Toda la Roma romana, visitar Pompeya en Nápoles, enamorarse de todos y cada uno de los palazzos de Florencia, todas las entradas de museos visitados guardadas, pasear por Siena, visitar a Romeo y Julieta en Verona, subirse a un tren casi en marcha en Padua, perderse por los canales de Venecia…
Lo prometido es deuda, la misma foto, cuatro años y tres meses después:

Venecia es inolvidable, inimitable. Venecia y sus canales. Pasear por la Venecia de calles sin salidas, de edificios con andamios, pararse en mitad del puente a mirar pasar las góndolas y vaporettos por el Gran Canal, entrar en muchísimas tiendas de máscaras venecianas antes de comprarme la que tengo ahora encima de mi mesa, imaginar a Carlota sentada en el Florián, con la orquesta tocando, y sin turistas con gorra y botellas de agua alrededor, imaginarme en un futuro con un disfraz de carnaval paseando por San Marcos… Venecia tiene un encanto especial, único, el encanto de su finitud, de que algún día desaparecerá bajo las aguas, las casas con humedad, los frescos de Tintoretto que ya no están en la fachada de un palazzo. Venecia una y otra vez. Despedirse de Venecia, no con un adiós, sino con un hasta pronto. Hasta dentro de otros cuatro años y tres meses.

Imagino que lo habrás pasado muy bien!!!!! Ahora a disfrutar de lo que queda de veranito!!
qué envidia, envidia sana por supuesto. Envidia y al fin y al cabo jaja