Intentos de estudio sin final feliz:
Si yo lo intento, en serio, pero no hay manera. Los jueves, viernes sábados o domingos no se puede estudiar. Y los lunes, martes y miércoles tengo que descansar de los intentos anteriores y reponer fuerza para los siguientes, así que... ¿ayudas, trucos, giratiempos de Hermione, por favor?
¿Qué leo?
  • La chica del átomo dorado de Ray Cummings.
  • Lecturas anteriores, en este enlace. Un párrafo de cada libro que leo, café en mano.
    Citas literarias:
    Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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    Archivo de la categoría ‘pueblo’

    Simbólicamente, cerramos el verano, sanseacabó.
    Literalmente, en la foto, el candado de mi peña del pueblo, snif.
    Hasta el verano que viene, quedan 334 días para volver a empezar.

    Ayer, última noche del verano, cierre final de noches de peña, luna, pueblos, risas y amigos.
    Y ahora estoy de nuevo en la ciudad del cierzo, con semáforos, ascensores y wifi, con el horario cambiado y así no hay quien duerma. Y además, no se ven las estrellas en el cielo.

    No me he tomado una cerveza en Japón, ni en Australia, ni en Canadá, pero todo llegará.
    Hasta entonces, me la tomo en el bar de las piscinas de mi pueblo, con el pelo mojado del chapuzón de mitad tarde, mientras echamos un guiñote, o un rabino, o me enseñan a jugar al pocker, o planeamos la noche en algún pueblo cercano de fiestas, o intentamos conseguir el mismo local que el año pasado para hacer la peña, o calculamos cuantas botellas de ron diarias nocturnas nos tomaremos la semana de fiestas.

    Café con hielo, ron con cola o simplemente una cerveza.
    Pero con amigos, que es lo más único importante.

    La RAE dice que

    … pero a mí me da igual.

    Como el año pasado, este blog cierra por descanso estival.

    Para los que se van al pueblo, para los que se van a Ibiza, para los pálidos, para los morenos, para los que vuelven del Camino de Santiago, para los que se van al extranjero, para los que se quedan en la ciudad, para los que no tienen vacaciones, para los que las alargarán algo más, para los que se quedarán sin wifi, para los que pasarán del móvil, para los de playa, para los de montaña,…
    ¡Pasároslo bien en elmesmáscalurosodelaño Agosto!

    La frase más repetida de esta semana es nos vemos en Septiembre. Pues eso. Espero que para entonces le hayamos puesto suficientes trampas a la muerte al sol.

    Todo el finde sin música. Y sin ordenata ni wifi. Sin cobertura en el móvil.
    Pero qué bien se está en el pueblo.

    Lluvia, algo de frío, paisaje verde, sin semáforos, sin coches, con silencio. Pájaros como despertador.
    La estufa encendida, el sillón cómodo y lecturas varias, del s. XVI y del S. XXI.

    Summertime es lo que quiero. Un ritmo lento, relajante, armónico, como el hang. Dormir hasta la hora que me dé la gana. Volver a salir todos los días de la semana. Leer por placer. Pero hasta que no sea summertime, me temo que no.

    Las lecturas eran para trabajos de la carrera. Ahora a escribir, con citas, con notas a pie de página, con bibliografía ordenada alfabéticamente…


    También en la voz de Billie Holiday, Janis Joplin o Leona Lewis.

    [Hang, instrumento que descubrí en el Parque Güell el finde filólogo en Barcelona...]


    [Ciruelo japonés en flor, en la huerta de mi pueblo.]

    En el pueblo no hay wifi y casi no hay cobertura.
    Se te puede calar el coche subiendo una cuesta marcha atrás.

    Puedes terminar de leer un cuento de hadas a la sombra de los ciruelos japoneses en flor, hacerle alguna foto a las primeras avispas del verano o escribir una historieta bajo los pinos, al lado de los avellanos.

