo y le dice:
- ¡Y que sea la última vez que te escapas sin permiso!
Y fin.
Y Puño te deja con la boca abierta, un final sorprendente, genial, inesperado y, en esos momentos, lo único que puedes hacer es abrir el libro por la primera página y dejarte llevar de nuevo por la historia y sus ilustraciones.
Laura Gallego nos pide nuestra opinión sobre la portada de su novela Dos velas para el diablo. Yo, como la letrera Alba, prefiero la portada francesa, pero en este enlace tenéis toda la información para votar el diseño que más os guste.
Sobre la ciudad del cierzo caen moléculas formadas por un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. Una sustancia líquida, inodora, insípida e incolora, con propiedades como la melancolía, la apatía y la nostalgia.
Es decir, llueve al otro lado de mi ventana.
Everything you think you know baby
Is wrong
And everything you think you had baby
Is goneCertain things turn ugly when you think too hard
And nagging little thoughts change into things you can’t turn off
Everything you think you know baby
Is wrongIt’s all over but the crying
Fade to black I’m sick of trying
Took too much and now I’m done
It’s all over but the cryingDo you really think I’m made of stone baby?
C’mon!
That we only love the things we own?
Baby you’re wrong
[...]
Ayer, a horas indecentes de la madrugada, mi estado del Facebook decía:
… dentro de una semana, a estas horas, estaré al otro lado del cristal de mi ventana. Seguro. Mientras, los apuntes se reproducen exponencialmente y no encuentro explicación científica para ello O.o …
Sí, sigo de exámenes. Me queda una semana. El tiempo se ralentiza de forma proporcional a las ganas que tienes de que pase rápido. Y viceversa. Estoy convencida. Les tengo que pedir a unos cuantos científicos locos que tengo encerrados en el sótano -inventando máquinas teletransportadoras y clones de Aragorn para uso exclusivo y personal- que me expliquen ese fenómeno. Y también la autorreproducción exponencial de mis apuntes ya de paso.
Por cierto, artículo del día en el cultural de Zaragózame: Intentos de estudio por la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad del cierzo.

[Foto con mi móvil, a finales de diciembre, de una de las goteras de la sala de estudio.]
Del mal estado en el que se encuentra la sala de estudio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza ya habíamos hablado antes. Si antes el agua llegaba de arriba, de las goteras, ahora llega de abajo, de los géisers que se forman si se rompe alguno de los radiadores.
Dos filólogos -éste y éste- estaban intentando estudiar en la sala de estudio de nuestra facultad, cuando:
Carmen es una señora de la limpieza de la FyL.
Estaba tranquilamente limpiando uno de los pasillos cuando por su walkie-talkie la ha llamado Marisa para avisarla de un código rojo en la sala de estudio.
-¡Código rojo!, ¡código rojo! ¡Carmen, cubos!
Carmen ha cogido todos los cubos que ha podido y ha venido como un “velocirraptor” para ver lo que ocurría. La sala de estudio se está inundando, se conoce que intentando arreglar un radiador no les ha salido muy bien.
Ahora Carmen está luchando contra las aguas bravas, una vez el heisser ha sido controlado, para evitar que el desastre se extienda.
Mientras tanto, los estudiantes que van llegando escuchan las leyendas de los pocos que sobrevivimos al desastre.
Y mientras, los estudiantes seguimos de exámenes, intentando estudiar a pesar de que el mundo parece estar en nuestra contra…
¿En qué condiciones están vuestras facultades? ¿Tenéis goteras, géisers en radiadores, escaleras que dan más miedo que un relato de Poe, socavones repentinos que se tragan a los estudiantes?
La autora de Persépolis nos abre las puertas del universo femenino iraní. Marjane Satrapi comienza explicándonos el porqué del título de su libro:
Bordados:
1. Bordado// Adorno en un tejido o una piel con cosidos hechos en relieve.
2. Cotilleo// Difusión o narración de chismes entre varias personas.
3. Reconstrucción quirúrgica del himen para simular la conservación de la virginidad.
4. Título original francés de Bordados, Broderies, de Marjane Satrapi.

El samovar de la tarde y de la noche.
