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Ya se ha abierto la vigésimo sexta puerta de nuestra revista de literatura juvenil:
Damas y caballeros, lectores y lectoras, ¡bienvenidos a la tercera edición de los Premios El Templo de las Mil Puertas! Si estás deseando descubrir cuáles son las cuatro novelas ganadoras, no dudes en saltarte media revista y hacer uso del índice desplegable (a la derecha en la versión online) para ir directamente al reportaje central.
Los motores de El Templo no se paran ni con el follón de los premios («Templis», como los llamamos nosotros) y esta tercera edición viene acompañada de un número completo de la revista, con sus secciones habituales. Esta vez hemos entrevistado a dos jóvenes autores que seguro que conoces: en el panorama nacional, a Joaquín Londáiz (Elliot Tomclide, Crónicas de la Atlántida), y en el internacional, a Lauren Oliver (Si no despierto, Delirium).
Hemos dedicado nuestra sección Autores de ayer y Libros que no leerás en español a dos escritores británicos que sí se han traducido a nuestro idioma, pero no tanto como nos gustaría. El primero es Brian Jacques, autor de Redwall, y la segunda es Louise Rennison con su novela Withering Tights. Por suerte no necesitas viajar para leerlos, como tampoco necesitas moverte de casa para conocer Rocavarancolia. Si te gustó la saga de José Antonio Cotrina, no puedes perderte nuestro Lugares fantásticos de este número. Pero si quieres conocer El Búho Lector, la librería que hemos visitado este mes, sí que vas a tener que viajar. A menos que vivas en Oviedo, claro. Mientras tanto, te ofrecemos un breve reportaje para que le vayas echando un vistazo.
Si lo tuyo es la fantasía, en nuestra sección Arquetipos encontrarás un práctico manual del esbirro. Si, por el contrario, te gustan las historias de amor, te animamos a leer Las estrellas se pueden contar o Nick & Norah, una noche de música y amor, nuestras reseñas en las secciones ¿Sólo para adultos? y El reportero recomienda.
Para descubrir todas las reseñas que hemos preparado lo mejor es que te adentres ya en las páginas de El Templo y que cojas tu lista de deseos para apuntar todas las novedades que te parezcan interesantes. ¡No te olvides de apuntar los ganadores de los premios!
Ponte tu mejor vestido de gala, pasea por la alfombra roja y disfruta de la lectura de nuestro último número.
Así que ya sabéis, a leer el nuevo número de la revista. Nos vemos dentro de poco en el evento que estamos organizando en Madrid, del que os daremos detalles más adelante.

[Gif de mi cajón de sastre]
Ya he visto dos veces la entrevista con Fernando Lalana y César Mallorquí, ganadores del XX Premio EDEBÉ de Literatura Infantil y Juvenil. Apenas doce minutos, pero es un placer escuchar a ambos autores, referencia en la LIJ española, hablando sobre la literatura infantil y juvenil actual. No os los perdáis.
Y además, en nuestra revista El Templo de las Mil Puertas ya hemos publicado los finalistas a los premios que otorgamos en la revista cada año. Podéis intentar averiguar qué libro nos ha enamorado en cada categoría y compartirlo en los comentarios en la web o en twitter con #templis.
Nota: Me gusta tanto, tantísimo, el gif superior <3

[Cada día me gustan más los gifts]
Confesiones
Al principio yo anhelaba ser el príncipe
de la poesía, el rey de las palabras,
un ministro de los poemas con una medalla
sobre mi oscuro pecho, una corona de oro
alumbrando con su dorada luz mi noble cabeza.
Después, bajé mis metas y me propuse ser
un licenciado, un doctor en gramática,
políglota, un James Joyce, usar barba,
un abrigo negro hasta los tobillos, las gafas
circulares, la pipa entre los labios
recitando los versos de Charles Baudelaire.
(Recuerdo que tenía la foto de Vallejo
debajo del cristal de mi mesa de noche
y, mirándola, apoyaba mi rostro y mis manos
cruzadas encima de un bastón con el puño
de plata, en forma de león, para creer
un instante que mi nombre era César.
–Incluso estuve preso por parecerme a él.)
Me decía a mí mismo frases de Kierkegaard:
“para el hombre que aspire a triunfar en la vida
existen dos caminos: ser César o ser Nada”.
Y yo lo repetía con la convicción de que era
(sólo faltaba tiempo) un dios o hijo de un dios.
Sin embargo, las cosas han cambiado y mi punto
de vista se cayó en un abismo. Ya no aspiro
a ser príncipe, ni ministro, ni rey, ni políglota
un día, mucho menos deseo ser Joyce o Baudelaire
porque ambos están muertos, y un hombre,
si está muerto, vale menos que un perro.
