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Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. A veces comento los libros que leo aquí leyendo café en mano.
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Lo que uno busca en la literatura es un estremecimiento en la espina dorsal. Nabokov. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo. Bécquer.
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Intentos de estudio sin final feliz:
Si yo lo intento, en serio, pero no hay manera. Los jueves, viernes sábados o domingos no se puede estudiar. Y los lunes, martes y miércoles tengo que descansar de los intentos anteriores y reponer fuerza para los siguientes, así que... ¿ayudas, trucos, giratiempos de Hermione, por favor?
¿Cuántos cotillas…?

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Archivo del 16 de Septiembre de 2008

El otro día tuve una buena charla de literatura con una buena amiga, un buen vino y una buena tapa en una buena terraza del Tubo.

No sé cómo, porque siempre nos vamos por las ramas, llegamos a los premios de SM.
Comentamos algo del premio Gran Angular, últimos ganadores, temáticas y tal, y recordé que tenía en casa el libro de Marta Zafrilla, Mensaje cifrado y todavía no me lo había leído.
Ayer noche lo cogí de la estantería.

mensaje cifrado de marta zafrilla

Ahora me acuerdo de aquello que gritaba don Quijote cuando su vecino lo devolvía a la aldea -no es que me haya leído el libro, ojo; es que la profesora de literatura nos puso el video-: “Yo sé quién soy”. Sí, es verdad. Pero nadie más lo sabe. Nadie más puede descubrirnos, y completarnos, y hacerse una idea exacta de nuestro interior.
Somos enigmas para los demás.
Es como cuando estás construyendo un puzzle, feliz porque el dibujo cobra lentamente orden, formas y siluetas, y de pronto descubres que en el tabelro faltan trocitos por cubrir, y que sin embargo ya no quedan piezas en la caja. Algo así.

Mensaje Cifrado
Marta Zafrilla

Es un libro fácil de leer, de 153 páginas.
La autora es muy joven, tiene 24 años y a su abuelo también le gustaban los juegos de mesa. Ganó el Gran Angular de 2007 con este libro y mantiene el blog Nunca aprendí a silbar.

Ayer noche, al terminar de leerlo, me pareció un libro un poco flojo para ser un premio Gran Angular. La trama es sencilla, sin complicaciones, y son muy pocos los personajes que se pasean por la novela. Hay que tener en cuenta que está narrado en primera persona por un niño de 15 años, pero aún así, este libro no ha conseguido atraparme en la trama o sumergirme en la historia como sí lo han hecho otros premiados años anteriores.
También es verdad que es su primera novela y no tiene la experiencia de Cesar Mallorquí o Gonzalo Moure cuando les concedieron su Gran Angular. Ganar este premio con 24 años es un logro, y Marta tiene todavía mucho tiempo por delante para mejorar y seguir publicando.

En el blog La pistola de Larra podéis leer una entrevista a la autora, pero me gusta mucho más una entrevista que le hicieron en HoyMujer, junto a otras prometedoras o consagradas autoras de literatura infantil y juvenil españolas a las que llamaron las herederas de JKRowling.