
Recuerda que tú existes tan sólo en este libro,
agradece tu vida a mis fantasmas,
a la pasión que pongo en cada verso
por recordar el aire que respiras,
la ropa que te pones y me quitas,
los taxis en que viajas cada noche,
sirena y corazón de los taxistas,
las copas que compartes por los bares
con las gentes que viven en sus barras.
Recuerda que yo espero al otro lado
de los tranvías cuando llegas tarde,
que, centinela incómodo, el teléfono
se convierte en un huésped sin noticias,
que hay un rumor vacío de ascensores
querellándose solos, convocando
mientras suben o bajan tu nostalgia.
Recuerda que mi reino son las dudas
de esta ciudad con prisa solamente,
y que la libertad, cisne terrible,
no es el ave nocturna de los sueños,
sí la complicidad, su mantenerse
herida por el sable que nos hace
sabernos personajes literarios,
mentiras de verdad, verdades de mentira.Recuerda que yo existo porque existe este libro,
que puedo suicidarnos con romper una página.Luis García Montero
Sugerencia para una tarde cualquiera: lacasitos, café y escuchar a Luis García Montero recitando este poema.
buah menuda copia de ‘Niebla’, ¡viva Unamuno! ¡muera maura!
Quitando los lacasitos, cuyo fabricante, Lacasa, aparece en la lista roja de Greenpeace como sospechoso de trabajar con transgénicos, me parece un plan estupendo. Luis García Montero tiene sus cosas, lo mismo que su señora, pero es un poeta de los que ya no quedan.
Sumándome a Azote ortográfico, y sustituyendo en ese caso los Lacasitos por un rico chocolate de cultivo ecológico y comercio justo, me parece un plan estupendo. Además, no olvidemos que este gran poeta procede de una ciudad inmortal, como mi querida Granada
¿Por cierto, Nerea, sabías que tu ciudad me encantó cuando la conocí? Me pareció tan hermosa y cercana como Granada, y me consta que a Azote le ocurrió otro tanto, aunque despertaba en ella aires a diversas ciudades conocidas
Saludos.