Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Hoy, hace justo un año, empezaba mi aventura erasmus. Hace un año, cogía un avión para irme a vivir un año al extranjero, a Inglaterra.

sweetdisposition

Sweet disposition
Never too soon
Oh reckless abandon,
Like no one’s watching you

A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
Our rights, our wrongs
A moment, a love
A dream, a laugh
A moment, a love
A dream, a laugh

Just stay there
Cause I’ll be comin’ over
While our bloods still young
It’s so young, it runs
Won’t stop til it’s over
Won’t stop to you surrender

[...]

Sweet Disposition – The Temper Trap

Y ahora, echo mucho de menos decir awkward, how cool is that, to be honest, random, wtf, bbl, lmao, houseparty, landlord, landlady, flatmate, awesome, pint, have some drinks, hangover, miles, sevenish, the elephant in the room, raining cats and dogs, goosebumps, freaking out, tvserie marathon, call it a night, cake, cookies, frappé, tea, muffins, cupcakes, carrot cake, cheese cake, fish&chips, flatdinner, roommate, go to the movies, laptop, skype meeting, humor me, tea is a hug in a cup, roll her eyes, go mental, duvet, shipper, cliffhanger, annoying, bribe me, spoil me, challenge, crush, asshole, fancy some drinks, cab, handle it, are you serious, wall of stuff, be mad, go nuts, baby steps, Best. Whatever. Ever., the pot calling the kettle back, serious as a heart attack, crackers, day trip, white lies, legen -wait for it- dary, text me, mind the gap, look right/left, ticket, y más que ahora mismo se me habrán olvidado.

Hoy hace un año de todo eso. Y la de consejos que le podría dar laqueaquíescribe hoy a laqueescribía esto hace un año…

(…)
Oh the light is fading all the time
And this life I’m in, it seemed to pass me by
But I still remember which way to go
I’m on the road, the road to home

Now I must say goodbye
Keep telling myself now don’t you cry
But I’m here where I belong
I’ll see you soon, it won’t be long
I’ll see you soon, it won’t be long

Voy a pagar sobrepeso en la maleta seguro, pero no me importa. No me quiero dejar nada aquí. Bueno, algo me dejaré, que dicen que si te olvidas algo, volverás a ese sitio. Pero me llevo la mayoría dentro de mi maleta y casi no cabe. No hay manera, me voy a tener que sentar encima de la maleta para cerrarla, pero no quiero olvidar nada.

Los nervios y las indecisiones están al fondo de la maleta, allí los desterré tras acompañarme los primeros días de octubre. Pronto las nuevas amistades fueron haciéndoles sombra y ocupando su espacio. Con los meses, sacaba camisetas de manga larga, bufandas y abrigo y metía viajes, experiencias, películas y libros en versión original, fiestas, viajes en tren y noches en club. Quizás algún kilo de más es debido a las conversaciones, en varios idiomas, acompañadas de cupcakes, cookies, cheesecakes, lattes, tea, carrots cakes o muffins. Sí, será el aprender varias palabras en diferentes idiomas lo que pesa en la maleta.

En el centro de la maleta está la vida en Birmingham, esa extraña e innexistente rutina erasmus. A su alrededor, crecen las fotos y los recuerdos de Londres, Liverpool, Manchester, Warwick, Stratford, Bath, Nottingham, Lincoln, etcétera y ya en la periferia, casi rodando con las esquinas de la maleta, están los viajes a República Checa, Escocia, Gales, Francia o Polonia entre otros.

Las risas son demasiadas y se escapan por los huecos de la cremallera, incapaces de guardar silencio u orden por unos instantes; los sentimientos alterados y desordenados, que no se quedan quietos dentro del vestido vintage inglés en el que los he plegado. Hay millones de fotografías y casi medio centenar de postales entre las que he comprado yo y las que me han mandado los amigos para adornar mi habitación erasmus en este año de exilio inglés. Pero son más las fotografías mentales, los instantes que se han quedado en la memoria: pasear por Londres, el sol en Bath, la música en directo de Liverpool, la tumba de Shakespeare en Stratford, el césped de la Universidad, con frappés y cheesecakes en Birmingham, las housepartys en Selly Oak, roadtrips conduciendo por la izquierda en el bosque de Sherwood, tumbarse en los jardines de la abadía de Lord Byron, visitas frikis en Londres a Abbey Road, Baker Street o andén 9 3/4, jugar al tetris con la maleta para salir varias veces de esta isla, el frío de las HighLands en pleno verano, el atardecer desde Canton Hill en Edimburgo, el sonido del mar en la bahía de Cardiff…