Ahora aspiro a las cosas sencillas de la vida.
(Me lo dijo Ray Carver y nunca lo entendí.)
Miro el agua de un río sin pensar qué es el agua,
me acuesto entre la hierba y disfruto del sol.
Pienso, respiro, siento cómo limpia el oxígeno
mi sangre, mis pulmones, late en mi corazón.
Soy feliz con vivir sencillo, aspiro a eso:
Posado, como un pájaro, sólo quiero una rama
para cantar mis versos, también una ventana
para mirar el mundo, aunque no tenga un piso,
ni un palacio, ni un templo. Un marco,
una ventana para asomar mis ojos, humilde,
con asombro, sabiendo que soy polvo,
y, debajo del cielo, un animal o nada.
Confieso que tengo ganas de terminar los exámenes de enero, aunque ya estamos en febrero. Confieso que desde que soy universitaria no hay manera de celebrar mi cumple decentemente. Confieso que no me apetecía escribir sobre ello en el blog. Confieso que ese día me desperté con Amaral y soñé con Londres. Confieso que es un placer cuando los proyectos e ideas salen adelante. Confieso que ahora mismo me gustaría coger guantes, bufanda, gorro y abrigo y bajar a leer al parque, como en el gif superior. Y dejar el reloj en casa. Y no encender el ordenador. Y disfrutar tranquilamente de una tarta de queso y un té inglés. Y del silencio. Y lo de siempre, leer, tener tiempo para leer más, pero sobre todo para leer mejor. Confieso que el poema de Dolar Mor me gusta muchomuchomucho y más.

[Imagen: La Dulcinea de Duchamp]
La dulcinea de Duchamp
-Metafísica estáis.
-Hago striptease.Ardua pero plausible, la pintura
cambia la blanca tela en pardo llano
y en Dulcinea al polvo castellano
torbellino resuelto en escultura.Transeúnte de París, en su figura
-molino de ficciones, inhumano
rigor y geometría- Eros tirano
desnuda en cinco chorros su estatura.Mujer en rotación que se disgrega
y es surtidor de sesgos y reflejos:
mientras más se desviste, más se niega.La mente es una cámara de espejos:
invisible en el cuadro, Dulcinea
perdura: fue mujer y ya es idea.
Qué hacer la noche antes de un examen: Releer un libro sobre cubismo. Apuntar la exposición de Warhol para ir cuando terminemos exámenes. Recordar un poema de Octavio Paz sobre vanguardias, algo sobre Duchamp, que también me gusta. Buscarlo en un libro, copiarlo al blog, que se aburre de que lo deje tan solo mientras estudio. Buscar en internet el cuadro de Duchamp para ilustrar la entrada. Encontrarme. Entrar en un bucle.
¿Me quedo en el bucle o vuelvo a mis apuntes?
[Imagen de mi cajón de sastre fotobibliófilo]
El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Fein o Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto. (…)
El peligro de llamarse Emma -el título de esta entrada me ha recordado a la adaptación a la gran pantalla del texto de Oscar Wilde La importancia de llamarse Ernesto, con mi admirado Colin Firth- es que los autores parecen asociar a ese nombre un cierto grado de locura.
Hoy es catorce de enero. Y hace unos días, leímos en clase para comentar el relato de Borges Emma Zunz. Este cuento relata la venganza de la joven Emma Zunz contra su empleador, Aarón Loewenthal, culpable del exilio y suicidio de su padre, lo cual enseguida me recordó también a Íñigo Montoya vengando a su padre. No voy a intentar convenceros de que leáis a Borges. Borges convence por sí sólo. Escoged cualquiera de los relatos de Ficciones y ya me diréis. El caso es que estábamos en clase comentando Emma Zunz y la locura y confusión de la protagonista cuando recordé a otra Emma, también algo transtornada: Emma Bovary, de la maravillosa novela Madame Bovary de Flaubert. Otra must-read-novel, claro.
Os dejo dos fragmentos, de la novela de Flaubert y del relato de Borges. Dos fragmentos de lo más interesante, de esos que insinúan lo que nos atrae, el acto que se esconde tras esas palabras, que nos sugieren perfectamente pero no lo describen en absoluto. Ese acto, sí.
¿Adónde va el señor? preguntó el cochero.
¡Adonde usted quiera! dijo León metiendo a Emma dentro del coche.
Y la pesada máquina se puso en marcha.
Bajó por la calle Grand Pont, atravesó la Place des Arts, el Quai Napoleón, el Pont Neuf y se paró ante la estatua de Pierre Corneille.
