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Al final no pudo ser lo de Erasmussinmaletas. Muchas gracias a los que me apoyasteis, pero al final serán Flor, Pablo, Laura/Leara y Sergio los embajadores erasmus que se lleven la beca de 300euros/mes y el Ipad, a cambio de contarnos en su blog qué tal se lo están pasando en el erasmus y en qué viajes invierten la beca. ¡Espero que uno de esos viajes sea a Londres, para quedar todos juntos y conocernos!
Ha sido un mes intenso de promoción y competición. Y a pesar de estar compitiendo entre nosotros, ha sido muy muy divertido. Me alegro de haber sido una de las diez finalistas porque he conocido a otros erasmus con las mismas ganas de escribir sobre su erasmus y viajar por el mundo. Me alegro de haber estado compitiendo contra con vosotros.
Y los que no hemos conseguido la beca de erasmussinmaletas, no nos queremos quedar quietos. Por eso cuando los chicos de Erasmusu nos tentaron a Sara, Mila y a mí para contar nuestra experiencia erasmus en su plataforma de blogs, aceptamos enseguida. Digamos que ser sobornadas con la posibilidad de ganar cheques en Ryanair nos tentó lo suficiente.

Así que, a partir de ahora, además de bloguear desde Protofilólogosporelmundo -y desde esta casa virtual en la que me leéis- mantengo un blog paralelo con contenidos muy similares que podéis visitar en Blog Erasmusu Birmingham.
Y si sois erasmus y queréis ganar cheques de viaje Ryanair, ¡sólo tenéis que hablar conmigo y os informo de todo!
A mí me gustaba vivir en La República Independiente de mi Habitación en Birmingham. He vuelto a la Monarquía Paterna, a acatar las leyes y su mandato durante un mes. Hay que acatar normas, seguir las leyes noescritasperoobligatorias. Cosas como hacer la cama, lavar los platos nada más comer, decir a dónde vas y con quién, etcétera. Sin embargo, adoro la Cocina Real y quiero proponer una exportación alimenticia a mi República de vez en cuando.
Al volver a casa, después de un tiempo fuera, siempre notas cosas raras, como que tu habitación ha sido lentamente convertida en el cuarto de tender la ropa o acumular trastos. Que tienes muchos, demasiados libros por leer esperándote encima de tu mesa. Que hay ropa tuya en el armario de tu hermana. Que no te ríes de algunas tonterías con los amigos. Que echas de menos la amabilidad, cortesía y educación inglesa. Que en tu ciudad también hace frío aunque no lo parezca. Que tienes el doble de tarjetas en la cartera, de aquí y de allí: dos tarjetas de la Universidad, dos tarjetas de salud, dos de fotocopias, dos de transporte público, varias de crédito, dos de tiendas en las que sueles comprar, etcétera. Que te quedas mirando un edificio, calle o la plaza importante de tu ciudad y tus amigos te miran raro. Que si hablas en español, la gente alrededor te puede entender. Que te sientes rara sin hablar en inglés. Que no hace falta transformador en los enchufes. Que no hay wifi en todos los bares. Que echas de menos los muffins, cookies y tomarte un té calentito al llegar a casa. Que echabas de menos tomarte un cáfe decente y un buen cubata. Que acabas de acordarte que en los bares ingleses no dejan fumar dentro. Que ya no te conectas a Skype tan a menudo. Que ahora te conectas a facebook para hablar con tus amigos extranjeros.
Que cuando estabas allí querías estar aquí y ahora es al contrario.
Sí, ya estoy en la ciudad del cierzo, Zaragoza, para pasar las navidades.
Me gusta cómo escribe Luis García Montero. Prosa o poesía. Me da igual. Me gusta todo.
Escribe hoy uno de mis poetas preferidos en la columna para CanalSur:
Madre e hija ordenaron por tamaños las ramas del pino, prepararon el tronco y formaron el árbol. En una esquina del salón, con la puerta cerrada para que no entrase el gato, la vida familiar se fue llenando de guirnaldas, bolas de cristal, corazones, muñequitos y lámparas de colores. Desde la ventana de casa, se veía también la alegría callejera, la sonrisa de los adornos que cuelgan sobre los coches, las farolas y las aceras. Las llamaradas de la fiesta suavizan el frío de la ciudad.
Este año es más navidad que nunca. O mejor dicho, este año es para mí navidad. Otros años no. Otros años, admito, odiaba a muerte estas fechas. Ayer noche sufrí un curioso momento película: entraba en el salón, con un plato de entrantes -jamón y queso español- y veía a todo el mundo moverse ralentizado, sonriéndose, sirviéndose vino, riéndose, acercándose un plato, sentándose en el suelo, pidiendo una canción, abriendo la puerta a más gente. Mis amigos, ellos, los que salen en esta foto. Los que hacen posible que sonría aunque diluvie, por los que me apetece salir de casa aunque nieve. Una foto que intenta resumir tres intensos meses de erasmus en Birmingham.

