Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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[Imagen de mi cajón de sastre, aunque tengo que admitir que no difiere casi de la realidad a la que representa de mi sábado por la mañana]

Ponerte el despertador un sábado por la mañana, temprano. Dejar que el café te despierte mientras miras la pila de gramáticas que se acumulan en tu mesa y que tienes que citar en tu próximo trabajo. Empezar por la de mayor volumen, ese libro de color azul claro con páginas papel biblia. Tu subconsciente te traiciona y piensas: “Bueno, en cierto sentido, es la Biblia de Filología Hispánica en algunos temas…”
Terminarte el café, empezar a leer el capítulo que te interesa de la Gramática descriptiva de Bosque y Demonte y descubrir que el capítulo del pronombre va introducido por unos versos de Salinas:

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

[Pedro Salinas, La voz a ti debida]

Dejar la gramática y ponerte a leer poesía.

Aquí podéis leer la poesía completa

[Imagen de mi cajón de sastre]

Acabo de descubrir que la primera acepción de tilde es sinónima de la segunda acepción de acento. Se me ha caído un poquito un mito. Me pasa siempre que busco palabras en el diccionario y descubro que no significan lo que yo pensaba.

Hoy la Universidad de Zaragoza comentaba en twitter que estrenaba blog, éste. Un blog que no usa los signos de inicio de exclamación o interrogación cuando son necesarios. Un blog al que le faltan tildes por todas partes. El blog oficial de la Universidad de Zaragoza. No voy a comentar nada más.

Mejor voy a copiar un fragmento de una entrevista al escritor Gonzalo Moure, a quien tuve el placer de conocer en persona esta semana, en una charla en Zaragoza, después de años y años leyéndole. Se trata de una pregunta incluida en la entrevista situada al final de su novela El remoto decimal:

Aunque el estilo sea una consecuencia, siempre hay unas premisas que no pueden olvidarse. Me explico: en un momento dado en El remoto decimal, pones en boca de la profesora de Apolo la siguiente frase: “El autor de esta novela (la que están comentando en clase de Apolo) expresó esa tensión con una coma”. Algo tan insignificante a priori como una coma puede alterar todo el mensaje. Y, sin embargo, cada vez valoramos menos los signos de puntuación.

¡Incluso una tilde lo puede cambiar todo! Un ejemplo divertido: “El té reconforta”. Todos de acuerdo, sobre todo los bebedores de té. ¿Cambiamos la tilde? ¡Venga! “Él te reconforta”. La puntuación, fuera de bromas, es la respiración de la palabra. Aprender a puntuar bien es tan importante para el texto como para cualquier animal saber respirar. Sin oxígeno, muere. Desde ese punto de vista, ya no es importante, es que es vital. Creo que los signos de puntuación son una convención, una especie de clave, prácticamente la misma para todos los idiomas, y que como tal tiene que ser manejada. Y con ella se consigue algo ligero y fluido, si se sabe usar, o algo pesado e indigesto, si no se sabe. Sería como conducir sin saber usar el freno o el embrague. Mira qué bien: el punto puede ser el freno, y la coma el embrague.

Mis alumnos de repaso me dicen que soy muy estricta con las tildes y que me gustan demasiado. Tienen razón en ambas cosas. Así que esta entrada del blog se la dedico a ellos que sé que a veces me espían.

En el blog de una amiga, Gafapasta y su lomográfica, descubro esta canción. Perfecta para el último día de noviembre. Melancólica, lenta, tranquila. Para hacerte un té y leer un libro. Para abrigarte -guantes, bufanda con dos vueltas, gorro que no se lo lleve el cierzo-, abrigarte bien y pasar el puente de piedra, y que el Pilar vaya saliendo, poco a poco, de entre la niebla que envuelve estos días nuestra querida ciudad del cierzo.

Niebla que me recuerda a Londres. Frío que me recuerda a Birmingham. Noviembre que me recuerda a Inglaterra. Luces de navidad y mercados navideños que me trasladan a mis navidades erasmus el año pasado. Pistas de patinaje en la plaza del Pilar que me llevan de nuevo, cerrando los ojos, a la pista de patinaje sobre hielo frente al Natural History Museum, uno de mis preferidos de Londres. Niebla de Zaragoza que me hace desear ver el Big Ben y el Parlamento al pasar por el puente de piedra, y no la Seo, la Lonja y el Pilar, aunque tampoco están nada mal.

When the Clouds – November Song

Hoy he tenido clase particular, con el chico al que le doy repaso. He llegado a su casa y me he quitado el gorro, la bufanda, los guantes y el abrigo. Y las capas y capas de chaquetas que llevaba. (Sí, me quejo del frío que hace y soy una exagerada, pero me encanta este tiempo. Me encanta el invierno.) Y me dice: – ¿qué arreglada y qué guapa vas hoy, no?
Pues oye, que esos detalles le alegran a una. Aunque sea de un niño que podría ser mi primo pequeño. En fin. Y le cuento, mientras abrimos los libros, mientras repaso en su agenda qué deberes tiene hoy, que esta mañana me he hecho la foto de la orla. La foto oficial para la orla de Filología Hispánica. Voy a acabar la carrera ya. Cinco años volando, cinco años de muchas risas, buenos compañeros y amigos, unos cuantos exámenes, muchos libros y viajes y bastantes cenas y cañas.
J. me pregunta que qué voy a hacer después, si ya tengo trabajo o de qué quiero buscar. Qué quiero ser de mayor. Uf. Le cuento que aún me queda mucho que estudiar todavía. Quiero hacer un posgrado y un máster. No sabe qué son ninguno de esos dos estudios superiores. Cojo su libro de Lengua y lo abro por el índice. Le digo: – Mira. ¿Ves los diferentes apartados? Literatura, gramática, redacción, etcétera. Pues yo estudio Filología Hispánica. Es como si estudiara todo el libro. Y el máster y el posgrado son especializaciones. Como si sólo estudiara literatura medieval, o sintaxis, lo de las oraciones, ya sabes.
Y J. me mira un momento, mira el libro, y me dice, con una sonrisa: – Ah, entonces seguro que haces el máster en tildes. ¡Te gustan tantísimo, no me dejas olvidarme ninguna!

Máster en tildes.
Y en tardes de noviembre en las que cruzas el puente con niebla y te gustaría aparecer en Londres.
Y en libros interesantes acompañados de un té caliente y música tranquila.
Y en chicos de repaso que te dicen qué guapa vas y que ya no se quejan cuando les mandas buscar palabras que no conocen en el María Moliner.

Un evento más a la lista de actos interesantes que me pierdo en mi ciudad del cierzo este año por estar de erasmus: la VII Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza, de cuyo pregón se ha encargado este año Aurora Egido, catedrática de Filolofía Hispánica de la Universidad de Zaragoza.
Merece la pena hacerse un té o un café y leer tranquilamente su pregón, una declaración de amor hacia la literatura y los libros; lo podéis leer completo en este enlace. Yo me quedo con algún párrafo como éstos:

asoc libreros viejo

(…)

Pero si el avance de las nuevas tecnologías es una evidencia y hasta la batalla encabezada hace unos meses por Mark Haddon para salvar las bibliotecas del Reino Unido se ha hecho a través de Twitter o Facebook, no tenemos por qué renunciar al pasado ni a los libros, sino servirnos de los nuevos medios tecnológicos justamente como lo que son, para ponerlos al servicio de la cultura. Pues solo así, del sano juego dialéctico entre pasado y presente surgirá un futuro mejor,
al igual que ocurrió hace siglos con el paso de la cultura oral a la escrita o más tarde con el del manuscrito al impreso en la época de Gutenberg.