El té que se preparaba en esas ocasiones tenía un objetivo muy distinto. Todas nos reuníamos alrededor de la bebida con el fin de dedicarnos a nuestra actividad preferida: la conversación. Pero esa conversación tenía un significado muy peculiar: Hablar a espaldas de los otros sirve para airear el corazón.
Las mujeres de Bordados airean el corazón mientras sus maridos duermen la siesta.
Las mujeres de Bordados charlan a espaldas de sus maridos. Las mujeres de Bordados no tienen pelos en la lengua. Las mujeres de Bordados tienen relaciones antes del matrimonio. Las mujeres de Bordados tienen maridos con amantes, y ellas tienen amantes con los que engañan a sus maridos. Las mujeres de Bordados hablan de testículos, pilillas, prepucios, sangre, cosa blanca. Las mujeres de Bordados tienen que casarse, pero no saben si por amor, por sentido común o por recomendación de los padres. Las mujeres de Bordados no quieren necesitar a los hombres; no quieren ni quererlos. Las mujeres de Bordados están pintadas en blanco y negro, pero tienen su mente es la paleta de un pintor vanguardista. Las mujeres de Bordados se ayudan las unas a las otras, se cuentan sus problemas, se cuentan incluso los problemas de las vecinas y amigas. Las mujeres de Bordados son modernas o intentan serlo. Las mujeres de Bordados quieren ser independientes, libres, quieren ser mujeres.

La persona con la que comparto día de llegada al mundo y muchos samovar o tés o cafés me ha regalado este libro. Muchas gracias, no imagino mejor lectura para un sábado de exámenes como éste. Aunque prefiero que volvamos a quedar y te lo digo en persona, que siempre es mejor.

Bécquer y laqueaquíescribe.
Rima XI
—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!
Así en tardos pasos, todos murmurando,
el lúgubre entierro ya cerca llegó,
y la blanca dama devota rezando,
entrambas rodillas en tierra dobló.Calado el sombrero y en pie, indiferente
el féretro mira don Félix pasar,
y al paso pregunta con su aire insolente
los nombres de aquellos que al sepulcro van.Mas ¡cuál su sorpresa, su asombro cuál fuera,
cuando horrorizado con espanto ve
que el uno don Diego de Pastrana era,
y el otro, ¡Dios santo!, y el otro era él…!Parte cuarta, El estudiante de Salamanca.
NUÑO – Llevadla.
AZUCENA – ¡Conde!
NUÑO – Que le mire expirar.
AZUCENA – Una palabra, un secreto terrible; haz que suspendan el suplicio un momento.
NUÑO – No, llevadla.
(La toma por una mano y la arrastra hacia la ventana.)
Ven, mujer infernal… goza en tu triunfo.
Mira el verdugo, y en su mano el hacha
que va pronto a caer…(Se oye un golpe que figura ser el de la cuchillada.)
AZUCENA – ¡Ay! ¡esa sangre!
NUÑO – Alumbrad a la víctima, alumbradla.
AZUCENA – ¡Sí, sí… luces… él es… tu hermano, imbécil!
NUÑO – ¡Mi hermano, maldición!…
(La arroja al suelo, empujándola con furor.)
AZUCENA (Con amargura.) Ya estás vengada.FIN DEL DRAMA
Segunda parte de la quinta jornada de El Trovador.

[Don Quijote y Sancho en los trazos de Saura]
[...]
3. El pánicoEl cansancio. La sed. El pánico.
Dentro. Fuera no se mueve. Dentro,
pánico. Humedad que traspasa la
casa-huesos. Entonces voy donde
hay muchos. Como si algo fuese
cierto. Como si algo cambiase y por
eso fuese cierto. Entre todos. Entre
muchos. Cierto porque se mueve.
Como si hubiese meta. Si no se
alcanza no importa. Mejor no
alcanzar. Como si. Para que sea
cierto -¿cierto?-La hora estimada. La hora de llegada
estimada. Como si algo ocurriese.
