01 ENE 2011

Que el viaje sea largo

Desde hace unos años (1, 2, 3) despido el año viejo y empiezo el nuevo con un poema: Ítaca, de Kavafis.

Será que estos tres últimos años han sido muy intensos, completos, divertidos, interesantes -y podría seguir con los adjetivos-, cada cual superando al anterior. No espero que el 2011 supere al 2010, con que sea igual, me conformo. Este año que hoy despedimos ha sido tan bueno, en tantos sentidos y de tantas maneras, incluso con los malos momentos que haberlos haylos, que para qué voy a recapitular. Lo cierro con una gran sonrisa, eso es todo.

Leo lo que escribí el año pasado y me sigue pareciendo tan cierto, que lo rescato:

Porque los viajes tienen que ser siempre largos, muy largos. Porque haya muchas ciudades y muchas paradas en nuestro camino. Por las buenas amistades y lo que aprendemos de ellas. También por las malas y lo que también aprendemos de ellas. Por los cantos de sirena en los que caemos y por los que evitamos. Por las tempestades de las que salimos ilesos, o heridos, o naufragámos por completo. Por las experiencias, siempre por ellas. Por los trastos que metemos en nuestra mochila, o de los que nos deshacemos, o los que cambiamos por otros, tanto mejores como peores. Por no perder nunca el pasaporte. O mejor, por no perder nunca nunca nunca nuestras ganas de llegar a Ítaca, sea cual sea.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Ítaca, Kavafis

4 thoughts on “Que el viaje sea largo

  1. Me gusta mucho lo que escribiste el año pasado. Sobre todo lo de “…los cantos de sirena en los que caemos, y los que evitamos”.

    “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”, ¿no?

    Besos y mucha suerte para el 2011.

  2. Me ha encantado lo que has escrito para despedir y recibir en nuevo año me quedo con estas frases:

    “Porque haya muchas ciudades y muchas paradas en nuestro camino. Por las buenas amistades y lo que aprendemos de ellas”.

    feliz año nuevo y que se cumplan tus mejores sueños

  3. ¡Feliz año nuevo!

    Me ha encantado tu forma de comenzar el año, igual que empezaste el ya pasado y que no transcurrió del todo mal. Espero que todo te vaya genial en este que apenas tiene unos diítas de existencia y que venga repleto de lecturas inolvidables.

    Un abrazo.

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