Marlango – The Long Fall
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Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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¿Cuántos cotillas…?

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Ayer regalé bombones. Creo que es lo mejor que he hecho en semanas, sólo por la sonrisa con la que fueron recibidos.
Me fascina el poder de una canción, un libro o un poema. Me intriga el ángulo exacto de inclinación del palillo de madera para que la olla a presión deje de pitar. Me pregunto si en los hilos de la tela de mi gorro se quedarán atrapadas las ideas que hoy no encuentro en mi cabeza y por qué el bote de sacarina no se acaba nunca. Tengo curiosidad por saber dónde está mi otro calcetín azul, la moneda de dos euros que desapareció dentro de mi bolso o cómo es posible que pueda perder y encontrar un libro varias veces en un mismo día. Me gustaría saber si el ordenador entiende que las sonrisas no son para él o si el móvil sabe que no es a él a quien nos gustaría tocar en ese momento. Me asustaré el día en el que el ordenador pueda analizar nuestras miradas o el Iphone tenga la aplicación para medir nuestro pulso cardíaco cuando suena esa canción.
Mientras, nos ajustaremos bufanda, guantes y gorro para sentirnos un poquito más calentitos, más protegidos, más queridos, y seguiremos regalando bombones para disfrutar de las sonrisas que provocan.

5 comentarios para “De la sonrisa que provocan unos bombones”

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