Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Archivo de la categoría ‘Leyendo café en mano’


[Cada día me gustan más los gifts]

Confesiones

Al principio yo anhelaba ser el príncipe
de la poesía, el rey de las palabras,
un ministro de los poemas con una medalla
sobre mi oscuro pecho, una corona de oro
alumbrando con su dorada luz mi noble cabeza.
Después, bajé mis metas y me propuse ser
un licenciado, un doctor en gramática,
políglota, un James Joyce, usar barba,
un abrigo negro hasta los tobillos, las gafas
circulares, la pipa entre los labios
recitando los versos de Charles Baudelaire.
(Recuerdo que tenía la foto de Vallejo
debajo del cristal de mi mesa de noche
y, mirándola, apoyaba mi rostro y mis manos
cruzadas encima de un bastón con el puño
de plata, en forma de león, para creer
un instante que mi nombre era César.
–Incluso estuve preso por parecerme a él.)
Me decía a mí mismo frases de Kierkegaard:
“para el hombre que aspire a triunfar en la vida
existen dos caminos: ser César o ser Nada”.
Y yo lo repetía con la convicción de que era
(sólo faltaba tiempo) un dios o hijo de un dios.
Sin embargo, las cosas han cambiado y mi punto
de vista se cayó en un abismo. Ya no aspiro
a ser príncipe, ni ministro, ni rey, ni políglota
un día, mucho menos deseo ser Joyce o Baudelaire
porque ambos están muertos, y un hombre,
si está muerto, vale menos que un perro.
Ahora aspiro a las cosas sencillas de la vida.
(Me lo dijo Ray Carver y nunca lo entendí.)
Miro el agua de un río sin pensar qué es el agua,
me acuesto entre la hierba y disfruto del sol.
Pienso, respiro, siento cómo limpia el oxígeno
mi sangre, mis pulmones, late en mi corazón.
Soy feliz con vivir sencillo, aspiro a eso:
Posado, como un pájaro, sólo quiero una rama
para cantar mis versos, también una ventana
para mirar el mundo, aunque no tenga un piso,
ni un palacio, ni un templo. Un marco,
una ventana para asomar mis ojos, humilde,
con asombro, sabiendo que soy polvo,
y, debajo del cielo, un animal o nada.

Dolan Mor

Confieso que tengo ganas de terminar los exámenes de enero, aunque ya estamos en febrero. Confieso que desde que soy universitaria no hay manera de celebrar mi cumple decentemente. Confieso que no me apetecía escribir sobre ello en el blog. Confieso que ese día me desperté con Amaral y soñé con Londres. Confieso que es un placer cuando los proyectos e ideas salen adelante. Confieso que ahora mismo me gustaría coger guantes, bufanda, gorro y abrigo y bajar a leer al parque, como en el gif superior. Y dejar el reloj en casa. Y no encender el ordenador. Y disfrutar tranquilamente de una tarta de queso y un té inglés. Y del silencio. Y lo de siempre, leer, tener tiempo para leer más, pero sobre todo para leer mejor. Confieso que el poema de Dolar Mor me gusta muchomuchomucho y más.


[Imagen: La Dulcinea de Duchamp]

La dulcinea de Duchamp

-Metafísica estáis.
-Hago striptease.

Ardua pero plausible, la pintura
cambia la blanca tela en pardo llano
y en Dulcinea al polvo castellano
torbellino resuelto en escultura.

Transeúnte de París, en su figura
-molino de ficciones, inhumano
rigor y geometría- Eros tirano
desnuda en cinco chorros su estatura.

Mujer en rotación que se disgrega
y es surtidor de sesgos y reflejos:
mientras más se desviste, más se niega.

La mente es una cámara de espejos:
invisible en el cuadro, Dulcinea
perdura: fue mujer y ya es idea.

Octavio Paz

Qué hacer la noche antes de un examen: Releer un libro sobre cubismo. Apuntar la exposición de Warhol para ir cuando terminemos exámenes. Recordar un poema de Octavio Paz sobre vanguardias, algo sobre Duchamp, que también me gusta. Buscarlo en un libro, copiarlo al blog, que se aburre de que lo deje tan solo mientras estudio. Buscar en internet el cuadro de Duchamp para ilustrar la entrada. Encontrarme. Entrar en un bucle.
¿Me quedo en el bucle o vuelvo a mis apuntes?

 [Imagen de mi cajón de sastre fotobibliófilo]

El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Fein o Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto. (…)

Emma Zunz

 

El peligro de llamarse Emma -el título de esta entrada me ha recordado a la adaptación a la gran pantalla del texto de Oscar Wilde La importancia de llamarse Ernesto, con mi admirado Colin Firth- es que los autores parecen asociar a ese nombre un cierto grado de locura.

