Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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[Gif de mi cajón de sastre fotobibliófilo]

Pues sí. Eso. Aquí, enredando un rato en el ordenador, templeando, lijzgzeando, tumblrando o simplemente twitteando que esto de estar en época de exámenes no es nada entretenido.

Estudio mejor de noche y en casa. Mis amigos de día y en la biblioteca. Esto de ser asocial no va conmigo. Creo que voy a empezar a comunicarme en código morse con el vecino del edificio de enfrente que a las tres de la mañana sigue con la luz encendida. Puede que seamos los dos estudiantes aburridos, buscando cualquier excusa para huir un rato de los apuntes. Como actualizar el blog, por ejemplo.

En enero me suelo plantear retos literarios. Beleth se ha planteado varios, como el Continental, el Clásico… Isika ha propuesto el de Harry Potter. Yo creo que me voy a apuntar al reto de Clásicos, combinándolo con un reto de Novela de Terror y otro de La serie Sherlock Holmes de Conan Doyle. Pronto pondré la lista de novelas para ambos. La idea de los retos es leer un libro al mes de esa temática. Un libro al mes de Doyle, un clásico de la literatura (voy a intentar centrarme en clásicos europeos), más otro para el club LIJ de Zgz, más algo de terror (Poe, Stoker, Maupassant, Wilde, Polidori, King, se admiten sugerencias), más lo que haya que leer para El Templo o la Universidad… En fin, sí, leamos, que dicen que es bueno.

PD: Hace unos cuanto años, cuando me encontraba en mi fase “C. Doyle & A. Christie” ya me leí muchas de sus novelas. Ahora me he vuelto a enganchar. La culpa la tiene la estupendísima adaptación a televisión que ha hecho la cadena británica BBC (no podía ser otra) de Sherlock. Merece mucho la pena. Y es una excusa bastante buena para perder un poco el tiempo y no ponerse con los apuntes -pueden cambiar la palabra “apuntes” por alguna otra “obligación”-. Ténganlo en cuenta.

Ábrelo, ábrelo despacio.
Di, ¿qué ves?. Dime, ¿qué ves? .. ¿si hay algo?;
un manantial breve y fugaz entre las manos.

Toca afinar, definir de un trazo…
Sintonizar, reagrupar pedazos…
en mi colección de medallas y de arañazos.

Ya está aquí ..
¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador?
¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos ?

Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros,
los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato.

Ya está aquí…
¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador?
¿Quién iba a decir que sin borrón no hay trato?

El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador.
¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?

Nos quedan muchos más regalos por abrir,
monedas que al girar descubran un perfil.
Ya empieza el celofán y acaba en eco!

Qué día es, dónde estoy. Dos semanas con la maleta hecha, tres días en cada sitio y vuelta a empezar. Me he dejado el jersey gordo en A, el libro que estaba leyendo en B y el cargador del móvil en C. En A no hay internet, en B hay algo de wifi misterioso sobrevolando las chimeneas, no sé de quién será si estamos cuatro gatos en el pueblo estas navidades. En C lo que no hay es algo en la nevera para cenar, es lo que tiene volver tarde a casa. Es lunes pero es fiesta. ¿Ya es 2011 o todavía es 2012? O al revés, qué más da.

Celebramos Navidad sin regalos, que en casa somos de Reyes. Nochevieja con lacasitos, como siempre. Ya estamos en casa de mi tía, los lacasitos no están. Volvemos a casa de mi abuela, casi la hora de cenar, bufandas hasta la nariz, gorros hasta las orejas, allí tampoco están. Se habrán quedado en Zaragoza, pues allí no podemos volver a estas horas. Entrar en el 2012 con doce trocitos de trufa de chocolate puro. Ñam.

Luchar contra el cierzo para que no se te lleve volando los rollos de papel de regalo mientras vuelves en bici del centro. Leer que los Reyes Magos llegarán en tranvía a Zaragoza -ah, pues bien, pero entonces a mi barrio no llegan, claro-. Envolver regalos con bonitas etiquetas a ritmo de Bublé. Listas eternas de compras y recados que comprar en la ciudad entre Nochevieja y Reyes porque, admitámoslo, en Teruel no se puede conseguir de todo. Sentirte un poco rey mago cuando cargas el maletero del coche el cinco por la tarde e intentar llegar a tiempo a la cabalgata de Reyes del pueblo.

Y, de nuevo, para no variar, llevar más libros que ropa en la maleta al pueblo. Aunque esta vez van envueltos. Y no son para mí. Y no, sin carbón no hay Reyes Magos, así que en mi maletero de rey maga también hay carbón dulce.

