Archivo de la categoría ‘literatura’

[Imagen: Evidence of a great afternoon.]
En la edición digital del periódico The Guardian, podemos encontrar dos series en las que los periodistas preguntan a los escritores acerca de su oficio:
Mirad las respuestas de Philip Pullman a Why I write?:
What good advice was given to you when you were starting out?
“Don’t. You’ll never make it. You’ll never earn a living. Get a decent job and forget all about it. It’s a silly idea. There’s no future in it.”What advice would you give to new writers?
“Don’t. You’ll never make it. You’ll never earn a living. Get a decent job and forget all about it. It’s a silly idea. There’s no future in it.”
Y la que más me gusta de Ten rules for writing fiction:
Do not place a photograph of your favourite author on your desk, especially if the author is one of the famous ones who committed suicide.
Con lo que me gustan a mí Salgari, Poe, Larra…

[Imagen: Manganite]
” En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo.
(…)
Ninguno de los dos era sincero pero lo fingíamos y ambos aceptábamos, de antemano, la situación. Pero las más de las veces, callábamos. Nos bastaba con mirarnos y sabernos. Nada nos importaban los silencios. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran sencillamente la felicidad. Yo buscaba en la cabeza temas de conversación que pudieran interesarla, pero me sucedía lo mismo que ante el lienzo en blanco: no se me ocurría nada. A mayor empeño, mayor ofuscación. Se lo expliqué una mañana que, como de costumbre, caminábamos cogidos de la mano: ¿Qué vamos a decirnos? Me siento feliz así, respondió ella.
(…)
Una voz misteriosa me soplaba la lección entonces y yo atribuía a los ángeles, pero ahora advertía que no eran los ángeles sino ella; su fe me fecundaba por que la energía creadora era de alguna manera transmisible ¿De quién me compadecía entonces, de ella o de mí? ”Mujer de rojo sobre fondo gris, Miguel Delibes
Aunque viví hasta el 2000…, el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz. Esto es, los últimos años literariamente no le sirvieron de nada.
El balance de la intervención quirúrgica fue desfavorable. Perdí todo: perdí hematíes, memoria, dioptrías, capacidad de concentración… En el quirófano entró un hombre inteligente y salió un lerdo. Imposible volver a escribir. Lo noté enseguida.
(…)
Los optimistas que sobreviven a un cáncer suelen decir que lo vencieron. Yo no me atrevo a tanto. Los cirujanos impidieron que el cáncer me matara, pero no pudieron evitar que me afectara gravemente. No me mató pero me inutilizó para trabajar el resto de mi vida. ¿Quién fue el vencedorTexto extraído del primer volumen de sus Obras Completas
Galaxia Gutemberg / Círculo de Lectores
Me gustaría decir que la protagonista indiscutible de la noche SM en la Real Casa de Correos de Madrid fue esta estupenda, sabrosa, dulce y calorífica fuente de chocolate, pero no fue así. Esta fuente de chocolate nos ayudó a reponer fuerzas después de un largo día y una intensa noche que a continuación os intentaré resumir:
El día empezó con una exposición sobre Monet y el nuevo renacimiento, continuó con una comida templaria muy literaria conmemorando la del año pasado o quizás no, un café en el Starbucks con el que conocimos a Leara, de Be literature, y llegó la tarde: preparar cámaras de fotos, boli, papel, teléfonos con wifi y vestidos bonitos para asistir a la 32ª edición de los premios de literatura infantil El Barco de Vapor y juvenil Gran Angular de la editorial SM.
Como ya debéis saber, los premiados fueron:
La novela muestra las condiciones de vida de los niños obligados a trabajar en la pesca, casi todos vendidos como esclavos por sus padres al no poder hacer frente a las deudas, a través de la relación entre una joven y una niña.