Hoy es catorce de enero. Y hace unos días, leímos en clase para comentar el relato de Borges Emma Zunz. Este cuento relata la venganza de la joven Emma Zunz contra su empleador, Aarón Loewenthal, culpable del exilio y suicidio de su padre, lo cual enseguida me recordó también a Íñigo Montoya vengando a su padre. No voy a intentar convenceros de que leáis a Borges. Borges convence por sí sólo. Escoged cualquiera de los relatos de Ficciones y ya me diréis. El caso es que estábamos en clase comentando Emma Zunz y la locura y confusión de la protagonista cuando recordé a otra Emma, también algo transtornada: Emma Bovary, de la maravillosa novela Madame Bovary de Flaubert. Otra must-read-novel, claro.

 

Os dejo dos fragmentos,  de la novela de Flaubert y del relato de Borges. Dos fragmentos de lo más interesante, de esos que insinúan lo que nos atrae, el acto que se esconde tras esas palabras, que nos sugieren perfectamente pero no lo describen en absoluto. Ese acto, sí.

  ¿Adónde va el señor?  preguntó el cochero.

 ¡Adonde usted quiera!  dijo León metiendo a Emma dentro del coche.

Y la pesada máquina se puso en marcha.

Bajó por la calle Grand Pont, atravesó la Place des Arts, el Quai Napoleón, el Pont Neuf y se paró ante la estatua de Pierre Corneille.

 ¡Siga!  dijo una voz que salía del interior.

El coche partió de nuevo, y dejándose llevar por la bajada, desde el cruce de La Fayette, entró a galope tendido en la estación del ferrocarril.

 ¡No, siga recto!  exclamó la misma voz.

El coche salió de las verjas, y pronto, llegando al Paseo, trotó suavemente entre los grandes olmos. El cochero se enjugó la frente, puso su sombrero de cuero entre las piernas y llevó el coche fuera de los paseos laterales, a orilla del agua, cerca del césped. Siguió caminando a lo largo del río por el camino de sirga pavimentado de guijarros, y durante mucho tiempo, por el lado de Oyssel, más a11á de las islas. Pero de pronto echó a correr y atravesó sin parar Quatremares, Sotteville, la Grande Chaussée, la rue d’Elbeuf, a hizo su tercera parada ante el jardín des Plantes.

 ¡Siga caminando!  exclamó la voz con más furia.

Y enseguida, reemprendiendo su carrera, pasó por San Severo, por el Quai des Curandiers, por el Quai Aux Meules, otra vez por el puente, por la Place du Champ de Mars y detrás de los jardines del hospital, donde unos ancianos con levita negra se paseaban al sol a lo largo de una terraza toda verde de hiedra. Volvió a subir el bulevar Cauchoise, después todo el Mont Riboudet hasta la cuesta de Deville.

Volvió atrás; y entonces, sin idea preconcebida ni dirección, al azar, se puso a vagabundear. Lo vieron en Saint Pol, en Lescure, en el monte Gargan, en la Rouge Mare, y en la plaza del Gaillard bois; en la calle Maladrerie, en la calle Dinanderie, delante de Saint Romain, Saint Vivien, Saint Maclou, SaintNicaise, delante de la Aduana, en la Basse Vieille Tour, en los Trois Pipes y en el Cementerio Monumental. De vez en cuando, el cochero desde su pescante echaba unas miradas desesperadas a las tabernas. No comprendía qué furia de locomoción impulsaba a aquellos individuos a no querer pararse. A veces lo intentaba a inmediatamente oía detrás de él exclamaciones de cólera. Entonces fustigaba con más fuerza a sus dos rocines bañados en sudor, pero sin fijarse en los baches, tropezando acá y allá, sin preocuparse de nada, desmoralizado y casi llorando de sed, de cansancio y de tristeza.

Y en el puerto, entre camiones y barricas, y en las calles, en los guardacantones, la gente del pueblo se quedaba pasmada ante aquella cosa tan rara en provincias, un coche con las cortinillas echadas, y que reaparecía así continuamente, más cerrado que un sepulcro y bamboleándose como un navío.

Una vez, en mitad del día, en pleno campo, en el momento que el sol pegaba más fuerte contra las viejas farolas plateadas, una mano desenguantada se deslizó bajo las cortinillas de tela amarilla y arrojó pedacitos de papel que se dispersaron al viento y fueron a caer más lejos, como mariposas blancas, en un campo de trébol rojo todo florido.

