Archivo de la categoría ‘pueblo’
ascensor.
(Del lat. ascensor, -?ris).
1. m. Aparato para trasladar personas de unos a otros pisos.
semáforo.
(Del gr. ????, señal, y ??foro).
1. m. Aparato eléctrico de señales luminosas para regular la circulación.
Qué adelantos técnicos maravillan mi mente al volver a esta gran ciudad donde el cierzo no deja nunca de soplar…
[Sí, ya estoy de vuelta. Algún día tenían que acabarse las vacaciones, ains!]
La Fuga
Trampas al SolLlévame a los bares más oscuros.
Vamos a fumarnos la ciudad.
Vamos a bebernos tú y yo el mundo.
Vamos a esquivar la soledad.Vamos a dormir en los portales,
Allí donde nadie pueda entrar.
Cantaremos cuentos por las calles,
De esos que siempre terminan mal.Hazle trampas al sol
Y que no salga hoy
A joder nuestro mundo.
Dame un poco de calor
Para este corazón
Que va buscando abrigo.Que no pasen las horas,
Que nos pille la lluvia
Cantando a las farolas.
Que nos llueven las olas,
Que yo duerma contigo,
Que tú no duermes sola.Mañana no va a llegar…
Mañana no va a llegar…
Esta canción de recuerda mucho a cierto poema de Pablo Mora.
HICIMOS LA MOCHILA
y nos volvimos vagabundos
Apoyamos las palabras sobre la sangre
Cargamos los dados en la apuesta
Arrestamos al viento al sol las mariposasSupimos del alma del silencio
de la piedra que alguna vez fue estrella
del sagrado terror de la locuraFuimos un retrato del alma de la tierra
Dejamos pasar la noche por encima de nosotros
mientras las islas no se cansaban de bañarseNos hicimos a la lluvia
Matamos la tristumbre
Rompimos alfileres paraguas y repisas
Inventamos ratos penas alegrías y tardanzas
Echamos un vistazo al mundoNos provocó quedarnos solos en la tierra
Faltó ponerle trampas a la muertePablo Mora
Será que se acerca Agosto: las noches, las juergas, los amigos, la luna, las peñas, la casaca, las fiestas, el peto, la música, las fotos, el pueblo, … cierto lugar de Teruel de cuyo nombre me acuerdo todas las noches de invierno encerrada en la ciudad.
No, allí no hay Internet, casi ni cobertura, no hay reloj, no hay prisas… pero hay risas, hay sonrisas de amigas de toda la vida, hay abrazos esperados durante meses, hay recuerdos de noches en vela, hay peñas de sofás reciclados, música de pueblo, chocolatada sin dormir, escapadas al pueblo de al lado, dormir a deshoras, arriesgarme a que me queme la luz de la luna, …
Por eso nos faltó ponerle trampas a la muerte.
Por eso hay que ponerle trampas al sol.
Ah! Ayer realicé una entrevista muy curiosa ^_^ no desvelaré quién fue mi contacto, pero gracias…
Este fin de semana se celebra en Teruel la historia de Los Amantes.
Teruel se traslada a la EdadMedia, sus calles se llenan de gente vestida con capas, de puestos con productos artesanales y de música y actuaciones en cada esquina.
Así que, como este año no voy a Medievales, rescato y cuelgo aquí una entrada que ya escribí en Octubre del año pasado:

La foto de arriba es del antiguo museo de los Amantes, con los cortinajes rojos hasta el suelo y las luz tenue de las dos lámparas de la estancia.
Os dejo con un poema corto de Juan de Tarsis,que leí hace tiempo, dedicados a los Amantes:
Murieron como vivieron
y como cuando vivían
uno por otro morían
uno por otro murieron.
Y para quien no se sepa la historia:
Cuenta la tradición que a principios del siglo XIII vivían en Teruel los jóvenes Juan de Marcilla e Isabel de Segura, descendientes de familias muy principales.
La vecindad de ambas casas y el trato constante desde la infancia , se convirtieron con el tiempo en un profundo amor mutuo; entonces Juan solicitó a D. Pedro Segura, padre de Isabel, la mano de su hija. Este, aunque estimaba la nobleza y las dotes del pretendiente, rehusó aceptar excusando su escasez de fortuna por tener hermano mayor que heredaría a su padre, en tanto él podía dotar a su hija con generosidad.
