
En París está doña Alda, — la esposa de don Roldán,
trecientas damas con ella — para la acompañar:
todas visten un vestido, — todas calzan un calzar,
todas comen a una mesa, — todas comían de un pan,
sino era doña Alda — que era la mayoral;
las ciento hilaban oro, — las ciento tejen cendal,
las ciento tañen instrumentos — para doña Alda holgar.
Al son de los instrumentos — doña Alda adormido se ha,
ensoñado había un sueño, — un sueño de gran pesar.
Recordó despavorida — y con un pavor muy grande,
los gritos daba tan grandes — que se oían en la ciudad.
- ¿ Qué es aquesto, mi señora? — ¿ quién es el que os hizo mal ?
- Un sueño soñé, doncellas, — que me ha dado gran pesar:
que me veía en un monte — en un desierto lugar;
de so los montes muy altos — un azor vide volar,
tras dél viene una aguililla — que lo ahinca muy mal.
El azor con grande cuita, — metióse so mi brial,
el aguililla con grande ira, — de allí lo iba a sacar;
con las uñas lo despluma, — con el pico lo deshace.
Allí habló su camarera, — bien oiréis lo que dirá:
- Aquese sueño, señora, — bien os lo entiendo soltar:
el azor es vuestro esposo — que viene de allén la mar,
el águila sodes vos, — con la cual ha de casar,
aquel monte es la iglesia — donde os han de velar.
- Si es así, mi camarera, — bien te lo entiendo pagar.
Otro día de mañana — cartas de fuera le traen;
tintas venían por dentro, — de fuera escritas con sangre,
que su Roldán era muerto — en la caza de Roncesvalles.
[Habrá que ponerse ya en serio con el trabajo que tenemos que entregar en Enero, ¿no?
¿Por qué los universitarios vamos al revés del mundo? Salimos de juerga los jueves y estudiamos en plenas vacaciones navideñas. Claro, así no hay quién se centre... ^^]


¡Hola! Me encanta este romance y me acuerdo perfectamente la 1ª vez que lo leí en el colegio… ¡Besos!