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[Imagen: La Dulcinea de Duchamp]
La dulcinea de Duchamp
-Metafísica estáis.
-Hago striptease.Ardua pero plausible, la pintura
cambia la blanca tela en pardo llano
y en Dulcinea al polvo castellano
torbellino resuelto en escultura.Transeúnte de París, en su figura
-molino de ficciones, inhumano
rigor y geometría- Eros tirano
desnuda en cinco chorros su estatura.Mujer en rotación que se disgrega
y es surtidor de sesgos y reflejos:
mientras más se desviste, más se niega.La mente es una cámara de espejos:
invisible en el cuadro, Dulcinea
perdura: fue mujer y ya es idea.
Qué hacer la noche antes de un examen: Releer un libro sobre cubismo. Apuntar la exposición de Warhol para ir cuando terminemos exámenes. Recordar un poema de Octavio Paz sobre vanguardias, algo sobre Duchamp, que también me gusta. Buscarlo en un libro, copiarlo al blog, que se aburre de que lo deje tan solo mientras estudio. Buscar en internet el cuadro de Duchamp para ilustrar la entrada. Encontrarme. Entrar en un bucle.
¿Me quedo en el bucle o vuelvo a mis apuntes?
[Imagen de mi cajón de sastre fotobibliófilo]
El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Fein o Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto. (…)
El peligro de llamarse Emma -el título de esta entrada me ha recordado a la adaptación a la gran pantalla del texto de Oscar Wilde La importancia de llamarse Ernesto, con mi admirado Colin Firth- es que los autores parecen asociar a ese nombre un cierto grado de locura.
Hoy es catorce de enero. Y hace unos días, leímos en clase para comentar el relato de Borges Emma Zunz. Este cuento relata la venganza de la joven Emma Zunz contra su empleador, Aarón Loewenthal, culpable del exilio y suicidio de su padre, lo cual enseguida me recordó también a Íñigo Montoya vengando a su padre. No voy a intentar convenceros de que leáis a Borges. Borges convence por sí sólo. Escoged cualquiera de los relatos de Ficciones y ya me diréis. El caso es que estábamos en clase comentando Emma Zunz y la locura y confusión de la protagonista cuando recordé a otra Emma, también algo transtornada: Emma Bovary, de la maravillosa novela Madame Bovary de Flaubert. Otra must-read-novel, claro.
Os dejo dos fragmentos, de la novela de Flaubert y del relato de Borges. Dos fragmentos de lo más interesante, de esos que insinúan lo que nos atrae, el acto que se esconde tras esas palabras, que nos sugieren perfectamente pero no lo describen en absoluto. Ese acto, sí.
¿Adónde va el señor? preguntó el cochero.
¡Adonde usted quiera! dijo León metiendo a Emma dentro del coche.
Y la pesada máquina se puso en marcha.
Bajó por la calle Grand Pont, atravesó la Place des Arts, el Quai Napoleón, el Pont Neuf y se paró ante la estatua de Pierre Corneille.
¡Siga! dijo una voz que salía del interior.
El coche partió de nuevo, y dejándose llevar por la bajada, desde el cruce de La Fayette, entró a galope tendido en la estación del ferrocarril.
¡No, siga recto! exclamó la misma voz.
El coche salió de las verjas, y pronto, llegando al Paseo, trotó suavemente entre los grandes olmos. El cochero se enjugó la frente, puso su sombrero de cuero entre las piernas y llevó el coche fuera de los paseos laterales, a orilla del agua, cerca del césped. Siguió caminando a lo largo del río por el camino de sirga pavimentado de guijarros, y durante mucho tiempo, por el lado de Oyssel, más a11á de las islas. Pero de pronto echó a correr y atravesó sin parar Quatremares, Sotteville, la Grande Chaussée, la rue d’Elbeuf, a hizo su tercera parada ante el jardín des Plantes.
¡Siga caminando! exclamó la voz con más furia.
Y enseguida, reemprendiendo su carrera, pasó por San Severo, por el Quai des Curandiers, por el Quai Aux Meules, otra vez por el puente, por la Place du Champ de Mars y detrás de los jardines del hospital, donde unos ancianos con levita negra se paseaban al sol a lo largo de una terraza toda verde de hiedra. Volvió a subir el bulevar Cauchoise, después todo el Mont Riboudet hasta la cuesta de Deville.
