Un editor o, mejor dicho, editora es la persona que está detrás del estupendo blog Editar en voz alta. Un blog que está dando sus primeros pasos y al que hay que seguir de cerca. Al menos, eso dicen por aquí y por allí y si lo dicen ellos, yo me lo creo. Y al leer entradas como ésta, me convenzo del todo y lo añado a mis blogs de lectura obligatoria:
¿De qué se puede hablar en LIJ?
No hay límites al qué, pero hay que pensar bien el cómo. ¿Por qué? Porque lo que leen los niños y jóvenes tiene un impacto en su desarrollo y nosotros, como editores, queremos tener un control explícito sobre ese impacto.
Exacto.
Ayer, estaba ayudando a uno de mis niños de repaso -algún día os hablaré de ese par de monstruitos a los que adoro- a escribir un relato para el concurso de literatura del instituto. El tema es el El viaje y quiere contar una futura escapada a París que tiene planeada con los amigos después de los exámenes de Selectividad. La historia empieza justo después del último examen y le propongo:
- Bueno, pon algo así como “Fulanito, levantando la cerveza y brindando por el final de exámenes, preguntó si teníamos vértigo, porque el mirador de la torre Eiffel estaba muy alto”.
- No, mejor voy a poner coca-cola, que seguro que a la profe no le parece bien que nos estemos tomando unas cervezas.
- ¿No le va a parecer bien a la profe que unos chavales a punto de entrar en la Universidad se estén tomando unas cervezas para celebrarlo? ¿Os vais a poder ir solos a París una semana y no os vais a poder tomar un caña?
- Voy a poner cocacola. O mejor, pongo sólo que brinda con el vaso y no pongo la bebida. Así no me mojo.
- No mojarse no es la solución. En fin, haz lo que quieras, que es tu relato. Pero piensa en ello. Y piensa en que si apruebas y te veo de bares celebrándolo, a qué te gustaría que te invitara, si a una cocacola o a un chupito.
Compromiso
.…no me gustan las novelas en las que ella es tonta, patosa, frágil y necesitada de protección, y además guapísima y capaz de enamorar al chico al primer vistazo (aunque haya muchas chicas tontas, patosas, frágiles y necesitadas de protección, y además guapísimas), porque establecen la norma de que hay que ser así (y no inteligente, divertida, fuerte y decidida) para enamorar a un chico al primer vistazo. Es más: ¿de verdad el objetivo último es siempre enamorar al chico?…no me gustan las series de televisión en las que se escenifica una guerra de sexos basada en el supuesto de que ellas solo quieren pescar marido y ellos solo quieren acostarse con la chica y salir corriendo (aunque haya muchas chicas que quieren pescar marido y muchos chicos que sólo quieren acostarse con la chica y salir corriendo), porque establecen la norma de que si eres chica debes querer pescar marido y si eres chico debes querer acostarse con la chica y salir corriendo.
Poco más puedo decir al respecto que no haya dicho ya Elsa Aguiar en esta entrada de su blog.

[...] luego daros un paseo por el interesante blog de Elsa Aguiar, del que ya hemos hablado aquí. Su última entrada, Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil, es de obligada [...]