
[Ilustraciones de Anuska Allepuz · Laura Pérez · Jacobo Muñiz en Librosfera]
Comenta Juan Cruz: “Le debo a Antonio Muñoz Molina el descubrimiento de muchos libros, y de algunos estilos, como el suyo, que han enriquecido mi manera de ver la literatura y por tanto la vida, o viceversa.”
Hay que dejarse aconsejar, hay que fiarse de los amigos, hay que dejarse guiar por personas que quieren encaminarte bien, que quieren que sientas esa misma fascinación y sorpresa que han sentido ellos al leer determinado libro. Amigos que llenan tu bolso de libros cuando menos te lo esperas, que te mandan mails con el título de un libro y un imperativo leélo, que te gustará. Amigos con los que quedas a tomar una tapa o comer y aparecen más de cinco libros sobre la mesa. Amigos a los que les dices, mirando las estanterías de su librería, dame lo que quieras, tengo doce horas de viaje por delante, y te descubren editoriales pequeñas y libros fascinantes. Amigos con los que realizas lo que ya casi podría calificarse contrabando de libros.
Lecturas de marzo: El guitarrista, Luis Landero; Smoke and mirrors, Neil Gaiman; Pomelo y limón, Begoña Oro; Mi vecino de abajo, Daniel Nesquens; Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, Annabel Pitcher; Un matrimonio de provincias, Marquesa Colombi; La retaguardia, Hans Waal. Este mes tenía que leer algunos más, pero los viajes (Londres, Cambridge, Cardiff, Lyon, Dijon, Madrid, Zaragoza) han puesto agradables baches y tentaciones en el camino y le han robado el tiempo a mis lecturas.
Aún no ha terminado marzo, tendría que empezar La librería, de Penelope Fitzgerald.


[...] he terminado de leer un libro que me ha encantado. Si es que ya os lo decía, hay que dejarse aconsejar por buenos amigos. Los libreros de la preciosa librería El pequeño [...]