Archivo de la categoría ‘Leyendo café en mano’



Volver al inicio del verano, llenar la maleta de libros y camisetas de tirantes y dedicarme a leer, leer, leer, y no vagar por el mundo dando tumbos como una peonza -cosa de la que tampoco me quejo, oye-.
¿Qué hacer un domingo caluroso de agosto, sin más planes que piscina, amigos y quizás algún juego de cartas o leer un libro tumbados sobre la toalla en el césped? Desde El Templo de las Mil Puertas os proponemos que os deis un largo paseo perdiéndoos por las páginas de nuestro decimoséptimo número, que viene cargado de firmas de autores, entrevistas con escritores, libros de maldita adolescencia y muchas reseñas.
Animaos y teclead www.eltemplodelasmilpuertas.com, nuestra revista online y gratuita de literatura juvenil, en vuestro ordenador. Cotillead el nuevo diseño que estrenamos hace un par de meses por si aún no lo habíais visto y disfrutad del número estival de la revista con el helado, la horchata, el granizado o el café con hielo en la mano.

Aunque los redactores hemos tenido unos meses muy ajetreados últimamente, eso no nos ha impedido poder traeros el decimoséptimo número de El Templo de las Mil Puertas. En él encontrarás entrevistas a Kai Meyer y Heinz Delam, un reportaje de esa época tan difícil que es la adolescencia a través de las novelas del género y juntos repasaremos las manías y la caligrafía de varios escritores gracias a sus firmas y dedicatorias.
Por si eso fuera poco, os presentamos a Lorena y Papalbina, nuestras dos nuevas colaboradoras externas, que nos ayudarán de vez en cuando. ¡Bienvenidas! Y no olvides pasarte por nuestro catálogo de novedades para ver cuáles son las nuevas apuestas de las editoriales.

[Creatures of literature, de Trixies]
No es que no haya leído nada en julio. Mentira. Es que no he tenido tiempo para sentarme, café en mano, y contaros que antes de dormir, rondaban mi mesilla Susana Vallejo, Edmundo Paz Soldán, Leara Martell, Herman Melville, Fernando Marías, Elia Barceló y alguno más que se me olvida ahora mismo.
Esta entrada casi parece una excusa, como la de junio, para enseñaros la ilustración bonita que tenéis ahí arriba. Digamos que sí, claramente, es una excusa.

Ya sé que hace mucho que no cuelgo algún párrafo de mis lecturas en Leyendo café en mano. Pero creedme, estoy leyendo, y mucho, muchísimo. Aunque ahora cambio el café por algún helado o granizado fresquito. Pero he consultado mi lista de lecturas de este último mes y os cuento sólo lo que ha pasado por mi mesilla de literatura infantil y juvenil:
Me he ido a la cama con El bosque de los árboles muertos y La sonrisa perdida de Paolo Malatesta de Ana Alcolea; me he puesto al día en la literatura de Daniel Nesquens con El día en el que…, El hombre con el pelo revuelto y Mi familia; me han impresionado las ilustraciones de Tanga y el gran leopardo escrito a cuatro manos por Francisco Javier Mateos y Roberto Malo e ilustrado por David Laguens; he vuelto a leer a Fernando Lalana, como siempre, con El asunto Galindo; me ha encantado el premio Gran Angular Mujer mirando al mar de Ricardo Gómez; he disfrutado mucho el debut de Javier Ruescas en Alfaguara con su Tempus Fugit; me he reencontrado con el fascinante personaje de Eblus en Crypta de Care Santos; ayer mismo terminé He jugado con lobos de Gabriel Janer Manila y hoy he empezado Los hijos de las tinieblas, la segunda parte de El ciclo de la Luna Roja de José Antonio Cotrina. Y alguno que se me habrá olvidado por el camino…
Otro día os cuento lo rápido que se pueden llegar a leer las lecturas obligatorias de la carrera -y os lo contaré para que no me toméis de ejemplo- o que me he vuelto a enamorar de todo lo que publique Anagrama, Tropo y Páginas de Espuma por ejemplo. Y que les he echado el ojo a dos editoriales pequeñas y bonitas a las que habrá que seguir de cerca, Impedimenta y El Jinete Azul.
En realidad contaros esto me daba igual. Pero necesitaba una excusa decente para enseñaros esta estupenda ilustración de Fiona Dunphy, que retrata a la perfección la idea que tengo para mis próximas semanas…

[Imagen: Falcon EyE]
Noches del mes de junio
A Luis Cernuda
Alguna vez recuerdo
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve)
porque en ese mes
sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña
lo mismo que el calor que empezaba,
nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.Eran las noches incurables
y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir
o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.
(…)
Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular. Un volumen cuya última página fuera idéntica a la primera, con posibilidad de continuar indefinidamente. Recordé también esa noche que está en el centro de Las 1001 Noches, cuando la reina Shahrazad (por una mágica distracción del copista) se pone a referir textualmente la historia de Las 1001 Noches, con riesgo de llegar otra vez a la noche en que la refiere, y así hasta lo infinito. Imaginé también una obra platónica, hereditaria, transmitida de padre a hijo, en la que cada nuevo individuo agregara un capítulo o corrigiera con piadoso cuidado la página de sus mayores.
(…)
En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts’ui Pên, opta —simultáneamente— por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también, proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones de la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang, ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts’ui Pên, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones.Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen; por ejemplo, usted llega a esta casa, pero en uno de los pasados posibles usted es mi enemigo, en otro mi amigo. Si se resigna usted a mi pronunciación incurable, leeremos unas páginas.
(…)El jardín de los senderos que se bifurcan
J.L. Borges
La genialidad de Borges al leerlo se apaga un poco al estudiarlo y diseccionarlo.
Borges de noche, en mi mesilla, en mi cama, por puro placer, me parece más fascinante que de día, en mi mesa, en mis apuntes, por obligación.
Pero sigue siendo Borges y ante él, hay que quitarse todos los sombreros.
El texto de mi intervención en la charla “Quiero leer, quiero escribir” sobre literatura e internet, sin micrófonos traidores ni nervios que jugaran malas pasadas saltándose párrafos. Las intervenciones de los demás participantes, en esta crónica de la charla.

Nerea Marco: La promoción y difusión de la literatura juvenil a través de las redes sociales, las nuevas revistas literarias digitales o los blogs especializados.
Patricia Esteban ha hablado de cómo empezar a escribir. Juan Bauty, de cómo empezar a ilustrar. Ya tenemos el producto final: el libro escrito, ilustrado con una bonita portada y listo para salir al mercado. De eso me toca hablar a mí, del mercado, de cómo se puede promocionar y difundir la literatura con esta nueva herramienta que es Internet, ya sea a través de redes sociales, blogs o revistas especializadas.
Me voy a centrar en la literatura juvenil, que es la que más conozco y la que más está evolucionando en las técnicas de promoción en internet en estos momentos. Si pensamos en los jóvenes, los que tienen que leer ese libro juvenil que nosotros queremos promocionar, debemos darnos cuenta de que los jóvenes ya no buscan la información en la televisión ni en los innumerables tomos de esa enciclopedia que todos tenemos en casa. No, ellos utilizan internet, una herramienta que les puede proporcionar al instante aquello que necesiten. Por eso debemos aprender a usar estas nuevas herramientas que tenemos a nuestro alcance para atraerles hacia la literatura. Y es inevitable tener que usarlas hoy en día.
Promoción y difusión de la literatura juvenil en las redes sociales:
Muy bien, ya estamos convencidos de que tenemos que usar internet para promocionar nuestro libro. ¿Cómo? Vamos a centrarnos primero en las redes sociales, Facebook, por ejemplo, es una de ellas, la más popular y en la que tenemos perfil casi todos los que vamos a hablar en esta mesa. ¿Cómo usar una red social? O mejor, ¿quién debe usar la red social? Podemos pensar en diferentes tipos de usuarios: el escritor, que puede llegar a los lectores directamente, sin la editorial como intermediaria, y de eso ya nos ha hablado Sandra; el lector, que buscará en la red social información de los escritores y libros que le interesen; y, por último, pero no menos importante, la editorial. Pensemos en editoriales que estén presentes en Facebook, pensemos en cómo la usan, qué imagen dan. Una editorial debe estar presente en la red, pero también debe dejar su imagen en la red a personas que sepan manejar esas nuevas herramientas a su favor. Alguien que no entienda las reglas de juego de una red social, o un blog, o cualquier plataforma en internet no es válido para manejarla y perjudicará a la editorial.
El problema de una gran editorial es que es un ente enorme, sin cara, sin personas detrás. Y la red social está planteada para un perfil personal. ¿Cómo solucionarlo? Cada vez más, las editoriales abren en Facebook perfiles de los personajes de sus libros. Y los lectores interactúan con ellos como si existieran de verdad. Y se puede dar un paso más, abrir perfil a varios personajes, de manera que los lectores veamos la interacción de esos personajes del papel trasladada a internet. Maravillas de la red. ¿Y a quién prefieren seguir los lectores? ¿A una gran editorial, que no saben quién les responde, o al personaje preferido de su libro, que le va a responder como si fuera real? Obviamente, lo segundo. Pero esta técnica no es sencilla: las editoriales deben poner al cargo de ese trabajo a personas que sepan manejar tanto la red social como interactuar con los lectores de la misma manera que lo haría el personaje, mantener la misma coherencia del carácter y personalidad que en el papel.
Blogs especializados en literatura juvenil:
Salgamos de las redes sociales. Sí, hay vida más allá de Facebook, aunque nos parezca mentira: los blogs. Ciro hablará del boom de la literatura juvenil con Harry Potter. De eso hace ya unos cuantos años. También hace unos cuantos años que los usuarios de internet comenzaron a manejar la red a su favor, comenzando a tener sus propios espacios en internet y manejándolos con soltura. La literatura juvenil ha seguido creciendo, también el uso personal de los usuarios de internet. Y aquí es donde quiero juntar literatura juvenil e internet en esos espacios personales creados por los usuarios para hablar de lo que quieran: los blogs.
Desde hace dos o tres años, existe realmente un boom de blogs cuyo tema es la literatura juvenil. Estos blogs, escritos la mayoría por jóvenes lectores, se dedican a reseñar libros juveniles con su propio criterio, no diremos si bueno o malo, todo depende de su experiencia lectora. Las editoriales se dieron cuenta de ello y ahora les están sacando partido. Pensemos por un momento, ¿a quién le haríais caso si os dijera que os comprarais un libro: a un bloguero al que leéis a menudo y tenéis gustos semejantes o a ese ente impersonal y enorme que es una editorial? La respuesta está clara, al amigo bloguero. Por eso, las editoriales han comenzado a establecer un curioso sistema de simbiosis con estos blogs. Las editoriales les mandan los libros antes de su lanzamiento, para que los lean, los reseñen y les den visibilidad y así siguen realizando promoción del libro, de una manera más indirecta, pero quizás con mejores resultados.
Esta práctica tampoco deja de tener un peligro. De un tiempo a esta parte, han comenzado a proliferar blogs de literatura juvenil, que surgen como setas, que nacen de debajo de las piedras, con la única intención de conseguir libros gratis. Y es que es una gran tentación: libros gratis antes de que salgan a la venta, tratos con la editorial, entrevistas en exclusiva con los autores y una jauría de lectores para los cuales eres un gurú de los best-sellers.
¿Cómo saber qué blogs son buenos, honestos con sus reseñas y separarlos de los que caen en la tentación de ensalzar las beldades de un libro si la editorial los mima mucho? Pues igual que sabemos si un libro es bueno o malo: leyéndolo, abriendo sus páginas, cotilleando, etc.
Revistas digitales: El Templo de las Mil Puertas, revista de literatura juvenil
Salgamos también de los blogs, pues sigue existiendo vida en internet más allá de las redes sociales y de los blogs. Adentrémonos en las revistas literarias online. Tradicionalmente, la información se transmitía a través de la radio, la televisión, las revistas, etc. ¿Un joven, con su exigua propina, se va a comprar una revista en un kiosco, si ya está acostumbrado a escuchar música y ver películas gratis en el ordenador? No, claro que no. Y si hemos tenido que cambiar el canal de comunicación para promocionar un libro, también las revistas deben cambiar su canal de comunicación para llegar al lector.
Os voy a poner un ejemplo de una revista que lo está haciendo muy bien en este sentido, y no sólo porque yo sea redactora de ese medio, que lo soy y me encanta, sino que realmente conoce las reglas de juego en este nueva herramienta global llamada internet y las pone en práctica a su favor. Nuestra revista digital y gratuita de literatura juvenil se llama El Templo de las Mil Puertas. Es una revista sin apoyos de ningún tipo y que no está relacionada con ninguna editorial, por eso, podemos hablar de los libros que queramos, no estamos obligados a reseñar un libro si no nos gusta. Es una revista hecha por lectores, no por las editoriales, ni por los profesores y padres, sino hecha por lectores para lectores. Es una revista bimestral con casi doce mil descargas por número. Hemos salido reseñados en Babelia y hace un par de días, en las noticias de TVE. ¿Por qué elaborar una revista centrada únicamente en la literatura juvenil? Porque revistas de literatura adulta –y todas estas etiquetas deberíamos discutirlas- hay muchas, igual que literatura infantil. Pero el campo tan poco definido de la literatura juvenil quedaba a merced de las promociones casi brutales de las editoriales o del didactismo de los profesores de secundaria. Os animo a que entréis en nuestra revista, echadle un vistazo, existe la literatura juvenil en las revistas también.
Promocionemos la literatura juvenil, sí, pero la buena literatura juvenil:
Y llegamos al final de mi intervención. Hemos hablado de las redes sociales, de los blogs, de las revistas especializadas en juvenil. Hemos dicho que internet es una gran y útil herramienta en la promoción y difusión de la literatura juvenil. Hemos animado a que tanto editoriales como escritores conozcan estas herramientas y realicen un buen uso de ellas. Muy bien. Pero no debemos perder de vista el producto final, lo que nos interesa y queremos defender: el libro.
Un libro juvenil debe estar cuidado en todo: ortografía, tipografía, ilustración, sinopsis, incluso el tipo de papel. Los niños y los jóvenes juzgan tanto como los adultos, pero perdonan menos que ellos. No podemos permitirnos que a un niño o a un joven no le guste un libro, pues no cogerá otro. Un adulto lo intentará de nuevo, hará el esfuerzo; un joven, no; hay más diversiones y entretenimientos a su alcance que requieren menos esfuerzos. Por ello debemos cuidar el producto final, el libro.
Hay libros que comienzan a promocionarse casi seis meses antes de su lanzamiento. Es curioso, un libro existe en internet casi antes de entrar a imprenta, casi antes de que lo termine de escribir el autor. Un día, iremos a la presentación de un libro y no existirá. Dando un paso más allá, podemos imaginar que el autor que estaba promocionando su libro por redes sociales y blogs, tampoco existe. Es una invención, un juego. Podría pasar algún día, aviso.
Internet está bien, claro que sí. A nadie se le ocurriría darle la espalda a internet o no aprender a usar estas nuevas herramientas. Internet nos acerca a todos: editoriales, lectores, escritores, críticos, etc. Nuevas redes de amistad y trabajo se extienden intangibles a través de internet. Pero es el libro el que debemos cuidar y es el libro el producto final que buscamos. Un libro que debe estar bien cuidado y bien escrito, porque si no, todo la promoción y difusión que le hayamos conseguido dar, no habrá servido de nada. Los lectores no son tontos y ellos tienen al alcance las mismas herramientas para hundir un libro que nosotros para promocionarlo. Démosles a los jóvenes buena literatura, porque se la merecen.

[Imagen: Ladynere o laqueaquíescribe en Venecia, Julio 2009.]
[...]
Hay casas que tienen todo el aire de alojar vecinos felices, y calles enteras de un mirar siniestro, con aspecto de cobijar hombres sin conciencia, comerciantes, prestamistas, alcahuetas, turbios jaques con el alma salpicada de sangre. A lo mejor, las casas de los vecinos venturosos no tienen ni una sola matita de yerbabuena o de mejorana en los balcones. A veces, las casas de los vecinos ahogados por la desdicha, señalados con el hierro cruel del odio y la desesperación, presumen de un balcón de geranios o claveves rompedores, gordos como manzanas. Es algo muy misterioso la cara de las casas, daría qué pensar durante mucho tiempo.
[...]Viaje a la Alcarria
Camilo José Cela
Una de las últimas lecturas obligatorias.
Una de las primeras noches de café (y apuntes) en mano.

[Imagen: Malory loves coffee]
Domingo por la tarde.
Sol, calor y libros no obligatorios en la calle.
Sombra, calor y libros obligatorios dentro de mi habitación.
Dicen que el término medio es mejor, así que, como la muñeca de arriba, me he preparado un buen café con hielo y me he salido a la terraza a leer literatura infantil.
Por dentro… por dentro nunca se la vi. Y eso que un día me animó a que me asomase por una de sus orejas. “Si te fijas bien, podrás ver el reflejo de mi último pensamiento. No te asustes cuando lo veas”, me dijo. Me asomé pero no vi nada de nada. Ni el último pensamiento, ni el cerebro, ni el cerebelo, ni el lóbulo frontal, ni el Lobo Feroz, ni Caperucita…
El hombre con el pelo revuelto
Daniel Nesquens
VII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil
¡Me encantan las ilustraciones de Emilio Urberuaga! Admirar sus trazos me hace recordar alguna de mis primeras lecturas, como los ataques de risa y las carcajadas infinitasque me producía Manolito Gafotas, escrito por Elvira Lindo, a la que ahora leo cada domingo en El País, vecina de Juan Cruz en el papel.

[Imagen: Migapamar]
Un hombre pasa con un pan al hombro
Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?César Vallejo
Porque a veces es necesario capitular…

El primer día de clases les había yo advertido a los alumnos que la experiencia de estudiar la poesía de César Vallejo es peculiar: al terminar el curso uno sabe menos que al comenzarlo. Ahora que el seminario concluye, los siete estudiantes saben menos del poeta pero algo más de sí mismos. Han aprendido, por su cuenta, que su capacidad de leer requiere ser puesta a prueba.
Reconocer la distinta legibilidad de un objeto de arte es parte de la experiencia crítica, de su aprendizaje sin rédito.
[...]
Es verdad que el “Guernica” de Picasso es lo que más se parece a un poema de España, aparta de mí este cáliz. Ninguno de los dos cabe en el campo de la mirada. Es lo que Vallejo llama una mirada “despupilada,” y también, “un día doble.” Había visto el cuadro al volver a París en el Pabellón de la República Española, en la Exposición que se acababa de inaugurar. Seguramente Vallejo escribía entonces España, aparta de mí este cáliz. Todos somos, en alguna medida, el “Guernica” que vimos. (…) Al final, nos entusiasmamos con ese fervor de lo indecible. Su rebeldía está arraigada, “hasta hacer sangre,” en la materia que se hace lugar en el discurso.
[...]
Al final, se trata de eso, de navegar el arrebato de la forma vallejiana (o para el caso las rupturas de Picasso, Joyce, Kafka, Pound, Borges, Lezama Lima, Tàpies, Fuentes, Goytisolo, Eltit…); y habiendo sido parte de ese vértigo, saber, al volver al habla diaria, que su uso nos pertenece como herramienta arrebatada a las sociedades que no reconocen valores sin precio.Esa lectura es la que nos deja Vallejo entre las manos. Una lectura que no se resigna a su conversión en objeto de consumo, descifrado y desactivado.
Taller Vallejo, de Julio Ortega.
Mode estudiando poesía hispanoamericana on.
Sí, siempre tiene que salir Picasso de alguna manera.
Estáis es mi blog, es mi artista preferido, son mis normas.
