Ya os conté que tenía una arañita de mascota que habita en el exterior de mi ventana. Tenemos un acuerdo tácito: yo la dejo pasearse de vez en cuando por el cristal, fuera de mi cuarto, y ella respeta mi intimidad y no entra en mi habitación.
Esta tarde, estaba haciendo la maleta para irme unas semanas a un lugar indefinido de Teruel donde este año sí tendré internet, cuando he visto a una salamanquesa tomando el sol tranquilamente en mi ventana. Supongo que la arañita -que algunas veces vuelve a visitarme- le habrá dicho a la salamanquesa que no me molesta que tomen el sol en mi terraza, donde deben vivir ambas estos meses de buen tiempo.
Ya hemos pasado el ecuador del verano. Pasé el inicio del verano fuera de tierras aragonesas, lejos de mi ciudad del cierzo. Ahora también me voy, un poco más al sur, a tierras turolenses en las que hay que coger una chaqueta por la noche para ver amanecer con los amigos después de una noche de risas y juerga.
A diferencia de los dos años anteriores, este año no le doy descanso estival al blog. Me apetece seguir asomándome a esta ventana intangible.


Pero qué foto más preciosa!!!
Pasa buen verano aunque esta vez no te desconectes del todo…
Si las cosas continúan en su sitio, la salamanquesa se habrá merendado a la arañita.
Salu2 córneos.