Estoy sentada en el suelo de mi habitación, con la ventana abierta -hace sol-, las paredes vacías, ya sin fotografías, posters o post-its, escuchando a Amy McDonald cantar The road to home y mirando la maleta que voy a tener que cerrar en breves. Definitivamente, llevo demasiado equipaje para volver a la ciudad del cierzo. Ha sido un año erasmus muy intenso…

Inglaterra es un lugar especialmente poblado de lugares interesantes para los mitómanos. O será que nosotros los vamos buscando todos. Sea lo que sea, ya era hora de que hablara un poco de Tolkien y de Birmingham. O mejor, lo podéis leer en estos artículos:

  • J.R.R.Tolkien’s childhood in Birmingham
  • J. R. R. Tolkien’s youth in Birmingham
  • Birmingham Heritage Tolkien
  • Towers Tolkien

    [Imagen: Laqueaquíescribe en Waterworks street, con las dos torres de Tolkien en ambos extremos de la foto.]

    Ahora que ya sabéis que Tolkien pasó parte de su infancia y su juventud en las tierras de mi erasmus, podréis imaginar que nos hemos ido a visitar alguno de estos lugares, para ver dónde vivió y qué pudo influir al escritor en sus primeros años. En Edgbaston, cerca de Birmingham, se encuentran las que dicen que son la influencia para las dos torres de El Señor de los Anillos. Éste es un estupendo artículo muy interesante al respecto.

    It has been suggested that the towers of Perrott’s Folly and Edgbaston Waterworks may have influenced references to towers in the writings of J. R. R. Tolkien, who lived nearby as a child. (…) In Peter Jackson’s adaptation, the two towers refer to Saruman’s Orthanc and Sauron’s tower of Barad-dur.

    Otro día os cuento que este finde estuvimos en el bosque de Sherwood, que vimos a Robin Hood -bueno, su estatua- y que casi nos perdemos en los jardines de New Stead Abbey, la abadía en la que vivió Lord Byron una temporada. Mitomanías varias.

    Se acabaron las clases en la Universidad, en aulas modernas con ordenadores, proyectores y pizarras blancas. Se acabaron los exámenes casi más formales y con más papeles que rellenar que Selectividad. Se acabó lo de escribir essays deprisa y corriendo la tarde de antes. Se acabó el buscar bibliografía en la biblioteca. Se acabó ir a clase con un café gigante del Starbucks porque la noche anterior habíamos salido.
    Se acabó oficialmente el curso erasmus, un mes antes de lo que estoy acostumbrada.
    Queda esperar las notas de los exámenes, de los essays, preguntar cómo se hacen las convalidaciones, terminar papeleo erasmus, perseguir a los coordinadores por los pasillos para que te firmen los papeles para irte, etcétera. Y el papeleo al volver a la Universidad de Zaragoza, claro.

    ¿Y ahora?
    Me queda un mes para volver a la ciudad del cierzo, en la que ahora se está celebrando la Feria del Libro. Ayer me perdí el recital de poesía de Luis Alberto de Cuenca y la presentación de Los hijos de Mary Shelley. Me consolaré yéndome una semana a Escocia. La semana que viene vamos a Edimburgo y subiremos al Lago Ness y las HighLands. La última semana de junio iremos a Londres, porque Londres es Londres y es imposible no visitarla cuantas más veces mejor. En medio, terminaremos de ver Birmingham, iremos un día a Manchester, diría que disfrutaremos de la primavera inglesa, pero ahora mismo, si saliera a la calle, estaría por ponerme el abrigo, así que no sé. Haremos maratones de series y pelis en nuestro piso erasmus, tenemos algunas pendientes. Pensaré en los cafés con hielo y las cañas que me tomaré con los amigos en terrazas en la ciudad del cierzo mientras aquí sigue haciendo frío.
    Y escribir un poquito, que siempre es bueno.