Volvió atrás; y entonces, sin idea preconcebida ni dirección, al azar, se puso a vagabundear. Lo vieron en Saint Pol, en Lescure, en el monte Gargan, en la Rouge Mare, y en la plaza del Gaillard bois; en la calle Maladrerie, en la calle Dinanderie, delante de Saint Romain, Saint Vivien, Saint Maclou, SaintNicaise, delante de la Aduana, en la Basse Vieille Tour, en los Trois Pipes y en el Cementerio Monumental. De vez en cuando, el cochero desde su pescante echaba unas miradas desesperadas a las tabernas. No comprendía qué furia de locomoción impulsaba a aquellos individuos a no querer pararse. A veces lo intentaba a inmediatamente oía detrás de él exclamaciones de cólera. Entonces fustigaba con más fuerza a sus dos rocines bañados en sudor, pero sin fijarse en los baches, tropezando acá y allá, sin preocuparse de nada, desmoralizado y casi llorando de sed, de cansancio y de tristeza.
Y en el puerto, entre camiones y barricas, y en las calles, en los guardacantones, la gente del pueblo se quedaba pasmada ante aquella cosa tan rara en provincias, un coche con las cortinillas echadas, y que reaparecía así continuamente, más cerrado que un sepulcro y bamboleándose como un navío.
Una vez, en mitad del día, en pleno campo, en el momento que el sol pegaba más fuerte contra las viejas farolas plateadas, una mano desenguantada se deslizó bajo las cortinillas de tela amarilla y arrojó pedacitos de papel que se dispersaron al viento y fueron a caer más lejos, como mariposas blancas, en un campo de trébol rojo todo florido.
Después, hacia las seis, el coche se paró en una callejuela del barrio Beauvoisine y se apeó de él una mujer con el velo bajado que echó a andar sin volver la cabeza.
Madame Bovary, tercera parte, primer capítulo. (Emma y León en el carruaje)
El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró.
Y yo debería cerrar ya el ordenador y volver a los apuntes.
Estudiantes que en época de exámenes buscan cualquier excusa para no estudiar.

[Gif de mi cajón de sastre fotobibliófilo]
Pues sí. Eso. Aquí, enredando un rato en el ordenador, templeando, lijzgzeando, tumblrando o simplemente twitteando que esto de estar en época de exámenes no es nada entretenido.
Estudio mejor de noche y en casa. Mis amigos de día y en la biblioteca. Esto de ser asocial no va conmigo. Creo que voy a empezar a comunicarme en código morse con el vecino del edificio de enfrente que a las tres de la mañana sigue con la luz encendida. Puede que seamos los dos estudiantes aburridos, buscando cualquier excusa para huir un rato de los apuntes. Como actualizar el blog, por ejemplo.
En enero me suelo plantear retos literarios. Beleth se ha planteado varios, como el Continental, el Clásico… Isika ha propuesto el de Harry Potter. Yo creo que me voy a apuntar al reto de Clásicos, combinándolo con un reto de Novela de Terror y otro de La serie Sherlock Holmes de Conan Doyle. Pronto pondré la lista de novelas para ambos. La idea de los retos es leer un libro al mes de esa temática. Un libro al mes de Doyle, un clásico de la literatura (voy a intentar centrarme en clásicos europeos), más otro para el club LIJ de Zgz, más algo de terror (Poe, Stoker, Maupassant, Wilde, Polidori, King, se admiten sugerencias), más lo que haya que leer para El Templo o la Universidad… En fin, sí, leamos, que dicen que es bueno.
PD: Hace unos cuanto años, cuando me encontraba en mi fase “C. Doyle & A. Christie” ya me leí muchas de sus novelas. Ahora me he vuelto a enganchar. La culpa la tiene la estupendísima adaptación a televisión que ha hecho la cadena británica BBC (no podía ser otra) de Sherlock. Merece mucho la pena. Y es una excusa bastante buena para perder un poco el tiempo y no ponerse con los apuntes -pueden cambiar la palabra “apuntes” por alguna otra “obligación”-. Ténganlo en cuenta.
Ábrelo, ábrelo despacio.
Di, ¿qué ves?. Dime, ¿qué ves? .. ¿si hay algo?;
un manantial breve y fugaz entre las manos.Toca afinar, definir de un trazo…
Sintonizar, reagrupar pedazos…
en mi colección de medallas y de arañazos.Ya está aquí ..
¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador?
¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos ?Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros,
los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato.Ya está aquí…
¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador?
