café hispánicas

DICOTOMÍA INCRUENTA
Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

[Ahora mismo estoy paseando por alguna calle madrileña.]

[Intentar encontrarle sentido a este poema es pensar que alguien lo ha pensado ya y que cuando yo pienso, repito unos pensamientos de alguien que ya ha pensado lo que yo iba a pensar y no pienso. Vaya. Y es siempre hay alguien por delante. Siempre. En todo.]

Por cierto, a los fílólogos que hoy aprobarán Latín, suerte ;) y ponerle carita de no haber roto nunca un plato a Javi porque lo que son cubatas sí que habéis roto.