    Puedes disfrazarte frente al espejo gigante de la habitación y preguntarle quién es la más guapa del reino, aunque sea del de tu imaginación. Reírte del disfraz, cambiarte, ponerte un sombrero de chistera e intentar sacar un conejo. Como no funciona (parece que el sombrero tampoco tiene pilas), reírte como el Sombrerero Loco y decidir que tampoco te gusta ese disfraz, que algo falla, que te gusta más el café que el té. Y volver a ponerte tu propio disfraz.

    Puedes escuchar el silencio.
    A veces, risas de gente en la rambla, otras veces, el tractor del vecino.
    Y con ese silencio, a veces, puedes hasta escuchar tus pensamientos.

    ¿Qué hacer cuando se acaba el verano?
    Recordarlo, of course.

    ¡¡Esas UBIs!!!

    ascensor.

    (Del lat. ascensor, -?ris).
    1. m. Aparato para trasladar personas de unos a otros pisos.

    semáforo.

    (Del gr. ????, señal, y ??foro).
    1. m. Aparato eléctrico de señales luminosas para regular la circulación.

    Qué adelantos técnicos maravillan mi mente al volver a esta gran ciudad donde el cierzo no deja nunca de soplar…

    [Sí, ya estoy de vuelta. Algún día tenían que acabarse las vacaciones, ains!]

    La Fuga
    Trampas al Sol

    Llévame a los bares más oscuros.
    Vamos a fumarnos la ciudad.
    Vamos a bebernos tú y yo el mundo.
    Vamos a esquivar la soledad.

    Vamos a dormir en los portales,
    Allí donde nadie pueda entrar.
    Cantaremos cuentos por las calles,
    De esos que siempre terminan mal.

    Hazle trampas al sol
    Y que no salga hoy
    A joder nuestro mundo.
    Dame un poco de calor
    Para este corazón
    Que va buscando abrigo.

    Que no pasen las horas,
    Que nos pille la lluvia
    Cantando a las farolas.
    Que nos llueven las olas,
    Que yo duerma contigo,
    Que tú no duermes sola.

    Mañana no va a llegar…
    Mañana no va a llegar…

    Esta canción de recuerda mucho a cierto poema de Pablo Mora.

    HICIMOS LA MOCHILA

    y nos volvimos vagabundos
    Apoyamos las palabras sobre la sangre
    Cargamos los dados en la apuesta
    Arrestamos al viento al sol las mariposas

    Supimos del alma del silencio
    de la piedra que alguna vez fue estrella
    del sagrado terror de la locura

    Fuimos un retrato del alma de la tierra
    Dejamos pasar la noche por encima de nosotros
    mientras las islas no se cansaban de bañarse

    Nos hicimos a la lluvia
    Matamos la tristumbre
    Rompimos alfileres paraguas y repisas
    Inventamos ratos penas alegrías y tardanzas
    Echamos un vistazo al mundo

    Nos provocó quedarnos solos en la tierra
    Faltó ponerle trampas a la muerte

    Pablo Mora

    Será que se acerca Agosto: las noches, las juergas, los amigos, la luna, las peñas, la casaca, las fiestas, el peto, la música, las fotos, el pueblo, … cierto lugar de Teruel de cuyo nombre me acuerdo todas las noches de invierno encerrada en la ciudad.
    No, allí no hay Internet, casi ni cobertura, no hay reloj, no hay prisas… pero hay risas, hay sonrisas de amigas de toda la vida, hay abrazos esperados durante meses, hay recuerdos de noches en vela, hay peñas de sofás reciclados, música de pueblo, chocolatada sin dormir, escapadas al pueblo de al lado, dormir a deshoras, arriesgarme a que me queme la luz de la luna, …

    Por eso nos faltó ponerle trampas a la muerte.
    Por eso hay que ponerle trampas al sol.

    Ah! Ayer realicé una entrevista muy curiosa ^_^ no desvelaré quién fue mi contacto, pero gracias…

    Este fin de semana se celebra en Teruel la historia de Los Amantes.
    Teruel se traslada a la EdadMedia, sus calles se llenan de gente vestida con capas, de puestos con productos artesanales y de música y actuaciones en cada esquina.

