Este año me he propuesto no quejarme, pasar del tema. Intentaré para focalizar mi odio profundo hacia la Navidad en un odio hacia los exámenes de febrero que nunca me dejan disfrutar de las vacaciones de diciembre sin estudiar o celebrar mi cumpleaños en febrero como yo querría.
No me gusta la Navidad, así que no esperéis en este blog espíritu navideño. Me he propuesto no quejarme tanto como otros años, pero es un poquito inevitable y ya he escrito alguna reflexión al respecto:
En serio, yo no quería quejarme, pero el otro día cuando bajé a comprar bombones, casi no los encuentro. Estaban escondidos detrás de varias pilas y pilas de turrones con sabores de lo más variopinto. Y al volver a casa, los escaparates de un par de tiendas de chinos alumbraban más que las farolas.


Con lo bonita que es la Navidad… el otro día iba más contento comprando porque pusieron villancicos en el súper jaja…
La verdad es que, aparte de consumismo, multinacionales y tal, la Naivdad tiene un ambiente que me encanta.
Un besote!
Vale, ahora entiendo lo del comentario que hiciste en LYE xDDD
Te envío un poco de espíritu navideño, a ver si así te navidizas un poco…
Yo también odio la Navidad… ¡Sonriamos, sonriamos! ¡Seamos buenas personas, que es N A V I D A D!
Agh.
¡Saludos!
Paula, bien! por fin alguien que me entiende!
Pues por las tierras en las que andas, con la nieve, casi es más navideño que aquí, que ayer en Zaragoza a mediodía rondábamos los 18ºC.
Alba, yo me “navidizaré” los dçias obligatorios, pero no desde principios de Dic, puf!!
Carlos, nop, lo siento, pero no le encuentro ese ambiente a la navidad, ains.
¡Besos!
[...] a la señorita odianavidades que tiene que pasarse las fiestas estudiando entre mazapán y mazapán, [...]