Informado Juan de esta dificultad, resolvió pedir a su amada un plazo de espera para lograr la hacienda necesaria al deseo de su padre; Isabel le concedió cinco años y él partió a la guerra.
Durante su ausencia, don Pedro intentó con ahínco que Isabel aceptara a otros pretendientes; pero ella, fiel a la promesa , no admitío a ninguno. Llegado el fin del plazo y como Marcilla no regresaba, don Pedro apremió a su hija para que se casara y ésta, viendo que el plazo de los cinco años había pasado sin saber nada de su amante, aceptó.
Enseguida su padre concertó la boda con un vecino de Teruel cuyo nombre desconocemos y entonces regresó Juan cargado de honores y riquezas, cuando su Isabel pertenecía a otro dueño ante Dios y los hombres.
El amante, desesperado, se reunió con su amada para despedirse de ella, rogándole que, en prenda de su imposible amor, le diera un beso con lo cual se consideraría satisfecho. Esta, invocando su honestidad negó y entonces, luego de intentarlo de nuevo, Juan cayó muerto a sus pies.
Enterado el marido de cuanto acababa de ocurrir, decidió llevar el cuerpo del amante a la puerta de sus casa, donde al amanecer lo descubrió su padre, don Martín de Marcilla, quien luego del natural sobresalto, tránsido de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la iglesia de San Pedro.
Durante la celebración litúrgica, todos los asistentes vieron acercarse al cuerpo inanimado a una dama encubierta que llegando hasta él, descubrió su cara y lo besó, quedando allí reclinada hasta que en el momento de iniciarse el entierro fueron a apartarla y vieron que era Isabel de Segura, quien no obedecía a los ruegos para que se retirase porque estaba muerta. 
Ante el asombro de los presentes, y después de que el novel marido relatara lo ocurrido, se decidió enterrar juntos a los dos amantes que tan desdichados habían sido en vida.
Sucedió este infausto acontecimiento en 1217, siendo juez en Teruel don Domingo Celadas.
Algunos enlaces:
Amantes de Teruel Oficial
Pág de Teruel y sus Amantes
Bodas de Isabel
Wiki de los Amantes
Este fin de semana celebrábamos las Bodas de Oro de mis abuelos y nos fuimos a la misa y a comer a Teruel.
Amo esa ciudad; amo sus calles, su gente, su umbría, el frío, el arte, los edificios, el habla y las miradas. Estoy completamente enamorada de una ciudad de la que se ríen mis amigos y por la que nadie apuesta casi nada últimamente. Pero me encanta Teruel desde siempre, no recuerdo cuando empezó el amor platónico por la ciudad, pero estoy segura de que seguirá por mucho tiempo -aunque Toledo le disputa el puesto-.
Y si hay algo que tengo que hacer siempre cuando voy, es ir a ver a los Amantes.
Hacía meses que no iba a Teruel, entre final de exámenes, verano en el extranjero, anulada la conexión de tren con el pueblo, etc, no había podido.
Todavía no había visitado el nuevo museo de los Amantes, el definitivo, dicen.
Y…
Echo de menos su ubicación anterior. Echo de menos los cortinajes rojos que rodeaban la sala. Echo de menos la intimidad del ambiente acogedor y las luces tenues con las que podías ver los detalles de las momias, sentándote en el suelo durante unos pocos minutos que se te hacían eternos a su lado. Echo de menos la voz de las dos mujeres ya mayores que, sin cansarse en absoluto, repetían a cada visitante la historia de Isabel y Juan con la misma pasión con la que ellos la habían vivido.
De todas formas, sí, también me gusta el museo nuevo… Tengo que volver para visitarlo con más tiempo, que me pude escapar muy poco de los compromisos familiares. He intentado encontrar fotos del nuevo museo, pero no hay. En la web oficial, hay una visita virtual muy maja e interesante.
_______________________—
Os dejo con un poema corto de Juan de Tarsis, que leí hace tiempo,dedicados a los Amantes:
Murieron como vivieron
y como cuando vivían
uno por otro morían
uno por otro murieron.
_____________________—
Y para quien no se sepa la historia:
Cuenta la tradición que a principios del siglo XIII vivían en Teruel los jóvenes Juan de Marcilla e Isabel de Segura, descendientes de familias muy principales.