    Así que, como este año no voy a Medievales, rescato y cuelgo aquí una entrada que ya escribí en Octubre del año pasado:


    La foto de arriba es del antiguo museo de los Amantes, con los cortinajes rojos hasta el suelo y las luz tenue de las dos lámparas de la estancia.

    Os dejo con un poema corto de Juan de Tarsis,que leí hace tiempo, dedicados a los Amantes:

    Murieron como vivieron
    y como cuando vivían
    uno por otro morían
    uno por otro murieron.

    Y para quien no se sepa la historia:

    Cuenta la tradición que a principios del siglo XIII vivían en Teruel los jóvenes Juan de Marcilla e Isabel de Segura, descendientes de familias muy principales.

    La vecindad de ambas casas y el trato constante desde la infancia , se convirtieron con el tiempo en un profundo amor mutuo; entonces Juan solicitó a D. Pedro Segura, padre de Isabel, la mano de su hija. Este, aunque estimaba la nobleza y las dotes del pretendiente, rehusó aceptar excusando su escasez de fortuna por tener hermano mayor que heredaría a su padre, en tanto él podía dotar a su hija con generosidad.

    Informado Juan de esta dificultad, resolvió pedir a su amada un plazo de espera para lograr la hacienda necesaria al deseo de su padre; Isabel le concedió cinco años y él partió a la guerra.

    Durante su ausencia, don Pedro intentó con ahínco que Isabel aceptara a otros pretendientes; pero ella, fiel a la promesa , no admitío a ninguno. Llegado el fin del plazo y como Marcilla no regresaba, don Pedro apremió a su hija para que se casara y ésta, viendo que el plazo de los cinco años había pasado sin saber nada de su amante, aceptó.

    Enseguida su padre concertó la boda con un vecino de Teruel cuyo nombre desconocemos y entonces regresó Juan cargado de honores y riquezas, cuando su Isabel pertenecía a otro dueño ante Dios y los hombres.

    El amante, desesperado, se reunió con su amada para despedirse de ella, rogándole que, en prenda de su imposible amor, le diera un beso con lo cual se consideraría satisfecho. Esta, invocando su honestidad negó y entonces, luego de intentarlo de nuevo, Juan cayó muerto a sus pies.

    Enterado el marido de cuanto acababa de ocurrir, decidió llevar el cuerpo del amante a la puerta de sus casa, donde al amanecer lo descubrió su padre, don Martín de Marcilla, quien luego del natural sobresalto, tránsido de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la iglesia de San Pedro.

    Durante la celebración litúrgica, todos los asistentes vieron acercarse al cuerpo inanimado a una dama encubierta que llegando hasta él, descubrió su cara y lo besó, quedando allí reclinada hasta que en el momento de iniciarse el entierro fueron a apartarla y vieron que era Isabel de Segura, quien no obedecía a los ruegos para que se retirase porque estaba muerta.

    Ante el asombro de los presentes, y después de que el novel marido relatara lo ocurrido, se decidió enterrar juntos a los dos amantes que tan desdichados habían sido en vida.

    Sucedió este infausto acontecimiento en 1217, siendo juez en Teruel don Domingo Celadas.

    Algunos enlaces:

    Amantes de Teruel Oficial
    Pág de Teruel y sus Amantes
    Bodas de Isabel
    Wiki de los Amantes

    Este fin de semana celebrábamos las Bodas de Oro de mis abuelos y nos fuimos a la misa y a comer a Teruel.

    Amo esa ciudad; amo sus calles, su gente, su umbría, el frío, el arte, los edificios, el habla y las miradas. Estoy completamente enamorada de una ciudad de la que se ríen mis amigos y por la que nadie apuesta casi nada últimamente. Pero me encanta Teruel desde siempre, no recuerdo cuando empezó el amor platónico por la ciudad, pero estoy segura de que seguirá por mucho tiempo -aunque Toledo le disputa el puesto-.
    Y si hay algo que tengo que hacer siempre cuando voy, es ir a ver a los Amantes.

    Hacía meses que no iba a Teruel, entre final de exámenes, verano en el extranjero, anulada la conexión de tren con el pueblo, etc, no había podido.

