Hace tiempo, hablábamos de los cuentos de hadas, de cómo habrían acabado nuestras princesas si los cuentos de hadas hubieran tenido lugar en el siglo XXI: Blancanieves se habría divorciado, a Cenicienta le darían las doce campanadas en un bar, a Rapunzel se le caería el pelo por la quimio, etc. Todas las princesas, retratadas en nuestros días, en unas estupendas fotos de Diane Goldstein: Fallen Princess.

Hoy os traigo una iniciativa muy curiosa, que he conocido gracias al estupendo blog Re(paso) de lengua: los cuentos de hadas 2.0. En el blog podemos leer:
Este cuento surge a iniciativa de Juanjo Muñoz y su Caperucita 2.0., en una serie que han seguido otros ilustres blogueros con más salero que yo:
[Foto por Mike Licht, NotionsCapital.com ]
Cuando la décimoprimera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto un inspector de la SGAE al que le había dado el chivatazo la despechada aplicación Web 2.0 no invitada. El inspector había grabado en vídeo como la tía Spotify había puesto música durante la quedada. Como no podía soportar que nadie escuchara música sin pagar, y sin ningún aviso, y sin mirar a nadie, gritó con voz bien fuerte: “¡Cuando cumpla sus quince días, tocará un ratón inalámbrico, y caerá muerta inmediatamente!” Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó la quedada.
La belladurmienteausente