Verano:
Bcnpiscina - mini
En mi mesilla:
Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. A veces comento los libros que leo aquí leyendo café en mano.
Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
Hablamos de…
Archivos
Intentos de estudio sin final feliz:
Si yo lo intento, en serio, pero no hay manera. Los jueves, viernes sábados o domingos no se puede estudiar. Y los lunes, martes y miércoles tengo que descansar de los intentos anteriores y reponer fuerza para los siguientes, así que... ¿ayudas, trucos, giratiempos de Hermione, por favor?
¿Cuántos cotillas…?

visitor stats

whitecoat

Anna, con el abrigo blanco, comienza a leer Viajes por el scriptorium en el autobús de vuelta a casa. Está empezando a nevar. Al cerrar la puerta del piso, le saludan las palabras: mesa, mando, tv, sillón. Su padre está sentado en el sofá, con el pijama blanco, las manos en las rodillas, la cabeza gacha. Mientras hace la comida en la cocina, tira el libro de Paul Auster a la papelera. Llevaba pocas páginas, ni siquiera conocía la verdadera relación entre los personajes. Además, se ha olvidado quitar el marcapáginas. Pero acaba de darse cuenta de que la realidad a veces supera la ficción, por muy buena que ésta sea. Y éso no le gusta.

[Imagen: Flickr Manganite.]

Con vuestro permiso, voy a dedicar mi última noche libre en las próximas tres semanas a devorar despacito a Paul Auster. O leerlo con avidez, como queráis. El viaje de esta noche será de mi escritorio con apuntes filológicos a su scriptorium que me está dejando fascinada.
Y espero que su último libro, Invisible, se trasforme precisamente en eso en el hueco al que le he desterrado en mi estantería hasta que acabe los exámenes, porque si no, no respondo de mis instintos de lectura. Que la culpa de que quiera viajar a Nueva York la tiene precisamente este escritor.

Un comentario para “La chica que tiró a Paul Auster a la papelera”

Deja un comentario