Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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En el blog de una amiga, Gafapasta y su lomográfica, descubro esta canción. Perfecta para el último día de noviembre. Melancólica, lenta, tranquila. Para hacerte un té y leer un libro. Para abrigarte -guantes, bufanda con dos vueltas, gorro que no se lo lleve el cierzo-, abrigarte bien y pasar el puente de piedra, y que el Pilar vaya saliendo, poco a poco, de entre la niebla que envuelve estos días nuestra querida ciudad del cierzo.

Niebla que me recuerda a Londres. Frío que me recuerda a Birmingham. Noviembre que me recuerda a Inglaterra. Luces de navidad y mercados navideños que me trasladan a mis navidades erasmus el año pasado. Pistas de patinaje en la plaza del Pilar que me llevan de nuevo, cerrando los ojos, a la pista de patinaje sobre hielo frente al Natural History Museum, uno de mis preferidos de Londres. Niebla de Zaragoza que me hace desear ver el Big Ben y el Parlamento al pasar por el puente de piedra, y no la Seo, la Lonja y el Pilar, aunque tampoco están nada mal.

When the Clouds – November Song

Hoy he tenido clase particular, con el chico al que le doy repaso. He llegado a su casa y me he quitado el gorro, la bufanda, los guantes y el abrigo. Y las capas y capas de chaquetas que llevaba. (Sí, me quejo del frío que hace y soy una exagerada, pero me encanta este tiempo. Me encanta el invierno.) Y me dice: – ¿qué arreglada y qué guapa vas hoy, no?
Pues oye, que esos detalles le alegran a una. Aunque sea de un niño que podría ser mi primo pequeño. En fin. Y le cuento, mientras abrimos los libros, mientras repaso en su agenda qué deberes tiene hoy, que esta mañana me he hecho la foto de la orla. La foto oficial para la orla de Filología Hispánica. Voy a acabar la carrera ya. Cinco años volando, cinco años de muchas risas, buenos compañeros y amigos, unos cuantos exámenes, muchos libros y viajes y bastantes cenas y cañas.
J. me pregunta que qué voy a hacer después, si ya tengo trabajo o de qué quiero buscar. Qué quiero ser de mayor. Uf. Le cuento que aún me queda mucho que estudiar todavía. Quiero hacer un posgrado y un máster. No sabe qué son ninguno de esos dos estudios superiores. Cojo su libro de Lengua y lo abro por el índice. Le digo: – Mira. ¿Ves los diferentes apartados? Literatura, gramática, redacción, etcétera. Pues yo estudio Filología Hispánica. Es como si estudiara todo el libro. Y el máster y el posgrado son especializaciones. Como si sólo estudiara literatura medieval, o sintaxis, lo de las oraciones, ya sabes.
Y J. me mira un momento, mira el libro, y me dice, con una sonrisa: – Ah, entonces seguro que haces el máster en tildes. ¡Te gustan tantísimo, no me dejas olvidarme ninguna!

Máster en tildes.
Y en tardes de noviembre en las que cruzas el puente con niebla y te gustaría aparecer en Londres.
Y en libros interesantes acompañados de un té caliente y música tranquila.
Y en chicos de repaso que te dicen qué guapa vas y que ya no se quejan cuando les mandas buscar palabras que no conocen en el María Moliner.

Un evento más a la lista de actos interesantes que me pierdo en mi ciudad del cierzo este año por estar de erasmus: la VII Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza, de cuyo pregón se ha encargado este año Aurora Egido, catedrática de Filolofía Hispánica de la Universidad de Zaragoza.
Merece la pena hacerse un té o un café y leer tranquilamente su pregón, una declaración de amor hacia la literatura y los libros; lo podéis leer completo en este enlace. Yo me quedo con algún párrafo como éstos:

asoc libreros viejo

(…)

Pero si el avance de las nuevas tecnologías es una evidencia y hasta la batalla encabezada hace unos meses por Mark Haddon para salvar las bibliotecas del Reino Unido se ha hecho a través de Twitter o Facebook, no tenemos por qué renunciar al pasado ni a los libros, sino servirnos de los nuevos medios tecnológicos justamente como lo que son, para ponerlos al servicio de la cultura. Pues solo así, del sano juego dialéctico entre pasado y presente surgirá un futuro mejor,
al igual que ocurrió hace siglos con el paso de la cultura oral a la escrita o más tarde con el del manuscrito al impreso en la época de Gutenberg.

(…)

Michel de Certeau decía que el lector es un cazador furtivo. Y a esa cacería se han dedicado libreros y lectores, siempre a la busca del libro, en un viaje interminable de ida vuelta que comenzó hace siglos y cristaliza en el acto de posesión que implica el gozo de leerlo. Y no hará falta recordar el I Ching, El Criticón, “El poema de los dones” o El nombre de la rosa para imaginarse el paraíso como una biblioteca.

(…)

En la República de las Letras la escritura es uno de los mayores milagros de la humanidad, pues consiste en la capacidad de decir casi todo con un número limitado de caracteres. Pero las letras son voces calladas hasta que alguien las lee en silencio o en voz alta dándoles vida; y, para que eso ocurra, hay un largo camino que lo hace posible.

(…)

A veces la felicidad está más cerca de lo que suponemos. Un paseo por la Feria del libro permite explorar territorios nunca vistos ni sospechados a través de un viaje que podrá repetirse cuantas veces se reanude la lectura. Entrando en ese mundo, siempre podremos salvarnos gracias a la dignidad y al concierto de las palabras. Lo dice el Oráculo graciano: “Nacemos para saber y sabernos, y los libros con fidelidad nos hacen personas”.

Pregón de la VII Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza
Aurora Egido

Y cuando he de escribir una comedia
encierro los preceptos con seis llaves,
saco a Terencio y a Plauto de mi estudio
para que no me den voces, que suele
dar gritos la verdad en libros mudos,
y escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron
porque como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.
El arte nuevo de hacer comedias, Lope de Vega

Cuatro meses de erasmus. Y no conozco a mis nuevos amigos ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ellos se merecen.

Terminamos un cuatrimestre y empezamos otro, aquí llamados term. Nos despedimos de asignaturas como Don Quixote o History and Fiction in Poema Mío Cid y comenzamos otras como Origins of the Comedia o Spanish Fiction since 1975.

Es curioso, me mandan leer libros de autores que están vivos, que escriben en blogs que leo todos los días. Los profesores nos pasan artículos sin polvo de biblioteca, nos animan a leer la web de los escritores y a seguirles en twitter.

Es raro comentar a Lope en inglés. Hablar en clase diez minutos en inglés y diez en español. Leer artículos de crítica en inglés sobre Calderón; que todas las semanas citen a los profesores que te han dado clase en Zaragoza. Hojear ediciones bilingües de las obras, la página izquierda en español, la derecha en inglés.

Es interesante cómo usan la tecnología en esta universidad. El departamento de Hispanic Studies tiene twitter y comenta allí cuándo están corregidos los essay, si hay cambios de clase o retwittea si un profesor esta enfermo o llega tarde y éste lo ha comentado en su cuenta de twitter. En el facebook de la Universidad de Birmingham postean cada día, temprado, la temperatura que hace en el campus, para que sepas qué ponerte de abrigo antes de salir de casa, informan de las ofertas de los bares y cafeterías cercanos o convocan peleas de bolas de nieve. Los profesores responden siempre puntualmente a todos y cada uno de los emails que les mandes.

Es divertido estar en clase y ver cómo el profesor intenta que entendamos el sentido de una comedia de Lope representando él mismo, con su fuerte acento inglés, un diálogo de Lope en medio de clase. Hacer presentaciones orales en clase, ponerte tras la mesa del profesor durante quince minutos y dar la introducción del tema; clases prácticas, colaborativas y aplicadas. No hay tiza, hay ordenador, no hay pizarra, hay proyector, no hay apuntes dictados, hay guiones colgados en la web de la asignatura.
También hay que comentar, claro, que el día que no les funcione internet, nos darán fiesta a todos. Un camino entre la antigua tiza y depender de todos los contenidos en internet no estaría mal.

Ciertas experiencias del erasmus no tienen precio.

La diferencia sabida
es que les dura hora y media
su comedia, y a tu comedia
te dura toda la vida.
Lo fingido verdadero, Lope de Vega

Porque, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia, a pesar de pasar mi año erasmus como alumna de la Universidad de Birmingham, en la que estoy muy a gusto y contenta, sigo siendo una estudiante de Filología Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza.
Y que cada vez que estudie allí haya goteras en la sala de estudio, me muera de frío o calor en clase, las persianas estén rotas o se caiga una baldosa en el baño, no me gusta nada.
Por eso, me encantaría estar ahora en mi facultad, en Zaragoza, apoyando a todos los que están protestando por la paralización de la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras, más concretamente del Pabellón de Filología anexo a la Facultad, al que volveré el año que viene y en el que tendré que seguir estudiando con grietas, goteras y frío.