¡Siga! dijo una voz que salía del interior.
El coche partió de nuevo, y dejándose llevar por la bajada, desde el cruce de La Fayette, entró a galope tendido en la estación del ferrocarril.
¡No, siga recto! exclamó la misma voz.
El coche salió de las verjas, y pronto, llegando al Paseo, trotó suavemente entre los grandes olmos. El cochero se enjugó la frente, puso su sombrero de cuero entre las piernas y llevó el coche fuera de los paseos laterales, a orilla del agua, cerca del césped. Siguió caminando a lo largo del río por el camino de sirga pavimentado de guijarros, y durante mucho tiempo, por el lado de Oyssel, más a11á de las islas. Pero de pronto echó a correr y atravesó sin parar Quatremares, Sotteville, la Grande Chaussée, la rue d’Elbeuf, a hizo su tercera parada ante el jardín des Plantes.
¡Siga caminando! exclamó la voz con más furia.
Y enseguida, reemprendiendo su carrera, pasó por San Severo, por el Quai des Curandiers, por el Quai Aux Meules, otra vez por el puente, por la Place du Champ de Mars y detrás de los jardines del hospital, donde unos ancianos con levita negra se paseaban al sol a lo largo de una terraza toda verde de hiedra. Volvió a subir el bulevar Cauchoise, después todo el Mont Riboudet hasta la cuesta de Deville.
Volvió atrás; y entonces, sin idea preconcebida ni dirección, al azar, se puso a vagabundear. Lo vieron en Saint Pol, en Lescure, en el monte Gargan, en la Rouge Mare, y en la plaza del Gaillard bois; en la calle Maladrerie, en la calle Dinanderie, delante de Saint Romain, Saint Vivien, Saint Maclou, SaintNicaise, delante de la Aduana, en la Basse Vieille Tour, en los Trois Pipes y en el Cementerio Monumental. De vez en cuando, el cochero desde su pescante echaba unas miradas desesperadas a las tabernas. No comprendía qué furia de locomoción impulsaba a aquellos individuos a no querer pararse. A veces lo intentaba a inmediatamente oía detrás de él exclamaciones de cólera. Entonces fustigaba con más fuerza a sus dos rocines bañados en sudor, pero sin fijarse en los baches, tropezando acá y allá, sin preocuparse de nada, desmoralizado y casi llorando de sed, de cansancio y de tristeza.
Y en el puerto, entre camiones y barricas, y en las calles, en los guardacantones, la gente del pueblo se quedaba pasmada ante aquella cosa tan rara en provincias, un coche con las cortinillas echadas, y que reaparecía así continuamente, más cerrado que un sepulcro y bamboleándose como un navío.
Una vez, en mitad del día, en pleno campo, en el momento que el sol pegaba más fuerte contra las viejas farolas plateadas, una mano desenguantada se deslizó bajo las cortinillas de tela amarilla y arrojó pedacitos de papel que se dispersaron al viento y fueron a caer más lejos, como mariposas blancas, en un campo de trébol rojo todo florido.
Después, hacia las seis, el coche se paró en una callejuela del barrio Beauvoisine y se apeó de él una mujer con el velo bajado que echó a andar sin volver la cabeza.
Madame Bovary, tercera parte, primer capítulo. (Emma y León en el carruaje)
El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró.
Y yo debería cerrar ya el ordenador y volver a los apuntes.
Estudiantes que en época de exámenes buscan cualquier excusa para no estudiar.

[Gif de mi cajón de sastre fotobibliófilo]
Pues sí. Eso. Aquí, enredando un rato en el ordenador, templeando, lijzgzeando, tumblrando o simplemente twitteando que esto de estar en época de exámenes no es nada entretenido.
Estudio mejor de noche y en casa. Mis amigos de día y en la biblioteca. Esto de ser asocial no va conmigo. Creo que voy a empezar a comunicarme en código morse con el vecino del edificio de enfrente que a las tres de la mañana sigue con la luz encendida. Puede que seamos los dos estudiantes aburridos, buscando cualquier excusa para huir un rato de los apuntes. Como actualizar el blog, por ejemplo.
En enero me suelo plantear retos literarios. Beleth se ha planteado varios, como el Continental, el Clásico… Isika ha propuesto el de Harry Potter. Yo creo que me voy a apuntar al reto de Clásicos, combinándolo con un reto de Novela de Terror y otro de La serie Sherlock Holmes de Conan Doyle. Pronto pondré la lista de novelas para ambos. La idea de los retos es leer un libro al mes de esa temática. Un libro al mes de Doyle, un clásico de la literatura (voy a intentar centrarme en clásicos europeos), más otro para el club LIJ de Zgz, más algo de terror (Poe, Stoker, Maupassant, Wilde, Polidori, King, se admiten sugerencias), más lo que haya que leer para El Templo o la Universidad… En fin, sí, leamos, que dicen que es bueno.
