Sí, ya tocaba.
Después de aprobar el teórico en Julio, esta semana he comenzado las prácticas con el coche.
Por ahora, sé manejar el volante, no hay manera de ver el morro del coche, conducir hacia atrás mola mazo, por la circunvalación detrás de la Expo sólo me dejan ir hasta tercera, las rotondas son más divertidas en moto que en coche, los atascos me desesperan y el coche no se me ha calado ni una sola vez.
Y ese es el resumen de esta semana.
Más y mejor en la siguiente entrega de: motorizada y sin L.
Por cierto, después del verano, sigo pensando lo mismo: el mundo está loco y los americanos más.