FotoEntradaFilYlet

Menos mal que por parte de los alumnos hay algo de movimiento:
La Facultad de Filosofía y Letras se queda sin reforma.
Más noticias sobre la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras.
Por la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras.
Por una facultad digna
Por una Facultad del siglo XXI
Grupo REFYL de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza
Habitantes del Zulo del Pabellón de Filología
Algunos estudiantes en su año erasmus reivindican la reforma del Pabellón de Filología
Sin plazos concretos para la reforma de Filosofía y letras
Comando Almogavar reclama la rehabilitación de la Facultad de Filosofía y Letras
Intentos de estudio por la Facultad de Filosofía y Letras, goteras inclusive.

Collage 1

La Universidad es Birmingham es muy diferente a la de Zaragoza. Hay césped verde, muy bien cuidado; árboles de hojas perennes y pequeños arbustos; hiedra en las fachadas de los edificios; pequeños senderos entre los jardines; una biblioteca enorme, casi tan grande como el edificio principal; una torre del reloj que se ve desde cualquier punto del campus y mucha actividad a todas horas. Y es la única universidad de Inglaterra con estación de tren propia -según me contó un chico el sábado en una fiesta-.

Si queréis saber algo más de la Universidad de Birmingham, pasaros por el blog de Protofilólogos por el mundo. Ya sabéis que es un proyecto en común entre cinco protofilólogos de la ciudad del cierzo que estamos repartidos por Europa en nuestro año erasmus. ¡Añadidlo a vuestro lector de rss!

Amigos, lectores y cotillas de todo tipo:

Este es el lugar en el cual voy a pasar los próximos nueve meses de mi vida.
Una casita idílica en casi mitad del monte, a 15min andando de la Universidad de Birmingham.
Si alguien quiere mandarme una postal para rellenar el enorme corcho vacío que tengo en la pared, ánimos, jamón, borraja o sol para soportar el frío de estos lares donde ya casi vamos con abrigo gordo y bufanda, yo le doy contenta mi dirección de la residencia por mail.

Residence

Y recordad que seguimos retransmitiendo nuestra vida erasmus en el blog de Protofilólogos por el mundo. Podéis leer mis aventuretas en Inglaterra en este enlace.

… pero alguien lo ha dicho por mí antes en la estupenda web Tenía que decirlo:
TQD

En el blog de Protofilólogos por el mundo opinan lo mismo…

Dentro de tres días, aterrizaré en Birmingham.
3, 2, 1…

… ya lo decían los Beatles, aunque luego lo han dicho muchos otros como Belle and Sebastian, Coldplay, Nina Simone, Bon Jovi, Lovely Luna, etc.

Y hay que celebrar las buenas noticias que nos ha traído el sol estival. Algunas se pueden desvelar y eran previsibles, como el final de exámenes -sí, hay luz al final de ese túnel-. Otras ya las iremos comentando cuando corresponda.
Sigo fascinada e intrigada por la curiosa dicotomía entre las buenas noticias que me llegan por mail y las malas por carta al buzón tradicional. ¿A alguien le pasa lo mismo?

En fin, es viernes, vamos a seguir celebrando que:
junio final!

studynight
[Imagen: Falcon EyE]

Noches del mes de junio

A Luis Cernuda

Alguna vez recuerdo
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve)
porque en ese mes
sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña
lo mismo que el calor que empezaba,
nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.

Eran las noches incurables
y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.

Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir
o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.

Gil de Biedma

(…)
Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular. Un volumen cuya última página fuera idéntica a la primera, con posibilidad de continuar indefinidamente. Recordé también esa noche que está en el centro de Las 1001 Noches, cuando la reina Shahrazad (por una mágica distracción del copista) se pone a referir textualmente la historia de Las 1001 Noches, con riesgo de llegar otra vez a la noche en que la refiere, y así hasta lo infinito. Imaginé también una obra platónica, hereditaria, transmitida de padre a hijo, en la que cada nuevo individuo agregara un capítulo o corrigiera con piadoso cuidado la página de sus mayores.
(…)
En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts’ui Pên, opta —simultáneamente— por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también, proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones de la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang, ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts’ui Pên, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones.Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen; por ejemplo, usted llega a esta casa, pero en uno de los pasados posibles usted es mi enemigo, en otro mi amigo. Si se resigna usted a mi pronunciación incurable, leeremos unas páginas.
(…)

El jardín de los senderos que se bifurcan
J.L. Borges

La genialidad de Borges al leerlo se apaga un poco al estudiarlo y diseccionarlo.
Borges de noche, en mi mesilla, en mi cama, por puro placer, me parece más fascinante que de día, en mi mesa, en mis apuntes, por obligación.
Pero sigue siendo Borges y ante él, hay que quitarse todos los sombreros.