Marlango – The Long Fall
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Citas literarias:
Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Archivo de abril de 2009

Sócrates decía: sólo sé que no sé nada.
Yo algo sé, que nos vamos a Grecia.

[La Wiki, que ha ganado a la Encarta por goleada, nos dice que:]

Él no se consideraba a sí mismo sabio, aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él. Filósofos, poetas y artistas, todos creían tener un gran conocimiento, pero en cambio Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de su propia ignorancia, y este conocimiento lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas. Fingiendo saber menos, conversaba con la gente y luego les hacía notar sus errores; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda expresada con su célebre frase «Sólo sé que nada sé».

Su más grande mérito fue crear la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a la resolución de los problemas que se planteaban, por medio de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento.

Murió a los 70 años de edad, en el año 399 a. C. aceptando serenamente una condena e ingiriendo cicuta, como método elegido de entre los que un tribunal, que le juzgó, le ofrecía para morir por no reconocer a los dioses atenienses y por, según ellos, corromper a la juventud. Según relata Platón en la apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir.

[Dedicado a los protofilólogos. Por esas clases en Lingüística el año pasado, intentando hacer cliks, gurgs, tics, clanks, y sonidos guturales por el estilo...]

Y eso me recuerda a otras filologadas anécdotas sin importancia del curso pasado como las chocolitas, descubrimientos de canciones infantiles como Mambrú, o que el Carmina Burana está basado en textos goliardos.

Vaya, aún aprendimos algo en primero… Y las que quedan este año, después de los principios de Brunete o de Brunetière. Por cierto, según la RAE, no existimos. Pero si ponéis protofilólogos en elseñorquetodolosabeynoscontrola Google:

Sí, la Expo ya pasó. Hace tanto que algunas fotos incluso están en color sepia.
Pero es que hoy he ido a mi antiguo instituto, el IES Elaios.

Se hace raro volver al instituto como exalumna. Entrar y no tener que subir corriendo a clase porque llegas tarde o salir, sin tener que escaparte con cuidado para que no te pille el conserje o el profe de guardia haciendo pirola. También suena raro ir al viaje cultural de tu ex-instituto como ex-alumna. Pero, oye, me hace una ilusión tremenda -de verdad de la buena-.

Teníamos reunión para hablar de los últimos detalles del viaje a Grecia. Nos vamos este sábado, una semana. Esperamos tener Internet, ya sea en el hotel o en ciber, así que podréis seguir nuestras aventuretas en La gracia de Grecia, el blog del viaje.

Al pensar en el blog del viaje, he pensado en la modernísima página web del instituto (que no era tan moderna cuando yo estudiaba allí). Y al cotillearla un poco, he recordado un proyecto del que hablaban los profes en el instituto: como tenemos una vista privilegiada hacia el Ebro, subir a la azotea del edificio y hacer una foto cada semana, con la evolución del avance de las obras de la Expo y el cambio de Ranillas.

Dicho y hecho.
Y ahora podéis disfrutar de estas fotografías en la página del instituto, en este enlace, separadas en dos partes: primera y segunda.
Disfrutadlas.