Las tormentas de verano son casi siempre las más inesperadas, las más divertidas y las más intensas.
Me encantan las tormentas de verano, con sus rayos, truenos y relámpagos.
Me gusta cuando los piratas dicen: -¡Rayos y centellas!, ¡truenos y relámpagos!
Me fascina ese haz de luz que ilumina el cielo el mitad de la noche.
Me estremece pensar, como a Asterix y Obelix, que con un trueno se va a caer el cielo sobre nuestras cabezas, por Tutatis.
Esta noche va a caer una tormenta de verano en Zaragoza como Tutatis, o la mitología, manda. De esas en las que pensamos que el cielo se va a romper, que los dioses están furiosos y nos lanzan rayos.
Los rayos, truenos y relámpagos siempre han fascinado a los seres humanos, desde sus inicios, y por ello, siempre han estado presentes en las diferentes mitologías.
En la antigua Grecia, los relámpagos, truenos y centellas se asociaban a Zeus, el dios olímpico más poderoso. La mitología cuenta que cuando algo molestaba a Zeus, desde su trono de marfil ocultaba la cima del Olimpo con grandes y oscuras nubes e invadía la tierra con fuertes lluvias, relámpagos y truenos, demostrando su furia.
Dentro de la mitología vasca, en el siglo XII, el peregrimo Aymeric Picaud escribió que los vascos llamaban Urci a Dios. Hoy en día no se utiliza esa palabra en ese sentido, pero se pueden encontrar algunos indicios que muestran que Urtzi/Ortzi era un dios: ostria, ortzadar, ostadar, orzaizki, ozkorri, oskori, oskarbi, ospel… En estas palabras relacionadas con el cielo vemos siempre el radical or/ost, de modo que utlizar el mismo nombre para llamar a dios y al cielo indica que habían deificado al cielo.
Tiene dedicado un día de la semana: -ortzeguna/osteguna-, “día de Ortzi”, igual que la luna.
Parece que era Ortzi también el que creaba los truenos y relámpagos, como los mismos nombres hacen ver: ortziri, ortots, ostroi, ostots, ortzantz,…
En la mitología nórdica, Thor lleva una barba rojiza, está dotado de un gran apetito, es truculento y de cólera fácil. Se le llama también Thor de los Ases (o: Thor el Ase, Asathorr) y Ökuthorr, es decir, aproximadamente: «Thor el Viajero» o «El conductor». Reina sobre el trueno y los relámpagos, el viento y la lluvia fecundadora, rasgo que ha sobrevivido en las creencias laponas. Etimológicamente Thor es el trueno, lo que se encuentra en los relámpagos y el ruido que acompañan el vuelo de su martillo Mjöllnir.
El Nubeiro existe en la mitología asturiana y se asocia, además de a las tormentas, truenos y relámpagos, a la niebla y a los aludes. Los nuberos parecen ser los legítimos descendientes de los hacedores de tormentas de los cultos animistas más antiguos. El control mágico de la lluvia es algo muy antiguo y se repite prácticamente en todas partes del mundo. Se viste con pieles y de vez en cuando baja a la tierra a ver el resultado de sus hazañas. Sale por las mañanas a facer la truena (hacer tormentas) y vuelve a media noche, con unos cuantos lagartos y culebras.
Suele ser olvidadizo, pues se le escapan las nubes que le llevan de un lado a otro con relativa frecuencia; en tales casos, el nuberu, tiene que pedir asilo en las casas y cabañas que encuentre.
La mitología China representa el rayo con la colorida diosa Tien-Mu. Ella sostiene firmemente dos espejos para dirigir los destellos del rayo. Tien-Mu está rodeada por cinco dignatarios del “Ministerio de las tormentas”, existiendo en la imaginación china el jefe de aquellos: Lei Tsu, dios de los truenos y su ayudante Lei Kung, el tamborilero contador de rayos.

Para la cultura Azteca el rayo fue un fenómeno que dependía del dios de la lluvia Tlaloc (“el que hace brotar”). Era el dios que daba las lluvias, que regaba la tierra, mediante la cual crecían todas las yerbas, árboles y frutas. También era el quien enviaba el granizo, los relámpagos, los rayos, las tempestades y los peligrosos rios y mareas.
El nombre completo es Tlalloccantecuhtli “Señor del lugar donde brota el vino (lluvia) de la tierra”. En ocasiones pintan a Tlaloc con el rayo en una mano y dos mazorcas de maíz en la otra, precipitándose hacia la tierra o en actitud de despeñarse desde lo alto de un templo que simboliza a los cerros.


Para la cultura Azteca el rayo fue un fenómeno que dependía del dios de la lluvia Tlaloc (”el que hace brotar”). Era el dios que daba las lluvias, que regaba la tierra, mediante la cual crecían todas las yerbas, árboles y frutas. También era el quien enviaba el granizo, los relámpagos, los rayos, las tempestades y los peligrosos rios y mareas.