Después, hacia las seis, el coche se paró en una callejuela del barrio Beauvoisine y se apeó de él una mujer con el velo bajado que echó a andar sin volver la cabeza.

Madame Bovary, tercera parte, primer capítulo. (Emma y León en el carruaje)

 

El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró.

Emma Zunz – texto completo

 

Y yo debería cerrar ya el ordenador y volver a los apuntes.

Estudiantes que en época de exámenes buscan cualquier excusa para no estudiar.

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[Imagen de mi cajón de sastre]

Quinto año (1, 2, 3, 4) que despido este año que termina y empiezo el nuevo con un poema que me encanta: Ítaca, de Kavafis.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Ítaca, Kavafis

A este paso me voy a leer todo lo que hayan traducido de David Lodge a español. Y luego me pasaré a leer el resto de su obra en inglés. Me gusta tanto. Yo pensaba que era difícil reírme y sorprenderme tanto como cuando leí este verano su El mundo es un pañuelo. Me ha vuelto a enganchar a su literatura con Trapos sucios.
En esta época del año en la que se hacen recomendaciones de libros para comprar en navidad y se elaboran las listas de los mejores libros del año, yo me animo y os recomiendo a David Lodge.

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Portrait of Two Women, 1914, Diego Rivera.
[Imagen de mi cajón de sastre]

Aquí os dejo con un fragmento de Trapos sucios. Una periodista, Fanny, intenta hacerle una entrevista a Adrian Ludlow, novelista. Es una entrevista bastante curiosa, que dura casi la mitad de la novela:

(…)
- ¿Podemos volver a usted? ¿Por qué dejó de escribir ficción?
- Decidí que mi obra estaba completa. Que no tenía nada más que decir.
- ¿Así, sin más? -dijo ella.
- Sin más -dijo él.
- ¿No le preocupaba?
- Durante una temporada. Después empecé a disfrutarlo.
- ¿Cómo?
- Es como cuando te quedas sin gasolina y el coche se para -dijo Adrian-. Al principio es irritante, pero al cabo del rato acabas apreciando el silencio y la tranquilidad. Oyes cosas que no habías oído nunca porque las ahogaba el ruido del motor. Ves cosas que antes pasaban velozmente en una ráfaga borrosa.
- ¿Alguna vez se ha quedado sin gasolina? -dijo Fanny.
- Ya que lo pregunta, no.
- Ya me parecía -dijo ella.
- Era una manera de hablar.
- ¿No le molesta ver que sus coetáneos siguen escribiendo y publicando?
- Al contrario. Hay demasiados escritores que no tienen nada más que hacer, pero insisten en repetirlo una y otra vez, libro tras libro, año tras año.
- ¿En qué escritores está pensando? – preguntó ella.
- En los mismos que usted -contestó él.
Fanny adoptó una expresión divertida, pero escéptica.
- No me creo que tirara la toalla tan fácilmente.
Adrian aspiró profundamente.
- Quiere decir que cómo pude renunciar a todas esas horas, largas y solitarias, que pasaba mirando a una página en blanco, o por la ventana, tratando de crear algo a partir de la nada, de otorgar vida a criaturas que antes no existían, darlas nombres, padres, estudios, ropa, pertenencias…, teniendo que decidir si tienen los ojos azules o marrones, si tienen el pelo lisa, ondulado o son calvos, ¡Dios, qué tedio! Y después del esfuerzo sobrehumano de tener que articular todo eso en palabras, palabras que parezcan frescas, palabras que no suenen como si las hubieras comprado de segunda mano al por mayor… Y después tener que idear cómo se mueven los personajes, cómo actúan, cómo interaccionan unos con otros de manera que parezcan simultáneamente interesantes, verosímiles, sorprendentes, divertidas y conmovedoras. – Utilizó un dedo para cada epíteto-. Es como jugar al ajedrez en tres dimensiones -dijo-. Un auténtico infierno. ¿Lo echaría usted de menos?
- Echaría de menos el resultado final -dijo ella-, la satisfacción de haber creado algo permanente. El efecto que surte sobre otras personas.
- Pero la mayor parte del tiempo no sabes cuál es el efecto. Escribir novelas es como meter mensajes en una botella tras otra y arrojarlas al mar en el reflujo de la marea sin la más remota idea de adónde las llevará la corriente ni de cómo serán interpretadas. – Añadió-: Lo he hecho con botellas, por cierto.
- ¿Y las críticas?
(…)

Tendréis que leeros la novela para saber qué comentan estos dos personajes sobre el mundo de la crítica.

