Reflexión mientras la señorita que aquí escribe se pone una tirita:
Vale, con el libro electrónico no nos cortaremos el dedo, y bajarán los ingresos de los fabricantes de tiritas, porque quién no se ha cortado alguna vez con una hoja de papel.
Pero seguimos sin poder leer en la bañera o en la piscina.
Si antes corrías el riesgo de mojar el libro, ¡ahora te puedes electrocutar!

Yo es que no me veo en la bañera hasta arriba, con espumita, unas sales minerales, una mascarilla de arcilla, copita de vino en mano y… ¡¡¡una gameboylibrística!!!
Yo, me quedo con el papel, con las tapas duras o blandas, con las ilustraciones, con el tacto….
Jajaja, hace poco que también me hice un corte mientras leía y pensé en lo mucho que agradecería que las hojas fueran incapaces de hacer daño pero lo que has escrito me ha hecho pensar en que no sé si los libros electrónicos me gustaran tanto como los verdaderos…
¿Y si yo te digo que leo en la ducha? No miento. Meto la PDA -que es dónde leo, todavía no me he comprado un libro electrónico- dentro de una bolsa transparente hermética de congelado. La apoyo en la ventana y la pongo en autoscroll. Mientras me ducho voy leyendo.
Eso sí, he dejado de cantar. Para descanso de mi mujer.