(…)

Michel de Certeau decía que el lector es un cazador furtivo. Y a esa cacería se han dedicado libreros y lectores, siempre a la busca del libro, en un viaje interminable de ida vuelta que comenzó hace siglos y cristaliza en el acto de posesión que implica el gozo de leerlo. Y no hará falta recordar el I Ching, El Criticón, “El poema de los dones” o El nombre de la rosa para imaginarse el paraíso como una biblioteca.

(…)

En la República de las Letras la escritura es uno de los mayores milagros de la humanidad, pues consiste en la capacidad de decir casi todo con un número limitado de caracteres. Pero las letras son voces calladas hasta que alguien las lee en silencio o en voz alta dándoles vida; y, para que eso ocurra, hay un largo camino que lo hace posible.

(…)

A veces la felicidad está más cerca de lo que suponemos. Un paseo por la Feria del libro permite explorar territorios nunca vistos ni sospechados a través de un viaje que podrá repetirse cuantas veces se reanude la lectura. Entrando en ese mundo, siempre podremos salvarnos gracias a la dignidad y al concierto de las palabras. Lo dice el Oráculo graciano: “Nacemos para saber y sabernos, y los libros con fidelidad nos hacen personas”.

Pregón de la VII Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza
Aurora Egido

Y cuando he de escribir una comedia
encierro los preceptos con seis llaves,
saco a Terencio y a Plauto de mi estudio
para que no me den voces, que suele
dar gritos la verdad en libros mudos,
y escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron
porque como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.
El arte nuevo de hacer comedias, Lope de Vega

Cuatro meses de erasmus. Y no conozco a mis nuevos amigos ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ellos se merecen.

Terminamos un cuatrimestre y empezamos otro, aquí llamados term. Nos despedimos de asignaturas como Don Quixote o History and Fiction in Poema Mío Cid y comenzamos otras como Origins of the Comedia o Spanish Fiction since 1975.

Es curioso, me mandan leer libros de autores que están vivos, que escriben en blogs que leo todos los días. Los profesores nos pasan artículos sin polvo de biblioteca, nos animan a leer la web de los escritores y a seguirles en twitter.

Es raro comentar a Lope en inglés. Hablar en clase diez minutos en inglés y diez en español. Leer artículos de crítica en inglés sobre Calderón; que todas las semanas citen a los profesores que te han dado clase en Zaragoza. Hojear ediciones bilingües de las obras, la página izquierda en español, la derecha en inglés.

Es interesante cómo usan la tecnología en esta universidad. El departamento de Hispanic Studies tiene twitter y comenta allí cuándo están corregidos los essay, si hay cambios de clase o retwittea si un profesor esta enfermo o llega tarde y éste lo ha comentado en su cuenta de twitter. En el facebook de la Universidad de Birmingham postean cada día, temprado, la temperatura que hace en el campus, para que sepas qué ponerte de abrigo antes de salir de casa, informan de las ofertas de los bares y cafeterías cercanos o convocan peleas de bolas de nieve. Los profesores responden siempre puntualmente a todos y cada uno de los emails que les mandes.

Es divertido estar en clase y ver cómo el profesor intenta que entendamos el sentido de una comedia de Lope representando él mismo, con su fuerte acento inglés, un diálogo de Lope en medio de clase. Hacer presentaciones orales en clase, ponerte tras la mesa del profesor durante quince minutos y dar la introducción del tema; clases prácticas, colaborativas y aplicadas. No hay tiza, hay ordenador, no hay pizarra, hay proyector, no hay apuntes dictados, hay guiones colgados en la web de la asignatura.
También hay que comentar, claro, que el día que no les funcione internet, nos darán fiesta a todos. Un camino entre la antigua tiza y depender de todos los contenidos en internet no estaría mal.

Ciertas experiencias del erasmus no tienen precio.

La diferencia sabida
es que les dura hora y media
su comedia, y a tu comedia
te dura toda la vida.
Lo fingido verdadero, Lope de Vega

Porque, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia, a pesar de pasar mi año erasmus como alumna de la Universidad de Birmingham, en la que estoy muy a gusto y contenta, sigo siendo una estudiante de Filología Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza.
Y que cada vez que estudie allí haya goteras en la sala de estudio, me muera de frío o calor en clase, las persianas estén rotas o se caiga una baldosa en el baño, no me gusta nada.
Por eso, me encantaría estar ahora en mi facultad, en Zaragoza, apoyando a todos los que están protestando por la paralización de la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras, más concretamente del Pabellón de Filología anexo a la Facultad, al que volveré el año que viene y en el que tendré que seguir estudiando con grietas, goteras y frío.

FotoEntradaFilYlet

Menos mal que por parte de los alumnos hay algo de movimiento:
La Facultad de Filosofía y Letras se queda sin reforma.
Más noticias sobre la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras.
Por la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras.
Por una facultad digna
Por una Facultad del siglo XXI
Grupo REFYL de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza
Habitantes del Zulo del Pabellón de Filología
Algunos estudiantes en su año erasmus reivindican la reforma del Pabellón de Filología
Sin plazos concretos para la reforma de Filosofía y letras
Comando Almogavar reclama la rehabilitación de la Facultad de Filosofía y Letras
Intentos de estudio por la Facultad de Filosofía y Letras, goteras inclusive.

Collage 1

La Universidad es Birmingham es muy diferente a la de Zaragoza. Hay césped verde, muy bien cuidado; árboles de hojas perennes y pequeños arbustos; hiedra en las fachadas de los edificios; pequeños senderos entre los jardines; una biblioteca enorme, casi tan grande como el edificio principal; una torre del reloj que se ve desde cualquier punto del campus y mucha actividad a todas horas. Y es la única universidad de Inglaterra con estación de tren propia -según me contó un chico el sábado en una fiesta-.

Si queréis saber algo más de la Universidad de Birmingham, pasaros por el blog de Protofilólogos por el mundo. Ya sabéis que es un proyecto en común entre cinco protofilólogos de la ciudad del cierzo que estamos repartidos por Europa en nuestro año erasmus. ¡Añadidlo a vuestro lector de rss!

Amigos, lectores y cotillas de todo tipo:

Este es el lugar en el cual voy a pasar los próximos nueve meses de mi vida.
Una casita idílica en casi mitad del monte, a 15min andando de la Universidad de Birmingham.
Si alguien quiere mandarme una postal para rellenar el enorme corcho vacío que tengo en la pared, ánimos, jamón, borraja o sol para soportar el frío de estos lares donde ya casi vamos con abrigo gordo y bufanda, yo le doy contenta mi dirección de la residencia por mail.

Residence

Y recordad que seguimos retransmitiendo nuestra vida erasmus en el blog de Protofilólogos por el mundo. Podéis leer mis aventuretas en Inglaterra en este enlace.

… pero alguien lo ha dicho por mí antes en la estupenda web Tenía que decirlo:
TQD

En el blog de Protofilólogos por el mundo opinan lo mismo…

Dentro de tres días, aterrizaré en Birmingham.
3, 2, 1…

… ya lo decían los Beatles, aunque luego lo han dicho muchos otros como Belle and Sebastian, Coldplay, Nina Simone, Bon Jovi, Lovely Luna, etc.

Y hay que celebrar las buenas noticias que nos ha traído el sol estival. Algunas se pueden desvelar y eran previsibles, como el final de exámenes -sí, hay luz al final de ese túnel-. Otras ya las iremos comentando cuando corresponda.
Sigo fascinada e intrigada por la curiosa dicotomía entre las buenas noticias que me llegan por mail y las malas por carta al buzón tradicional. ¿A alguien le pasa lo mismo?

En fin, es viernes, vamos a seguir celebrando que:
junio final!