PD: Hace unos cuanto años, cuando me encontraba en mi fase “C. Doyle & A. Christie” ya me leí muchas de sus novelas. Ahora me he vuelto a enganchar. La culpa la tiene la estupendísima adaptación a televisión que ha hecho la cadena británica BBC (no podía ser otra) de Sherlock. Merece mucho la pena. Y es una excusa bastante buena para perder un poco el tiempo y no ponerse con los apuntes -pueden cambiar la palabra “apuntes” por alguna otra “obligación”-. Ténganlo en cuenta.

[Imagen de mi cajón de sastre]
Quinto año (1, 2, 3, 4) que despido este año que termina y empiezo el nuevo con un poema que me encanta: Ítaca, de Kavafis.
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.Ítaca, Kavafis
A este paso me voy a leer todo lo que hayan traducido de David Lodge a español. Y luego me pasaré a leer el resto de su obra en inglés. Me gusta tanto. Yo pensaba que era difícil reírme y sorprenderme tanto como cuando leí este verano su El mundo es un pañuelo. Me ha vuelto a enganchar a su literatura con Trapos sucios.
En esta época del año en la que se hacen recomendaciones de libros para comprar en navidad y se elaboran las listas de los mejores libros del año, yo me animo y os recomiendo a David Lodge.

Portrait of Two Women, 1914, Diego Rivera.
[Imagen de mi cajón de sastre]
Aquí os dejo con un fragmento de Trapos sucios. Una periodista, Fanny, intenta hacerle una entrevista a Adrian Ludlow, novelista. Es una entrevista bastante curiosa, que dura casi la mitad de la novela:
(…)
- ¿Podemos volver a usted? ¿Por qué dejó de escribir ficción?
- Decidí que mi obra estaba completa. Que no tenía nada más que decir.
- ¿Así, sin más? -dijo ella.
- Sin más -dijo él.
- ¿No le preocupaba?
- Durante una temporada. Después empecé a disfrutarlo.
- ¿Cómo?
- Es como cuando te quedas sin gasolina y el coche se para -dijo Adrian-. Al principio es irritante, pero al cabo del rato acabas apreciando el silencio y la tranquilidad. Oyes cosas que no habías oído nunca porque las ahogaba el ruido del motor. Ves cosas que antes pasaban velozmente en una ráfaga borrosa.
- ¿Alguna vez se ha quedado sin gasolina? -dijo Fanny.
- Ya que lo pregunta, no.
- Ya me parecía -dijo ella.
- Era una manera de hablar.
- ¿No le molesta ver que sus coetáneos siguen escribiendo y publicando?
- Al contrario. Hay demasiados escritores que no tienen nada más que hacer, pero insisten en repetirlo una y otra vez, libro tras libro, año tras año.
- ¿En qué escritores está pensando? – preguntó ella.
- En los mismos que usted -contestó él.
Fanny adoptó una expresión divertida, pero escéptica.
- No me creo que tirara la toalla tan fácilmente.
Adrian aspiró profundamente.
- Quiere decir que cómo pude renunciar a todas esas horas, largas y solitarias, que pasaba mirando a una página en blanco, o por la ventana, tratando de crear algo a partir de la nada, de otorgar vida a criaturas que antes no existían, darlas nombres, padres, estudios, ropa, pertenencias…, teniendo que decidir si tienen los ojos azules o marrones, si tienen el pelo lisa, ondulado o son calvos, ¡Dios, qué tedio! Y después del esfuerzo sobrehumano de tener que articular todo eso en palabras, palabras que parezcan frescas, palabras que no suenen como si las hubieras comprado de segunda mano al por mayor… Y después tener que idear cómo se mueven los personajes, cómo actúan, cómo interaccionan unos con otros de manera que parezcan simultáneamente interesantes, verosímiles, sorprendentes, divertidas y conmovedoras. – Utilizó un dedo para cada epíteto-. Es como jugar al ajedrez en tres dimensiones -dijo-. Un auténtico infierno. ¿Lo echaría usted de menos?
- Echaría de menos el resultado final -dijo ella-, la satisfacción de haber creado algo permanente. El efecto que surte sobre otras personas.