    Lunes lento. Tormenta de verano en Birmingham. Relámpagos a mediodía. De ir a comerse una cheesecake a la biblioteca con la excusa de estudiar un poco ni hablamos. Tumbarse en la cama con música de Marlango después de haber comprado el billete de avión para volver a casa en julio. Esto es definitivo, se acaba, me quedan dos meses de erasmus. Todo tiene fecha de caducidad, algunas cosas más que otras.

    Too many words
    to explain all the ways
    to get lost
    or get found
    or just stay here going round

    too many days
    to find too many ways
    to get lost
    or get found
    or just stay here sitting round

    I hide my head between my arms
    and see all things flying by
    swirling in the air
    shifting as I stare

    Ha llegado la primavera, por fin, a Inglaterra. El césped de la Universidad parece más verde cada día y dejamos el abrigo en casa. Aún llevamos pañuelos al cuello, no nos ponemos sandalias, hay que buscar chaquetas de verano, pero ya nos podemos poner esos vestidos vintage que nos hemos comprado y que no nos pondremos en España cuando volvamos del erasmus. Nos tomamos cafés en la terraza del pub, aunque los ingleses no entienden eso del café con hielo. Sonreímos más y nos reímos mucho y no sé dónde están mis gafas de sol, tendré que comprarme unas nuevas, ¡sol, sol!
    Y ya no tenemos clases presenciales, ¿no voy a copiar apuntes hasta octubre? Tenemos que escribir essays con límite de palabras en lo que en Zaragoza es el mínimo que entregar, deadline, esa famosa línea de la muerte que apuraremos hasta el último día o, mejor dicho, noche, porque hace sol y nos tumbamos en el césped y leemos libros en inglés y discutimos Plenilunio de Muñoz Molina o el Arte Nuevo de Lope en español y planeamos viajes para junio y julio.

    Warwick, Wolverhampton, el musical Spamalot de los Monty Phyton, Edimburgo, las High Lands, un par de veces Londres, Manchester, Oxford, ¡queda tanto por ver! ¿Pero por qué se ha pasado tan rápido el erasmus? Fiestas de despedida para amigos que se van antes, a hacer exámenes en su país, mientras nosotros sonreímos al dejar el abrigo en casa, cogemos el tren, pasamos el día a una ciudad cualquiera mientras se acerca la famosa deadline, volvemos a casa, a lo que ha sido nuestra casa estos meses, cómo llamarlo de otra forma e invitamos a cenar a los amigos.
    Desayunar con los compañeros de piso, pensar qué haremos con todos los trastos que tenemos, a quién se los regalaremos, cómo volveremos a casa si en la maleta no cabe nada. ¿Queremos volver a casa? Aún no queremos pensar en esa pregunta, sabemos que subiremos al avión con gafas de sol y sin rimmel por si acaso.

    Planeo el verano, con suerte, iré de nuevo a escuchar poesía a medianoche, tomar cañas con escritores que admiro o conseguir firmas de autores a la orilla del mar en el norte de España; también iré de festival, a escuchar en concierto algo de música indie/pop como la banda sonora de esta entrada del blog, a orilla de otro mar en la otra punta del país; luego, al interior, a casa en esa provincia que dicen que no existe, pero donde me esperan amigos y fiestas de pueblo. La ciudad del cierzo deberá esperar hasta septiembre, supongo.

    Quedan tres meses, tres meses justos. El quince de julio ya no tengo cama en Birmingham. Tres meses, coge el boli, la agenda, llénala hasta que no queden huecos, ocupa todos los días para evitar pensar en el último avión que cogerás antes de verano. Uf.

    Ayer hablando con Leara, me di cuenta de que tenía razón cuando escribió en su facebook y twitter que un año erasmus es un poco como la vuelta al mundo en ochenta días de Willy Fog. Quizás no tanto, pero sí una vuelta a casi toda Europa en apenas ocho meses. ¡Qué divertido, intenso y agotador es el erasmus!

    La semana pasada estuve casi más horas en el tren que en la Universidad, pero mereció la pena para visitar Londres, Cambridge y Cardiff con unas amigas que habían venido a verme. Mañana a estas horas estaré saliendo por Lyon y pasaré el fin de semana en Dijon. Me voy a visitar a unos cuantos amigos protofilólogos que están por Francia este año erasmus. Mochila, billetes, Francia. Caos de organización en mi habitación. La semana que viene a España, visita rápida en Madrid y Zaragoza. En apenas un mes, a Polonia, a descubrir Varsovia con Mila.

    waterstones
    [Imagen: Interior de la librería Waterstones en el centro de Birmingham]

    Hoy he madrugado un poco y he acudido al Erasmus Focus Group que organizaba la Universidad de Birmingham. Nos habían convocado a unos cuantos erasmus para que comentáramos nuestras impresiones del erasmus, de la estancia en la Universidad, de cómo mejorar nuestra adaptación académica aquí, etcétera. Pedían voluntarios erasmus que fueran durante una hora a una de las salas de la Universidad a responder preguntas de las coordinadoras erasmus. Había café, té y galletas, eso no puede faltar nunca en Inglaterra. Nos hemos sentado en los sillones, en círculo, apenas quince erasmus de diferentes carreras, y hemos comentado las diferencias entre el sistema educativo de nuestro país de origen e Inglaterra, las facilidades como ordenadores y biblioteca que tenemos aquí y si nos sentimos cómodos y contentos como para recomendar esta ciudad como un destino erasmus.
    Es curioso, hemos compartido la mayoría de las impresiones. Un chico italiano comentaba que estaba contentísimo con que los profesores respondieran el mismo día a los mails y que estuvieran en su despacho cuando habías quedado con ellos para una tutoría. La chica francesa de Derecho estaba encantada con el funcionamiento de la biblioteca, de los ordenadores y la facilidad para conseguir internet o una impresora. El chico alemán se sorprendía de las pocas clases presenciales que tenemos aquí y de la cantidad de material de lectura y ampliación que los profesores ponen a disposición de los alumnos en la plataforma virtual.

    Una hora con erasmus, comentando cómo son las universidades en nuestro país, cómo mejoraríamos la información que se nos da aquí la primera semana de septiembre o qué consejos daríamos a los alumnos erasmus del año que viene. Café, té, galletas, sonrisas y feedback por parte de la Universidad, interesada en conocer nuestras opiniones y experiencias. Y al finalizar, nos han “compensado el tiempo dedicado” con un vale de diez libras en la librería Waterstones. Yo, así, contaría todos los días maravillas del erasmus. Y no, no nos ha sobornado, es que esta experiencia es irrepetible, increíble e inigualable.

    Ahora me voy a terminar la mochila, meteré Smoke and Mirrors, relatos cortos de Neil Gaiman, en el bolso y comprobaré por undécima vez que tengo los billetes de avión y el pasaporte. Au revoir, Angleterre! Bonjour, France!

    Segundo asalto. A eso me animaban después de navidades, a ganar el segundo asalto del erasmus, la recta final. No del todo, esa será después de abril, con los essays y exámenes, que de eso no nos libramos aunque seamos erasmus.

    Esta semana cumplí seis meses en Birmingham. Ya hemos pasado el ecuador de este exilio voluntario durante un año. Pues no se está tan mal. Sí, hace frío, llueve y bebo té en vez de café. Pero no se está tan mal.

    Me preguntan -amigos, familia, gente en general- qué echo de menos de mi ciudad, qué me da pena perderme por estar de erasmus. Me da pena perderme cumpleaños de mi familia, conversaciones de café con los amigos, poder dar abrazos cuando los necesitan, cuando los necesito. Que en los bares haya cafés de verdad y cubatas de verdad. A veces, ese milagro que sucede cuando vives con los padres: que la comida aparezca como por arte de magia en la mesa. Me pierdo presentaciones de libros de amigos, obras de teatros y conciertos. Me pierdo lo que estamos preparando en El Templo de las Mil Puertas para la semana que viene -lo contaré en la próxima entrada-.

    Me perdí, por estar de erasmus, el concierto de final de gira de Love of Lesbian en Madrid. Si no, hubiera ido, seguro. Y más, con los invitados que subieron al escenario. Love of Lesbian se acompañó hace casi un mes de músicos que me encantan: Amaral, Vetusta Morla, Anni B Sweet, Zahara, etcétera. Fue un gran concierto, me lo contaron unos amigos que gritaron un poquito por mí allí.

    Y cuando he de escribir una comedia
    encierro los preceptos con seis llaves,
    saco a Terencio y a Plauto de mi estudio
    para que no me den voces, que suele
    dar gritos la verdad en libros mudos,
    y escribo por el arte que inventaron
    los que el vulgar aplauso pretendieron
    porque como las paga el vulgo, es justo
    hablarle en necio para darle gusto.
    El arte nuevo de hacer comedias, Lope de Vega

    Cuatro meses de erasmus. Y no conozco a mis nuevos amigos ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ellos se merecen.

    Terminamos un cuatrimestre y empezamos otro, aquí llamados term. Nos despedimos de asignaturas como Don Quixote o History and Fiction in Poema Mío Cid y comenzamos otras como Origins of the Comedia o Spanish Fiction since 1975.

    Es curioso, me mandan leer libros de autores que están vivos, que escriben en blogs que leo todos los días. Los profesores nos pasan artículos sin polvo de biblioteca, nos animan a leer la web de los escritores y a seguirles en twitter.

    Es raro comentar a Lope en inglés. Hablar en clase diez minutos en inglés y diez en español. Leer artículos de crítica en inglés sobre Calderón; que todas las semanas citen a los profesores que te han dado clase en Zaragoza. Hojear ediciones bilingües de las obras, la página izquierda en español, la derecha en inglés.

    Es interesante cómo usan la tecnología en esta universidad. El departamento de Hispanic Studies tiene twitter y comenta allí cuándo están corregidos los essay, si hay cambios de clase o retwittea si un profesor esta enfermo o llega tarde y éste lo ha comentado en su cuenta de twitter. En el facebook de la Universidad de Birmingham postean cada día, temprado, la temperatura que hace en el campus, para que sepas qué ponerte de abrigo antes de salir de casa, informan de las ofertas de los bares y cafeterías cercanos o convocan peleas de bolas de nieve. Los profesores responden siempre puntualmente a todos y cada uno de los emails que les mandes.

    Es divertido estar en clase y ver cómo el profesor intenta que entendamos el sentido de una comedia de Lope representando él mismo, con su fuerte acento inglés, un diálogo de Lope en medio de clase. Hacer presentaciones orales en clase, ponerte tras la mesa del profesor durante quince minutos y dar la introducción del tema; clases prácticas, colaborativas y aplicadas. No hay tiza, hay ordenador, no hay pizarra, hay proyector, no hay apuntes dictados, hay guiones colgados en la web de la asignatura.
    También hay que comentar, claro, que el día que no les funcione internet, nos darán fiesta a todos. Un camino entre la antigua tiza y depender de todos los contenidos en internet no estaría mal.

    Ciertas experiencias del erasmus no tienen precio.

    La diferencia sabida
    es que les dura hora y media
    su comedia, y a tu comedia
    te dura toda la vida.
    Lo fingido verdadero, Lope de Vega

    Al final no pudo ser lo de Erasmussinmaletas. Muchas gracias a los que me apoyasteis, pero al final serán Flor, Pablo, Laura/Leara y Sergio los embajadores erasmus que se lleven la beca de 300euros/mes y el Ipad, a cambio de contarnos en su blog qué tal se lo están pasando en el erasmus y en qué viajes invierten la beca. ¡Espero que uno de esos viajes sea a Londres, para quedar todos juntos y conocernos!

    Ha sido un mes intenso de promoción y competición. Y a pesar de estar compitiendo entre nosotros, ha sido muy muy divertido. Me alegro de haber sido una de las diez finalistas porque he conocido a otros erasmus con las mismas ganas de escribir sobre su erasmus y viajar por el mundo. Me alegro de haber estado compitiendo contra con vosotros.

    Y los que no hemos conseguido la beca de erasmussinmaletas, no nos queremos quedar quietos. Por eso cuando los chicos de Erasmusu nos tentaron a Sara, Mila y a para contar nuestra experiencia erasmus en su plataforma de blogs, aceptamos enseguida. Digamos que ser sobornadas con la posibilidad de ganar cheques en Ryanair nos tentó lo suficiente.
    erasmusu

    Así que, a partir de ahora, además de bloguear desde Protofilólogosporelmundo -y desde esta casa virtual en la que me leéis- mantengo un blog paralelo con contenidos muy similares que podéis visitar en Blog Erasmusu Birmingham.
    Y si sois erasmus y queréis ganar cheques de viaje Ryanair, ¡sólo tenéis que hablar conmigo y os informo de todo!