Ricardo Gómez explicó que su obra trata de una búsqueda, la del protagonista que encuentra un manuscrito que “le permite tirar de un hilo”. Está convencido de que la autora de ese escrito es una mujer y la busca “entre las nieblas del tiempo”. Para ello, el “deseo y la fantasía del protagonista” le lleva a no saber si encuentra a la autora o “a sí mismo”. Además, Gómez destacó que la obra se desarrolla en “el período negro de España en la posguerra” y que ha buscado nuevas formas de narración entremezclando la poesía como “desafío”.
Jordi Sierra i Fabra destacó que se trata de la historia de un niño huérfano del siglo XIX que no sabe ni leer ni escribir y que se enamora de una niña. Ambos tienen 15 años y se comunican a través de las páginas arrancadas de un libro llamado Historia de un segundo en el que ella va subrayando las sílabas de su mensaje. Sierra i Fabra apuntó que es el título del libro el que sirve de argumento para la obra ya que “un segundo de amor de verdad cuesta mucho encontrarlo”.
Y podríamos decir que lo más interesante fue la entrega de premios, pero salvo el discurso de Lorena Moreno, muy inteligente y acertado, los demás ya nos los conocíamos un poco. Autoridades proclamando los beneficios de la lectura, resaltando el dato de que los niños leen más que los adultos en España y animando a los jóvenes a que continúen abriendo y sumergiéndose en los libros.
Lo más atractivo de esta entrega de premios de SM no es la gala, sino lo posterior: el cóctel, la fuente de chocolate, es decir, la posibilidad de acercarte a los escritores premiados, hablar con ellos, felicitar a Ricardo y a Jordi, ambos muy atentos y amables con nosotros, por conseguirlo esa noche. Jordi Sierra i Fabra comentó que era prácticamente el único premio que le quedaba por ganar y que tenía clavada esa espinita desde hacía años. Con Ricardo Gómez pudimos charlar pocos minutos después de que le dieran el premio y, personalmente, me llamó la atención el juego de narradores que parece tener su novela. Quizás es porque soy muy quijotesca, pero tengo ganas de leer el Gran Angular con esa Mujer mirando al mar.
Durante la velada, también pudimos charlar con otros escritores allí presentes, intentando sonsacarles si eran finalistas o pedirles alguna exclusiva para poder publicarla en el próximo número de la revista El Templo de las Mil Puertas. Alrededor de las mesas de bebidas, atendidos por amables camareros o custodiando con laminería las fuentes de chocolate, esa noche pudimos ver a escritores, editores, ilustradores, y demás personas del gremio.
Sí, definitivamente es más interesante el cóctel que la gala en sí. También es interesante la copa posterior templaria para comentar la velada, pero esa es otra historia que contaremos o quizás no en otra ocasión…
Y en el desayuno rueda de prensa, al día siguiente por la mañana, pudimos preguntarles más tranquilamente a Ricardo Gómez y a Jordi Sierra i Fabra sobre las novelas premiadas, sus personajes, tramas, su relación con los lectores, etc. También fueron interesantes los comentarios de Elsa Aguiar y Lines Carretero acerca de la historia de estos dos premios y de la trayectoria literaria de los autores premiados este año. Ya sólo nos queda esperar a mayo, mes en el que saldrán publicados Historia de un segundo y Mujer mirando al mar, en Barco de Vapor y Gran Angular respectivamente.
Y si os habéis quedado con ganas de más, tenéis crónicas oficiales en Espacio Libros y en la Sala de Prensa de SM; y crónicas templarias en El Cazador de Libros de Javier Ruescas y Letras y Escenas de Alba Úriz. Además, en el próximo número de la revista El Templo de las Mil Puertas, el décimoquinto ya, escribiremos algo sobre esa noche tan literaria de la que disfrutamos en Madrid gracias a la editorial SM.
-> [Advierto que esta entrada estará en continua ampliación y corrección durante unos días. Gracias.]