El nombre completo es Tlalloccantecuhtli “Señor del lugar donde brota el vino (lluvia) de la tierra”. En ocasiones pintan a Tlaloc con el rayo en una mano y dos mazorcas de maíz en la otra, precipitándose hacia la tierra o en actitud de despeñarse desde lo alto de un templo que simboliza a los cerro El Nubeiro existe en la mitología asturiana y se asocia, además de a las tormentas, truenos y relámpagos, a la niebla y a los aludes. Los nuberos parecen ser los legítimos descendientes de los hacedores de tormentas de los cultos animistas más antiguos. El control mágico de la lluvia es algo muy antiguo y se repite prácticamente en todas partes del mundo. Se viste con pieles y de vez en cuando baja a la tierra a ver el resultado de sus hazañas. Sale por las mañanas a facer la truena (hacer tormentas) y vuelve a media noche, con unos cuantos lagartos y culebras.
Suele ser olvidadizo, pues se le escapan las nubes que le llevan de un lado a otro con relativa frecuencia; en tales casos, el nuberu, tiene que pedir asilo en las casas y cabañas que encuentre.
La mitología China representa el rayo con la colorida diosa Tien-Mu. Ella sostiene firmemente dos espejos para dirigir los destellos del rayo. Tien-Mu está rodeada por cinco dignatarios del “Ministerio de las tormentas”, existiendo en la imaginación china el jefe de aquellos: Lei Tsu, dios de los truenos y su ayudante Lei Kung, el tamborilero contador de rayos. Las tormentas de verano son casi siempre las más inesperadas, las más divertidas y las más intensas.
Me encantan las tormentas de verano, con sus rayos, truenos y relámpagos.
Me gusta cuando los piratas dicen: -¡Rayos y centellas!, ¡truenos y relámpagos!
Me fascina ese haz de luz que ilumina el cielo el mitad de la noche.
Me estremece pensar, como a Asterix y Obelix, que con un trueno se va a caer el cielo sobre nuestras cabezas, por Tutatis.
Esta noche va a caer una tormenta de verano en Zaragoza como Tutatis, o la mitología, manda. De esas en las que pensamos que el cielo se va a romper, que los dioses están furiosos y nos lanzan rayos.
Los rayos, truenos y relámpagos siempre han fascinado a los seres humanos, desde sus inicios, y por ello, siempre han estado presentes en las diferentes mitologías.
En la antigua Grecia, los relámpagos, truenos y centellas se asociaban a Zeus, el dios olímpico más poderoso. La mitología cuenta que cuando algo molestaba a Zeus, desde su trono de marfil ocultaba la cima del Olimpo con grandes y oscuras nubes e invadía la tierra con fuertes lluvias, relámpagos y truenos, demostrando su furia.
Dentro de la mitología vasca, en el siglo XII, el peregrimo Aymeric Picaud escribió que los vascos llamaban Urci a Dios. Hoy en día no se utiliza esa palabra en ese sentido, pero se pueden encontrar algunos indicios que muestran que Urtzi/Ortzi era un dios: ostria, ortzadar, ostadar, orzaizki, ozkorri, oskori, oskarbi, ospel… En estas palabras relacionadas con el cielo vemos siempre el radical or/ost, de modo que utlizar el mismo nombre para llamar a dios y al cielo indica que habían deificado al cielo.
Tiene dedicado un día de la semana: -ortzeguna/osteguna-, “día de Ortzi”, igual que la luna.
Parece que era Ortzi también el que creaba los truenos y relámpagos, como los mismos nombres hacen ver: ortziri, ortots, ostroi, ostots, ortzantz,…
En la mitología nórdica, Thor lleva una barba rojiza, está dotado de un gran apetito, es truculento y de cólera fácil. Se le llama también Thor de los Ases (o: Thor el Ase, Asathorr) y Ökuthorr, es decir, aproximadamente: «Thor el Viajero» o «El conductor». Reina sobre el trueno y los relámpagos, el viento y la lluvia fecundadora, rasgo que ha sobrevivido en las creencias laponas. Etimológicamente Thor es el trueno, lo que se encuentra en los relámpagos y el ruido que acompañan el vuelo de su martillo Mjöllnir.
rayos ….. yo solo queria un concepto de lluvias y rayos para niños de 5 años. para explicar mi clase pero apuren por se acaba el año. jejeje gracias. Haver si me pasan todo facilito
que mierda es ta peron
MMMM, EN DONDE YO VIVO, SIEMPRE EN LOS MESES DE AGOSTO A OCTUBRE HAY LLUVIAS, PERO NO HACE MUCHO AHORA EN SEPTIEMBRE PUDE APRECIAR RAYOS, RELAMPAGOS Y TRUENOS DESDE EL CIELO, LLUVAS FUERTES, ME ENCANTA ESCUCHARLOS Y VERLOS, ME HACE SENTIR QUE SOY UNA PEQUEÑISIMA PARTE DE LA TIERRA Y UNIVERSO, Y NO ESTAMOS APERCIBIDOS DE NUESTRO ALREDEDOR “LA NATURALEZA”, QUE NOS REGALA ESTAS MARAVILLAS NATURALES QUE NOS BRINDAN A LO LARGO DE CAMBIOS, EN DONDE VIVIMOS.
En la Tormenta Perfecta, encontrareis como se comporta el rayo y sus efectos en nuestro cuerpo.
Un saludo y gracias por la info MITOLOGICA.
Angel
Me ha encantado leer esta entrada. Estaba buscando temática para una columna meteorológica de un periódico y he encontrado una jollita. Gracias por tu trabajo. Un saludo
q padre me ayudo a hacer mi tarea
super genial … gracias por el datico muy interesante
me sirvi de mucha ayuda
D