    Todavía no había visitado el nuevo museo de los Amantes, el definitivo, dicen.
    Y…

    Echo de menos su ubicación anterior. Echo de menos los cortinajes rojos que rodeaban la sala. Echo de menos la intimidad del ambiente acogedor y las luces tenues con las que podías ver los detalles de las momias, sentándote en el suelo durante unos pocos minutos que se te hacían eternos a su lado. Echo de menos la voz de las dos mujeres ya mayores que, sin cansarse en absoluto, repetían a cada visitante la historia de Isabel y Juan con la misma pasión con la que ellos la habían vivido.

    De todas formas, sí, también me gusta el museo nuevo… Tengo que volver para visitarlo con más tiempo, que me pude escapar muy poco de los compromisos familiares. He intentado encontrar fotos del nuevo museo, pero no hay. En la web oficial, hay una visita virtual muy maja e interesante.

    _______________________—

    Os dejo con un poema corto de Juan de Tarsis, que leí hace tiempo,dedicados a los Amantes:

    Murieron como vivieron
    y como cuando vivían
    uno por otro morían
    uno por otro murieron.

    _____________________—

    Y para quien no se sepa la historia:

    Cuenta la tradición que a principios del siglo XIII vivían en Teruel los jóvenes Juan de Marcilla e Isabel de Segura, descendientes de familias muy principales.

    La vecindad de ambas casas y el trato constante desde la infancia , se convirtieron con el tiempo en un profundo amor mutuo; entonces Juan solicitó a D. Pedro Segura, padre de Isabel, la mano de su hija. Este, aunque estimaba la nobleza y las dotes del pretendiente, rehusó aceptar excusando su escasez de fortuna por tener hermano mayor que heredaría a su padre, en tanto él podía dotar a su hija con generosidad.

    Informado Juan de esta dificultad, resolvió pedir a su amada un plazo de espera para lograr la hacienda necesaria al deseo de su padre; Isabel le concedió cinco años y él partió a la guerra.

    Durante su ausencia, don Pedro intentó con ahínco que Isabel aceptara a otros pretendientes; pero ella, fiel a la promesa , no admitío a ninguno. Llegado el fin del plazo y como Marcilla no regresaba, don Pedro apremió a su hija para que se casara y ésta, viendo que el plazo de los cinco años había pasado sin saber nada de su amante, aceptó.

    Enseguida su padre concertó la boda con un vecino de Teruel cuyo nombre desconocemos y entonces regresó Juan cargado de honores y riquezas, cuando su Isabel pertenecía a otro dueño ante Dios y los hombres.

    El amante, desesperado, se reunió con su amada para despedirse de ella, rogándole que, en prenda de su imposible amor, le diera un beso con lo cual se consideraría satisfecho. Esta, invocando su honestidad negó y entonces, luego de intentarlo de nuevo, Juan cayó muerto a sus pies.

    Enterado el marido de cuanto acababa de ocurrir, decidió llevar el cuerpo del amante a la puerta de sus casa, donde al amanecer lo descubrió su padre, don Martín de Marcilla, quien luego del natural sobresalto, tránsido de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la iglesia de San Pedro.

    Durante la celebración litúrgica, todos los asistentes vieron acercarse al cuerpo inanimado a una dama encubierta que llegando hasta él, descubrió su cara y lo besó, quedando allí reclinada hasta que en el momento de iniciarse el entierro fueron a apartarla y vieron que era Isabel de Segura, quien no obedecía a los ruegos para que se retirase porque estaba muerta.

    Ante el asombro de los presentes, y después de que el novel marido relatara lo ocurrido, se decidió enterrar juntos a los dos amantes que tan desdichados habían sido en vida.

    Sucedió este infausto acontecimiento en 1217, siendo juez en Teruel don Domingo Celadas.

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    Algunos enlaces:

    http://www.amantesdeteruel.es/
    http://www.teruel.org/amantes/
    http://revista.bodasdeisabel.com/
    http://es.wikipedia.org/wiki/Los_amantes_de_Teruel