La revista Muy interesante recopiló, para celebrar el Día del Libro, cinco noticias sobre ciencia y literatura. Es una revista que he leído desde pequeña, que siempre estaba en el salón de la casa del pueblo, y ahora agradezco poder consultar la edición digital de vez en cuando.
Me he pasado la tarde leyendo El Quijote, ordenando los apuntes de lit SS Oro y haciéndome esquemas de las salidas y aventuras de Don Quijote. Mi personaje favorito sigue siendo Sancho. Y prefiero El Quijote de 1615 al de 1605. Y ahora me acuerdo de la obra de teatro que nos fuimos a ver hace meses: Sancho Gobernador.
En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio.
[A este paso, así acabará una filóloga que yo me sé...]
Después de ser armado caballero (aunque sea por escarnio), nuestro protagonista cambia de nombre. Ya no es más Alonso Quijano y se convierte Don Quijote de La Mancha. Era típico de los caballeros andantes el cambiarse de nombre cuando recibían la orden de caballería. Pero, ¿por qué ese nombre? Según mis apuntes de clase:
- Quij-ote: Quij- de Quijano/Quijada/Quejana y el sufijo -ote, como Lanzarote [Riquer].
- Quijote: Pieza de la armadura de un caballero, que se usaba para recubrir el muslo.
¿Por qué Cervantes llamó Don Quijote a su hidalgo?
Entre 2003 y 2005, los investigadores Carroll B. Johnson y el español Alfredo Baras Escolá tuvieron una serie de intercambios de impresiones acerca de qué significaba la palabra “quijote”. El análisis de Johnson refería al origen semítico de la palabra (una derivación de la voz árabe kisa, que significa capa o manta), mientras que Baras pensaba que el nombre del universal hidalgo había sido puesto por Cervantes apuntando a la pieza de la armadura que cubre el muslo. La definición dada por Covarrubias en 1611 refuerza esta última teoría: “Quixote: En el arnés las piezas que cubren los muslos, quasi cuxotes, de cuxa en italiano, que vale muslo (sic)”.
Según afirma ahora Eric Mayer en el último número del Bulletin of the Cervantes Society of America, la segunda propuesta podría ser acertada. A esa conclusión ha llegado tras estudiar a fondo la Etiópica de Heliodoro, un libro muy leído en su traducción del Siglo de Oro y que ejerció una cierta influencia en Cervantes y otros contemporáneos suyos como Calderón o Lope de Vega. En concreto, dice Mayer, la relación entre Don Quijote, Homero y la palabra muslo aparece en el tercer volumen de Etiópica, donde el narrador Calasiris cuenta que Homero tenía una pierna llena de vello como consecuencia de la relación incestuosa de su madre con el dios Mercurio y que después “andando por muchas tierras [...] cantando su poesía, ganó el nombre de Homero, porque sin decir él ni descubrir su propio nombre ni su patria ni su linaje, los que sabían aquella señal de su muslo se la dieron por propio nombre”.
Por cierto, ¿qué hubiera pasado si Don Quijote hubiera ido a un psicoanalista?
Caballero en el diván.

Hola!
Como veo que tu blog trata sobre cultura y literatura, te dejo mi blog http://blogelejercitonegro.blogspot.com/ , que trata con todo lo relacionado con El Ejército Negro, trilogía creada por Santiago García-Clairac y que ha sacado su tercera parte el 15 de abril.
Si quieres puedes pasarte por el blog, echar un vistazo y decirnos que opinas!
Saludos
Olivier