¿Quién iba a decir que sin borrón no hay trato?El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador.
¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?Nos quedan muchos más regalos por abrir,
monedas que al girar descubran un perfil.
Ya empieza el celofán y acaba en eco!
Qué día es, dónde estoy. Dos semanas con la maleta hecha, tres días en cada sitio y vuelta a empezar. Me he dejado el jersey gordo en A, el libro que estaba leyendo en B y el cargador del móvil en C. En A no hay internet, en B hay algo de wifi misterioso sobrevolando las chimeneas, no sé de quién será si estamos cuatro gatos en el pueblo estas navidades. En C lo que no hay es algo en la nevera para cenar, es lo que tiene volver tarde a casa. Es lunes pero es fiesta. ¿Ya es 2011 o todavía es 2012? O al revés, qué más da.
Celebramos Navidad sin regalos, que en casa somos de Reyes. Nochevieja con lacasitos, como siempre. Ya estamos en casa de mi tía, los lacasitos no están. Volvemos a casa de mi abuela, casi la hora de cenar, bufandas hasta la nariz, gorros hasta las orejas, allí tampoco están. Se habrán quedado en Zaragoza, pues allí no podemos volver a estas horas. Entrar en el 2012 con doce trocitos de trufa de chocolate puro. Ñam.
Luchar contra el cierzo para que no se te lleve volando los rollos de papel de regalo mientras vuelves en bici del centro. Leer que los Reyes Magos llegarán en tranvía a Zaragoza -ah, pues bien, pero entonces a mi barrio no llegan, claro-. Envolver regalos con bonitas etiquetas a ritmo de Bublé. Listas eternas de compras y recados que comprar en la ciudad entre Nochevieja y Reyes porque, admitámoslo, en Teruel no se puede conseguir de todo. Sentirte un poco rey mago cuando cargas el maletero del coche el cinco por la tarde e intentar llegar a tiempo a la cabalgata de Reyes del pueblo.
Y, de nuevo, para no variar, llevar más libros que ropa en la maleta al pueblo. Aunque esta vez van envueltos. Y no son para mí. Y no, sin carbón no hay Reyes Magos, así que en mi maletero de rey maga también hay carbón dulce.
¡Que los Reyes Magos se porten bien esta noche, queridos lectores-fantasmas!

[Imagen de mi cajón de sastre]
Quinto año (1, 2, 3, 4) que despido este año que termina y empiezo el nuevo con un poema que me encanta: Ítaca, de Kavafis.
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.Ítaca, Kavafis
Maybe it´s much too early in the game
ah, but i though i`d ask you just the same:
What are you doing New Years Eve?How is gonna be the one hold you tight
when it`s exactly twelve o`clock that night
Welcome again the New Years EveMaybe im crazy to suposse
i never be the one you choose
out of thousands invitations you`ll receive
ah, but in case i stand one little chance
here comes the jackpot question in advance:
What are you doing in New Years Eve?
A mí si Joseph Gordon-Levitt -o tú- me pregunta qué estaré haciendo en Nochevieja, le contestaría algo parecido a: – Lo que tú quieras que hagamos…
Pero fantasías aparte, ¿qué estaréis vosotros haciendo esta noche, queridos lectores-fantasmas de mi blog? Yo os lo pregunto en diferido. Maravillas de la tecnología y de poder programas entradas, mientras laqueaquíescribe disfruta de la cena en el pueblo con todos sus primos pequeños, al margen de internet y casi de cobertura móvil. Y después de las uvas para los mayores y los lacasitos para los pequeños, asomarse al jardín y la huerta y decidir si merece la pena salir de juerga un rato o prefieres quedarte en casa viendo pelis y destrozando el karaoke con los pequeños. Supongo que dependerá de si nieva o no nieva.
¡Que entréis muy bien en el nuevo año!
PD: Escuchad a Ella Fitzgerald cantando What Are You Doing New Year’s Eve? ¡Es una estupendísima manera de terminar el año!
A este paso me voy a leer todo lo que hayan traducido de David Lodge a español. Y luego me pasaré a leer el resto de su obra en inglés. Me gusta tanto. Yo pensaba que era difícil reírme y sorprenderme tanto como cuando leí este verano su El mundo es un pañuelo. Me ha vuelto a enganchar a su literatura con Trapos sucios.
