Marlango – The Long Fall
Escribo en:
banner
Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
Hablamos de…
Archivos
¿Cuántos cotillas…?

visitor stats

LIJ e internet

La charla “Quiero leer, quiero escribir”, sobre literatura e internet, que tuvo lugar ayer por la tarde en la Feria del Libro de Zaragoza, fue interesante, divertida, amena e incluso el público se animó al final con algunas preguntas.
Muchas gracias a los que os dejasteis engañar para poneros delante de esos micrófonos con cuyo sonido tuvimos que pelear y gracias al público que aguantó el calor de la seis de la tarde en Zaragoza.

Para los que no pudisteis asistir a la charla, vamos a intentar elaborar una reseña o pequeño resumen de cada una de las intervenciones, así podréis saber de qué hablamos en la carpa de la feria.
[En proceso. Se irá completando en los próximos días]

Sandra Andrés Belenguer: La relación del escritor y el lector a través de internet y las redes sociales.

Juan Bauty: La relación del ilustrador y el escritor. Los primeros pasos de un ilustrador y cómo presentar tu trabajo a través de las redes sociales.

La relación entre el ilustrador y el escritor:

Hay dos tipos de colaboraciones, las cruzadas y las individuales. Las colaboraciones cruzadas permiten un diálogo entre el ilustrador y el escritor (independientemente de que esto suponga un acuerdo a la hora de enfocar un trabajo) y las colaboraciones individuales no establecen diálogo alguno, siendo tarea de la editorial el ser nexo de unión entre ambas visiones.

Personalmente prefiero un contacto directo con el escritor, así se puede acomodar mi visión a la suya. Este tipo de contacto permite directamente ir a la fuente (el escritor) y no al intermediario (la editorial) por lo que el resultado final de mi trabajo puede que no sea más fiel al relato pero sí seguramente más del gusto del escritor y a mí me gusta que el escritor esté satisfecho de las ilustraciones que acompañan su libro. Un libro queda para siempre así que es mejor que sea lo más satisfactorio posible para los dos artífices del mismo.

En mi caso he tenido todo tipo de experiencias, tanto contacto directo con una de las escritoras, no tuve ningún tipo de contacto con otro de los escritores (aunque posteriormente sí nos conocimos) y también he realizado ilustraciones para autores ya fallecidos.

Primeros pasos de un ilustrador a través de las redes sociales:

Los primeros pasos de un ilustrador son siempre difíciles. Hay que darse a conocer, mostrar al mundo tu trabajo ayudándote de portafolio, ya sea físico o digital, con ese trabajo que consideres mejor y más representativo de tu estilo y de lo que te gusta hacer, y mostrarlo a todas y cada una de las editoriales, estudios de diseño y agencias de representación que conozcas. Muchas veces la respuesta será negativa, o incluso ausencia de respuesta, pero la palabra mágica es insistir, dejarse ver, conocer personas del entorno, confiar siempre en el talento propio, y con constancia y perseverancia al final hay muchas posibilidades de que consigas un primer encargo, y tras este un segundo, y así.

Cómo presentar tu trabajo:

Bueno, mi compañera Blanca Bk tiene también este tema así que nadie mejor que ella para desarrollarlo. Derivo mi aportación en este tema al cómo presentar tu trabajo a una editorial, vía email. Muchos ilustradores que empiezan o llevan poco tiempo se quejan de que no obtienen respuesta cuando escriben a editoriales; la clave para obtener mejores resultados pasa por forzar que sean ellos, la editorial, la que muestre un interés por tu trabajo y no al revés. Eso se consigue contactando con ellos, y en vez de enviarles directamente un portafolio o un triste enlace a tu blog, es mejor preguntarles si desean recibir portafolios en la actualidad, al hacerles una pregunta directa estás provocando una respuesta, y ese es el primer paso. Tras esto, enviar el portafolio, y solicitar un mínimo feedback o primera impresión sobre el material mostrado sería lo siguiente. Tras esto y en caso de respuesta negativa, me remito a la palabra mágica: insistir. 3, 4, 5 meses después, con nuevo material, y con toda la ilusión del mundo, indispensable para este o cualquier otro tipo de trabajo.

