No me he tomado una cerveza en Japón, ni en Australia, ni en Canadá, pero todo llegará.
Hasta entonces, me la tomo en el bar de las piscinas de mi pueblo, con el pelo mojado del chapuzón de mitad tarde, mientras echamos un guiñote, o un rabino, o me enseñan a jugar al pocker, o planeamos la noche en algún pueblo cercano de fiestas, o intentamos conseguir el mismo local que el año pasado para hacer la peña, o calculamos cuantas botellas de ron diarias nocturnas nos tomaremos la semana de fiestas.
Café con hielo, ron con cola o simplemente una cerveza.
Pero con amigos, que es lo más único importante.


Lo único… y siempre, lo más importante. Sin duda alguna.
Disfruta del verano, de las fiestas, de la cerveza… y de la compañía.
Nos leemos.