Marlango – The Long Fall
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Archivo del 30 de septiembre de 2008

Leí este libro en Junio, antes de irme de vacaciones una semanita a Madrid -que he estado recordando esta tarde con una de mis acompañantes en tan estupendo viaje-. El libro me lo dejó la otra acompañante, el tercer lado del triángulo equilátero de la cama de matrimonio en la que -no- dormimos.

Esta tarde he leído una minientrevista que le habían hecho a Care en el blog Hasta la última página y que podéis leer en este link.
Me ha llamado la atención esta respuesta:

3- Si fueras un personaje de alguno de tus libros, ¿Quien serias?

El diablo. La omnisciencia es una enorme tentación… Ahora en serio. Soy un poco todos ellos. Los buenos y, especialmente, los malos. Mis personajes tienen todos mis defectos.

Y entonces he pensado en El dueño de las sombras, el último libro que he leído de la autora. El narrador omnisciente es el diablo, el Príncipe de los Infiernos, que nos va llevando de la mano a través del tiempo y el espacio, para espiar de cerca a sus personajes. Por una venganza del diablo contra la familia Albás, muere la primogénita de cada generación, y así nos narra tanto en el presente como en el pasado los hilos invisibles que extiende Lucifer para lograr sus propósitos. El amo del Averno se deleita complicándoles la vida, haciendo pactos que sólo le benefician a él, en resumen, controlando absolutamente todo aunque los personajes crean que pueden mantenerse al margen de su influencia y romper esa mala suerte o maldición que persigue a su familia.

Para saber algo más del libro, os recomiendo el artículo que Pedro M. Domene escribió en La tormenta en un vaso, que podéis leer completo en este link.

Durante estos últimos años he llegado a una extraña conclusión o, mejor, a una convicción que me produce perturbadores pensamientos como, por ejemplo, deducir que Care Santos (Mataró, Barcelona, 1970) pacta con el diablo, o se sirve de alguna extraña pócima capaz de alargar las horas de su cotidiano convivir y aguantar durante horas delante del ordenador. Y llego a esta conclusión, primero, por su capacidad de trabajo y la consecuente cantidad de libros publicados hasta el momento y, segundo, por la variedad temática de sus obras. Lo afirmo porque cada entrega suya supone una nueva apuesta narrativa y, en esta ocasión, siembra un total desconcierto entre sus lectores con una novela de terror, El dueño de las sombras, mezcla entre el género gótico y la fantasía lovecraftiana, en el mejor sentido que pueda suponerse a una imitación temática que se remontaría a nuestro siglo XIX, poblado de leyendas y fantasías acerca de lo sobrenatural, en realidad un mundo en el que el hombre piensa, de alguna manera, ser salvado por seres superiores y en circunstancias que nada tienen que ver con su entorno más próximo.

Me sorprendió bastante el libro, acostumbrada como estaba a sus novelas de temática juvenil, como Los ojos del lobo, El circuito de Montecarlo, LaLuna.com o La ruta del huracán. Care es una autora que ha escrito diferentes géneros, del cuento a la novela juvenil, de la de adultos a traducciones, o incluso colaborar en algunas antologías. Quizás la faceta que más conozco es la juvenil; en muchas entrevistas y reportajes se le ha encasillado como autora juvenil y, sin embargo, en el par de reseñas que he leído ahora de El dueño de las sombras se le califica como “algo más que un libro juvenil”.

Pero qué es un libro juvenil, por qué, o la eterna pregunta de cuándo determinado escritor de literatura juvenil dará el salto a la literatura de adultos ya es otro tema, ¿no? Con un interesante debate si colaboráis ^^.

el dueño de las sombras