Patricia Esteban: Los primeros pasos de un escritor. La Escuela de Escritores y los talleres literarios.

Como escritora que arrastra un turbio pasado de alumna de taller literario, quisiera romper una lanza en favor de ellos, porque vengo observando con alguna frecuencia que escritores y editores de mi entorno se muestran muy contrarios a estos puntos de encuentro entre letraheridos que un día deciden reconocer en voz alta su oscura condición y apuntarse a un curso de relato, poesía o novela.

Bien. Yo fui una de esas personas. Siempre albergué el deseo de escribir, desde que aprendí a leer y me encontré con un mundo mágico, una dimensión donde existían personajes que no he podido olvidar, historias que a día de hoy todavía me acompañan. Un buen día contacté con Escuela de Escritores por internet, para matricularme en un taller de relato breve. Nunca me he arrepentido. Allí encontré muchas cosas que merecieron la pena, sobre todo un grupo de camaradas que arrastraban el vicio secreto de contar historias a la nada, que escribían en la soledad de su habitación y guardaban en el cajón polvoriento de su ordenador los cuentos que no se atrevían a mostrar a familiares o amigos. Por otro lado, cursar aquel taller me permitió imponerme una disciplina, el desafío de cumplir cada quincena con la entrega correspondiente, pensar una historia, crear un héroe, contar un momento en su vida. El curso nos imponía también un programa de lecturas que me llevó a descubrir autores que no conocía, libros que se han venido conmigo después, así como a analizar aspectos técnicos de la construcción del personaje o la trama en los que no había reparado antes.
Me hizo muy feliz escribir, meterme como una niña pequeña en una cocina llena de ingredientes que podía mezclar a mis anchas, jugar con las palabras, inventarme ese mundo que acariciaba a solas, que emborronaba en mis cuadernos de tapa negra. Descubrí que la literatura está al alcance de todo aquel que necesite contarse, sin límite de edad, en realidad todos podríamos practicarla si no tuviéramos tanta vergüenza, si no pensáramos que uno debe estar tocado por los dioses o esa misteriosa dama (a la que no tengo el gusto de conocer) llamada Inspiración.
Está bien visto llevar al niño a clase de piano, o a la niña a aprender ballet, pero pensamos que escribir es para predestinados, para seres especiales. No. No estoy de acuerdo. A escribir se aprende escribiendo y un taller es un banco de pruebas estupendo para que cada uno encuentre sus límites, para medirse, hallar un estilo, aclararse la voz y echar a contar. Que de eso, al final, es de lo que se trata.

Nerea Marco: La promoción y difusión de la literatura juvenil a través de las redes sociales, las nuevas revistas literarias digitales o los blogs especializados.

[En breve, un resumen del texto de mi intervención en la charla, que podéis leer completo en este enlace]
Ciro Soriano: La literatura juvenil no nació con Harry Potter. ¿Qué existía antes de este boom literario juvenil?
Blanca BK: La promoción y difusión de la ilustración a través de las redes sociales y los blogs.
Sergio del Molino: El periodismo literario o la vida social de la literatura reflejada en internet.

Periodismo literario. Para muchos, esta expresión puede considerarse un oxímoron. Parece que periodismo y literatura van de la mano, pero son falsos amigos. Mezclarlos es una pésima idea. Parece que combinan, que puede salir un buen cóctel de ahí, pero cuando la literatura se hace periodística, se convierte en justo lo contrario de lo que aspira a ser. Yo soy partidario de mantenerlos separados por una reja gruesa. Que se puedan ver y tocar entre los barrotes, pero que no vayan más allá, cada cual se quede en su celda. (…)

