Aquí tenéis la cuarta entrega de motorizada y sin L (para entregar anteriores, acudir aquí).
Hoy la señorita Nere contará cómo su vecino de abajo le mira muy raro cuando se cruza con ella en el portal. Os pide un poquito de esfuerzo para imaginaros la situación: las nueve de la mañana, Nere ya cansada de conducir durante una hora, volviendo corriendo a casa porque hace frío y con las gafas de sol puestas porque ya amanece. Lleva los primeros pantalones, deportivas y abrigo que ha visto por la habitación porque odia madrugar y no le ha dado tiempo de pensar; como vuelve a casa antes de ir a la Uni, ya se cambiará ahora.
El vecino sale del portal cuando ella entra. Se saludan, muy bajito, porque la voz todavía no se ha despertado. El hombre le mira raro y Nere le mira dormida. Esta señorita entra corriendo en el ascensor y piensa que cuando llegue a casa se tomará un segundo colacao para entrar en calor. Y que le da pereza ir ahora hasta la Uni en moto porque hace mucho frío.
Unos días después, alguien de la familia de esta señorita le comentará que el vecino le ha preguntado que si Nere trabaja de noches, sirviendo copas o algo, porque llega todas las mañanas a las 9 y con las gafas de sol puestas.
Y este post, aunque no contaba las experiencias de Nere al volante, a ella le apetecía contarlo.


Juas… pobre Nere que tiene que madrugar para conducir, luego volver a casa para entrar en calor con un colacao y luego tener que salir de nuevo al frío de la mañana en dirección a la universidad…
Abrígate bien, no te vayas a enfermar mucho otra vez!!