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Inauguramos nuestro quinto año en la red (¡que se dice pronto!) con un número de lujo para nuestros lectores. Christopher Paolini, autor de la reconocida saga El Legado, nos concede una entrevista en la que nos desvela algunos secretos sobre su trabajo y sus próximos proyectos, mientras que Fernando Marías, además de hablarnos sobre su labor como autor juvenil, nos abre las puertas de su casa para que espiemos entre sus estanterías.

Estanterías es lo que no le faltan a la biblioteca de El guardián de las palabras, el libro olvidado de este número, desde la que podréis cruzar por una puerta de armario directos a Narnia. Y si por algún casual os desubicáis, buscad al joven que lleve el sobrenombre de Elegido. En nuestra sección de Arquetipos os damos una serie de pistas para que lo localicéis enseguida y pueda ayudaros a encontrar la salida.

No os extrañéis si de vuelta al Templo os cruzáis con Gianni Rodari, nuestro nuevo autor de ayer. Si le dais un momento os contará una versión de Romeo y Julieta bien distinta… ¿tal vez con zombies? Y es que, si os gustan las revisiones de clásicos de la literatura como nuestro ¿Sólo para adultos?, R y Julie, no podéis perderos el Reportaje Central en el que os presentamos un amplio repertorio de este tipo de adaptaciones juveniles. En este número nos adentramos en Liberespacio, una acogedora librería con muchas historias y actividades que ofrecer.

Descubrid también nuestra recomendación extranjera, Fairy Bad Day, y una de las trilogías fantásticas que más ha marcado a una generación: Los elegidos. No dejéis que os engañen las Pequeñas mentirosas de nuestro Del papel a la pantalla y conoced a Muncle Trogg, el protagonista de nuestro ¿Sólo para niños? Para la noche os reservamos una enorme variedad de reseñas perfectas para estas Navidades.

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Desde El Templo de las Mil Puertas, deseamos que paséis unas felices fiestas, que el año 2012 llegue lleno de buenas lecturas y que os traiga cientos de historias que descubrir a nuestro lado.

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[Ilustración de Isidro Ferrer]

Si la literatura infantil y juvenil sufre la crisis editorial con menor intensidad; si según el Gremio de Editores, un 12% de la venta se corresponde con el género infantil y juvenil, pero la facturación supone casi las tres cuartas partes del mercado interior; si un 82,6% de los lectores de entre 10 y 13 años lee en su tiempo libre y de ellos el 77,1% lo hace diaria o semanalmente, según el barómetro de hábitos de lectura del Gremio de Editores; si…

Entonces, ¿cómo puede empezar un artículo del especial de literatura infantil y juvenil de Babelia con estos tópicos y estereotipos sobre los jóvenes lectores?

Unos son partidarios de El señor de los anillos y otros flipan con Harry Potter. Hobitts o aprendices de magos en Hogwarts gritan y corren como descosidos. Claro que enamorarse de un elfo puede mitigar la soledad en el patio. La imaginación es un arma invencible, tanto que puede convertir el recreo en algo soportable, mientras los demás juegan y comparten bocadillos en el patio del colegio. No importa que cuchicheen a su lado o que los chicos se metan con ella. Bien pensado mejor epatar contando que su elfo le ha besado y que juntos se han ido a dar un paseo por el bosque.
[...]

Claro, planteemos en el primer párrafo de un artículo de un periódico de tirada nacional que el joven lector es un marginado social, sin amigos con los que jugar en el patio del recreo que se refugia en los libros para escapar de la soledad. Quien lea el especial LIJ de Babelia del pasado fin de semana, se llevará la idea de que la literatura infantil y juvenil sólo son libros de fantasía y de vampiros, y nada más. Que los jóvenes no leen y que el marketing en libros juveniles sólo crea literatura de consumo y no lectores.

Menos mal que no es cierto.
Mejor aprovecho y comento una buena noticia: que nuestra revista El Templo de las Mil Puertas empieza su quinto año de andadura en la red, a punto de sacar el vigesimoquinto número dentro de un par de semanas. Precisamente, la “revolución” que ha tenido lugar estos últimos cinco años en la literatura juvenil es lo que se le ha olvidado al especial LIJ de Babelia. Pero ya lo dejo. Léanlo si quieren:

Especial LIJ de Babelia:

  • Una tribu de letras
  • Sueños, mitos y leyendas, de Paolini
  • Entre libros paseados y vividos, sobre Maite Carranza
  • “La imaginación es un músculo como otro cualquiera y hay que desarrollarlo”, sobre Laura Gallego
  • Con el abrigo en otra percha
  • Crudeza y humor en los libros premiados
  • lijzgzblog

    Ya puedo contaros un proyecto del que me hace ilusión formarte parte. Un club de lectura de literatura juvenil en Zaragoza, en la preciosa librería El Pequeño Teatro de los Libros que nos deja el espacio para reunirnos una vez al mes para hablar de literatura juvenil, de los libros que hayamos leído últimamente, para decidir todos juntos qué libro vamos a leer y comentar el mes siguiente.

