Tengo una amiga trabajando en una librería que, de vez en cuando, me cuenta anécdotas curiosas que le pasan detrás del mostrador. No contaré aquí ninguna de ellas pues no sé si tengo permiso. Además, llevo varios meses insistiéndole, picándole, intentando convencerla para que se abra un blog como librera oficial, ahora que le han hecho fija. Y, os lo prometo, sería un blog estupendo, esa chica vale mucho.
Pero bueno, mientras sigo utilizando mis dotes persuasivas con su cabezonería en contra, os remito a otro blog de librera que me encanta y leo a menudo.
Hablo del Diario de librera que escribe Regina Ex-Libris. En sus post, me recuerda un poquito a mi querida amiga librera, a la que, no dudéis, seguiré insistiendo para que cuente sus aventuras y desventuras en horario de tarde.
El otro día me quedé impresionada leyendo la entrada de ¿Me pides Moby Dick y bebes un Starbucks?. Ya sabéis mi debilidad por el café (aunque el del Starbucks no sea gran cosa) y mi vicio confesable de la lectura.
Moby Dick fue uno de los primeros libros que leí cuando se me pasó la fiebre de Julio Verne y Emilio Salgari y quería seguir leyendo aventuras. Me impactó cuando lo leí. Siempre me gustaron los barcos, el mar, creo que es conocida mi atracción por El Corsario Negro de Salgari ^^ .
R.: Verás, es que llevas un café de Starbucks en la mano…
C.: Si, lo sé, ¿y eso que tiene que ver con Moby Dick?
R.: Pues que la cadena de Seattle bautizó a la empresa con el nombre de uno de los personajes de la novela de Melville. Starbucks estaba enrolado en el Pequod, y además de vigía en el ballenero era adicto al café…
C.: ¡Anda, ja, ja, ja! ¿No me digas? Pues no tenía ni idea
R.: En realidad el primer nombre que barajaron fue Pequod, como el ballenero, pero al final se decidieron por Starbucks.
C.: Pues mira que llevo cafés de Starbucks ‘recorridos’ y mas tiempo aún con la idea de leerme Moby Dick, pero ni idea de lo que me cuentas.
Podéis leer la entrada entera aquí.
[Foto del último Starbucks de la semana de vacaciones en Madrid, antes de volver al calor de la ciudad del cierzo.]
Hemos de vivir en un mundo sustentado por unas cuantas palabras y, si las destruimos, tendremos que sustituirlas por otras. Ellas son los verdaderos atlas del mundo; si una de ellas nos falta antes de tiempo, nuestro universo se arruina. Juan de Mairena, Antonio Machado.
Raulsan
Julio 11th, 2008 at 7:11 am
Starbucks y en Madrid son dos conceptos que pegan mucho. El año que viví allí ..allá x el 2005-2006, la cedan duplicó sus estableciemientos en la capital y expandió alas hacia costas levantinas.
Venden un gran concepto.Y la gente paga por ello.
Ahora bien la historia de Moby Dick, no tenía ni idea
A cuidarse
jio
Julio 11th, 2008 at 11:12 am
moby dick también me impresionó mucho
de anécdotas de librería… sé de quien hablas.
por mi parte, cuando estudiaba también tenía una amiga que curraba en la librería de la fnac (creo que nunca te he hablado de ella), y me contaba que le llegaban a pedir libros que habían oído “en coversaciones con amigos”, y que el caso más extremo y surrealista fue cuando le vino una mujer y dijo: -lo único que recurdo es que el libro tiene tapas rosas.
así que mi amiga la llevo a la sección de infantil.
besicos milady.
Nerea
Julio 11th, 2008 at 5:59 pm
Raul, yo tampoco conocía esa curiosa relación entre el café y Moby Dick; sí que tienes razón en vender el concepto… en la ciudad del cierzo y de Fluvi, no tenemos ningún Starbucks, todavía… Besicos maños desde aquí!
Jio, sí, conoces a la chica de la que hablo, y no, yo no conozco a la chica de la que me hablas. ¿has terminado ya las cosas de la oposición, qué tal todo? Bss!