¡Que los Reyes Magos se porten bien esta noche, queridos lectores-fantasmas!

En el blog de una amiga, Gafapasta y su lomográfica, descubro esta canción. Perfecta para el último día de noviembre. Melancólica, lenta, tranquila. Para hacerte un té y leer un libro. Para abrigarte -guantes, bufanda con dos vueltas, gorro que no se lo lleve el cierzo-, abrigarte bien y pasar el puente de piedra, y que el Pilar vaya saliendo, poco a poco, de entre la niebla que envuelve estos días nuestra querida ciudad del cierzo.

Niebla que me recuerda a Londres. Frío que me recuerda a Birmingham. Noviembre que me recuerda a Inglaterra. Luces de navidad y mercados navideños que me trasladan a mis navidades erasmus el año pasado. Pistas de patinaje en la plaza del Pilar que me llevan de nuevo, cerrando los ojos, a la pista de patinaje sobre hielo frente al Natural History Museum, uno de mis preferidos de Londres. Niebla de Zaragoza que me hace desear ver el Big Ben y el Parlamento al pasar por el puente de piedra, y no la Seo, la Lonja y el Pilar, aunque tampoco están nada mal.

When the Clouds – November Song

Hoy he tenido clase particular, con el chico al que le doy repaso. He llegado a su casa y me he quitado el gorro, la bufanda, los guantes y el abrigo. Y las capas y capas de chaquetas que llevaba. (Sí, me quejo del frío que hace y soy una exagerada, pero me encanta este tiempo. Me encanta el invierno.) Y me dice: – ¿qué arreglada y qué guapa vas hoy, no?
Pues oye, que esos detalles le alegran a una. Aunque sea de un niño que podría ser mi primo pequeño. En fin. Y le cuento, mientras abrimos los libros, mientras repaso en su agenda qué deberes tiene hoy, que esta mañana me he hecho la foto de la orla. La foto oficial para la orla de Filología Hispánica. Voy a acabar la carrera ya. Cinco años volando, cinco años de muchas risas, buenos compañeros y amigos, unos cuantos exámenes, muchos libros y viajes y bastantes cenas y cañas.
J. me pregunta que qué voy a hacer después, si ya tengo trabajo o de qué quiero buscar. Qué quiero ser de mayor. Uf. Le cuento que aún me queda mucho que estudiar todavía. Quiero hacer un posgrado y un máster. No sabe qué son ninguno de esos dos estudios superiores. Cojo su libro de Lengua y lo abro por el índice. Le digo: – Mira. ¿Ves los diferentes apartados? Literatura, gramática, redacción, etcétera. Pues yo estudio Filología Hispánica. Es como si estudiara todo el libro. Y el máster y el posgrado son especializaciones. Como si sólo estudiara literatura medieval, o sintaxis, lo de las oraciones, ya sabes.
Y J. me mira un momento, mira el libro, y me dice, con una sonrisa: – Ah, entonces seguro que haces el máster en tildes. ¡Te gustan tantísimo, no me dejas olvidarme ninguna!

Máster en tildes.
Y en tardes de noviembre en las que cruzas el puente con niebla y te gustaría aparecer en Londres.
Y en libros interesantes acompañados de un té caliente y música tranquila.
Y en chicos de repaso que te dicen qué guapa vas y que ya no se quejan cuando les mandas buscar palabras que no conocen en el María Moliner.

liniersvacaciones
[Liniers, visto en Librosfera]

¡Hagamos algo divertido! ¿Cómo qué? No sé, vayamos a pasar el finde a Madrid a hablar de literatura con amigos. O escapémonos varios días a Málaga, a ver amigos erasmus, pasear por la playa en septiembre, visitar Granada y admirar la Alhambra de noche. Por ejemplo. Pongámonos todos los vestidos y los pantalones cortos antes de que llegue el frío. Leamos los libros que nos quedan en la lista de libros para el verano. Pero hagamos algo divertido antes del final de verano.

Ya seremos serios y diremos cosas interesantes en el blog cuando empecemos la rutina dentro de un par de semanas, de nuevo en la ciudad del cierzo. O no.

The sun fill the kitchen in my house
it’s warm and cosy and it helps me breathe
and I wonder if you’re making people laugh
’cause you’re funny, you’re funny

The trees out of my window dance
oh they do, dance with the wind
and I wonder why, I wonder why, I wonder why we are apart.
‘Cause we’re funny people, beautiful inside.