    Así que, ya sabéis, si os gusta la literatura juvenil y queréis juntaros con más lectores y amigos para compartir impresiones sobre su lectura, estaremos encantados de recibiros en nuestra reunión mensual, el último viernes de cada mes.

    Además, cómo no, daremos un poco de mal por las redes sociales. Tenemos blog, twitter, podéis seguirnos, leernos, followearnos, comentar en el blog, participar en conversaciones en twitter, etcétera.

    lijzgztwitter

    ¡Bienvenidos a todos!

    Hoy desvelamos al fin el pequeño misterio que guardábamos con tanto recelo. Después de hablar con la gente y de haber visto que realmente hay una buena cantidad de personas interesadas en la Literatura Infantil y Juvenil en Zaragoza, hemos decidido crear un club de lectura LIJ.

    Nuestro objetivo es que el último viernes de cada mes nos reunamos todos en la librería El pequeño teatro de los libros a primera hora de la tarde para hablar de literatura juvenil.

    La primera “sesión” está prevista para el día 25 de Noviembre a las 17h00 aprovechando que el último viernes de noviembre es, oficialmente, el día de las librerías en nuestro país. Para los más despistados, tenéis un mapa en la sección Cómo llegar a la librería y, dado que todavía no tenemos elegido ese primer libro oficial del Club, la idea es que cada asistente lleve en mente un libro y trate de “convencer” al resto para que lo leamos todos.

    Nuestra idea es que sea un club en el que podáis participar de manera activa, eligiendo cada mes el libro que vamos a leer el mes siguiente. Después de cada reunión, colgaremos una crónica de la sesión en el blog y pondremos un formulario/encuesta con las propuestas de lectura que se han sugerido esa tarde. Durante unos días votaremos en el blog qué libro leeremos el mes siguiente y tendremos varias semanas para leerlo antes de la siguiente reunión.

    Así que, el próximo viernes, venid con ideas y argumentos para convencernos y que leamos el libro juvenil que más os atraiga. Puede ser una novedad o un libro publicado hace años, puede ser de autor español o extranjero. ¡Lo más importante es leerlo disfrutándolo y luego tener ganas de comentarlo con el grupo!

    Esperamos que la idea os entusiasme tanto a nosotros así que ¡corred la voz! ¡Un nuevo club de lectura LIJ ha llegado a la ciudad del cierzo!

    Empezar el fin de semana con una estupenda noticia: la escritora Maite Carranza gana el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011 con su libro Palabras envenenadas. Y me alegro un montón, porque es un libro potente, intenso, valiente y muy bien escrito. Es un merecido premio que recomiendo leer sin duda alguna, y no sólo para jóvenes.
    Además, no es el único premio que se ha llevado esta novela. Fue premio Edebé 2010 y más tarde premio White Ravens 2011 (gracias a jg por la información). En nuestra revista El Templo de las Mil Puertas le concedimos también el Premio a la Mejor Novela Española Independiente 2010 (nuestros queridos premios Templis), por lo que nos alegramos de que el libro siga siendo valorado y premiado un año después de su publicación. Si queréis, podéis leer la reseña que hicimos en nuestra revista. O escuchar el discurso de Maite Carranza en la entrega de nuestros Templis en Madrid:

    Y si no lo habéis leído, no sé a qué estáis esperando, la verdad.

    bookshelf
    [Imagen de mi cajón de sastre fotobibliófilo.]

    Todos los noviembres, lo mismo. Con la llegada del otoño, me entra esa extraña necesidad de organizar mi biblioteca particular. Los clásicos hispánicos, la estantería de diccionarios, los libros de gramática y sintaxis, la poesía, los de ensayo y los de relato corto, los libros en inglés, muchísimos libros juveniles, álbumes ilustrados infantiles, etcétera.
    Encuentro libros que no recordaba que tenía. Meto libros en cajas para llevarlos al pueblo. Encuentro marcapáginas, entradas, notas o fotografías dentro de los libros. Releo dedicatorias de autores. Pierdo novelas que antes sabía dónde estaban y ahora no encuentro. Releo libros. Y al final se quedan como estaban. Por ahora, organizados por género y luego por editorial. Ya veremos si esto cambia el próximo otoño.