
[Imagen: Ana Patricia]
Estupendo, inteligente, divertido y acertado artículo de Patricio Pron en Revista de Libros:
La vieja aspiración de la novela:
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Nocilla Dream aparecía, pues, como una serie de historias vinculadas las unas con las otras e interrumpidas por fragmentos ensayísticos breves cuya narración parecía pretender emular ciertas experiencias de percepción contemporáneas en un mundo textualizado y saturado de información recibida de forma simultánea y no jerarquizada. La novedad relativa de estos elementos y de este punto de vista bastó para que Nocilla Dream fuera vista como una novela experimental por un sector importante de la crítica y para que su autor monopolizara el prestigio del que, en el estado actual de la literatura, disfruta toda aquella obra que es investida de los atributos de «lo nuevo».
Ahora bien, ni Nocilla Dream ni ninguna de las otras dos obras de la trilogía de Fernández Mallo es esencialmente novedosa: la ausencia de linealidad y el fragmentarismo han sido practicados ya por las vanguardias históricas y caracterizan a la literatura posmoderna –piénsese en The Making of the Americans (1925), de Gertrude Stein, o en Rayuela (1963), de Julio Cortázar, personaje de Nocilla Experience–, el interés por las ciencias naturales caracteriza a la así llamada «hard science fiction» y está presente en novelas como A Fall of Moondust (1961), de Arthur C. Clarke, la cita apócrifa, la intertextualidad y la reescritura paródica han sido practicadas por Jorge Luis Borges, por mencionar sólo a un autor, y la importancia otorgada a la visualidad de los textos es ya parte de la tradición literaria desde aproximadamente los Calligrammes (1918) de Guillaume Apollinaire y la poesía visual; en cuanto a la apropiación de elementos de la cultura pop, hay numerosos ejemplos desde la beat generation en adelante
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Son las siete de la tarde. Estoy en fase “no sé por qué elegí este tema para el trabajo de esta asignatura”. Tengo hambre, haré un descanso para merendar. No tengo nocilla en casa. Ojalá pudiera bajarme al parque, tumbarme en el césped y ponerme a leer con un bocata de nocilla en la mano, como en la foto. La época de exámenes está mal planteada, qué estudiante en su sano juicio está en casa, encerrado, en vez de en una terraza, cortado con hielo en mano solucionando el su mundo con los amigos.
Tengo varias ventanas abiertas: la de mi habitación, con el aire que amenaza con desordenar los apuntes que tengo encima de la cama, la del Spotify, donde Coque Malla, Xoel y Anni B Sweet me dedican un concierto privado, la del Facebook, donde nadie está estudiando aunque deberíamos…
Un fragmento de mi trabajo:
Cuando entramos en el hipertexto, se rompe la linealidad temporal y se inicia el fragmentarimo. Esta concepción es inadmisible hasta la modernidad. Es un nuevo modo de darse el texto, no sólo volcar el texto en internet, sino una nueva manera de escribir y de leer.
Pero ya atisbábamos esta manera de entender un fragmentarismo temporal gracias a otros textos como Rayuela de Cortázar, Afternoon de Joyce, Pedro Páramo de Rulfo. No sabían aún qué era el hipertexto, pero lo anuncian, difuminan su autoría.
Y aquí sigo.
Si alguien llama a mi puerta ahora mismo con galletas maría y nocilla, yo le invito a un café.
Gracias.


Pues suena muy interesante ese trabajo tuyo
¡Ánimo! Yo estoy con “The Sun Also Rises” de Hemingway. Para variar, el toro me ha pillado bien pillada. Casi literalmente, en este caso
Saludos,
Paula
Hola Nerea
que lo que ahora llamamos ruptura temporal, o fragmentación ha ocurrido siempre. ¿Quien no ha saltado de las páginas de un libro a su propia fantasía, a la propia experiencia, al viaje, al recuerdo? Eso también era fragmentar, en este caso la lectura, que al fin y al cabo es la estación final de la escritura.
Luisa Miñana me dijo en Tardes de Blog, o al menos lo que yo entendí
Salu2 Córneos.
Blog de José Luis Molinuevo, catedrático de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad de Salamanca:
http://joseluismolinuevo.blogspot.com/2009/10/nocilla-lab.html
La trilogía Nocilla no es sólo lo que hay dentro de los libros. No es la técnica solamente. También es la estética.
Lástima que esté de exámenes, tengo que estudiar, si no, pensaría un poco más lo que escribo y ampliaría esto =P .
¿Ya has entregado el trabajo? Suerte con él
.
Hmmm… del lugar que cito, me refería a esto, básicamente:
“La crítica habitual encontrará aquí sin problemas las razones biográficas y aún estilísticas de escrituras anteriores. Pero su versión extendida, el auténtico making of del PROYECTO NOCILLA, está en la película.”
Por si no habías acabado con el trabajo, a lo mejor te puede servir =) .
Ahora que estoy viendo mi mensaje anterior, parece un spameo en toda regla, pero no pretende serlo, es una cita. Por eso vuelvo a comentar.
Hola, Paula! Has cambiado de wordpress a blogspot tu blog, ahora lo cotillearé
La verdad es que, cuando me olvido de que es un trabajo, el tema es interesante. Pero al recordar la demasiado próxima fecha de entrega, le cojo de nuevo manía…
Hemingway mola, ánimo, que nos estoy viendo a las dos rodeadas de apuntes, ay, la vida del estudiante, qué mala es dos meses al año…
Besos!
Hola, Javier,
Pues Luisa tiene razón, todos fragmentamos, todos hemos leído algún libro fragmentado, hemos hecho flashbacks y flashfowards amateur-literarios, no había pensado yo en eso
¡Un abrazo!
Hola, Eduardo,
No había contestado porque aún no había cotilleado el enlace que me habías dejado. Creo que me expliqué mal en mi entrada, mi trabajo no tiene demasiado que ver con Nocilla, sino más bien con el hipertexto, con las técnicas narrativas y las oportunidades literarias que se nos dan con esta nueva herramienta… Estaba buscando cosas y acabé en Nocilla, en ese artículo que a mí me pareció bastante acertado, aunque para opiniones los colores, claro
Pero muchas gracias por comentar! Y paséate, lee y comenta cuando quieras!
Un saludo!