Ayer noche nos invitaban unos amigos -una italiana, una francesa y un alemán- a cenar en su piso. Era la cena de navidad, despedida de estos tres intensos meses juntos, última juerga juntos antes de volver cada uno a casa para pasar estas fechas tan familiares. Varios alemanes, varias españolas, un par de italianos, una francesa, un japonés, etcétera. Las españolas llegamos con tortilla española, jamón y queso de uno de los últimos -y necesarios para sobrevivir- envíos paternos. A pesar de que los anfitriones no nos dejaban, unos cuantos nos metimos en la cocina a ayudar con los preparativos. En el techo, un adorno navideño en el que podíamos leer Merry Xmas and Happy New Year. Los sofás eran comodísimos, pero el suelo también. Salieron de la nada vasos, platos y servilletas de usar y tirar en el salón. Alguien trajo vino australiano, buenísimo. Los dos italianos se hicieron cargo del plato principal. Tuvimos que estudiar detenidamente cómo hacer la foto para que cupiera todo el mundo. La foto oficial nos la hizo el taxista que venía a buscar a unos amigos que se tenían que ir pronto. No faltó chocolate en el postre. Ni tristeza por la separación. Ni planes para la segunda semana de enero. Ni ganas de volver a vernos, a pesar de no habernos separado aún. Las llamaradas de la fiesta suavizan el frío de la ciudad, como dice García Montero.
Mañana vuelvo a España, a mi ciudad del cierzo, Zaragoza.
Ya es Navidad en Birmingham.
Y este finde estuvimos por el centro, paseando por el German Xmas Market. Puestos de artesanía, de comida, de detalles navideños para el árbol y adornos para la casa, gorros, guantes y bufandas de lana hechos a mano, la fuente de Victoria Square congelada, el carrusel girando, el puesto de salchichas alemanas para cenar, el escenario con micrófono abierto donde tan pronto te cantan villancicos como música actual, luces navideñas por todas partes y nieve en las aceras.

Ya es Navidad y me queda menos de un mes para volver a España. Y menos de una semana para irme unos días a Londres.

Y fuimos a pasar el fin de semana a la ciudad de los Beatles, a Liverpool. Un fin de semana con amigos, con sol, sin lluvia, con frío y muchas ganas de pasárselo bien. Vimos una puesta de sol preciosa en el puerto. Nos encantaron las exposiciones de arte moderno de la Tate Gallery. Vimos las dos catedrales, la nueva y la vieja, de la ciudad. La casa-arte inclinada en Duke Street. El tour de los Beatles. Las casas natales de los cuatro Beatles. Penny Lane y Strawberry Fields. Música en directo en The Cavern Club. La estatua de John Lennon en The Wall of Fame. Luces de navidad, el camión de navidad de la Coca-Cola, Santa Claus. Un albergue que antes fue iglesia y ahora es una gozada de edificio. Estatuas de lambananas en la calle. Risas, fotos, amigos. Cafés, cervezas, música. Alemanes, francesa, italiana, japonés, indio, españoles. Erasmus. Qué más se puede decir.
Bueno, algo más cuento por aquí si queréis leer.

Ayer me quedé hasta tarde leyendo un libro. Me dieron las mil, como siempre. Hoy casi me quedo dormida para ir a clase. Es lunes, qué queréis. Tenía una presentación oral sobre Don Quijote, así que he salido corriendo de casa sin desayunar.
En el descanso -la presentación todo bien, gracias- de diez minutos (que si no la clase de dos horas se hace muy larga), me he bajado a la planta baja del edificio, donde tenemos el Starbucks, a comprarme un café porque me estaba muriendo de sueño y hambre. La camarera, tras tomarme la orden, me dice: -Tú eres latina, sin acento italiano, pero pálida para ser sudamericana. Me sorprendo. Le digo que soy española y ella continúa la conversación en español. No hay nadie más esperando así que seguimos hablando tranquilamente mientras su compañera me prepara el café y nos mira sonriendo. La camarera me dice que ella es polaca y estudia español, dos horas a la semana, que le gusta mucho. Yo le comento que podríamos quedar alguna vez, para hablar en inglés y en español y nos intercambiamos los emails. Nos sonreímos y despedimos. Cojo el café y me subo a la segunda hora de clase.
A veces no es tan malo madrugar. Cosas que pasan.
Por cierto, en Starbucks ya es navidad, con los vasos rojos y blancos con adornos de copos de nieve que ponen en estas semanas prenavideñas. Como en Birmingham, con el German Market de artesanía y alimentos en Victoria Square, las luces de navidad en las calles y los amables señores del tiempo diciendo que por las noches ya hay temperaturas bajo cero.
¿La foto? Yo, despidiéndome de Praga desde la torre de Petrín en mi último día en la ciudad. Si queréis saber más de Praga y de mi erasmus, cotillead mi otra casa virtual, que ya estoy contando cosas de Liverpool. Y si tenéis un minuto, apoyadme aquí.
Porque, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia, a pesar de pasar mi año erasmus como alumna de la Universidad de Birmingham, en la que estoy muy a gusto y contenta, sigo siendo una estudiante de Filología Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza.
Y que cada vez que estudie allí haya goteras en la sala de estudio, me muera de frío o calor en clase, las persianas estén rotas o se caiga una baldosa en el baño, no me gusta nada.
Por eso, me encantaría estar ahora en mi facultad, en Zaragoza, apoyando a todos los que están protestando por la paralización de la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras, más concretamente del Pabellón de Filología anexo a la Facultad, al que volveré el año que viene y en el que tendré que seguir estudiando con grietas, goteras y frío.

Menos mal que por parte de los alumnos hay algo de movimiento:
La Facultad de Filosofía y Letras se queda sin reforma.
Más noticias sobre la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras.
Por la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras.
Por una facultad digna
Por una Facultad del siglo XXI
Grupo REFYL de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza
Habitantes del Zulo del Pabellón de Filología
Algunos estudiantes en su año erasmus reivindican la reforma del Pabellón de Filología
Sin plazos concretos para la reforma de Filosofía y letras
Comando Almogavar reclama la rehabilitación de la Facultad de Filosofía y Letras
Intentos de estudio por la Facultad de Filosofía y Letras, goteras inclusive.
Y yo tengo muchas muchas ganas de ser uno de los cuatro Embajadores Erasmussinmaletas que, durante su estancia erasmus, os cuente las aventuras y desventuras de vivir en el extranjero. Ni que decir tiene que esa beca de 300 euros que podemos ganar me vendría de lujo para seguir ejerciendo mi vicio confesable del que no me desengancharé jamás: viajar.
¿Cómo podéis ayudarme con un minuto de vuestro tiempo para darme vuestro voto?
¡Muy sencillo!

Vais a la página web de Erasmussinmaletas. Allí podéis ver las fichas de los diez finalistas. Leedlas y cotilleadlas lo que queráis, pero recordad que me tenéis que votar a mí, ¡no os despistéis! Primero, inscribiros, en el botón rosa de la derecha. Sólo os pide vuestro nombre y el mail. Os mandarán un mail para validarlo. Id a vuestra bandeja de entrada y aceptarlo. Luego, volved a la página web, entrad en mi ficha -sí, soy esa de la camiseta a rayas y el vaso en la mano, la número cinco- y con un sólo clic me votáis.

Y si tenéis cuenta en Facebook, aún es más sencillo. Id al perfil en Facebook de Erasmussinmaletas (en este enlace) y votadme y votad directamente al que penséis que será el mejor embajador de Erasmus sin maletas!
Y… redoble de tambores… porque hasta el 13 de diciembre no sabremos quiénes son los embajadores erasmus, ¡qué nervios! Espero tener suerte, convenceros con mi blog, Twitter y Facebook y poder ganar esa beca de 300 euros al mes y el iPad…

