
[Imagen: from orange to juice.]
Hoy cambio café por zumo de naranja y me meto a la cama en horas diurnas, rodeada de botellas de dos litros de agua, naranjas exprimidas, ibuprofenos, el móvil en la mesilla para quejarme a la gente sin moverme y pocas ganas de nada.
Intento aprovechar el tiempo y leer, pero es que he abierto el libro de Rubén Darío y, será por las drogas legales que llevo en el cuerpo, por mi sueño, por las nulas ganas de pensar o porque es un grandísimo poeta, que con una de sus poesías, ya ha sido suficiente por hoy.
Lo fatal
Dichoso es el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y porlo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos…!Rubén Darío
Ay, y es que ya lo decía el poeta, fatal, fatal, aunque él se refería a ser y no saber nada, no al resfriado que llevo >.<


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HOla Nerea
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Salu2 Córneos
sonolopez@yahoo.es
[...] es que estoy fascinada en la lectura de dos libros azules, uno el Azul… de Rubén Darío para clase y otro el Azul Ruso de Patricia Esteban, que tuvo la culpa de que el miércoles de que [...]
[...] es que estoy fascinada en la lectura de dos libros azules, uno el Azul… de Rubén Darío para clase y otro el Azul Ruso de Patricia Esteban, que tuvo la culpa el miércoles de que no [...]