… porque los actos están muy bien organizados y son puntuales. Rara vez coinciden dos actos interesantes, como las presentaciones de Fernando Marías y Elia Barceló ayer por la tarde. El recinto de la Semana Negra es ordenado dentro de su caos y los móviles de los responsables de prensa y organización siempre están conectados. ¿Cuál es entonces el problema de que no me dé apenas tiempo a escribir nada en el blog? Lo que no es literatura, oseasé, las juergas, fiestas, cenas, ferias, noria, turismo por Gijón, los amigos, los conciertos, etc.
Porque la Semana Negra no es sólo literatura. Ni de lejos. La Semana Negra es poder irte de sidras con los demás periodistas; que los escritores bajen de detrás de la mesa e irte a cenar con ellos; las conversaciones en la sobremesa de la cena que son casi más interesantes que la tertulia de esa misma tarde; las cervezas nocturnas, los conciertos, los bares descubiertos, la celebración del Mundial, los amigos que ya conocías y los que acabas de hacer; y podría seguir sin problemas.
Es normal que por las mañanas, en la Semana Negra, aparezcamos todos con cansancio acumulado, con las gafas de sol, sin chaqueta por el día y con pantalón largo por la tarde. Seguirle el ritmo a esta semana de diez días es complicado y requiere esfuerzo y entrenamiento. Por eso, yo ya quiero apuntarme a la lista de participantes en la Semana Negra del año que viene.


Saludos muy, muy cordiales, Nerea.
Pasaba por aquí y me he dicho…
Convengo en la relatividad del tiempo en la Semana Negra, y espero que disfrutes de lo que nosotros no podremos.
¡El año que viene más!
Un beso muy fuerte.
Andrés y Manoli
Yo sigo muriéndome de envidia, ¡pásalo de muerte! Eh… pero no literalmente, ya sabes. =)
Disfruta, disfruta!! Espero que traigas muchísimos recuerdos que contar ;D
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