The sun, the trees, the moon, the sea
the clouds above hang over me
the sun, the trees, the moon, the sea…

The sea goes quiet when the night is dark
with the light reflected jump in from the sky
and I wonder if we’ll see the moon walk by
’cause it’s shining, it’s shining
as it lights the shadows, see the moon walk by.

The sun, the trees, the moon, the sea…

Volver a casa, como en Navidad. Volver a empezar, como en septiembre. Pero es verano, todavía es verano. Terrazas, sol, cafés con hielo y gafas de sol. Tapas, bares, cenas improvisadas, cervezas y risas. Y hablar, hablar, hablar, y reírse y contar anécdotas erasmus y ponerse al día y llamar por teléfono y conectarse a Facebook para quedar por la noche y sonreír y dar abrazos largos, muy largos. Sigo ordenando la habitación, siguen sin caber los libros en las estanterías. Eso no es novedad. Leo, leo, leo, tumbada en la cama o en el sofá, aire acondicionado, café con hielo y libros en inglés o en español. Ordenar las fotos del erasmus, de las primeras escapadas del verano al pueblo, de la Semana Negra, buena literatura con escritores y amigos. Preparar la mochila para el festival en la playa, ganas de música en directo y algo de moreno luna, no moreno sol. Y pensar en exiliarse al pueblo todo agosto, tranquilidad, amigos, peña.

Obras del tranvía en la ciudad del cierzo, desvíos de autobuses, coger de nuevo la bicicleta, comprar libros, ver amigos. Calor mortal a mediodía, tiendas que antes no estaban, rebajas para comprar camisetas de tirantes y vestidos veraniegos. Verano. En Zaragoza. Parar en casa para cambiar la ropa de la maleta, coger libros nuevos para leer durante el viaje y poco más. Cuadernos y bolígrafos para escribir en todos los bolsos. Y gafas de sol, que no se olviden.

Y sí, el sol entrando por la ventana de la cocina, el aire moviendo los árboles, la luna… verano, y poco más.

21_05
[Ilustración: #15m, de Medina]

La semana pasada fueron todo etiquetas: #15m #nolesvotes #spanishrevolution #acampadasol #acampadazgz #estoesreflexión y muchas más. La semana pasada fue raro estar en Inglaterra cuando el centro de la noticia era España. La semana pasada explicábamos a los amigos extranjeros lo que nosotros creíamos que estaba pasando, de pinta en pinta, o de descanso de biblioteca en descanso de biblioteca. La semana pasada no hubo manera de centrarse en los apuntes. Ni libros, ni apuntes, ni reportajes que terminar, ni essays que imprimir, ni acordarse de poner la lavadora, ni de responder a unos cuantos emails pendientes. La semana pasada hizo frío. Es junio y estamos a 10ºC.

A las 3am seguíamos conectados a Facebook y Twitter comentando los resultados. Pues vaya. Teníamos un examen a las 9am. Café. Cuéntame lo que sabes de estos dos libros, 1.30h. Luego al pub, a seguir comentando lo que pasa a kilómetros de distancia. Volvemos a estudiar, mañana otro examen. Llueve y hace frío.

Después de comer me voy a la biblioteca. Voy a la sección de literatura española y busco algo de poesía. Es uno de esos lunes lentos. Luis Alberto de Cuenca me llama desde la estantería. Voy a comprar fruta y té y decido que ya estudiaré esta noche. La verdad, ahora no me apetece nada.

La verdad

La verdad es que no sé qué es la verdad,
y no puede ser bueno que no sepa
algo tan importante como eso.
La verdad es que si alguien va y me dice:
“Es muy sencillo, imbécil: la verdad
es esto o es lo otro o las dos cosas”,
me deja estupefacto. Y si pregunto
qué es la verdad en realidad, si esto,
si lo otro o si al tiempo las dos cosas,
mi informante contesta: “Eso depende”,
y, la verdad, me quedo como estaba.

En Animales Domésticos, Luis Alberto de Cuenca.

Lunes lento. Tormenta de verano en Birmingham. Relámpagos a mediodía. De ir a comerse una cheesecake a la biblioteca con la excusa de estudiar un poco ni hablamos. Tumbarse en la cama con música de Marlango después de haber comprado el billete de avión para volver a casa en julio. Esto es definitivo, se acaba, me quedan dos meses de erasmus. Todo tiene fecha de caducidad, algunas cosas más que otras.

