Marlango – The Long Fall
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Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Archivo de junio de 2009

Beers&blogs, ^_^

Si el aula es el living room de la cultura,
¿qué es el estanque de la facultad de la plaza San Francisco?
¿La terraza?

¿Qué haremos ahora los estudiantes sin clases?
¿Con qué excusa podremos bajarnos al césped del estanque, a solucionar el mundo tumbados al sol?

Una estudiante de Filología debe hacer fotos filológicas, ¿no?

En el trabajo de Nerea Marco se aprecia la interpretación del cartel como herramienta de comunicación y, también, la invitación a reflexionar sobre la estética en la presentación de los mensajes en la Grecia actual. Se podría hablar de “fotos filológicas” donde emisor, mensaje y receptor están presentes como motivo y latentes como estímulo a la creación.

Algunas de las fotos de la serie Carteles en Grecia que mandé para el concurso:


En las fotos filólogicas no podía faltar El Quijote,

… algún sintagma, …

… alguna teoría al respecto.

Que un Stop al revés te indique que pares…

… y decidir si entrar o salir,…


… si ir a la biblioteca infantil o a la cafetería.

Música en todas partes.
Música para relajarse en tiempos de estrés.
Música y literatura.
Música para concentrarse estudiando escuchar mientras estudias.
Música para escaquearse de estudiar.
Pero, ¿música incluso en los exámenes?

Amaral, que es uno de los habituales de este blog, nos ha inspirado bastante en el examen de hoy

Las chicas de mi barrio llevan
el sol en la cintura
nos hizo quemaduras
esta libertad

Dices que yo
No tengo casi nada en la cabeza
Me miras, me juzgas, me condenas
¿Qué importa mi opinión?

Ahora mismo, estoy haciendo un examen de cosas muy raras, digo, sintaxis:

sintaxis.
1. f. Gram. Parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos.

Los alumnos entran en el aula. Sacan su bolígrafo preferido. Guardan los apuntes en las carpetas. El profesor entra en clase, tarareando.
- Buenas noches días, ¿preparados? Pues, ¡a analizar esta oración!
(aclaración: la oración a analizar es la de la imagen, por supuesto.)

[Dedicado a los valientes protofilólogos que ahora mismo están a punto de empezar el examen de cosas como éstas, después de haber estudiado mucho.]

Sin embargo, hay que reconocer que ha sido una asignatura entretenida. Hemos descubierto por qué los estudiantes de letras suelen ser casi siempre de izquierdas:
el PP es incorrecto, filológicamente hablando, claro. Y es que:
*P+P -> Agramatical
Una P (preposición) no puede ir nunca seguida de otra P (preposición) en una construcción sintáctica en nuestra lengua. Ese orden es agramatical.

Internet es una locura.
Los literatos de Siglos de Oro tienen blog, Valle-Inclán tiene Tuenti… ¡si hasta el Caballito de la Lonja tiene Tuenti!

caballitolonja2

- No, espera, antes de ir al casco, vamos a hacernos la foto en el caballito.
- Ah, sí, es verdad, ahora que aún vamos con los tacones, para subirla mañana al Tuenti…
- Eh, los demás, venid, que vamos a hacernos la foto con el caballito!

Esta es una conversación cualquiera, un jueves o sábado cualquiera, en la plaza del Pilar.
Con Internet todo es posible: hablar con gente que está lejos, intercambiar música, ver películas… incluso tener como amigo en la red social de turno al Caballito de la Lonja. Sí, la estatua de bronce que está detrás de la Lonja, frente al puente de Piedra.

caballitolonja1

En Marzo, alguien (porque suponemos que una estatua no puede usar un ordenador) abrió una cuenta en Tuenti con el nombre Caballito de la Lonja y en apenas dos meses, ha sido todo un fenómeno social en Zaragoza. Los chavales se hacen fotos con el caballito y luego las suben al Tuenti, etiquetándole en ellas. Ha tenido tanta repercusión que ahora tiene más de quinientos amigos en el Tuenti, y no le dejan aceptar a más. Así que se ha abierto un blog, lo podéis visitar en este enlace.

