
Buscando un beso a medianoche sólo podía venir de la productora de Antes del amanecer y Antes del atardecer.
Una película al estilo indie, que cuida mucho la fotografía y los planos. Tiene una banda sonora preciosa y la ciudad de Los Ángeles como escenario en blanco y negro. Y, como no podía ser de otra forma, como en Antes del amanecer y Después del amanecer, la película transcurre en un sólo día: un trayecto a pie, en coche, en metro, a través de la ciudad, por la que Wilson y Vivian, los dos protagonistas, deambularán de un lado a otro mientras el diálogo lleva la carga de la película.
Wilson tiene 29 años y ha llegado a la ciudad de Los Ángeles con la intención de olvidar el que probablemente haya sido el peor año de su vida. Ha roto con su novia, su coche dijo basta en Arizona y le han robado su ordenador que contenía varios guiones en los que trabajaba. Sin ningún plan objetivo ni proyectos en mente, parece claro que su vida necesita algún tipo de aliciente. Jacob, su mejor amigo, le recomienda que inserte un anuncio personal en la sección de contactos de Craig’s List. “Misántropo desearía conocer a misántropa”. Así comienza la historia de Wilson y Vivian. Ella también es de Texas. Llegó a Los Angeles para convertirse en actriz y acaba de abandonar a su novio. Juntos vivirán las últimas horas de un año que termina y las primeras de una historia que comienza.