Archivo de la categoría ‘real life’
Este año me he propuesto no quejarme, pasar del tema. Intentaré para focalizar mi odio profundo hacia la Navidad en un odio hacia los exámenes de febrero que nunca me dejan disfrutar de las vacaciones de diciembre sin estudiar o celebrar mi cumpleaños en febrero como yo querría.
No me gusta la Navidad, así que no esperéis en este blog espíritu navideño. Me he propuesto no quejarme tanto como otros años, pero es un poquito inevitable y ya he escrito alguna reflexión al respecto:
En serio, yo no quería quejarme, pero el otro día cuando bajé a comprar bombones, casi no los encuentro. Estaban escondidos detrás de varias pilas y pilas de turrones con sabores de lo más variopinto. Y al volver a casa, los escaparates de un par de tiendas de chinos alumbraban más que las farolas.

Ayer regalé bombones. Creo que es lo mejor que he hecho en semanas, sólo por la sonrisa con la que fueron recibidos.
Me fascina el poder de una canción, un libro o un poema. Me intriga el ángulo exacto de inclinación del palillo de madera para que la olla a presión deje de pitar. Me pregunto si en los hilos de la tela de mi gorro se quedarán atrapadas las ideas que hoy no encuentro en mi cabeza y por qué el bote de sacarina no se acaba nunca. Tengo curiosidad por saber dónde está mi otro calcetín azul, la moneda de dos euros que desapareció dentro de mi bolso o cómo es posible que pueda perder y encontrar un libro varias veces en un mismo día. Me gustaría saber si el ordenador entiende que las sonrisas no son para él o si el móvil sabe que no es a él a quien nos gustaría tocar en ese momento. Me asustaré el día en el que el ordenador pueda analizar nuestras miradas o el Iphone tenga la aplicación para medir nuestro pulso cardíaco cuando suena esa canción.
Mientras, nos ajustaremos bufanda, guantes y gorro para sentirnos un poquito más calentitos, más protegidos, más queridos, y seguiremos regalando bombones para disfrutar de las sonrisas que provocan.
Aún recuerdo aquel soleado día de Septiembre en el que visité la fábrica de la Guinness en Dublín (y si no, siempre estará el blog). No es lo mismo tomarse una Guinness en España que en Irlanda, no.
Igual que no es lo mismo este anuncio de Guinness:
Que este otro:
Lo siento, pero el primero me ha dejado cabreada, por todos los mensajes implícitos, por el uso del cuerpo de la mujer, por el supuesto conocimiento compartido del que tenemos que echar mano para entenderlo, y hablo en términos de Lenguaje y Comunicación por no hablar en otros.
Porque así no avanzamos, no.
Ale, por favor, quiero un voluntario para darle la vuelta a este anuncio, que estoy segura de que la curva de una espalda de chico también puede sujetar una Guinness. Y las chicas también sabemos compartirla (¿o en este caso el anuncio nos animará a compartirlo?) Claro, como en el caso femenino no tenemos conflicto de referentes: Compártela con un amigo, o dos…
Ya se ha inaugurado el portal Leer.es. Y dentro: materiales y recursos para docentes, estudiantes y familias; incitación a los niños y jóvenes a crear anuncios publicitarios, cuñas radiofónicas, carteles, podcasts, crónicas periodísticas, videos con el tema de la lectura…; enlaces con blogs de escritores, profesores, blogs de aula…
Si tú lees, ellos leen.
Para barrer el aburrimiento, lee un libro.
Cuida tu cabeza. Lee.
Un café significa, en el particular lenguaje de los protocasisemifilólogos, una conversación.
Una cerveza significa, en el particular lenguaje de mis pelimorenas y rubiselas, otra conversación.
Así que,
una cerveza
quejarnos de nuestras agendas, de que no nos hemos visto en un mes…
dos cervezas
quejarnos del curro, de la uni, los profes, los trabajos, las lecturas…
tres cervezas
hacer repaso de amigos, de vidas personales, de cotilleos..
cuatro cervezas
plantear problemas, pedir consejo, dudas varias, nuevos retos…
cinco cervezas
pero mira qué hora es. Ya no llegamos a cenar a casa, nos quedamos por el centro a ver qué podemos picar…
seis cervezas
terminamos de cenar, hace frío, el bus tarda mucho, nos metemos a otro bar, vuelta a empezar…
siete cervezas
… está claro. Hoy ya no estudiamos.

[Foto de mi viaje a Dublín, Sept'09. Cómo transportan los dublineses la Guinness ^^ ]
Tengo un serio problema. Mi Quijote se ha escapado.
Bueno, mi segunda parte del Quijote, que la primera sigue quieta en su sitio en la estantería.
Teníamos que hacer un comentario de texto y yo había pensado en el último capítulo de Sancho como Gobernador de la ínsula de Barataria. Me fascina Sancho, casi más que Don Quijote. Y por supuesto, me fascina la segunda parte del Quijote muchísimo más que la primera.

[Happyness is a cup of coffee and a really good book. Quiero esa taza de café!]
Ayer por la noche acudí a mi biblioteca particular, una pared de mi cuarto llena de libros, y no estaba. Allí estaba solitario y tristón Quijote I sin pareja, y Quijote II no aparecía por ninguna parte. No se ha ido a visitar otro siglo, porque no está en la estantería de medieval. No le ha dado por buscar nuevas aventuras, porque no está en la balda de Salgari y Julio Verne. No ha ido a cotillear la amplia sección de literatura infantil y juvenil, tampoco la de poesía.
Os voy a facilitar una descripción de mi Quijote II por si acaso lo encontráis: Tiene muchas frases subrayadas, post-its de colores señalando las partes más importantes o interesantes (que a veces no coinciden) y el lomo bastante arrugado de abrirlo y cerrarlo tantas veces. La esquina inferior derecha algo doblada, de llevarlo en el bolso para leerlo en el pueblo.
¿Se habrá ido a vivir nuevas aventuras? ¿Querría visitar otras bibliotecas? ¿Habrá roto Don Quijote la promesa que le hizo al Caballero de la Blanca Luna en la playa de Barcelona y habrá vuelto a las andanzas caballerescas?
Lo echo de menos. Por favor, si alguien encuentra mi Quijote II, decidle que sólo quiero volver a pasar buenos ratos con él, y que si está de vacaciones, que me mande una postal allá donde esté, que aquí en mi estantería siempre tendrá un sitio reservado.
PD. Va, ahora en serio, ¿¡dónde se puede haber metido el libro!? Al final tendré que ponerles GPS…
Os voy a contar una historieta:
A le pregunta a B qué le parece el libro premiado de Alfredo Gómez Cerdá, Barro de Medellín. La opinión de B es tan buena sobre el libro que A, que parece tener en consideración cómo lee B, decide pedírselo prestado para leerlo e intentar meterlo como lectura obligatoria en su instituto.
Conversación con el chico de 1ºESO al que le doy repaso por las tardes:
- Nerea, que ya nos han dicho el libro que nos tenemos que leer este trimestre, que querías que te lo dijera.
- Sí, a ver, dime el título, que si lo tengo por casa te lo presto si no te lo quieres comprar.
- Es un título raro, se llama Barro… algo más. Pero no es caro, así que dice mi madre que me lo comprará.
- ¿Barro de Medellín, de Alfredo Gómez Cerdá? Es un libro no muy gordo, de colores verdes, por si os lo ha enseñado la profe en clase.
- Sí, ése es. Pero, ¿por qué siempre que hablo de un libro, tú los conoces y te has leído todos?
- Jaja! Ojalá los hubiera leído todos… Tengo el libro prestado, pero si dices que te lo vas a comprar, pues nada. Anda, va, sigamos con los superlativos.
Aclaremos las claves:
A es mi profe de lengua del instituto; en realidad, la única del departamento de lengua que no me dio clase y con la que más mantengo el contacto. B es laqueaquíescribe. Y el chico al que le doy clases va al mismo instituto al que iba yo y le dan clase casi los mismos profes. Pero no quiere que se lo cuente a esos profes para que no le tengan fichado. Así que chitón los que me leéis…
Propongo tema de debate: ¿Qué lecturas obligatorias les mandan a los chavales en clase? O mejor, pensando en mis lecturas obligatorias: ¿Pero de verdad pretendes que con eso me guste a mí leer?
Porque yo recuerdo haber leído La Celestina en 3ºESO (sin adaptación ni nada, ala, en castellano antiguo del de toda la vida) y considerarla un tostón y ahora es de mis libros preferidos. Idem con una adaptación del Quijote. Y entrando en LIJ, recuerdo poquitos. Creo que las dos únicas lecturas obligatorias que me gustaron en toda la ESO fueron de María Gripe y Gonzalo Moure. Nada más hasta que llegué a 2º Bach y descubrí a Valle-Inclán.
Y eso que yo leía y mucho fuera del instituto. Pero es que no daban pie con bola los pobres profes con los libros que nos mandaban…
Espero que a mi chico de repaso le guste Barro de Medellín, porque si no, me sentiré un poquito culpable…
[Russian Red, algo de música en inglés para copiarme los apuntes... Lo malo es cuando empiezas a entender la letra, que ya se pueden ir los apuntes a paseo otro ratico...]
Una manera de divertirse un martes cualquiera es organizar una buena pelea de nueces en la cocina con tu hermana pequeña.
Sí, una pelea de nueces, no me miréis leáis así. Es buenobonitobarato.
Los elementos necesarios son:
- nueces
-alguien a quien tirárselas
Los pasos a seguir:
- coger una nuez en la mano, sopesar su peso, calcular la distancia e intentar acertar en el canalillo de nuestra contricante. En caso de género masculino, el torso podría valernos. Es conveniente pactar antes las reglas de tiro, siendo falta grave los lanzamientos a la cabeza o partes sensibles del cuerpo.
Nuestra intención inicial era limpiar un poco las nueces que habíamos cogido en el pueblo el finde pasado y colocarlas en un par de cuencos, además de buscar el cascanueces, perdido por los cajones de la cocina, que cada día se parecen más al bolso de Mary Poppins.
Una pelea de nueces tiene ventajas y desventajas, como todo. Si no encuentras el cascanueces, es una buena manera de cascar las nueces, porque las dos somos algo cabezonas. Pero las desventajas pueden ser un par de moraduras en el brazo y alguna otra en la pierna.
Es curioso, lo sé, pero desestresa bastante. Os animo a probarlo; eso sí, un requisito indispensable es que no estén los padres cerca, porque la pelea de nueces podría acabar incluso antes de empezar. Quizás habría que proponerla como una de esas nuevas terapias experimentales, véanse la de romper ordenadores viejos, la vinoterapia (se entiende de diferente manera en los spas y en los bares), chocolaterapia (idem, se entiende diferente aquí y en Holanda) y algunas -tapias más que saltar podríamos aplicarnos de vez en cuando…
Sí, somos así, nos conformamos con un par de nueces (o nuezazos?)
Hoy me perdí en mil recuerdos
Que no dejan dormir.
¡Cuánto veneno!
Para sonreír son malos tiempos.
Otoño ya está aquí.
¡Cuántos tormentos!¿Dónde coño te escondes, felicidad?
Los lunes de octubre dónde estarás.
¿Dónde coño te escondes, felicidad?
Me condenas a muerte de soledad.Para caminar valen los sueños.
Y no me quedan más.
Llévame a hombros.Es tarde ya para tus besos.
Fui perro para ti,
No quiero huesos.
Hoy me perdí en mil recuerdos que no dejan dormir
Recuerdos de días felices de la semana pasada, días sanos en los que mi garganta tenía voz…
Para sonreír son malos tiempos.
Bah, que siempre se puede sonreír, incluso debajo de las bufandas…
Otoño ya está aquí, cuántos tormentos.
Volver a las clases, recuperar la rutina, dar por terminadas finalmente las vacaciones, sacar la bufanda que me compré en Dublín…
No sé dónde estará la felicidad este lunes de octubre, pero laqueaquíescribe está asesinando naranjas y matando unos cuantos árboles. Alrededor del ordenata hay restos de un zumo de naranja, de un café calentito, el teléfono para llamar a los amigos y quejarme un rato y un paquete de pañuelos vacío.
Ains, pero qué le habré hecho yo al cierzo para que me haya mandado este resfriado …
Bueno, yo no, Marlango.
O al menos, eso dicen en su página web, que se van a vivir a una casa en un árbol.
El primero que se manifestó es Cirilo, luego han seguido los integrantes del grupo. Aún faltan unos cuantos vídeos, así que aún no sabemos muy bien por qué se han ido a vivir a un árbol, pero suponemos que tiene que ver con la salida de su nuevo disco a finales de 2009, según los rumores.
Qué ganas de escuchar algo nuevo de Marlango.
Y mientras, pensemos en la idea de irnos a vivir a una casa en un árbol, que no me parece tan mala.
Y por este blog, Marlango con:
Silence
Vete
Hold me tight
Y esas tres cosas, Silence o Vete o Hold me tight son tan necesarias en este momento, uf.