Aquí se usa la expresión periodismo literario para hablar de esa parte del periodismo especializada en la literatura, que tiene a la literatura y a los escritores por objeto. Por eso la segunda parte del título de esta especie de brevísima ponencia es “la vida social de la literatura reflejada en Internet”. En Internet, que es lo que nos interesa ahora, no en los medios de comunicación tradicionales.
La primera pregunta que me hago es: ¿la vida social de la literatura se refleja en Internet o es la propia vida social de la literatura la que se desarrolla en Internet? Con los medios tradicionales, la cosa estaba clara: ejercían una función de espejo o de altavoz de lo que sucedía en el ámbito literario. Los escritores y los libros que más interesaban, que más vendían o que más molaban, por las razones que fueran, desfilaban y siguen desfilando por la prensa y la tele. Era (y es) una especie de legitimación del estatus social de un autor y de su obra, o un registro de los gustos dominantes de una época y de un lugar.

Con Internet, la cosa ha cambiado, por el propio funcionamiento de la red. Los escritores debaten entre sí y con sus lectores, mantienen un diálogo permanente que, en el fondo, no se distingue en nada del que se mantenía en las viejas tertulias del siglo XIX. Ahora, los escritores, en lugar de bajar al café del Pombo, comentan en Facebook o se siguen unos a otros en sus blogs. Las reglas y los resultados son los mismos, pero la conversación de la web tiene varias ventajas. La principal es que la vida literaria se ha descentralizado: ya no hace falta un local de reunión. Por tanto, podemos vivir cada uno en una punta del planeta y seguir en contacto. Incluso con un sentido generacional. Cuando ya parecía que estaban pasadas de moda, ha surgido a comienzos del siglo XXI una nueva generación literaria, la generación Nocilla, cuyos miembros se expresan, fundamentalmente, a través de Internet.
Donde sí que se ha notado un cambio sustancial es en el terreno de la crítica. Gracias a los blogs, cualquier lector puede compartir sus impresiones con todo el universo. Y eso, a los críticos profesionales, por lo general, les disgusta sobremanera. Se argumenta que esto ha erosionado el criterio de autoridad, que se ha roto el filtro que suponía el crítico, cribando la literatura que merece la pena de la pura filfa, y eso ha provocado una degeneración de la vida literaria.

Yo, sinceramente, no veo a las masas de lectores desorientadas y reclamando a gritos el consejo patriarcal de un crítico feroz e insobornable. Al contrario: me parece que Internet es una herramienta muy pertinente para separar el grano de la paja. La proliferación de lecturas y enfoques nos beneficia a todos, especialmente cuando son lecturas y visiones no impuestas. Esto es algo que se olvida fácilmente cuando se habla de Internet: los medios tradicionales ofrecen un discurso cerrado y totalizador, que se toma o se deja. Internet, en cambio, procede por acumulación y por dispersión. El medio tradicional busca a su público, pero en Internet es el público quien busca a las voces. Ese sutil cambio de perspectiva, que muchos periodistas todavía no han comprendido del todo, nos enriquece a todos. Podemos perdernos en una maraña de opiniones vacuas y sin interés, pero el lector inteligente sabe usar Google en su provecho, sabe sacar partido y encontrar ese juicio que le interesa y que le ayuda a moverse entre las novedades editoriales. Y eso facilita que surjan voces independientes que pueden expresarse con mayor independencia. Lo experimento día a día en el blog literario que escribo en Heraldo.es

En un mercado editorial tan fragmentado y con tantísima oferta, Internet se ha convertido en un medio vital tanto para los autores como para los lectores y, por supuesto, para los editores y los críticos. Un medio vital en el sentido estricto: es algo así como un líquido amniótico, la atmósfera en la que vivimos. La vida literaria no se refleja en Internet, sino que crece y madura en Internet. Ya no puede existir en otro lugar.

Os dejo algunas crónicas y reseñas que se han publicado sobre nuestra charla, enmarcadas por un par de fotografías realizadas por Rafa Artal:
Rafa1

  • Blog de la Feria del Libro de Zaragoza
  • Blog de José Marco
  • Blog de Juan Bauty
  • Rafa2

    5 comentarios para “Crónica de la charla “Quiero leer, quiero escribir” sobre literatura e internet en la Feria del Libro de Zaragoza”

    Deja un comentario