- Pero la mayor parte del tiempo no sabes cuál es el efecto. Escribir novelas es como meter mensajes en una botella tras otra y arrojarlas al mar en el reflujo de la marea sin la más remota idea de adónde las llevará la corriente ni de cómo serán interpretadas. – Añadió-: Lo he hecho con botellas, por cierto.
- ¿Y las críticas?
(…)
Tendréis que leeros la novela para saber qué comentan estos dos personajes sobre el mundo de la crítica.
Inauguramos nuestro quinto año en la red (¡que se dice pronto!) con un número de lujo para nuestros lectores. Christopher Paolini, autor de la reconocida saga El Legado, nos concede una entrevista en la que nos desvela algunos secretos sobre su trabajo y sus próximos proyectos, mientras que Fernando Marías, además de hablarnos sobre su labor como autor juvenil, nos abre las puertas de su casa para que espiemos entre sus estanterías.
Estanterías es lo que no le faltan a la biblioteca de El guardián de las palabras, el libro olvidado de este número, desde la que podréis cruzar por una puerta de armario directos a Narnia. Y si por algún casual os desubicáis, buscad al joven que lleve el sobrenombre de Elegido. En nuestra sección de Arquetipos os damos una serie de pistas para que lo localicéis enseguida y pueda ayudaros a encontrar la salida.
No os extrañéis si de vuelta al Templo os cruzáis con Gianni Rodari, nuestro nuevo autor de ayer. Si le dais un momento os contará una versión de Romeo y Julieta bien distinta… ¿tal vez con zombies? Y es que, si os gustan las revisiones de clásicos de la literatura como nuestro ¿Sólo para adultos?, R y Julie, no podéis perderos el Reportaje Central en el que os presentamos un amplio repertorio de este tipo de adaptaciones juveniles. En este número nos adentramos en Liberespacio, una acogedora librería con muchas historias y actividades que ofrecer.
Descubrid también nuestra recomendación extranjera, Fairy Bad Day, y una de las trilogías fantásticas que más ha marcado a una generación: Los elegidos. No dejéis que os engañen las Pequeñas mentirosas de nuestro Del papel a la pantalla y conoced a Muncle Trogg, el protagonista de nuestro ¿Sólo para niños? Para la noche os reservamos una enorme variedad de reseñas perfectas para estas Navidades.

Desde El Templo de las Mil Puertas, deseamos que paséis unas felices fiestas, que el año 2012 llegue lleno de buenas lecturas y que os traiga cientos de historias que descubrir a nuestro lado.

[Ilustración de Isidro Ferrer]
Si la literatura infantil y juvenil sufre la crisis editorial con menor intensidad; si según el Gremio de Editores, un 12% de la venta se corresponde con el género infantil y juvenil, pero la facturación supone casi las tres cuartas partes del mercado interior; si un 82,6% de los lectores de entre 10 y 13 años lee en su tiempo libre y de ellos el 77,1% lo hace diaria o semanalmente, según el barómetro de hábitos de lectura del Gremio de Editores; si…
Entonces, ¿cómo puede empezar un artículo del especial de literatura infantil y juvenil de Babelia con estos tópicos y estereotipos sobre los jóvenes lectores?
Unos son partidarios de El señor de los anillos y otros flipan con Harry Potter. Hobitts o aprendices de magos en Hogwarts gritan y corren como descosidos. Claro que enamorarse de un elfo puede mitigar la soledad en el patio. La imaginación es un arma invencible, tanto que puede convertir el recreo en algo soportable, mientras los demás juegan y comparten bocadillos en el patio del colegio. No importa que cuchicheen a su lado o que los chicos se metan con ella. Bien pensado mejor epatar contando que su elfo le ha besado y que juntos se han ido a dar un paseo por el bosque.
[...]
Claro, planteemos en el primer párrafo de un artículo de un periódico de tirada nacional que el joven lector es un marginado social, sin amigos con los que jugar en el patio del recreo que se refugia en los libros para escapar de la soledad. Quien lea el especial LIJ de Babelia del pasado fin de semana, se llevará la idea de que la literatura infantil y juvenil sólo son libros de fantasía y de vampiros, y nada más. Que los jóvenes no leen y que el marketing en libros juveniles sólo crea literatura de consumo y no lectores.
Menos mal que no es cierto.
Mejor aprovecho y comento una buena noticia: que nuestra revista El Templo de las Mil Puertas empieza su quinto año de andadura en la red, a punto de sacar el vigesimoquinto número dentro de un par de semanas. Precisamente, la “revolución” que ha tenido lugar estos últimos cinco años en la literatura juvenil es lo que se le ha olvidado al especial LIJ de Babelia. Pero ya lo dejo. Léanlo si quieren:




