Marlango – The Long Fall
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Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Archivo de julio de 2009

Anni B Sweet – MySpace.
31 de Julio, concierto en las Playas de Zaragoza. Entrada gratuita.
A las 22h, que ya no hará tanto calor.
¿Se puede pedir algo más para empezar bien el mes de Agosto?
se podría, pero

The Lake Isle of Innisfree

I will arise and go now, and go to Innisfree,
And a small cabin build there, of clay and wattles made:
Nine bean rows will I have there, a hive for the honey-bee,
And live alone in the bee-loud glade.

And I shall have some peace there, for peace comes dropping slow,
Dropping from the veils of the morning to where the cricket sings;
There midnight’s all a glimmer, and noon a purple glow,
And evening full of the linnet’s wings.

I will arise and go now, for always night and day
I hear lake water lapping with low sounds by the shore;
While I stand on the roadway, or on the pavements grey,
I hear it in the deep heart’s core.

.
.
.

La isla del lago de Innisfree

Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré,
y una choza haré allí, de arcilla y espinos:
nueve surcos de habas tendré allí, un panal para la miel,
y viviré solo en el arrullo de los zumbidos.

Y tendré algo de paz allí, porque la paz viene goteando con calma,
goteando desde los velos de la mañana hasta allí donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y el mediodía un brillo escarlata
y el atardecer pleno de alas de pardillo.

Me levantaré y me pondré en marcha, noche y día,
oigo el agua del lago chapotear levemente contra la orilla;
mientras permanezco quieto en la carretera o en el asfalto gris
la oigo en lo más profundo del corazón.

William Butler Yeats

Oscar Wilde, Yeats, James Joyce, Bram Stoker, Swift, Beckett, …
Irlanda, tierra de literatos, serán los whiskys, o la guinness, o el Trinity College, o el paisaje irlandés…
Habrá que ir a comprobarlo…

Florencia es una ciudad de luz, arte y palacios.
En Florencia puedes ver la Venus y la Primavera de Boticelli en la Galería de los Uffizi. En Florencia puedes pasear, escogiendo qué palacio comprarás cuando tengas dinero, para instalar una gran gran biblioteca y robar la impresionante colección de arte del palacio Pitti. En Florencia puedes cenar gofre con helado, mientras un pequeño gorrión te mira anhelante, a la espera de que le des un poquito. En la plaza del Duomo de Florencia puedes elegir con qué quedarte sin respiración: si con el estilo gótico italiano del Duomo o con las puertas del Baptisterio de Bernini. En Florencia le puedes ver el culo del David de Miguel Ángel, de Donatello y de Verrochio en un mismo día. En Florencia te faltan ojos y la cámara nunca capta lo que sientes. En Florencia hay muchas tiendas de cuadernos, plumas, tinta, porque las musas están en el ambiente. En Florencia está uno de los puentes más bellos, el puente Vecchio, y ver atardecer allí es irrepetible. En Florencia me enamoré definitivamente del Arte, así, con mayúsculas.

En Florencia nació Dante Alighieri, allá por la primavera de 1265.

En medio del camino de nuestra vida
me encontré por una selva oscura,
porque la recta vía era perdida.

¡Ay, qué decir lo que era es cosa dura
esta selva salvaje, áspera y fuerte,
cuyo recuerdo renueva la pavura!

[...]

A la alta fantasía aquí faltaron fuerzas;
mas ya movía mi deseo y mi velle,
como rueda a su vez movida,

el amor que mueve el Sol y las demás estrellas.

Principio y final de La Divina Comedia, Dante Alighieri.

Ya no hay poetas porque ya no hay amor.
Beatriz fue la Calíope de Dante.
Y Laura la de Petrarca y pocos poetas más amaron así.
Pocos poetas hay, porque hay poco amor.

Los cantantes modernos hablan de amor.
Los poetas modernos hablan del desamor.
¿El desamor con música es mejor, es amor?

Ya no hay selvas oscuras en el camino de la vida.
Talaron los árboles, ahora son todo autopistas.
Ahora el camino recto es el obligatorio.
Pero no hay camino, es mentira,
se hace camino al andar,
perdiéndose en la selva, sin gps.

Si hay autopistas, ya no hay camino.
Ya no hay bajada a los infiernos.
Si no hay bajada, no hay subida.
Por eso no hay amor, no hay paraíso.

Las autopistas no van a ninguna parte.
Hemos perdido el mapa del amor.
Los poetas modernos viajan en autopista.
Y ya no existen las selvas, ya no hay camino.

La vida nueva (fragmento)

Muchas veces me vienen a la cabeza
la oscura cualidad que me da el Amor
y me tengo lástima y así me digo:

¡Ay de mí!, ¿les pasa esto a otros?;
porque tan hábilmente me asalta el amor
que la vida casi me abandona:
sólo un hilo de espíritu deja medio vivo,
uno que sólo por ti vive y razona.

Luego me esfuerzo, yo deseo salvarme,
y casi muerto, sin ningún valor,
vengo a verte, creyendo así curarme:

y cuando alzo los ojos para observarte
en mi corazón se inicia un terremoto
que suspende en mi alma todos los latidos.

