Archivo del 2 de Noviembre de 2008
Para aguantar 24h seguidas sin parar, se necesita mucho café.
Uno a las ocho de la mañana en el Ars, cerca de Lérida, todavía medio dormida.
Otro en el Starbucks, para descansar después de toda una mañana en el Salón del Manga y reponer fuerzas antes de irnos a persguir a Gaudí y Dalí por las calles de Barcelona.
Y al final del día, ya en plaza Cataluña, nexo de unión entre Paseo de Gracia y las Ramblas, un carajillo en el Hard Rock Café, antes de coger el bus para volver a la ciudad del cierzo.