Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Archivo de marzo de 2009

Los cantares de gesta, los poemas épicos y la lírica trovadoresca medievales (el Roldán, las obras de Chrétien de Troyes, Le Roman de la Rose). La poesía renacentista de Ronsard o la prosa humanista de Rabelais y Montaigne. En el siglo XVII, las hilarantes comedias de Molière, junto a las tragedias de Corneille y Racine y la prosa de ficción de Madame de La Fayette. Imposible pasar por alto el influjo universal de su siglo XVIII con la Enciclopedia y los enciclopedistas y las corrientes de pensamiento de Voltaire, Montesquieu y Rousseau. En el XIX sobresalieron George Sand, Víctor Hugo, Gautier, Alejandro Dumas, junto a los grandes del naturalismo y el realismo (Zola, Balzac, Stendhal, Flaubert), la poesía simbolista de Rimbaud y Verlaine y Las flores del mal de Baudelaire. Y en el siglo XX, el existencialismo de Sartre y Albert Camus y las dos Marguerite (Duras y Yourcernar), entre otros muchos, hasta llegar al último Premio Nobel, Jean-Marie Le Clézio.

En el blog EspacioLibros encontramos este recorrido por la literatura francesa. Es un buen resumen del temario de Literatura Francesa, asignatura que tengo este cuatrimestre y que, por ahora, cada día me gusta más.

Es una pena que no estudiemos a Roldán (aunque yo ahora estoy con bibliografía sobre Durandarte para otro trabajo), pero que en un clase te estén contando leyendas del Grial y de cómo se cristianizó y se unió a la leyenda artúrica, es genial, se te pasa la clase volando, casi da pena que se acabe. Y más si tienes al lado a amigos como el de la cueva, el que escaló el Everest, y la señorita que por fin se ha abierto blog y pretende conquistar la torre de las palabras.

Este año intentaré ir a la Feria del Libro de Madrid. El año pasado no pude ir >.< coincidía con los exámenes universitarios, pero aún recuerdo la FLM`07, con la quedada nacional del foro de Laura Gállego, conocer en persona a todos los amigos del foro, hacernos muchas fotos, llevar una mochila enorme con libros firmados, conocer a Jordi, a Stephanie, volver a ver a Laura, perder el bus de vuelta a Zgz (qué sería de un viaje sin anécdotas, eh, Áfri?), etc.

Leyendo The Blue Boulevard, el blog de Carlaiel, me entero de que he ganado el TBB Awards 2009 al mejor blog.

Sólo puedo decir que ¡gracias! y que poquito a poco tú también estás haciendo un muy buen blog -y que me gusta que Nat sea la mejor bloguera, porque se lo merece-.

Hemos decidido que nos vamos a vivir a la casa Batlló.
Ahora el único problema con mi futuro compañero de piso es de qué Hepburn se verán las pelis, si de Audrey o de Katherine.

La Casa Batlló es un edificio obra del arquitecto Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán. Está situado en el número 43 del Paseo de Gracia de Barcelona, la ancha avenida que atraviesa el barrio modernista del Ensanche, en la llamada Manzana de la discordia, porque alberga además de este edificio otras obras de arquitectos modernistas: la casa Amatller, la Casa Lleó Morera, y la Casa Miralles. La construcción se realizó entre los años 1904 y 1906.


La fachada se hizo con piedra arenisca; las columnas tienen forma ósea, con representaciones vegetales. La carpintería es igualmente de superficies curvas, y las ventanas son de vidrios de colores de formas circulares. Gaudí conservó la forma rectangular de los balcones del edificio anterior -con barandillas de hierro con forma de antifaz-, dando al resto de la fachada una forma ondulada en sentido ascendente. Asimismo revistió la fachada con cerámica de pedazos de cristal de varios colores (su famoso “trencadís”), que Gaudí obtenía en los desechos de la vidriería Pelegrí.


En la azotea destacan las chimeneas de formas helicoidales y rematadas por sombreretes cónicos, revestidas de vidrio transparente en su parte central y de cerámica en la superior, y rematadas por unas bolas de cristal transparente rellenas de arena de distintos colores.


Culmina la fachada una bóveda formada por arcos catenáricos cubiertos con dos capas de ladrillo, recubierta con cerámica vidriada en forma de escamas (en tonos amarillo, verde y azul), que recuerda el lomo de un dragón.


El patio interno se cubrió con una claraboya de cristal sostenida por una estructura de hierro con forma de doble T. Este patio fue revestido de azulejo, con una ingeniosa gradación de color desde el azul de la parte superior hasta el blanco de la inferior, para mejor aprovechamiento de la luz.

Entre huesitos y nubes, entre literas y almohadonazos, entre 400 y 600 fotos, entre música-literatura y pero es que exigentes, entre Ramblas y Paseo de Gracia, entre Las Meninas por Picasso o por Velázquez, entre mimos callejeros y gogós de discoteca, entre Starbucks y colacaos comunitarios, entre cortos de terror en el barrio gótico y frondosidades del parque Güell, entre horarios planeados pero no cumplidos y billetes de metro, entre el modernismo de Gaudí y el gótico de las catedrales, entre filólogos y amigos… así hemos pasado el fin de semana en Barcelona.