La vecindad de ambas casas y el trato constante desde la infancia , se convirtieron con el tiempo en un profundo amor mutuo; entonces Juan solicitó a D. Pedro Segura, padre de Isabel, la mano de su hija. Este, aunque estimaba la nobleza y las dotes del pretendiente, rehusó aceptar excusando su escasez de fortuna por tener hermano mayor que heredaría a su padre, en tanto él podía dotar a su hija con generosidad.
Informado Juan de esta dificultad, resolvió pedir a su amada un plazo de espera para lograr la hacienda necesaria al deseo de su padre; Isabel le concedió cinco años y él partió a la guerra.
Durante su ausencia, don Pedro intentó con ahínco que Isabel aceptara a otros pretendientes; pero ella, fiel a la promesa , no admitío a ninguno. Llegado el fin del plazo y como Marcilla no regresaba, don Pedro apremió a su hija para que se casara y ésta, viendo que el plazo de los cinco años había pasado sin saber nada de su amante, aceptó.
Enseguida su padre concertó la boda con un vecino de Teruel cuyo nombre desconocemos y entonces regresó Juan cargado de honores y riquezas, cuando su Isabel pertenecía a otro dueño ante Dios y los hombres.
El amante, desesperado, se reunió con su amada para despedirse de ella, rogándole que, en prenda de su imposible amor, le diera un beso con lo cual se consideraría satisfecho. Esta, invocando su honestidad negó y entonces, luego de intentarlo de nuevo, Juan cayó muerto a sus pies.
Enterado el marido de cuanto acababa de ocurrir, decidió llevar el cuerpo del amante a la puerta de sus casa, donde al amanecer lo descubrió su padre, don Martín de Marcilla, quien luego del natural sobresalto, tránsido de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la iglesia de San Pedro.
Durante la celebración litúrgica, todos los asistentes vieron acercarse al cuerpo inanimado a una dama encubierta que llegando hasta él, descubrió su cara y lo besó, quedando allí reclinada hasta que en el momento de iniciarse el entierro fueron a apartarla y vieron que era Isabel de Segura, quien no obedecía a los ruegos para que se retirase porque estaba muerta. 
Ante el asombro de los presentes, y después de que el novel marido relatara lo ocurrido, se decidió enterrar juntos a los dos amantes que tan desdichados habían sido en vida.
Sucedió este infausto acontecimiento en 1217, siendo juez en Teruel don Domingo Celadas.
___________________________—
Algunos enlaces:
http://www.amantesdeteruel.es/
http://www.teruel.org/amantes/
http://revista.bodasdeisabel.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_amantes_de_Teruel
Voy a dejaros leer un artículo, curioso y entretenido, que salió publicado en el programa de fiestas de Guadalaviar del 2004.
A mí, personalmente, me encanta.
Y me interesan mucho vuestras opiniones ^^
Leed!
La era del moñigo
Cuando te hacían bajarte de la media fanega en la era, malo. Ya te consideraban lo suficientemente responsable para ejercer una importante actividad: recoger moñigos.
Ya veías que se paraba el par y uno de los acémilas (y el otro también empáticamente) evacuaba, y tu, hala, agarrabas un manojo de mies para no emplastarte con tan olorosa recompensa, pero…. te corregían: ¡no, no, hay q recogerlos con la mano y al terreno y al muladar! En fin…
Después pensabas q aunq se hubiera dejado en su sitio (aun asi siempre se incorporaba algun residuo de las granzas), natural, la parva, no hubiera pasado nada pq vamos a ver: si los sostrajos q desechaban las ovejas se recogian para el pesebre de los mulos, los moñigos de estos servian de alimento a los gorrinos, los residuos digestivos de las tajadas del frito, ante la ausencia del excusado se incorporaban al muladar q servia de abono para todo tipo de cultivos el cual alimentaba a mulos, ovejas, gorrinos y a nosotros tambien, no es mejor q la naturaleza siga su curso!
Otra cosa era cuando estaban secos q se recogian para los huertos y en otros lugares bien desmenuzados y mezclados con barro para compactar y evitar que se agrietara el molde de las campanas o para las colmenas.
Si es q con este trauma hasta la gente componia galimatias del tipo: Tu que eres el sabiondo, ¿pq los mulos cagan los moñigos cuadrados si tienen el culo redondo?
Incluso hay un personaje muy querido del pueblo que se llama… EL TIO DE LOS MOÑIGOS….