Además, si tenéis fotos con el caballito, podéis subirlas al Tuenti o mandarlas al mail para que las publiquen en el blog. ¿Quién no tiene la típica foto de peque, subida en el caballito cuando aún le colgaban las piernas si te subían en él los abuelos?

Y si queréis seguir leyendo… al artículo completo aquí.

“Alguna vez todos hemos querido vender a nuestra madre por eBay”

¿Qué pensaríais vosotros si os encontrárais este anuncio en la red? Con Internet, todo es posible: chatear, leer libros, ver películas, escuchar música, incluso vender una mamá.

Se vende mamá, de la escritora Care Santos, es un libro cercano, divertido, ameno, con una maquetación muy cuidada y una tipografía que se asemeja a la caligrafía de su protagonista, un niño de ocho años, perdón, ocho y medio.

Es extraño encontrar un premio Barco de Vapor en la colección Azul, pero esto se debe a que es un libro que va dirigido a público de menor edad que el que habitualmente lee los premios Barco de Vapor (que suelen publicarse en la colección Roja). Sin embargo, aunque tengamos unos cuantos años más, seguro que nos reímos cuando nos encontremos en el texto situaciones como:

Aquí podéis ver la portada y aquí leer el primer capítulo.

Blog de Care Santos.

Página web de Care Santos.

[Es curioso leer un libro unos meses después de asistir a la entrega del premio en cuestión. Parece que lo lees como con más cariño...]

[...]
En Fedra de Platón, Sócrates se lamentaba del desarrollo de la escritura. Temía que, según las personas comenzaran a confiar en la palabra escrita como sustituto del conocimiento que antes llevaban dentro de las cabezas, en palabras de uno de los personajes del diálogo, “dejaran de ejercitar su memoria y se hicieran olvidadizas”. Y como podrían “recibir una cantidad de información sin instrucción adecuada”, se les “considerara muy conocedores cuando la mayoría es bien ignorante”. Estarían “llenas de la presunción de sabiduría en lugar de verdadera sabiduría”.

Sócrates no se equivocaba —la nueva tecnología muchas veces tuvo los efectos que temió—, pero fue miope. No podía prever las muchas formas en que la escritura y la lectura servirían para extender la información, estimular ideas nuevas y expandir el conocimiento (cuando no la sabiduría) humana.

La llegada de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV provocó otra ronda de rechinamiento de dientes. Al humanista italiano Hieronimo Squarciafico le preocupaba que a disponibilidad fácil de los libros condujera a pereza intelectual, haciendo a los hombres “menos estudiosos” y debilitando sus mentes. Otros aducían que los libros y publicaciones impresas baratas socavarían la autoridad religiosa, degradarían el trabajo de eruditos y escribas y extenderían la sedición y el libertinaje. Como observa el profesor de la Universidad de Nueva York Clay Shirky: “La mayoría de los argumentos que se opusieron a la imprenta fueron correctos, incluso proféticos.” Pero, de nuevo, los agoreros no fueron capaces de imaginar la miríada de bendiciones que brindaría la palabra impresa.

De modo que sí, deben mostrarse escépticos hacia mi escepticismo. Puede que aquellos que descarten a quienes critican Internet por considerarlos luditas o nostalgistas tengan la razón y de nuestras mentes hiperactivas, alimentadas de datos, surja una era dorada de descubrimiento intelectual y sabiduría universal.

Pero, de nuevo, la Red no es el alfabeto y aunque pueda sustituir a la imprenta produce algo por completo diferente. El tipo de lectura profunda que promueve una secuencia de páginas impresas es valiosa no sólo por el conocimiento que adquirimos de las palabras del autor, sino por las vibraciones intelectuales que esas palabras desencadenan en nuestras propias mentes. En los espacios de calma abiertos por la lectura sostenida, sin distracción, de un libro o, si a eso vamos, por cualquier otro acto de contemplación, realizamos nuestras asociaciones, trazamos nuestras propias inferencias y analogías, promovemos nuestras propias ideas. La lectura profunda, como afirma Maryanne Wolf, es indistinguible del pensamiento profundo.
[...]

Fragmento del artículo ¿Qué le está haciendo Internet a nuestros cerebros?, de Nicholas Carr.