[Imagen: Louiseattaque.]
Durante estos dos últimos meses, he estado leyendo y comentando muchos, muchísimos libros con mis compañeros templarios para el reportaje central del décimocuarto número de la revista de literatura juvenil El Templo de las Mil Puertas, en el que otorgábamos los Templis -nuestros premios particulares- a los mejores libros del año pasado. Hemos hecho (casi)interminables listas de los libros publicados el año pasado, hemos leído más que un universitario en época de exámenes, hemos discutido sobre autores, personajes, estilos, etc. Hablamos de la originalidad en las historias, del parecido entre muchas tramas y personajes, de la calidad de las novelas.
Nos llamaba la atención el elevado número de traducciones de libros juveniles en comparación con la producción nacional por parte de nuestros escritores y su publicación en nuestras editoriales. El número de candidatos a mejor novela independiente extranjera doblaba al de novela independiente nacional y no digamos ya si contrastamos números entre sagas extranjeras y nacionales.
Y ahora, leyendo algo galdosiano para clase, me encuentro con:
Por eso no tenemos novela; la mayor parte de las obras que con pretensiones de tales alimentan la curiosidad insaciable de un público frívolo en demasía, tienen una vida efímera determinada sólo por la primera lectura de unos cuantos millares de personas, que únicamente buscan en el libro una distracción fugaz o un pasajero deleite. [...] En vano algunos editores diligentes han acometido la empresa con ardor, empleando en ello todos los recursos de la industria librera; en vanos las revistas y las publicaciones periodísticas más acreditadas han tratado de estimar a la juventud, prefiriendo algunas obras muy débiles de escritores nuestros a las extranjeras, relativamente muy buenas; en vano la Academia ofrece un premio pecuniario y honorífico a una buena novela de costumbres. Todo es inútil. Los editores han inundado el país de un fárrago de obrillas, notables sólo por los colorines de sus cubiertas.
[...]
Hay además el gran inconveniente de las circunstancias tristísimas de la literatura considerada como profesión. Domina en nuestros literatos un pesimismo horrible. Hablarles de escribir obras serias y concienzudas de puro interés literario es hablarles de otro mundo. Todos ellos andan a salto de mata, de periódico en periódico, en busca del necesario sustento que encuentran rara vez; y la mayor recompensa y el mejor término de sus fatigas es penetrar en una oficina, panteón de toda gloria española. Todos reposan su cabeza cargada de laureles sobre un expediente; y el infeliz que no acepta esta solución y se empeña en ser literato a secas, viviendo de su pluma, bien podría ser canonizado como uno de los más dignos mártires que han probado la amargura de este valle de lágrimas. [...] El escritor no se molesta en hacer otra cosa mejor, porque sabe que no se la han de pagar; y ésta es la causa única de que no tengamos novela.
Observaciones sobre la novela contemporánea en España,
Benito Pérez Galdós. 1870.
Sólo os recuerdo que ésto fue escrito en 1870…
Está en microrrelatos del concurso de que la editorial SM ha organizado, dentro de su 32ª edición de los premios de literatura infantil El barco de vapor y juvenil Gran Angular -ya queda menos para conocer el martes a los ganadores-.
No quedaban libros… El cura y el barbero los habían borrado todos de la memoria de su e-reader. Cuando don Quijote preguntó por ellos, aludieron a un fatal virus, de nombre Frestón.
Está en los autores que estudio para clase, está en Rubén Darío, que tiene un poema A Cervantes y otro Letanía de nuestro señor Don Quijote, ambos preciosos.
Está en el último libro que me he leído, La mecánica del corazón.
Está en mi querido Emilio Salgari, uno de mis escritores preferidos, que en su libro Mis memorias insiste mucho sobre su quijotismo, una postura en favor de las causas justas, cosa que trasunta, de modo indudablemente ingenuo, en sus escritos. Está también en el Diario de un escritor de Dostoievsky.
Ay, el quijotismo…

¿Experimenta una sensación de vacío cuando acaba la lectura del Quijote? ¿No le basta con lo que escribió Cervantes? Rafael Millán ha creado en Coloquio perpetuo un generador de “nuevos” diálogos entre el Caballero y el Escudero.
Tras la lectura de la última página del Quijote.
Sí, existe esa sensación de vacío. La sensación de vacío cuando llegas a la última página de un libro que te ha fascinado y no quieres que acabe.
Y yo defiendo que Don Quijote no muere y Alonso Quijano tampoco. Sigue en poetas como Rubén Darío o León Felipe, sigue en canciones como las de La Excepción o Mago de Oz. Sigue en mi estantería aunque a veces desaparezca.
Y ahora, Don Quijote y Sancho pueden seguir dialogando fuera del Quijote. Don Quijote y Sancho pasan de Cervantes y charlan de lo que les da la gana. O quizás, no tan libres como parece, hablan en un coloquio perpetuo digirido por un algoritmo mezcla de coherencia, vocabulario, extensión, velocidad, etc.
Coloquio perpetuo es un generador de diálogos que actúa recombinando por una parte las palabras que Don Quijote dirige a Sancho, y por otra las que Sancho dirige a Don Quijote, y generando secuencias de diálogo. Un mando que regula la coherencia permite escoger la longitud de la combinación del original que es la base del texto generado. [...] El programa va destilando, con velocidad controlable por el usuario, las voces alternas de los protagonistas de la historia, aunque un control manual permite generar a capricho del lector, los parlamentos de uno u otro.