Too many words
to explain all the ways
to get lost
or get found
or just stay here going round

too many days
to find too many ways
to get lost
or get found
or just stay here sitting round

I hide my head between my arms
and see all things flying by
swirling in the air
shifting as I stare

A mí me gustaba vivir en La República Independiente de mi Habitación en Birmingham. He vuelto a la Monarquía Paterna, a acatar las leyes y su mandato durante un mes. Hay que acatar normas, seguir las leyes noescritasperoobligatorias. Cosas como hacer la cama, lavar los platos nada más comer, decir a dónde vas y con quién, etcétera. Sin embargo, adoro la Cocina Real y quiero proponer una exportación alimenticia a mi República de vez en cuando.

Al volver a casa, después de un tiempo fuera, siempre notas cosas raras, como que tu habitación ha sido lentamente convertida en el cuarto de tender la ropa o acumular trastos. Que tienes muchos, demasiados libros por leer esperándote encima de tu mesa. Que hay ropa tuya en el armario de tu hermana. Que no te ríes de algunas tonterías con los amigos. Que echas de menos la amabilidad, cortesía y educación inglesa. Que en tu ciudad también hace frío aunque no lo parezca. Que tienes el doble de tarjetas en la cartera, de aquí y de allí: dos tarjetas de la Universidad, dos tarjetas de salud, dos de fotocopias, dos de transporte público, varias de crédito, dos de tiendas en las que sueles comprar, etcétera. Que te quedas mirando un edificio, calle o la plaza importante de tu ciudad y tus amigos te miran raro. Que si hablas en español, la gente alrededor te puede entender. Que te sientes rara sin hablar en inglés. Que no hace falta transformador en los enchufes. Que no hay wifi en todos los bares. Que echas de menos los muffins, cookies y tomarte un té calentito al llegar a casa. Que echabas de menos tomarte un cáfe decente y un buen cubata. Que acabas de acordarte que en los bares ingleses no dejan fumar dentro. Que ya no te conectas a Skype tan a menudo. Que ahora te conectas a facebook para hablar con tus amigos extranjeros.

Que cuando estabas allí querías estar aquí y ahora es al contrario.
Sí, ya estoy en la ciudad del cierzo, Zaragoza, para pasar las navidades.

me prague

Ayer me quedé hasta tarde leyendo un libro. Me dieron las mil, como siempre. Hoy casi me quedo dormida para ir a clase. Es lunes, qué queréis. Tenía una presentación oral sobre Don Quijote, así que he salido corriendo de casa sin desayunar.

En el descanso -la presentación todo bien, gracias- de diez minutos (que si no la clase de dos horas se hace muy larga), me he bajado a la planta baja del edificio, donde tenemos el Starbucks, a comprarme un café porque me estaba muriendo de sueño y hambre. La camarera, tras tomarme la orden, me dice: -Tú eres latina, sin acento italiano, pero pálida para ser sudamericana. Me sorprendo. Le digo que soy española y ella continúa la conversación en español. No hay nadie más esperando así que seguimos hablando tranquilamente mientras su compañera me prepara el café y nos mira sonriendo. La camarera me dice que ella es polaca y estudia español, dos horas a la semana, que le gusta mucho. Yo le comento que podríamos quedar alguna vez, para hablar en inglés y en español y nos intercambiamos los emails. Nos sonreímos y despedimos. Cojo el café y me subo a la segunda hora de clase.

A veces no es tan malo madrugar. Cosas que pasan.

Por cierto, en Starbucks ya es navidad, con los vasos rojos y blancos con adornos de copos de nieve que ponen en estas semanas prenavideñas. Como en Birmingham, con el German Market de artesanía y alimentos en Victoria Square, las luces de navidad en las calles y los amables señores del tiempo diciendo que por las noches ya hay temperaturas bajo cero.

¿La foto? Yo, despidiéndome de Praga desde la torre de Petrín en mi último día en la ciudad. Si queréis saber más de Praga y de mi erasmus, cotillead mi otra casa virtual, que ya estoy contando cosas de Liverpool. Y si tenéis un minuto, apoyadme aquí.

Adorote
[Adorote]

  • Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
    Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.
  • Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.
    Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.
  • Por naturaleza, los hombres gustan de ver cosas nuevas y de viajar.
    Plinio el Joven (62-113) Escritor romano.
  • Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero.
    Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.
  • Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse.
    Robert Louis Stevenson (1850-1894) Escritor británico.
  • El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.
    René Descartes (1596-1650) Filósofo y matemático francés.
  • [En el blog de los Protofilólogos por el mundo dicen lo mismo del viaje, pero podéis releerlo si os apetece]