En esta época del año en la que se hacen recomendaciones de libros para comprar en navidad y se elaboran las listas de los mejores libros del año, yo me animo y os recomiendo a David Lodge.

Portrait of Two Women, 1914, Diego Rivera.
[Imagen de mi cajón de sastre]
Aquí os dejo con un fragmento de Trapos sucios. Una periodista, Fanny, intenta hacerle una entrevista a Adrian Ludlow, novelista. Es una entrevista bastante curiosa, que dura casi la mitad de la novela:
(…)
- ¿Podemos volver a usted? ¿Por qué dejó de escribir ficción?
- Decidí que mi obra estaba completa. Que no tenía nada más que decir.
- ¿Así, sin más? -dijo ella.
- Sin más -dijo él.
- ¿No le preocupaba?
- Durante una temporada. Después empecé a disfrutarlo.
- ¿Cómo?
- Es como cuando te quedas sin gasolina y el coche se para -dijo Adrian-. Al principio es irritante, pero al cabo del rato acabas apreciando el silencio y la tranquilidad. Oyes cosas que no habías oído nunca porque las ahogaba el ruido del motor. Ves cosas que antes pasaban velozmente en una ráfaga borrosa.
- ¿Alguna vez se ha quedado sin gasolina? -dijo Fanny.
- Ya que lo pregunta, no.
- Ya me parecía -dijo ella.
- Era una manera de hablar.
- ¿No le molesta ver que sus coetáneos siguen escribiendo y publicando?
- Al contrario. Hay demasiados escritores que no tienen nada más que hacer, pero insisten en repetirlo una y otra vez, libro tras libro, año tras año.
- ¿En qué escritores está pensando? – preguntó ella.
- En los mismos que usted -contestó él.
Fanny adoptó una expresión divertida, pero escéptica.
- No me creo que tirara la toalla tan fácilmente.
Adrian aspiró profundamente.
- Quiere decir que cómo pude renunciar a todas esas horas, largas y solitarias, que pasaba mirando a una página en blanco, o por la ventana, tratando de crear algo a partir de la nada, de otorgar vida a criaturas que antes no existían, darlas nombres, padres, estudios, ropa, pertenencias…, teniendo que decidir si tienen los ojos azules o marrones, si tienen el pelo lisa, ondulado o son calvos, ¡Dios, qué tedio! Y después del esfuerzo sobrehumano de tener que articular todo eso en palabras, palabras que parezcan frescas, palabras que no suenen como si las hubieras comprado de segunda mano al por mayor… Y después tener que idear cómo se mueven los personajes, cómo actúan, cómo interaccionan unos con otros de manera que parezcan simultáneamente interesantes, verosímiles, sorprendentes, divertidas y conmovedoras. – Utilizó un dedo para cada epíteto-. Es como jugar al ajedrez en tres dimensiones -dijo-. Un auténtico infierno. ¿Lo echaría usted de menos?
- Echaría de menos el resultado final -dijo ella-, la satisfacción de haber creado algo permanente. El efecto que surte sobre otras personas.
- Pero la mayor parte del tiempo no sabes cuál es el efecto. Escribir novelas es como meter mensajes en una botella tras otra y arrojarlas al mar en el reflujo de la marea sin la más remota idea de adónde las llevará la corriente ni de cómo serán interpretadas. – Añadió-: Lo he hecho con botellas, por cierto.
- ¿Y las críticas?
(…)
Tendréis que leeros la novela para saber qué comentan estos dos personajes sobre el mundo de la crítica.
Yo no sé hacer que nieve en el blog, eso se lo dejo a Natalia. Tampoco sé dibujar, mejor dejarlo en los pinceles de los ilustradores profesionales. Y no sé si habéis visto nuestra estupenda felicitación navideña de nuestra revista El Templo de las Mil Puertas.
Así que yo os voy a felicitar con un árbol navideño literario. El mismo que no me han dejado hacer en mi casa. ¡Y eso que me había ofrecido para montarlo con cuidado y luego volver a poner los libros en las estanterías! En fin, otro año será. Yo, mientras, me voy unos días de desconexión: a leer en un sillón gigante de los que no te quieres puedes levantar; a llevar varios jerseys y sentirte un poco cebolla, o pastel de varios sabores, por eso de las capas; a subir leña de la huerta para la chimenea y a esperar que nieve un poquito. Nah, no nos importa encender la chimenea porque en casa no viene Papá Noel, somos más de Reyes Magos. Y a disfrutar del cava y los turrones.
christmas tree from invisibly on Vimeo.