Por el movimiento. Por el nombre
que cambia. El del lugar. El de los
ojos, no. Los ojos siguen fijos en el
rostro. El rostro que no veo. Siguen
mirando fuera. Yo nunca veo la
mirada de mis ojos mirando fuera.El movimiento atrapando la
atención. Reteniéndola. Guiándola.
Llaman historia a ese movimiento
que retiene la atención. Cuando no
hay movimiento fuera, la historia
ocurre dentro. Pueden haber muchas
historias a partir de un solo
movimiento. Entre todas forman una
situación. La situación es un nudo, a
veces una madeja, pero siempre es
un nudo. Algunos nudos retienen el
pánico.Se produce en el silencio,
antes del movimiento, y
también después. El pánico es
un furor detenido. En un principio
fue el pánico. Tuvo que serlo. Luego,
el furor fue las formas, ésas que el
movimiento produce en razón de sus
detenciones, de sus sacudidas.Cuando el espacio entre las
sacudidas se prolonga, decimos
que alguien ha muerto. Entonces vuelve
el pánico o, mejor dicho, se abre. Se
abre el pánico y el furor se detiene.Suele ocurrir también que alguien,
en el movimiento aún sostenido,
caiga en la abertura del pánico. Es
por efecto del vértigo que arrastra
como un esfínter los bordes de
la abertura. Su tiempo,
entonces, queda detenido. En el
pánico.Por eso hago como si algo ocurriese.
Ocurre al menos la historia como si
algo ocurriese. Un movimiento,
una vez más. Tal vez sirva. Para que
haya historia y me la crea. Lo justo
para poder caer más adelante.
[...]
Pánico. Algunos exámenes son como los gigantes molinos de Don Quijote: nos empeñamos en luchar contra ellos y ni siquiera vemos su verdadera forma. Puede que este poema hable sobre eso: gigantes, molinos, exámenes. O quizás no.
Pocas cosas tienen tanto poder como para provocar pánico. Los exámenes no son una de ellas, desde luego, no se lo merecen. En realidad, casi nada es tan importante como para provocar pánico. ¿Importante o urgente? No siempre lo urgente es lo importante. Así, dejamos cosas importantes aparte, siempre aparte, siempre en estado de espera, siempre subordinadas a las cosas urgentes. Como el examen de mañana, algo urgente por lo que debería dejar de bloguear ahora mismo. O quizás no.
Puede que la poesía provoque pánico. Desde luego, la poesía sería quizás una de las pocas cosas que tuviera semejante poder. Cada vez que leo a Chantal Maillard y su desencanto del Quijote, me encuentro cayendo cayendo cayendo, con cierto pánico. O igual ya estoy cayendo y en el camino leo a Chantal Maillard. Todo es posible. O quizás no.
Yo podría vivir tranquilamente sin la televisión del salón. Me he preparado una programación nocturna alternativa de series en mi ordenador: Bones, The Mentalist, Brother&Sisters, Lost y The Big Bang Theory. Un capítulo en versión original cada noche.
Ayer comenzaba la nueva temporada de Lost. Nueva y última. Más les vale a los guionistas aclarar misterios o empezar a solucionar ciertas tramas, porque han prometido no dejarnos ninguna duda a sus seguidores. Y … sí, mi conciencia está aquí, sentadita conmigo. Y no lleva los apuntes en la mano, sino un gran cuenco de palomitas para el capítulo de hoy: Lost.
Si soy capaz de seguir la trama de Lost, debería ser capaz de aprobar los exámenes que me quedan, ¿no?