Dante Alighieri

Dante intentó una vida nueva. ¿Se puede?
Con un helado lo consigues, hasta que te lo terminas.
Habrá que cambiar el oxígeno por helados de vainilla.
Sólo tenemos una vida, poco tiempo. Habrá que disfrutarla.
Con amor o sin amor. O con amor desenamorado. O con desamor enamorado.
O con Calíope y punto.

Habrá que volver a Florencia, a ver si esta vez se despista el segurata y podemos tocarle el culo al David de Miguel Ángel. Aunque el de Donatello no está nada mal.

[Imagen: Duomo de Florencia, a 5min de la casa de Dante, en el casco histórico de la ciudad del arte, luz y palacios.]

helado, da.
(Del part. de helar).

5. m. Refresco o sorbete de zumo de fruta, huevo, etc., en cierto grado de congelación.


En cucurucho,

en tarrina,

en gofre…

echo de menos los helados italianos, snif!

Toda la Roma romana, visitar Pompeya en Nápoles, enamorarse de todos y cada uno de los palazzos de Florencia, todas las entradas de museos visitados guardadas, pasear por Siena, visitar a Romeo y Julieta en Verona, subirse a un tren casi en marcha en Padua, perderse por los canales de Venecia…

Lo prometido es deuda, la misma foto, cuatro años y tres meses después:

Venecia es inolvidable, inimitable. Venecia y sus canales. Pasear por la Venecia de calles sin salidas, de edificios con andamios, pararse en mitad del puente a mirar pasar las góndolas y vaporettos por el Gran Canal, entrar en muchísimas tiendas de máscaras venecianas antes de comprarme la que tengo ahora encima de mi mesa, imaginar a Carlota sentada en el Florián, con la orquesta tocando, y sin turistas con gorra y botellas de agua alrededor, imaginarme en un futuro con un disfraz de carnaval paseando por San Marcos… Venecia tiene un encanto especial, único, el encanto de su finitud, de que algún día desaparecerá bajo las aguas, las casas con humedad, los frescos de Tintoretto que ya no están en la fachada de un palazzo. Venecia una y otra vez. Despedirse de Venecia, no con un adiós, sino con un hasta pronto. Hasta dentro de otros cuatro años y tres meses.

… o al menos eso dicen.
Yo haré la comprobación este verano. Ya os contaré a la vuelta.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…
[...]

Antonio Machado

Mis deportivas preferidas me odiarán dentro de tres semanas.
Ahora están limpias, los cordones sin retorcer, aún no llevan agujeros… no sé cómo acabaran. Pero no querré tirarlas. Como dice Machado se hace camino al andar.
También se hace camino a los hombros, llevando la mochila del interrail. Aún está vacía, apoyada en una esquina de la habitación y a su alrededor, esparcidos en el suelo, los trastos que hay que meter en ella: mucha crema solar, muchísimo aftersun, unas cuantas camisetas de tirantes y un par de pantalones. Y las gafas de sol. Y la moleskine para escribirlo todo.

Mis deportivas color beis comodísimas os contarán aventuretas a la vuelta de mi interrail por Italia, casi tres semanas de cafés, helados, pizza, pasta, lanzar una moneda en la Fontana di Trevi, montar en góndola en Venecia, ver la biblioteca de la Universidad de Bolonia, los palacios renacentistas de Florencia, hacernos la típica foto en la torre de Pisa, perdernos en el barrio de Trastevere, pisar el mismo suelo en el que los romanos se montaban fiestas subidas de tono en Pompeya, intentar tocarle el culo al David de Miguel Ángel o colarnos en la Biblioteca Vaticana, muchas horas en tren, admirar a Bernini en las puertas del Baptisterio, recitar un poco de Shakespeare en Verona, tomarnos un helado nocturno en frente del Coliseo y muchos etcéteras.

El plan incluye volver sana y salva la última semana de Julio.
Pero sabemos de sobra que lo planeado rara vez se mantiene sin cambios.

Ciao!

[Foto: mi primer viaje a Italia. Venecia, Abril 2005. Intentaré hacerme la misma foto cuatro años y tres meses después.]

Y es que el verano (y las demás estaciones) está lleno de holas y adioses.

Ya habíamos dicho por aquí que los domingos es un día de lectura.
Día literario en la ciudad del cierzo, en los Festivales del Ebro.
Día para leer los nuevos números de dos estupendas revistas digitales:

  • El número 14 de la revista de narrativa contemporánea Narrativas.
  • El décimo número de la revista de LIJ El Templo de las Mil Puertas.
  • Y aunque no sea domingo, yo os las recomiendo.

    I explored the original brothers Grimm’s stories and found that they have very dark and sometimes gruesome aspects, many of which were changed by Disney. I began to imagine Disney’s perfect Princesses juxtaposed with real issues that were affecting women around me, such as illness, addiction and self-image issues.

    Fallen Princesses by Diane Goldstein