¡Por fin! Después de arduos esfuerzos, muchos libros leídos y corregir borradores hasta la saciedad, aquí os presentamos el nuevo número de la revista de literatura juvenil El Templo de las Mil Puertas. Y atención, porque llevamos ya catorce números y para ello hemos querido hacer algo especial. Tan especial, que ha provocado el retraso del lanzamiento de este número.
¿Que queréis saber qué es? Pasad, pasad y poneos cómodos, leed con atención el nuevo número de El Templo de las Mil Puertas…
¡Bienvenido de nuevo al Templo, viajero de las Puertas! Vemos que has encontrado el camino de nuevo hasta nuestro santuario. Quédate cerca, pero no alces la voz, nuestros redactores están descansando exhaustos. ¿Que por qué? ¡Ah! Han querido realizar una tarea enorme, casi imposible, y ahora están recuperando fuerzas.
[...]
Ah, pero veo que tus ojos no se apartan de la gran puerta dorada del fnal, viajero. Tras ella encontrarás la razón por la que nuestros redactores están exhaustos. Esa puerta te llevará a una de nuestras bibliotecas, la que corresponde a los libros que se publicaron el año pasado. No te sorprendas de ver la mayoría fuera de lugar o tirados por el suelo, pues la hazaña de nuestros periodistas es que han querido leerlos todos para poder traerte esto: la primera edición de los Premios de El Templo de las Mil Puertas a lo mejor del año.No te entretengo más, curiosea a gusto por cada puerta… ¡y mil veces bienvenido!
Para leernos: Pinchad sobre la imagen de esa puerta futurista o cotillead este enlace.
Yo quiero vivir en una caja ciudad en cuyas calles haya grafitis de cafés. Tengo que ir a Nueva York para ver ésto en persona:

[Black coffee once found on brick on Bleecker & MacDougal Streets in Greenwich Village, NYC street. By Professorbop.]
Lo diría una indígena y tendría razón:
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja.
Todo está hecho para que encajemos.”
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.Cajas, Ángel Guinda
Nos encajan (en) la vida.