Y si queréis poner música navideña, por favor, dejad de lado los villancicos tradicionales. Que el disco de versiones navideñas de Michael Bublé es estupendo y la voz de Zooey Dechanel tampoco se queda atrás.
Inauguramos nuestro quinto año en la red (¡que se dice pronto!) con un número de lujo para nuestros lectores. Christopher Paolini, autor de la reconocida saga El Legado, nos concede una entrevista en la que nos desvela algunos secretos sobre su trabajo y sus próximos proyectos, mientras que Fernando Marías, además de hablarnos sobre su labor como autor juvenil, nos abre las puertas de su casa para que espiemos entre sus estanterías.
Estanterías es lo que no le faltan a la biblioteca de El guardián de las palabras, el libro olvidado de este número, desde la que podréis cruzar por una puerta de armario directos a Narnia. Y si por algún casual os desubicáis, buscad al joven que lleve el sobrenombre de Elegido. En nuestra sección de Arquetipos os damos una serie de pistas para que lo localicéis enseguida y pueda ayudaros a encontrar la salida.
No os extrañéis si de vuelta al Templo os cruzáis con Gianni Rodari, nuestro nuevo autor de ayer. Si le dais un momento os contará una versión de Romeo y Julieta bien distinta… ¿tal vez con zombies? Y es que, si os gustan las revisiones de clásicos de la literatura como nuestro ¿Sólo para adultos?, R y Julie, no podéis perderos el Reportaje Central en el que os presentamos un amplio repertorio de este tipo de adaptaciones juveniles. En este número nos adentramos en Liberespacio, una acogedora librería con muchas historias y actividades que ofrecer.
Descubrid también nuestra recomendación extranjera, Fairy Bad Day, y una de las trilogías fantásticas que más ha marcado a una generación: Los elegidos. No dejéis que os engañen las Pequeñas mentirosas de nuestro Del papel a la pantalla y conoced a Muncle Trogg, el protagonista de nuestro ¿Sólo para niños? Para la noche os reservamos una enorme variedad de reseñas perfectas para estas Navidades.

Desde El Templo de las Mil Puertas, deseamos que paséis unas felices fiestas, que el año 2012 llegue lleno de buenas lecturas y que os traiga cientos de historias que descubrir a nuestro lado.
Hace unas semanas me apunté al Papá Noel Invisible entre blogs que organizaba Beleth del estupendo blog Book Eater. La idea era que nos hiciéramos un detalle entre los blogs de literatura que pululamos por la blogosfera. ¡Y ya tengo en casa mis dos regalos del amigo invisible!
Me apunté a los dos PNI que organizaba, el Librero y el Monoso. Así que, allá vamos:
Mi víctima del Papá Noel Invisible Librero fue Anna Gallagher, del blog Cajón de los girasoles. Aquí podéis ver el regalito que le hice. Y yo fui víctima de Laura, del blog Ciento de miles de historias. Y aquí podéis ver el estupendo regalo que me hizo:

Me ha regalado los dos primeros libros de la trilogía de Philip Pullman La materia oscura: Luces del norte y La daga. Luces del norte iba sin sobrecubierta, pero está perfecto. Y ambos en tapa dura. ¡Estas navidades me pongo a leer la trilogía! Hace años leí la primera parte, pero como no estaba en la biblioteca, creo que no continué leyendo. Además, Cronista la ha recomendado tantas veces que habrá que hacerle caso. Los dos libros iban acompañados de varios marcapáginas, unas pegatinas divertidas, unos post-its rosas con forma de flecha, un marcapáginas de mariposa y una libreta muy mona.
Y ahora, el Papá Noel Invisible Monoso. Mi víctima fue Isabel, del blog Sentimientos y pensamientos. Como nos conocíamos en persona, hice un pequeño juego para que averiguara quién era su amiga invisible. Y sí, me cazó a la primera, jaja! En su blog podéis ver qué le regalé. Y mi amiga invisible fue Sofía, del blog Sopa de letras.

Me regaló una mini-toalla en forma de piruleta que casi me da pena desenvolver, una librera magnética para colgarla de la nevera con boli inclusive, un primer capítulo y un marcapáginas.
La experiencia en el Papá Noel Invisible, tanto Librero como Monoso organizado por Beleth de Book Eater ha sido estupendo, así que el año que viene, ¡repito sin duda!


