Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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[Imagen de mi cajón de sastre]

Quinto año (1, 2, 3, 4) que despido este año que termina y empiezo el nuevo con un poema que me encanta: Ítaca, de Kavafis.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Ítaca, Kavafis

Yo no sé hacer que nieve en el blog, eso se lo dejo a Natalia. Tampoco sé dibujar, mejor dejarlo en los pinceles de los ilustradores profesionales. Y no sé si habéis visto nuestra estupenda felicitación navideña de nuestra revista El Templo de las Mil Puertas.

Así que yo os voy a felicitar con un árbol navideño literario. El mismo que no me han dejado hacer en mi casa. ¡Y eso que me había ofrecido para montarlo con cuidado y luego volver a poner los libros en las estanterías! En fin, otro año será. Yo, mientras, me voy unos días de desconexión: a leer en un sillón gigante de los que no te quieres puedes levantar; a llevar varios jerseys y sentirte un poco cebolla, o pastel de varios sabores, por eso de las capas; a subir leña de la huerta para la chimenea y a esperar que nieve un poquito. Nah, no nos importa encender la chimenea porque en casa no viene Papá Noel, somos más de Reyes Magos. Y a disfrutar del cava y los turrones.

christmas tree from invisibly on Vimeo.

Y si queréis poner música navideña, por favor, dejad de lado los villancicos tradicionales. Que el disco de versiones navideñas de Michael Bublé es estupendo y la voz de Zooey Dechanel tampoco se queda atrás.

Hoy, hace justo un año, empezaba mi aventura erasmus. Hace un año, cogía un avión para irme a vivir un año al extranjero, a Inglaterra.

sweetdisposition

Sweet disposition
Never too soon
Oh reckless abandon,
Like no one’s watching you

A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
Our rights, our wrongs
A moment, a love
A dream, a laugh
A moment, a love
A dream, a laugh

Just stay there
Cause I’ll be comin’ over
While our bloods still young
It’s so young, it runs
Won’t stop til it’s over
Won’t stop to you surrender

[...]

Sweet Disposition – The Temper Trap

Y ahora, echo mucho de menos decir awkward, how cool is that, to be honest, random, wtf, bbl, lmao, houseparty, landlord, landlady, flatmate, awesome, pint, have some drinks, hangover, miles, sevenish, the elephant in the room, raining cats and dogs, goosebumps, freaking out, tvserie marathon, call it a night, cake, cookies, frappé, tea, muffins, cupcakes, carrot cake, cheese cake, fish&chips, flatdinner, roommate, go to the movies, laptop, skype meeting, humor me, tea is a hug in a cup, roll her eyes, go mental, duvet, shipper, cliffhanger, annoying, bribe me, spoil me, challenge, crush, asshole, fancy some drinks, cab, handle it, are you serious, wall of stuff, be mad, go nuts, baby steps, Best. Whatever. Ever., the pot calling the kettle back, serious as a heart attack, crackers, day trip, white lies, legen -wait for it- dary, text me, mind the gap, look right/left, ticket, y más que ahora mismo se me habrán olvidado.

Hoy hace un año de todo eso. Y la de consejos que le podría dar laqueaquíescribe hoy a laqueescribía esto hace un año…

(…)
Oh the light is fading all the time
And this life I’m in, it seemed to pass me by
But I still remember which way to go
I’m on the road, the road to home

Now I must say goodbye
Keep telling myself now don’t you cry
But I’m here where I belong
I’ll see you soon, it won’t be long
I’ll see you soon, it won’t be long

Voy a pagar sobrepeso en la maleta seguro, pero no me importa. No me quiero dejar nada aquí. Bueno, algo me dejaré, que dicen que si te olvidas algo, volverás a ese sitio. Pero me llevo la mayoría dentro de mi maleta y casi no cabe. No hay manera, me voy a tener que sentar encima de la maleta para cerrarla, pero no quiero olvidar nada.

Los nervios y las indecisiones están al fondo de la maleta, allí los desterré tras acompañarme los primeros días de octubre. Pronto las nuevas amistades fueron haciéndoles sombra y ocupando su espacio. Con los meses, sacaba camisetas de manga larga, bufandas y abrigo y metía viajes, experiencias, películas y libros en versión original, fiestas, viajes en tren y noches en club. Quizás algún kilo de más es debido a las conversaciones, en varios idiomas, acompañadas de cupcakes, cookies, cheesecakes, lattes, tea, carrots cakes o muffins. Sí, será el aprender varias palabras en diferentes idiomas lo que pesa en la maleta.

En el centro de la maleta está la vida en Birmingham, esa extraña e innexistente rutina erasmus. A su alrededor, crecen las fotos y los recuerdos de Londres, Liverpool, Manchester, Warwick, Stratford, Bath, Nottingham, Lincoln, etcétera y ya en la periferia, casi rodando con las esquinas de la maleta, están los viajes a República Checa, Escocia, Gales, Francia o Polonia entre otros.

Las risas son demasiadas y se escapan por los huecos de la cremallera, incapaces de guardar silencio u orden por unos instantes; los sentimientos alterados y desordenados, que no se quedan quietos dentro del vestido vintage inglés en el que los he plegado. Hay millones de fotografías y casi medio centenar de postales entre las que he comprado yo y las que me han mandado los amigos para adornar mi habitación erasmus en este año de exilio inglés. Pero son más las fotografías mentales, los instantes que se han quedado en la memoria: pasear por Londres, el sol en Bath, la música en directo de Liverpool, la tumba de Shakespeare en Stratford, el césped de la Universidad, con frappés y cheesecakes en Birmingham, las housepartys en Selly Oak, roadtrips conduciendo por la izquierda en el bosque de Sherwood, tumbarse en los jardines de la abadía de Lord Byron, visitas frikis en Londres a Abbey Road, Baker Street o andén 9 3/4, jugar al tetris con la maleta para salir varias veces de esta isla, el frío de las HighLands en pleno verano, el atardecer desde Canton Hill en Edimburgo, el sonido del mar en la bahía de Cardiff…

Estoy sentada en el suelo de mi habitación, con la ventana abierta -hace sol-, las paredes vacías, ya sin fotografías, posters o post-its, escuchando a Amy McDonald cantar The road to home y mirando la maleta que voy a tener que cerrar en breves. Definitivamente, llevo demasiado equipaje para volver a la ciudad del cierzo. Ha sido un año erasmus muy intenso…

Ha llegado la primavera, por fin, a Inglaterra. El césped de la Universidad parece más verde cada día y dejamos el abrigo en casa. Aún llevamos pañuelos al cuello, no nos ponemos sandalias, hay que buscar chaquetas de verano, pero ya nos podemos poner esos vestidos vintage que nos hemos comprado y que no nos pondremos en España cuando volvamos del erasmus. Nos tomamos cafés en la terraza del pub, aunque los ingleses no entienden eso del café con hielo. Sonreímos más y nos reímos mucho y no sé dónde están mis gafas de sol, tendré que comprarme unas nuevas, ¡sol, sol!
Y ya no tenemos clases presenciales, ¿no voy a copiar apuntes hasta octubre? Tenemos que escribir essays con límite de palabras en lo que en Zaragoza es el mínimo que entregar, deadline, esa famosa línea de la muerte que apuraremos hasta el último día o, mejor dicho, noche, porque hace sol y nos tumbamos en el césped y leemos libros en inglés y discutimos Plenilunio de Muñoz Molina o el Arte Nuevo de Lope en español y planeamos viajes para junio y julio.

Warwick, Wolverhampton, el musical Spamalot de los Monty Phyton, Edimburgo, las High Lands, un par de veces Londres, Manchester, Oxford, ¡queda tanto por ver! ¿Pero por qué se ha pasado tan rápido el erasmus? Fiestas de despedida para amigos que se van antes, a hacer exámenes en su país, mientras nosotros sonreímos al dejar el abrigo en casa, cogemos el tren, pasamos el día a una ciudad cualquiera mientras se acerca la famosa deadline, volvemos a casa, a lo que ha sido nuestra casa estos meses, cómo llamarlo de otra forma e invitamos a cenar a los amigos.
Desayunar con los compañeros de piso, pensar qué haremos con todos los trastos que tenemos, a quién se los regalaremos, cómo volveremos a casa si en la maleta no cabe nada. ¿Queremos volver a casa? Aún no queremos pensar en esa pregunta, sabemos que subiremos al avión con gafas de sol y sin rimmel por si acaso.

Planeo el verano, con suerte, iré de nuevo a escuchar poesía a medianoche, tomar cañas con escritores que admiro o conseguir firmas de autores a la orilla del mar en el norte de España; también iré de festival, a escuchar en concierto algo de música indie/pop como la banda sonora de esta entrada del blog, a orilla de otro mar en la otra punta del país; luego, al interior, a casa en esa provincia que dicen que no existe, pero donde me esperan amigos y fiestas de pueblo. La ciudad del cierzo deberá esperar hasta septiembre, supongo.

Quedan tres meses, tres meses justos. El quince de julio ya no tengo cama en Birmingham. Tres meses, coge el boli, la agenda, llénala hasta que no queden huecos, ocupa todos los días para evitar pensar en el último avión que cogerás antes de verano. Uf.

Arquitectura Varsovia

[Fotografía: de izquierda a derecha: La iglesia en la Ruta Real donde está enterrado el corazón de Chopin, el Castillo/Palacio real de la capital y el Palacio de la Cultura iluminado de noche.]

Porque, aunque importe qué tomes y dónde, importa más con quién; de ahí el título de la entrada, aunque lo lógico dada la fotografía superior sería algo como “la arquitectura de Varsovia”, supongo, que tampoco estaría mal. Una entrada de agradecimiento a la anfitriona que me acogió una semana en Varsovia, por enseñarme una ciudad que me gustó mucho más de lo que me esperaba.

Por los desayunos con buena música de fondo y los festivales de música indie en verano; por los museos bizarros y escondidos con mejores obras que el Museo Nacional; por ese futuro baile de época en alguna sala del palacio, ya sabes; por las tiendas de segunda mano y el barrio de Praga donde se ve a la auténtica Varsovia; por las señoras que… en Varsovia y explicar la vida a través de los grupos de facebook; por los cafés y las tartas, pero más y sobre todo por la conversación que acompaña a ellas; por las cervezas con miel y los bares escondidos y su decoración vintage; por los vals de Chopin y las fotografías nocturnas al Palacio de la Cultura; por eso de “esto puede ser el comienzo de una gran amistad”.

Lyon y Dijon 098

[Imagen: Laqueaquíescribe mirando una de las pinturas murales de Lyon.]

No me hizo falta releer El Principito antes de irme a Lyon. Pero me hizo especial ilusión descubrir que Antoine de Saint-Exupéry era de la ciudad en la que iba a pasar unos cuantos días visitando a una amiga erasmus. Pensé en Exupéry y en el diálogo del zorro y el Principito sobre la amistad. Sonreí, porque a Lyon y a Dijon me iba a ver a amigos; esos que, quizás por estar tantas horas estos últimos años sentados en clase, o picándonoslas para tomarnos cafés en los bares cerca de la universidad, nos habíamos ido domesticando mutua y lentamente, casi sin darnos cuenta. Así se hacen los amigos, porque no los puedes comprar en las tiendas como bien dice el zorro.

Y así recorrimos las riberas del Ródano y Saona en bicicleta, subimos en funicular un día de sol y nos sentamos en el teatro romano, tomamos té hablando en inglés, francés y español en el Vieux Lyon, disfruté de la patisserie francesa, casi pierdo el tren por confusión hora inglesa/francesa, aunque tardé más de lo que esperaba en llegar a Dijon. Allí busqué una lechuza, un gato y un gallo y estuvimos en una barbacoa en el campus de la universidad mientras llovía un viernes. Volví a Lyon para imitar la canción de Mecano el sábado noche y me despedí de mis amigos, hasta verano, hasta que todos termináramos el erasmus y nos juntáramos de nuevo en la ciudad del cierzo.

-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa “domesticar”?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa “domesticar”?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear lazos… ”
-¿Crear lazos?
[...]
-Por favor… domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!

El Principito
Antoine de Saint-Exupéry

Segundo asalto. A eso me animaban después de navidades, a ganar el segundo asalto del erasmus, la recta final. No del todo, esa será después de abril, con los essays y exámenes, que de eso no nos libramos aunque seamos erasmus.

Esta semana cumplí seis meses en Birmingham. Ya hemos pasado el ecuador de este exilio voluntario durante un año. Pues no se está tan mal. Sí, hace frío, llueve y bebo té en vez de café. Pero no se está tan mal.

Me preguntan -amigos, familia, gente en general- qué echo de menos de mi ciudad, qué me da pena perderme por estar de erasmus. Me da pena perderme cumpleaños de mi familia, conversaciones de café con los amigos, poder dar abrazos cuando los necesitan, cuando los necesito. Que en los bares haya cafés de verdad y cubatas de verdad. A veces, ese milagro que sucede cuando vives con los padres: que la comida aparezca como por arte de magia en la mesa. Me pierdo presentaciones de libros de amigos, obras de teatros y conciertos. Me pierdo lo que estamos preparando en El Templo de las Mil Puertas para la semana que viene -lo contaré en la próxima entrada-.

Me perdí, por estar de erasmus, el concierto de final de gira de Love of Lesbian en Madrid. Si no, hubiera ido, seguro. Y más, con los invitados que subieron al escenario. Love of Lesbian se acompañó hace casi un mes de músicos que me encantan: Amaral, Vetusta Morla, Anni B Sweet, Zahara, etcétera. Fue un gran concierto, me lo contaron unos amigos que gritaron un poquito por mí allí.

03-PosibleAutorretrato

Posible autorretrato

Yo siempre quise ser una mujer de bien,
ser alguien de provecho, valiente, emprendedora,
mesurada en las fobias, estable en los afectos,
brillante en los estudios, por poner un ejemplo.

Yo siempre quise ser una mujer de bien
y tenerlos a todos felices y contentos,
a mis padres y amigos, a Fulano y Mengano,
a Diestro y a Siniestro…

Pero hay alguien en mí que todo lo estropea,
que tuerce los caminos, equivoca las cosas,
desbarata mis planes, incumple mis promesas.
Alguien que pisa antes que yo sobre mis huellas.

En fin, visto lo visto, ya lo dicen mis padres:
«a este paso, hija mía, no llegarás a nada».
Está bien, os lo debo, lo siento, lo confieso:
aludiendo a un anuncio, no soy como Farala.

Soñadora, insegura, mitómana, algo vaga,
con vocación de hormiga y verano de cigarra,
contradictoria y harta de conciliar extremos
en mi defensa alego
que siempre quise ser una mujer de bien
pero que en su defecto
soy, en el buen sentido de la palabra, mala.

Silvia Ugidos

Una amiga me hace un regalo. Me manda esta poesía, la que tenéis aquí arriba, por Facebook. Se me pone la sonrisa tonta en el rostro al pensar que se acuerda de mí, que lee algo y piensa que me gustaría. Y se toma la molestia de copiarlo y mandármelo, con ilustración incluida. Gracias.

En esta primera semana de vuelta al erasmus tras las vacaciones de navidad, se agradecen las muestras de cariño. Después de los cafés y abrazos en la ciudad del cierzo, es complicado volver al frío y la lluvia inglesa. Horas en la biblioteca, como siempre, como todos los eneros, pero esta vez en inglés, terminando los essays para los que tenías un mes de tiempo y escribes dos noches antes de la deadline. Amigos que te mandan canciones para que no te aburras mientras escribes por qué la segunda parte de Don Quijote es tan diferente de la primera o luchas por ordenar teorías, nombras, apellidos y fechas que discuten sobre el explicit del Mío Cid.

Sí, desde luego tengo vocación de hormiga y verano de cigarra. Y muchas más cosas que dice, insinúa y -lo mejor- esconde ese poema. Gracias.

marta_chicote

En la ciudad del cierzo no hay nieve. Pero da igual. Es Navidad porque hay lucecitas y villancicos por todas partes. Porque el autobús tarda cuando vas a cogerlo y no te acostumbras a no decir excuse me cada tres segundos. Echo de menos el té inglés, pero los cafés que me tomo me saben perfectos, será que todos van en buena compañía estos días. Cenamos a las diez o a las once y empezamos los postres a la una de la mañana. Cena con amigos, y buen vino, y anécdotas y risas y foto tuenti en vez de foto facebook y acento maño y hasta se arrancaron a cantar jotas para que no las olvidáramos. Y abre otra botella de vino y espera, que yo tengo una anécdota que incluye a un fusible y a un microondas que no me vais a creer. Y qué raros son los ingleses, franceses, griegos, húngaros, y qué bien y qué raro que se está todos otra vez juntos y vale, pues hace algo de frío en la ciudad del cierzo, lo admitimos.
Pero no nieva.
Es Navidad sin nieve, pero cambiamos el té por el café, la cerveza por el vino, el inglés por el español, pero las risas son las mismas. Y los amigos, a pesar de la distancia. Eso siempre.

Por cierto, para amenizar estas fechas, si queréis, pasaros por el canal de youtube ChristmasTimeTV, con música jazz y R&B de Navidad. Y para felicitar la navidad, me encantan las ilustraciones navideñas que realizan los ilustradores, quién tuviera su talento. Tenéis un montón en el blog LIJ de Jorge Gómez Soto y en el de Ilustradores Aragoneses con la recopilación que está haciendo Blanca BK. O la felicitación navideña de nuestra revista, El Templo de las Mil Puertas.

Yo le robo esta preciosa ilustración a Marta Chicote para desearos felices fiestas. Me ha recordado mucho a la navidad inglesa, con gorro, guantes, bufanda, nieve y buzones rojos para mandar los xmas. Disfrutad de estos días, bebed champán, comed turrones, sed buenos, tiraos bolas de nieve si tenéis…