[Imagen: Flickr de Dogmilque]
Ciclogénesis explosiva, terremotos, artículos que corregir, cafés pendientes con amigos, capítulos nuevos de series en versión original subtitulada, asuntos que confirmar cuanto antes, una copia de seguridad urgente al ordenata, emails que contestar, pelusas debajo de mi cama, el mp3 sin batería o comprarme deportivas nuevas porque éstas tienen agujeros por los que me entra el agua cuando llueve.
Este finde, me da todo igual.
Este finde, toca leer.
Tengo varios libros en la mesilla a los que les tengo muchas ganas. Algunos son para clase, otros no; unos son poesía y otros novela, un par de relato corto; algunos clásicos y otros recién salidos de imprenta.
Así que, con vuestro permiso -o sin él, porque me da igual-, me voy a leer. Y ya veremos qué hacemos con las tareas apuntadas en la agenda para el lunes.
Me refiero a que leer, en el fondo, desde que aprendimos hacerlo en voz baja y en solitario, es, sobre todo, un placer solitario, una inmersión individual, un viaje personal. Claro que existen lecturas comunitarias en voz alta, clubs de lectura que incentivan y estimulan el aprendizaje tardío -como nos ha enseñado Ramón Flecha-, lectura colaborativa, lectura dialógica, recomendaciones y sugerencias de amigos y allegados. [...]
Todo eso se amplifica ahora con las redes sociales de intercambio: con aquellas específicamente dedicadas a las recomendaciones de lectura (Librarything, Selfhari, Goodreads); con aquellas otras que incorporan dispositivos concretos para revelar qué se está leyendo en este momento, como Facebook y Twitter; o como aquellas otras, más especializadas, como Delicious o Mendeley, que permiten intercambiar archivos, valoraciones, comentarios, etc. Hablar hoy de lectura parece, obligatoriamente, hablar de lectura en grupo, de clubs físicos o virtuales de lectura, de onerosa y molesta lectura comunitaria. En el New York Times de hace apenas tres días, se atrevían a desenmascarar esta paradoja: The Book club with just one member se refiere a la historia de una adolescente que se siente molesta cuando quieren obligarle a compartir sus lecturas, a revelar siquiera lo que lee, a tener que pronunciarse en público sobre su más íntimo secreto, el libro que le acompaña en sus insomnes horas nocturnas. “I didn’t like talking about books with other people very much because it almost felt like I didn’t want other people to be in that world with me”.Lo mismo sucede con la escritura: de tanto recordar la herencia durmiente de Barthes y Derrida, hoy hasta el último mono afirma que no existen los autores, que la originalidad es una mueca y que todos los textos no son más que retales cosidos con más o menos talento los unos a los otros, lo que en gran medida es cierto. No lo es menos, sin embargo, que la originalidad existe, que los autores están identificados con un carnet de identidad y que la experiencia de la creación en solitario no es reproducible en comunidad.
Ni niego el valor de la lectura cooperativa ni mucho menos el de la producción colectiva y asociada. Quiero, solamente, que tal como reivindica el columnista de The New Yorker, me dejen solo… cuando leo, y que no sobredimensionemos el valor de las herramientas que todos utilizamos, porque desvirtuan en gran medida la esencia del acto reservado e introspectivo de la lectura.
Dejadme solo o el club de la lectura con un sólo miembro
El otro día en clase, un profesor nos preguntaba por qué en las noticias había media hora de fútbol.
Yo recuerdo ahora algo que publiqué en el blog hace un par de años:

País,
de Joan Brossa (1986).
Poesía visual objetual.
Y algo que leí hace unos pocos días:
Si es la verdad, cuando te has currado la Tercera Regional y los putos campos de fútbol de toda España, después de conocer a la gente de verdad que hay ahí fuera, te juro que me ponen a Lorca o a Bécquer delante o a Machado, yo qué sé qué les diría. Imagínate que salieran a recitar sus obras maestras en mitad de un campo de fútbol, ¿cuánto tardaría la gente en saltar a pisotearles las vísceras? No, hombre, no, la poesía es una mentira que nos hemos inventado para hacernos creer que a ratos podemos ser tiernos y civilizados.
Saber perder, de David Trueba
Y poco más se puede decir. O nada.
Como por el título de esta entrada es un poco extraño, paso a explicarme:
Acaba de ponerse en marcha una nueva editorial infantil y juvenil que tiene muy buena pinta. Apuntad su nombre en vuestra biblioteca particular, Narval, porque habrá que seguirles de cerca. Dispondrá de varias colecciones muy interesantes de literatura infantil, juvenil y álbumes ilustrados.

Pero, ¿qué es un narval? Se les denomina unicornios del Antártico y en laquetodolosabe Wikipedia tenéis más información.
Según la mitología inuit, los narval con colmillos fueron creados cuando una mujer que cazaba narvales con su hijo fue arrestrada por uno muy grande. Ella entonces se convirtió en un narval, y su pelo, que llevaba en un moño enrollado, se convirtió en cuerno.
En la Europa Medieval, los vikingos comercializaban colmillos de narval, los cuales eran confundidos con cuernos de unicornios.
Y ahora, algo muy interesante en la ciudad del cierzo:

La editorial Páginas de Espuma y la librería Los portadores de sueños (C/ Blancas, 4. Zaragoza) presentan Azul ruso, de Patricia Esteban Erlés. Para acompañar a la autora contaremos con la presencia del escritor Manuel Vilas y del editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor. Será el próximo miércoles 24 de febrero a las 20h.
Y para que cojamos el libro con ganas, en el blog Toditos los días, de Patricia, nos deja leer unas líneas de Las chicas del UHF, uno de los relatos del libro.
Más información en:
