Archivo de la categoría ‘real life’
Gran angular para… Ricardo Gomez com Mujer mirando al mar. Y Barco de vapor para Jordi Sierra i Fabra con Historia de un segundo. Y ahora al coctel!
Ayer, a horas indecentes de la madrugada, mi estado del Facebook decía:
… dentro de una semana, a estas horas, estaré al otro lado del cristal de mi ventana. Seguro. Mientras, los apuntes se reproducen exponencialmente y no encuentro explicación científica para ello O.o …
Sí, sigo de exámenes. Me queda una semana. El tiempo se ralentiza de forma proporcional a las ganas que tienes de que pase rápido. Y viceversa. Estoy convencida. Les tengo que pedir a unos cuantos científicos locos que tengo encerrados en el sótano -inventando máquinas teletransportadoras y clones de Aragorn para uso exclusivo y personal- que me expliquen ese fenómeno. Y también la autorreproducción exponencial de mis apuntes ya de paso.
Por cierto, artículo del día en el cultural de Zaragózame: Intentos de estudio por la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad del cierzo.

[Foto con mi móvil, a finales de diciembre, de una de las goteras de la sala de estudio.]
Del mal estado en el que se encuentra la sala de estudio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza ya habíamos hablado antes. Si antes el agua llegaba de arriba, de las goteras, ahora llega de abajo, de los géisers que se forman si se rompe alguno de los radiadores.
Dos filólogos -éste y éste- estaban intentando estudiar en la sala de estudio de nuestra facultad, cuando:
Carmen es una señora de la limpieza de la FyL.
Estaba tranquilamente limpiando uno de los pasillos cuando por su walkie-talkie la ha llamado Marisa para avisarla de un código rojo en la sala de estudio.
-¡Código rojo!, ¡código rojo! ¡Carmen, cubos!
Carmen ha cogido todos los cubos que ha podido y ha venido como un “velocirraptor” para ver lo que ocurría. La sala de estudio se está inundando, se conoce que intentando arreglar un radiador no les ha salido muy bien.
Ahora Carmen está luchando contra las aguas bravas, una vez el heisser ha sido controlado, para evitar que el desastre se extienda.
Mientras tanto, los estudiantes que van llegando escuchan las leyendas de los pocos que sobrevivimos al desastre.
Y mientras, los estudiantes seguimos de exámenes, intentando estudiar a pesar de que el mundo parece estar en nuestra contra…
¿En qué condiciones están vuestras facultades? ¿Tenéis goteras, géisers en radiadores, escaleras que dan más miedo que un relato de Poe, socavones repentinos que se tragan a los estudiantes?

- Y en lo alto de todo, la estrella que guió a los Reyes hasta Belén.
- ¿Sabes qué llevaban los Reyes en sus alforjas?
- ¿Fusibles?
¡Esta noche es la noche!
Yo sigo en un lugar de Teruel de cuyo nombre no quiero acordarme porque hace muchísimo frío y me estoy poniendo capas y capas como una cebolla para irme corriendo la cabalgata de los Reyes Magos, a recoger el cargamento de caramelos necesario para subsistir todo el año.
Y a la vuelta, ya estarán los regalos debajo del árbol ^^
¡Que os traigan muchas cositas los Reyes, que seguro que os habéis portado bien! (Y si no, procurad que no se enteren y ya está)
Y los universitarios, ay, disfrutad de nuestra última noche libre hasta dentro de mes y medio >.<
Edito: Como podéis ver, he cambiado un poco el diseño del blog. Bueno, más que un poco, un mucho ^^… Los tonos naranjas han dejado paso a los morados y grises. Y la foto del encabezado es laqueaquíescribe, cuando estuve en uno de mis finales del mundo preferidos, en Cabo Sounion en Grecia. A mí me gusta cómo ha quedado, ¿a vosotros? El blog también se merecía un regalito de Reyes, que lo tengo siempre haciendo horas extras al pobre.
Ahora mismo, estoy en un pueblo de Teruel de cuyo nombre no quiero acordarme, echando más leña al fuego, para que cuando baje Papá Noel por la chimenea se queme un poco el culo.
Sí, en mi casa somos de los Reyes Magos, por supuesto…
Bueno, si vosotros sois del señor que viste de rojo y entra a las casas para dejar regalos en vez de robar algo, que os deje regalicos, que os los merecéis ^^

En la pizarra:
Gastos
—Comida para los renos
—Alquiler del trineo
—Traje rojo
—Lista de buenos y malos de la KGB (de la CIA, en mi calendario)
—Regalos
Ingresos: 0
Papá Noel: «¡Un momento! ¡Esto no merece la pena!»
[Imagen: Más Nichlustig, robado a Papalbina.]
Este año me he propuesto no quejarme, pasar del tema. Intentaré para focalizar mi odio profundo hacia la Navidad en un odio hacia los exámenes de febrero que nunca me dejan disfrutar de las vacaciones de diciembre sin estudiar o celebrar mi cumpleaños en febrero como yo querría.
No me gusta la Navidad, así que no esperéis en este blog espíritu navideño. Me he propuesto no quejarme tanto como otros años, pero es un poquito inevitable y ya he escrito alguna reflexión al respecto:
En serio, yo no quería quejarme, pero el otro día cuando bajé a comprar bombones, casi no los encuentro. Estaban escondidos detrás de varias pilas y pilas de turrones con sabores de lo más variopinto. Y al volver a casa, los escaparates de un par de tiendas de chinos alumbraban más que las farolas.

Ayer regalé bombones. Creo que es lo mejor que he hecho en semanas, sólo por la sonrisa con la que fueron recibidos.
Me fascina el poder de una canción, un libro o un poema. Me intriga el ángulo exacto de inclinación del palillo de madera para que la olla a presión deje de pitar. Me pregunto si en los hilos de la tela de mi gorro se quedarán atrapadas las ideas que hoy no encuentro en mi cabeza y por qué el bote de sacarina no se acaba nunca. Tengo curiosidad por saber dónde está mi otro calcetín azul, la moneda de dos euros que desapareció dentro de mi bolso o cómo es posible que pueda perder y encontrar un libro varias veces en un mismo día. Me gustaría saber si el ordenador entiende que las sonrisas no son para él o si el móvil sabe que no es a él a quien nos gustaría tocar en ese momento. Me asustaré el día en el que el ordenador pueda analizar nuestras miradas o el Iphone tenga la aplicación para medir nuestro pulso cardíaco cuando suena esa canción.
Mientras, nos ajustaremos bufanda, guantes y gorro para sentirnos un poquito más calentitos, más protegidos, más queridos, y seguiremos regalando bombones para disfrutar de las sonrisas que provocan.
Aún recuerdo aquel soleado día de Septiembre en el que visité la fábrica de la Guinness en Dublín (y si no, siempre estará el blog). No es lo mismo tomarse una Guinness en España que en Irlanda, no.
Igual que no es lo mismo este anuncio de Guinness:
Que este otro:
Lo siento, pero el primero me ha dejado cabreada, por todos los mensajes implícitos, por el uso del cuerpo de la mujer, por el supuesto conocimiento compartido del que tenemos que echar mano para entenderlo, y hablo en términos de Lenguaje y Comunicación por no hablar en otros.
Porque así no avanzamos, no.
Ale, por favor, quiero un voluntario para darle la vuelta a este anuncio, que estoy segura de que la curva de una espalda de chico también puede sujetar una Guinness. Y las chicas también sabemos compartirla (¿o en este caso el anuncio nos animará a compartirlo?) Claro, como en el caso femenino no tenemos conflicto de referentes: Compártela con un amigo, o dos…
Ya se ha inaugurado el portal Leer.es. Y dentro: materiales y recursos para docentes, estudiantes y familias; incitación a los niños y jóvenes a crear anuncios publicitarios, cuñas radiofónicas, carteles, podcasts, crónicas periodísticas, videos con el tema de la lectura…; enlaces con blogs de escritores, profesores, blogs de aula…
Si tú lees, ellos leen.
Para barrer el aburrimiento, lee un libro.
Cuida tu cabeza. Lee.
Un café significa, en el particular lenguaje de los protocasisemifilólogos, una conversación.
Una cerveza significa, en el particular lenguaje de mis pelimorenas y rubiselas, otra conversación.
Así que,
una cerveza
quejarnos de nuestras agendas, de que no nos hemos visto en un mes…
dos cervezas
quejarnos del curro, de la uni, los profes, los trabajos, las lecturas…
tres cervezas
hacer repaso de amigos, de vidas personales, de cotilleos..
cuatro cervezas
plantear problemas, pedir consejo, dudas varias, nuevos retos…
cinco cervezas
pero mira qué hora es. Ya no llegamos a cenar a casa, nos quedamos por el centro a ver qué podemos picar…
seis cervezas
terminamos de cenar, hace frío, el bus tarda mucho, nos metemos a otro bar, vuelta a empezar…
siete cervezas
… está claro. Hoy ya no estudiamos.

[Foto de mi viaje a Dublín, Sept'09. Cómo transportan los dublineses la Guinness ^^ ]
Tengo un serio problema. Mi Quijote se ha escapado.
Bueno, mi segunda parte del Quijote, que la primera sigue quieta en su sitio en la estantería.
Teníamos que hacer un comentario de texto y yo había pensado en el último capítulo de Sancho como Gobernador de la ínsula de Barataria. Me fascina Sancho, casi más que Don Quijote. Y por supuesto, me fascina la segunda parte del Quijote muchísimo más que la primera.

[Happyness is a cup of coffee and a really good book. Quiero esa taza de café!]
Ayer por la noche acudí a mi biblioteca particular, una pared de mi cuarto llena de libros, y no estaba. Allí estaba solitario y tristón Quijote I sin pareja, y Quijote II no aparecía por ninguna parte. No se ha ido a visitar otro siglo, porque no está en la estantería de medieval. No le ha dado por buscar nuevas aventuras, porque no está en la balda de Salgari y Julio Verne. No ha ido a cotillear la amplia sección de literatura infantil y juvenil, tampoco la de poesía.
Os voy a facilitar una descripción de mi Quijote II por si acaso lo encontráis: Tiene muchas frases subrayadas, post-its de colores señalando las partes más importantes o interesantes (que a veces no coinciden) y el lomo bastante arrugado de abrirlo y cerrarlo tantas veces. La esquina inferior derecha algo doblada, de llevarlo en el bolso para leerlo en el pueblo.
¿Se habrá ido a vivir nuevas aventuras? ¿Querría visitar otras bibliotecas? ¿Habrá roto Don Quijote la promesa que le hizo al Caballero de la Blanca Luna en la playa de Barcelona y habrá vuelto a las andanzas caballerescas?
Lo echo de menos. Por favor, si alguien encuentra mi Quijote II, decidle que sólo quiero volver a pasar buenos ratos con él, y que si está de vacaciones, que me mande una postal allá donde esté, que aquí en mi estantería siempre tendrá un sitio reservado.
PD. Va, ahora en serio, ¿¡dónde se puede haber metido el libro!? Al final tendré que ponerles GPS…