31 DIC 2015

Adiós, 2015

Las tradiciones, si gustan, hay que mantenerlas: que la niebla esconda Zaragoza durante varias semanas, ponerme en invierno todos los gorros, bufandas y guantes que tengo, ver cada año el anuncio de Navidad de John Lewis, pensar de nuevo en volver a Londres por Navidad, recibir a los amigos que vuelven a casa del extranjero, estrenar agenda y escribir ya algunas citas importantes, cenar con amigos y familia, repasar todas las fotos del año para imprimir los recuerdos en diciembre, comprar varias botellas ese vino que me encanta para las celebraciones este mes, risas y regalos con la familia, sonrisas y copas de vino con los amigos, leer a Kavafis el último día del año, pintarme los labios de rojo la última noche del año.

Ya son ocho las Nocheviejas que leo el poema de Kavafis y con él despido el año. (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8).

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Ítaca, Kavafis

Queridos lectores: deseo que el 2016 os traiga felicidad. Eso es lo más importante.

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