
[Ilustración de Hollie Chastain]
Patas arriba. Mi habitación, el armario, la biblioteca y mi vida. Patas arriba.
Conversaciones a tres en Skype, cada loco con su tema, o mejor, cada protofilóloga con su coordinador, intentando conseguir las firmas necesarias. Parece casi como intentar completar un álbum de cromos, en el que el cromo más importante, la firma indispensable para poder matricularte ya de una vez e irte al extranjero, se resiste a salir, por muchos sobres que abras, por muchos despachos a los que llames.
Desde Lyon, nos dicen que una vez allí, perdidos en un lugar que no es el nuestro, en un idioma que no es el nuestro, con unos amigos que acabarán siendo los nuestros, tienen que conseguir más firmas. Siguiente nivel, sube la complicación. Llamo a una amiga a Grecia, vía Skype. Necesito el móvil de un chico que ahora mismo no sé dónde está en España, pero la semana que viene estará en Londres. En la videoconferencia, veo la Acrópolis de fondo. Aquí el cierzo mueve los chopos y en octubre ya hará frío. Vía libre a la lectura, pero haremos las charlas bajo techo, no vaya a ser que la lectura se la lleve el cierzo.
Estoy en Zaragoza y mi mente está en Birmingham. Estaré en tierras inglesas y terminaré detalles de las jornadas literarias del primer fin de semana de octubre en Zaragoza. Intentaré volar el día de la huelga, volveré días después a Inglaterra a horas intempestivas para los ingleses. Ayer una amiga me invitó a probar té de China y de París. Mis amigos escriben libros mientras yo peleo con los aviones. Mis padres piensan que hablo sola en la habitación y al otro lado del Skype mi amiga les traduce en griego a sus compañeros lo que le cuento. Veo pelis en inglés subtitulado, pero mis profesores de allí no tendrán subtítulos instantáneos. O sí, que son muy modernos y usan internet en la Universidad. Mando muchos mails al día, muchos, y me descargo guías de Inglaterra al ordenador.
Quiero ir de compras a Londres, ver a los Beatles en Liverpool, a Shakespeare en Stradford-Upon-Avon, un partido de fútbol en Manchester, creerme una estudiante en Cambridge o en Oxford. Este año tengo amigos en Francia, Inglaterra, Grecia, Finlandia y República Checa. ¿Conocerán el auto-stop los ingleses? Me manda un privado una amiga: ¡ha bajado la libra!. Ya, pero determinada firma necesaria sigue sin llegar al papel. Rompo las sandalias de verano y pienso que será hora de ir comprando un paraguas plegable. Comprimo mi vida en 15kg de maleta e intento comprar un giratiempos para estas últimas semanas de septiembre.
Hago la maleta por enésima vez en estos tres últimos meses y me voy por ahí este finde. Amigos, conversación, libros, risas, sonrisas y poco más.
Y el lunes os cuento cómo le dejaremos Vía libre a la lectura en Zaragoza el primer fin de semana de octubre.

A dónde te vas??? tratándose de ti… a saber xD
Querida, ya verás como tanto trajín merece la pena, y cuando tenga que rellenar yo mi papeleo erasmus, compartiré tu desesperación, que para entonces te hará reír.
Un abrazo,