Marlango – The Long Fall
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Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Josefina Andrés

[Fotografía: Josefina Andrés]

Miraba sus fotos y pensaba que no le importaría ser cualquiera de ellas. Ella quería tocar la guitarra como Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes. Quería tener un novio fotógrafo que se la llevara al campo los domingos, que le hiciera todas las fotos del mundo y luego, ya sí, que se la llevara al campo, como todos los días. Quería ser diseñadora de camisetas, dibujante, ilustradora, quería tener muchos seguidores en Facebook y reconocer sus diseños en las tiendas del Barrio Gótico de Barcelona. Llevar siempre gafas de sol gigantes y tres pintalabios en el bolso.
Ella quería una tía solterona, de esas que no se casan nunca, que tienen mucho dinero porque han trabajado siempre sin vacaciones. Quería una tía soltera y mecenas que le pagase sus viajes a Londres y le sufragara la compra de telas, bolsos y camisetas en Camdem. Ella quería merendar en la Boquería, todas las tardes, y pasear por las Ramblas, poniendo atención en los modelos que llevan las putas, las guiris y los mimos.
Ella quería un cuerpo delgado, llevar tacones sin que le dolieran los pies, tener tres o cuatro amigos gays y que una lesbiana le tirara los tejos.
Quería llevar camisetas que nadie llevara, que le sentaran los vestidos mejor que al maniquí y pasearse por la playa con una reflex y las gafas de sol más grandes de la tienda. Quería tener los labios siempre pintados de rojo, las uñas de negro, los leggins ajustados, las faldas horteras y un armario más grande que la cocina.
Ella quería forrar su apartamento, un ático en Barcelona, con sus fotos posando, pin-up para su novio y para la revista de moda. Escuchar música electrónica mezclada con jazz y blues, fumar Camel, llevar anillos gigantes y no mirar nunca el reloj.

Ella quería ser una de sus fotos. Y se quedó atrapada en su sueño, en papel fotográfico, en aquel momento, en stand-by eternamente.

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