Oh tempora! Oh mores! -exclamarán con mucho juicio algunos al ver tantas páginas de tantos renglones cada una-. ¡Obra tan voluminosa!, ¡pensamientos morales!, ¡observaciones críticas!, ¡reflexiones pausadas! ¿Y esto en nuestros días? ¡A nuestra vista!, ¡a nuestras barbas! ¿Cómo te atreves, malvado editor, o autor, o lo que seas, a darnos un libro tan pesado, tan grueso, y sobre todo tan fastidioso? ¿Hasta cuándo has de abusar de nuestra benignidad? Ni tu edad, que aún no es madura, ni la nuestra, que aún es tierna, ni la del mundo, que nunca ha sido más niño, te pueden apartar de tan pesado trabajo. Pesado para ti, que has de concluirlo, para nosotros, que lo hemos de leer, y para la prensa, que ahora habrá de gemir. ¿No te espanta la suerte de tanto libro en folio, que yace entre el polvo de las librerías, ni te estimula la fortuna de tanto libro pequeño, que se reimprime millares de veces, sin bastar su número a tanto tocador y chimenea que toma por desaire el verse sin ellos?
Protesta literaria del editor de Cartas Marruecas
Tímido corzo, de cruel acero
el regalado pecho traspasado,
ya el seno de la yerba emponzoñado,
por demás huye del veloz montero;en vano busca el agua y el ligero
cuerpo revuelve hacia el doliente lado;
cayó y se agita, y lanza congojado
la vida en un bramido lastimero.Así la flecha al corazón clavada,
huyó en vano la muerte, revolviendo
el ánima a mil partes dolorida;crece el veneno, y de la sangre helada
se va el herido corazón cubriendo,
y el fin se llega de mi triste vida.La fuga inútil, Meléndez Valdés
[DOÑA FRANCISCA, RITA]
RITA Señorita… ¡Eh!, chit…, señorita…
DOÑA FRANCISCA ¿Qué quieres?
RITA Ya ha venido.
DOÑA FRANCISCA ¿Cómo?
RITA Ahora mismo acaba de llegar. Le he dado un abrazo con licencia de usted, y ya sube por la escalera.
DOÑA FRANCISCA ¡Ay, Dios!… Y ¿qué debo hacer?
RITA ¡Donosa pregunta!… Vaya, lo que importa es no gastar el tiempo en melindres de amor… Al asunto… y juicio… Y mire usted que en el paraje en que estamos, la conversación no puede ser muy larga… Ahí está.
DOÑA FRANCISCA Sí… Él es.
RITA Voy a cuidar de aquella gente… Valor, señorita,y resolución.
(RITA se va al cuarto de DOÑA IRENE.)
DOÑA FRANCISCA No, no, que yo también… Pero no lo merece.
El sí de las niñas - Acto segundo – escena sexta
Leando Fernández de Moratín
Y algo más que hemos leído por el camino…
El año pasado, lo celebraba con Alicia tomando el té en su no-cumpleaños con el sombrerero loco.
Este año, traigo a Marlango tocando su Hold me tight en el piano de Alicia.
Yo quiero una fiesta de cumpleaños en un día soleado. En una casa grande para que venga mucha gente. El suelo del salón lleno de globos de colorines. También en el techo, en todos los sitios. Tartas, pasteles, risas y sonrisas. Marlango en una esquina, con piano, y que me dediquen su Hold me tight o cualquier otra canción. Que mis amigos que saben tocar guitarras, bajos, violines y chelos vengan a hacer un improvisado concierto. Una nevera a la que no se le acaben los cubitos de hielo, los cócteles o los bombones. Luces de colores, lo pasaré bien. Una orgía literaria o musical o poética o audiovisual o todas a la vez. Confetti que se autorrecoja y bebidas que no manchen el sofá. Un escenario, pequeñito, con micrófono, para recitar poesía, hacer monólogos o cantar en karaoke. Barra libre con camareros guapos. Servicio de recogida de borrachos basuras. Máquinas teletransportadoras para que mis amigos que no estén en la ciudad del cierzo vengan a visitarme. Regalos para todos los invitados. Que nos canten el Cumpleaños feliz dos veces, una para Isabel -inmejorable compañía y compañera cafetera, con la que tengo la suerte de compartir cumpleaños y conversaciones solucionadoras de mundos- y otra para mí. Y tirones de orejas que no duelan, gracias.