[Fotografía: Un fragmento de Praga. El porqué se llama la ciudad de las mil espinas.]
Hoy he viajado en tranvía, metro, autobús, avión, monoraíl y tren de cercanías. Llamo a mis padres desde el tren que me lleva del aeropuerto a Birmingham. No, ya estoy en Inglaterra. No, llegaré dentro de una hora a casa (y me doy cuenta de que le llamo casa a mi habitación en la residencia). Sí, Praga precioso, yo no quería volver. Sí, allí he comido algo mejor, ahora no tengo nada en la nevera, compraré mañana. ¡Oye, besos, que os dejo, que me tengo que bajar en esta parada, esta noche Skype!
En casa, incluyo un par de libros más en la lista de libros que les mandaré a los Reyes Magos. Uno de ellos es Lo que me queda por vivir, de Elvira Lindo, le tengo muchas ganas. Leo el blog de Elvira Lindo todos los días. Ella está en Nueva York y cuando yo estaba en España leía todos los fines de semana su columna en el periódico del domingo. Sonrío al recordar al guía ecuatoriano que nos explicó el tour por Praga el martes por la mañana y las preguntas que me hizo sobre la visita del Papa a nuestro país.
Ayer fue once de noviembre, el santo de San Martín, homónimo de mi pueblo perdido en Teruel. Lo celebré en Praga, con unos amigos que viven allí, comiendo oca con col y remolacha, plato típico checo del día, pues San Martín es también santo importante en Praga. Subimos a la torre de Petri para ver atardecer sobre la ciudad de Kafka, Kundera, Mucha, etcétera. El río zigzagueando, corriendo en medio de la ciudad, edificios antiguos en cada esquina en cada rincón, las calles que se resisten a ser rectas, el suelo adoquinado, las construcciones del siglo XIX, el teatro de la ópera iluminado de noche. No me quiero ir de esa ciudad. Y asistimos a un acto histórico, vimos cómo colocaban la última piedra del puente Carlos, el más antiguo de la ciudad, tras tres años de restauración.
Vuelvo a casa, a Birmingham, a la residencia. Dejo la mochila en la habitación y entro en la cocina a saludar. Mis compañeras de piso me preguntan qué tal mi viaje y dónde está Praga que no lo sitúan. Aclaremos, son inglesas, no americanas. Me vuelvo de la cocina con un vaso de zumo de naranja -¡qué frío hacía en Praga!- y enciendo el ordenador. Mis amigos me dicen: -Ya hemos reservado el albergue, el finde que viene a Liverpool, esta noche conéctate a Facebook para comprar los billetes de tren. Y hay que elegir qué día queremos ir a ver Harry Potter al cine.
En Facebook me encuentro un par de mensajes privados que me animan el día. Uno de ellos, de una prototraductora viajera y amiga estupenda dice Leipzig está hermanada con Birmingham ^^ eso es una señal. Hoy he mandado la solicitud con Leipzig y Jena como opciones principales para mi Erasmus. Empieza la cuenta atrás =) El año que viene será al revés, iré yo a visitarla. Antes de irme a Praga, desde Birmingham, le mandé una postal de cumpleaños a una amiga española que viene en Suiza. Me escribe en el muro de Facebook que le ha llegado un día antes de lo previsto.
El lunes empiezan las votaciones para ser Embajadora de Erasmussinmaletas y conseguir la beca de 300 euros al mes por contaros mi experiencia erasmus en blog y redes sociales durante este año. Anda, queridos doscientos lectores fantasmas diarios que se supone que tengo según googleanalytics, un clic de ayuda me vendría muy bien.
Voy a ponerme música y a deshacer la maleta. Snif. Adiós Praga. Hola Liverpool.
Sí, al final he caído. Estoy en Twitter. Me podéis encontrar en

¿Por qué ahora y no antes? Porque antes aún podía escaquearme y tenía suficiente con el blog y las redes sociales, pero tener una cuenta en Twitter es conditio sine qua non para poder ser Embajadora de Erasmussinmaletas.
¿Qué estudiante erasmus en su sano juicio no quiere necesita una beca de 300 euros al mes y un IPad? Pues siendo embajadora de Erasmussinmaletas, puedo conseguir eso, contando en mi blog, Facebook y Twitter mi experiencia erasmus.
¡Y soy una de las finalistas! Lo podéis ver en este enlace:

El periodo de votaciones se abre el 15 de noviembre, ¡ya os pediré ayuda entonces, que será sólo un clic!
Ahora, voy a ver qué meto en la maleta a Praga.

